Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Starman. La colección completa 2. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Starman. La colección completa 2, una joya que no es tan popular
Hay cómics que entran gritando en tu estantería, con portadas que parecen decir “mírame, soy importante”. Y luego está Starman, que entra de puntillas, se sienta en el sofá, y cuando te quieres dar cuenta, te ha destrozado emocionalmente sin levantar la voz. Starman es una joya silenciosa.

Panini publicó hace unos meses “Starman: La colección completa 2”, y si el primer tomo ya era una declaración de intenciones, este segundo es directamente una confirmación de que James Robinson estaba escribiendo algo especial mientras el resto del mundo miraba a otros héroes hacer poses chulas.
Aquí tenemos los números 17 al 29 y el Annual 1 de la edición americana, más algún extra. O dicho de otra forma: el momento exacto en el que la serie deja de ser “un cómic bueno” y pasa a convertirse en una obra con alma, pasado, memoria y cicatrices.
Jack Knight, el superhéroe que no quería serlo
Si algo hace grande a Starman es que Jack Knight sigue sin querer ser Starman. Y eso, lejos de ser un problema, es su mayor virtud. No hay épica impostada, ni discursos grandilocuentes, ni ganas de salvar el mundo porque toca. Jack es un tipo normal heredando un legado que pesa como una losa y que no pidió.
En este segundo volumen, Robinson se dedica a profundizar en ese peso, en la historia familiar, en los fantasmas del pasado y en lo que significa llevar un nombre que otros convirtieron en leyenda. Y lo hace sin prisas, sin gritos, sin explosiones gratuitas.
Aquí el conflicto no siempre se resuelve a golpes. A veces se resuelve con recuerdos, con conversaciones incómodas o con silencios que dicen más que cualquier splash page.
Opal City, la ciudad que respira
Otra de las maravillas de este tomo es Opal City, probablemente una de las ciudades más vivas que ha tenido DC jamás. No es un decorado, no es un mapa con edificios. Es un lugar con historia, arquitectura, tradición y personalidad.
Robinson convierte la ciudad en un personaje más. Todo importa, el pasado, los viejos héroes, los villanos olvidados, los secretos enterrados. Y nosotros, como lectores, empiezamos a sentir que pertenecemos a ese sitio, que podríamos caminar por sus calles y reconocerlas.
Esto no va de salvar el universo. Va de proteger lo que amas, incluso cuando no sabes muy bien por qué lo amas tanto.

Tony Harris, elegancia noventera con cerebro
Y luego está Tony Harris, que aquí está en estado de gracia. Su dibujo tiene ese sabor noventero reconocible, sí, pero sin excesos musculares ni caras clónicas. Hay personalidad, expresividad y una narrativa clarísima.
Harris entiende perfectamente el tono de la serie, melancolía, humanidad y un toque pulp. Sus páginas saben cuándo ser espectaculares y cuándo retirarse para dejar que los personajes tomen el protagonismo. No intenta robarle protagonismo al guion, al revés lo acompaña, lo potencia y lo eleva.
El resultado es un cómic que entra por los ojos, pero se queda en el corazón.
Un cómic de superhéroes que no parece uno
Lo más fascinante de Starman es que no parece un cómic de superhéroes al uso. Sí, hay villanos, legado, máscaras y bastones cósmicos. Pero todo está al servicio de algo más grande, hablar del paso del tiempo, de la herencia, de la identidad y de cómo convivimos con nuestro pasado.
Este segundo volumen afianza ese tono adulto sin ser oscuro por obligación. No hay cinismo barato ni violencia gratuita. Hay nostalgia bien entendida, respeto por la historia del cómic y una sensibilidad que hoy se echa muchísimo de menos.
Conclusión: una joya que sigue sin hacer ruido (y mejor así)
Starman: La colección completa 2 no es un cómic para devorar con prisas. Es un cómic para saborear, para leer despacio, para volver atrás y releer una conversación porque te ha tocado algo por dentro.
No es mainstream. No busca serlo. Y ahí está su magia.
Si te gustan los superhéroes con corazón, las historias que respetan al lector y los cómics que te hacen sentir que has leído algo importante sin necesidad de decirte por qué, este tomo es obligatorio. Y cuando terminas de leerlo, te das cuenta de que ese mensaje se te ha quedado dentro durante días.
Eso no lo consiguen muchos cómics.

Contiene Starman 17-29, Starman Annual 1 y material de Showcase 95 12 y Showcase 96 4-5
El segundo volumen de la obra maestra conducida por James Robinson y Tony Harris. Jack Knight, un superhéroe de la generación X, ha heredado el nombre y poderes de su padre, el Starman original. Los sueños de Jack lo llevan a Nueva York, donde se cruza en el camino de Wesley Dodds, el Sandman de los años cuarenta, y descubre la llegada a la Tierra de otro Starman.

Un saludo y sed felices.



