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La ciudad es nuestra (2022) David Simon vuelve a Baltimore para diseccionar la corrupción policial

Muy buenas, ya he podido ver los seis capítulos de La ciudad es nuestra. Los seguidores de The Wire estamos de enhorabuena. David Simon vuelve a las calles de Baltimore tras The Wire y si creíamos que allí ya nos había diseccionado la ciudad estábamos muy equivocados, quedaba lo peor, limpiar desde dentro la corrupción policial.

Pero ¿Y quién es David Simon?

Porque claro, parece que vengo a hablar de mi libro como si todo el mundo tuviese que saber quien es este señor. David Simon nació el 9 de febrero de 1960 en Washington, D.C. Se graduó en la Universidad de Maryland, estado del Condado de Baltimore, donde conoció a David Mills, guionista de The Wire, The corner o Treme y que nos dejó a muy pronta edad.

Entre 1982 y 1995, trabajó como periodista de sucesos en el periódico The Baltimore Sun. Dejaría los periódicos muy decepcionado al ver que el periodismo no era la herramienta adecuada para conseguir cambios sociales significativos.

Como escritor cabe destacar dos obras que serían el culmen a la postre de su devenir en el mundo de las calles, la disección de la corrupción, la droga, la delincuencia y los crímenes en la ciudad de Baltimore: Homicide: A Year on the Killing Streets (1991) y The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood (1997) que escribió junto a Ed Burns.

Sobre Baltimore ha realizado tres series, The Corner, The Wire y la que nos ocupa hoy, La ciudad es nuestra.

Sin duda alguna David Simon es el mejor altavoz para conocer como Baltimore está sumida en la drogadicción, la delincuencia y la corrupción.

La ciudad es nuestra

La ciudad es nuestra: Un durísimo retrato de la corrupción policial.

David Simon tenía que volver a las calles de Baltimore. Esta es una triste historia que debía ser contada. Y Simon no ha perdido el toque. Estamos ante una obra maestra que seguramente pasará desapercibida ante la oleada de series que se estrenan y más teniendo en cuenta que estamos en la era de Stranger Things y Disney+.

«Si no puedes buscar una compensación y demandar una reforma sin un ladrillo en la mano, arriesgas perder este momento para toda la gente de Baltimore. Da la vuelta. Vete a casa. Por favor».

Esto lo escribió David Simon en su blog en abril del 2015 tras la oleada de disturbios sociales a raíz de la muerte de Freddie Gray, víctima de la brutalidad policial.

Siete años después tomó este acontecimiento como punto de partida de La Ciudad es nuestra, la miniserie de seis horas. Pero más que tratar el cuestionamiento social de la protesta violenta, Simon se adentra en la corrupción policial.

Así vamos a tener una serie de seis horas que ahonda en dicho tema. Asuntos Internos trata de poner fin a la unidad de rastreo de armas de la policía de Baltimore. Lo que hacen se sabe en toda la ciudad pero nadie hace nada hasta que los disturbios obligan a actuar.

¿Y cuáles son las acusaciones? Pues desde reventa de drogas confiscadas, extorsión, brutalidad y otros delitos. Ahí es nada.

Puede sorprender en un principio la investigación a esta Fuerza Especial de Rastreo de Armas, máxime cuando está considerada como ejemplar por su eficacia pero en la serie vamos viendo como consiguen las estadísticas, a base de detener y encarcelar inocentes o delincuentes de poca monta.

Pero Simon no nos quiere hacer llegar que La ciudad es nuestra sea un estudio de la represión y corrupción policial. Esto arranca desde más arriba, desde las instituciones que rigen la ciudad, del propio poder ejecutivo, del legislativo y como no la propia policía que no puede parar la corrupción interna del cuerpo.

La ciudad es nuestra

Estructura de los capítulos.

La ciudad es nuestra por como está estructurada parece una película de seis horas. Pongámonos en contexto, en 2015, en una ciudad de 650.000 habitantes como Baltimore, se registraron cerca de 300 asesinatos. La serie está realizada a base de pequeñas historias no lineales que abarcan desde el 2000 hasta el 2017. Son historias que ocurren en la calle y donde se observan hasta donde llega el maltrato y la corrupción de la policía de paisano. Historias que se alternan con interrogatorios a policías involucrados y testimonios de los implicados.

Esta forma de narrar no es arbitraria y aunque pueda parecerlo y molestar a espectadores más inquietos tiene un por qué. Tenemos tres hilos argumentales y como tal tres grandes bloques, por un lado en el presente (2017), con el inicio de los interrogatorios, otro hilo correspondería a las actuaciones policiales con los agentes Wayne Jenkins y Daniel Hersl de protagonistas. Para acabar con el tercer hilo, que es el comienzo de la investigación, a raíz de los disturbios por la muerte de Freddie Gray.

A cada episodio que pasa, mayor es el nudo que se produce en la garganta del espectador, tras observar la impunidad de quienes tienen que velar por tu seguridad.

Fuera de la acción policial destaca la trama de Nicole Steele, abogada de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia que investiga el impacto que los crímenes de la unidad de Rastreo de armas tuvieron en la comunidad. Ella empatiza con la gente de la calle, viene a ser la brújula moral, y en cierta forma el final del personaje en la trama da hasta un poco de tristeza.

La ciudad es nuestra

Los actores de La ciudad es nuestra.

Si bien destaco la serie por la historia que nos cuenta toca detenerse en los actores que aparecen en La Ciudad es nuestra, algunos muy reconocibles para los espectadores habituales a las series. Destaca por encima de todos Jon Bernthal como el agente Wayne Jenkins. si bien es un actor que me suele gustar mucho (sobre todo como The Punisher) reconozco que aquí sus exageradas reacciones gesticulares al borde de la sobreactuación me han cansado.

Mucho más me ha gustado Josh Charles como el odioso Daniel Hersl. Y como no, grandísima interpretación de Wunmi Mosaku, como la abnegada abogada Nicole Steele, de la División de Derechos Civiles. Es una serie coral por lo que nos sonarán muchos rostros como Treat Williams, Don Harvey, Rob Brown o Jamie Hector.

La ciudad es nuestra

Realizada por Reinaldo Marcus Green.

Y detrás de las cámaras tenemos a Reinaldo Marcus Green quien viene de alcanzar status gracias a El método Williams. Sin duda alguna podemos decir que tras la citada película, haber realizado esta serie ha sido un gran paso. Habrá que estar atentos a este director. De momento, su siguiente proyecto es un biopic sobre la leyenda del reggae, Bob Marley.

Consideraciones finales.

Esta no es una serie para ver con el móvil en la mano o para evadirse. Aquí, David Simon vuelve a mojarse y nos entrega como un reloj suizo unos acontecimientos que necesitan de nuestra atención constante, por las largas conversaciones en despachos, por los saltos temporales y por la denuncia que conlleva. No obstante os digo ya que dicha atención y concentración se verá recompensada al final de cada capítulo. David Simon sigue creando grandes historias.

Si no habéis visto La Ciudad es nuestra, es el momento de hacerlo. No os arrepentiréis.

La ciudad es nuestra

Un saludo y sed felices.

 

Carlos María Porras Castaños
Carlos María Porras Castañoshttps://despojosdelahistoria.wordpress.com/
Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.
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3 COMENTARIOS

  1. Muy buena, aunque no al nivel de otras miniseries de Simon, como The Corner o Show me a hero. Aun con todo y en un panorama tan mediocre, sin duda sera de lo mejor del año. Mi unica queja: La actuacion de un John Bernthal totalmente pasado de rosca. Parecia Punisher puesto hasta las cejas. Un saludo Carlos.

    • Veo que c0n Bernthal te pasó igual que a mi. Ha sido una interpretación muy exagerada tendiendo al histrionismo.
      Saludos.

      • En mi circulo y por lo que leo por foros, reseñas y portales de cine, a mucha gente le ha pasado lo mismo. Bernthal es un buen actor y muy carismatico. Pero tambien es un actor de registros limitados. Siempre que le toca unterpretar a tipos rudos y matones, tiene siempre los mismos tics, las mismas expresiones exageradas, el mismo lenguaje corporal…etc. Donde lo he visto con distinto registro fue en King Richard y en la otra miniserie de Simon, en un muy pequeño papel.

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