Los mejores mangas sin anime

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El manga, lenta pero inexorablemente, está empezando a desplazar al cómic anglosajón entre las opciones de lectura de los jóvenes, debido a sus historias más cerradas y a un estilo único pero asequible que ha encandilado a millones de lectores a lo largo y ancho del globo. Una de las razones de su éxito son las adaptaciones animadas, conocidas como anime, que muchos llevan consumiendo desde la infancia y que suelen ser extraordinariamente fieles al material original: con excepciones como la primera versión de Full Metal Alchemist, la mayor parte de estos productos reproducen los cómics en los que se inspiran con una similitud casi calcada, lo que los convierte en un punto de entrada perfecto para aquellos no acostumbrados a la lectura.

Sin embargo, una vez comenzamos a adentrarnos en el mundo del manga, se descubren muchas obras maestras que no cuentan con este tipo de adaptaciones, que han conseguido triunfar a pesar de ello y que, por qué no decirlo, son una opción perfecta para adaptar en el futuro. Hoy recogemos cinco de estos mangas, que hemos escogido por su importancia cultural, por su calidad y por los distintos géneros que representan dentro de un medio tantas veces acusado erróneamente de estancado e infantil pero que también puede ser diverso.

El lobo solitario y su cachorro (1970-1976)

Esta serie está enmarcada dentro de la corriente gekiga que, al igual que lo que conocemos como cómic underground, buscaba contar historias más adultas a través de un medio cuyos contenidos eran eminentemente infantiles. En este caso, el guionista Kazuo Koike y el dibujante Goseki Kojima relatan la epopeya de un ronin y su hijo, traicionados por una familia rival. Este padre viudo deambula por el Japón de la era Tokugawa como asesino a sueldo mientras trata de llevar a cabo su venganza y de educar a su hijo en el camino de la espada.

Aunque no ha tenido todavía adaptación al anime, este manga fue el origen de una saga de películas y de dos series de televisión, por lo que no solo inspiró a dibujantes de cómic como Frank Miller sino a directores de la talla de Quentin Tarantino. Independientemente de su influencia, las emotivas historias autoconclusivas del manga y la trama épica en la que acaba desembocando confirman el valor de esta obra por sí misma, junto a un dibujo descarnado que refleja fielmente la violencia de este período tan fascinante del país del sol naciente.

Adolf (1982-1983)

Dado que algunos fragmentos de la obra maestra de Osamu Tezuka, Fénix, fueron adaptados ya al anime, toca hablar de Adolf, en la que el dios del manga da su visión de uno de los períodos más oscuros de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial y, en concreto, el auge del nazismo en Alemania. A través de distintas historias paralelas, va trazando una conspiración en la que se trata de hallar un secreto que podría acabar con el proyecto de Hitler.

Independientemente de esta trama de espionaje, una mera excusa argumental, Adolf le sirve a Tezuka para llevar a cabo una crítica social que ya adelantaba en Astroboy y que disecciona los totalitarismos de principios del siglo XX con una dureza y una profundidad que les faltan a muchas superproducciones sobre el tema. Uno de los mejores mangas de época que existen.

El almanaque de mi padre (1995)

Jiro Taniguchi fue uno de los autores más costumbristas del cómic japonés, un mangaka que se alejó de los tópicos para ofrecernos unas historias emotivas y realistas que tendrían cabida en cualquier medio. En España lo conocemos, entre otras obras, por El almanaque de mi padre, en el que trata un tema tan universal como las relaciones de padres e hijos.

A lo largo de los doce capítulos de esta obra, el autor hace un viaje por unos recuerdos algo desgraciados pero con sus valiosos instantes de felicidad, en los que un hijo distanciado de su padre reflexiona sobre su relación con él después de su muerte. No hay grandes giros imposibles ni tramas excesivamente complejas, pero esta historieta no los necesita.

20th Century Boys (1999-2007)

A pesar de que es más conocido por la también excelente Monster, que sí cuenta con una adaptación animada, muchos consideramos que 20th Century Boys (y su epílogo, 21st Century Boys) es la mejor obra de Naoki Urasawa. En ella, seguimos los pasos de un grupo de amigos que comprueban, anonadados, cómo un juego que llevaban a cabo en su infancia empieza a verse reflejado en la vida real por culpa de una misteriosa secta.

La compleja trama de este tebeo, inspirada por la subcultura de las teorías de la conspiración y por la historia del Japón del siglo XX, trata temas muy diversos: la vejez, la política, la fe, la familia… pero, sobre todo, supone una oda a la amistad a través de un grupo de héroes que tendrá que enfrentarse a un enemigo que parece invencible a lo largo de distintas épocas.

Hellstar Remina (2005)

Uzumaki, del maestro del terror Junji Ito, será adaptada al anime por Adult Swim, pero cuenta con muchas obras espantosas (en el mejor de los sentidos) que todavía no han sido versionadas en este formato. En el caso de Hellstar Remina, seguimos los pasos de un astrónomo y su hija, que tratarán de sobrevivir a un cuerpo celeste bautizado como ella y que está decidido a devorar el planeta.

En esta obra inspirada por genios de la talla de Lovecraft, el mangaka cultiva con solvencia los dos tipos de horror que le han hecho grande: aquel más impresionante, con criaturas más allá de nuestra comprensión, y uno mucho más cercano que surge al comprobar cómo reaccionan los seres humanos a una situación de vida o muerte. Las grotescas viñetas de este cómic no se olvidan fácilmente.

Conclusión

La animación japonesa está empezando a ocupar un puesto destacado como fuente de entretenimiento para la juventud occidental, pero suele ser en el manga donde surge la inspiración para estos populares productos. Por ello, muchas de las mejores historias y personajes nipones siguen existiendo en las estanterías y no en los televisores.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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