En HBO Max está disponible El método Williams, la nueva película de Will Smith dirigida por Reinaldo Marcus Green. Todo apunta a que Will Smith ganará el Oscar al mejor actor por su interpretación en esta cinta, cosa que no me extrañaría nada. Esto es lo que nos ha parecido El método Williams.
De qué va
Algunos pensarán que El método Williams es un biopic acerca de las hermanas Williams, Venus y Serena, tenistas ganadoras de tropecientos torneos de tenis y consideradas las mejores tenistas de la historia (por lo menos en el caso de Serena) pero no. Esta es la historia de su padre, Richard Williams, de cómo decidio concebir dos hijas para que fuesen campeonas de tenis. Él mismo cuenta que la idea se le ocurrió cuando descubrió lo que ganaba un tenista profesional, por lo que dedicó su vida y la de su familia a forjar a las campeones.
Richard Williams concibió un plan y no uno de boquilla como el que tiene Fernando Alonso sino uno muy calculado, sacrificando horas de sueño y buscando un entrenador profesional que quisiese entrenar gratis a sus hijas porque la familia Williams era pobre, de un suburbio llamado Compton (California). Bueno, él dirá que son humildes, tampoco es que fuesen pobres de solemnidad. El caso es que encuentra a uno, ni más ni menos que Paul Cohen (que en aquellos momentos entrenaba a John McEnroe y a Pete Sampras) y a partir de aquí empieza su escalada en el mundo del tenis profesional.

Creer en el plan
Williams creía en su plan a pies juntillas y eso le lleva a tomar algunas decisiones más que cuestionables, como echar a Cohen cuando el tipo entrenó a Venus gratis. A Cohen lo sustituye Rick Macci (encarnado por Jon Bernthal), no si antes ser engañado por Williams.
La jugada le salió bien pero podría haberle salido mal. En este aspecto la película es muy manipuladora y tendenciosa. Todo se presenta desde el punto de vista de Richard Williams, todas sus decisiones están más que justificadas porque el resultado fue el esperado y ya sabéis que, para algunos, el fin justifica los medios. Que cada uno juzgue a Williams y a la película según le parezca.
Lo que está claro es que Will Smith ganará el Oscar. El personaje de Richard Williams es de esos que tanto gustan en Hollywood, un tipo hecho a sí mismo, auto-didacta en eso del tenis, que la sigue y la consigue por cansino, un tipo con muchísimas aristas. Un ejemplo es la escena en la que le pide a sus hijas que no alardeen, que sean humildes pero posteriormente, cuando están entrenando en la academia donde se forjó Jennifer Capriati, no tiene empacho en referirse al resto de alumnos como «morralla».

¿Se merece ganarlo? Sin duda, al igual que Javier Bardem o Andrew Garfield. Su interpretación, siempre con los hombros encorvados, con esas ojeras que arrastra por trabajar de noche y entrenar de día, con sus matices en la voz, todo eso muestra que Smith es un gran actor. Otra cosa es que acaba por empachar. Sale en todas, absolutamente todas las escenas de la película y su personaje resulta, por lo menos para mí, algo cargante.
Es verdad que hay momentos en que da lástima y empatizas con él, pero en otros le daría una bofetada. Richard Williams, por mucho que el director, los guionistas y el propio Will Smith como productor se esfuercen en mostrarlo como un padre de familia preocupado por sus hijas, como un superviviente del racismo y los ghettos, como un ejemplo a seguir para la comunidad afro-americana, no deja de ser un tirano, un payaso, un manipulador que miente descaradamente para conseguir lo que quiere y cuyo fin principal es forrarse con el tenis.

El mundo del tenis tampoco es que salga muy bien parado. A pesar de que todo el que lleva a su hijo a clases piensa que su churumbel será el próximo Rafa Nadal, en la película nos dejan claro que es el tenis es un deporte muy técnico, que si no has nacido con una raqueta bajo el brazo (como dice uno de los personajes) necesitas horas y horas y horas de entrenamiento y para eso necesitas dinero. Dinero para entrenar, dinero para raquetas, dinero para no trabajar, sponsors para jugar torneos,… En definitiva, el tenis profesional es un deporte de élite y para eso necesitas dinero. El mérito de Richard Williams fue informarse bien y trazar el plan que necesitaba para conseguirlo.
El método Williams, cuyo título original ya es más que significativo (King Richard), seguramente entusiasmará a los seguidores de Will Smith y a quienes crean que Richard Williams es un ejemplo a seguir. A mí me ha cansado. El personaje deja mucho que desear y la película, como ya he dicho, es muy tendenciosa. Manipula al espectador para que tome partido a favor de Williams y sus acciones.
El ejemplo final es el partido de Venus Williams contra la que entonces era la número uno del mundo, Arantxa Sánchez Vicario, a la que muestran como una mala perdedora y una tramposa que se fue al baño para distraer a Venus y así romperle el ritmo. Lo dicho. El método Williams tiene sus virtudes, sobre todo en la interpretación de Smith, pero su discurso no lo compro. Un saludo y sed felices.



