Del todo es sabido el estilo provocador que John Waters impuso en muchas de sus películas y, aunque Cry-Baby no esté incluida en la primera etapa más trash del director, en esta crítica expondremos a un Waters en versión más comercial, pero sin perder la esencia que le hizo famoso en la década de los setenta.
Quién es John Waters y cuales son las características principales de su cine
John Waters es un director, guionista, escritor, y artista estadounidense, nacido en Baltimore en 1946. Es considerado como uno de los realizadores más influyentes del cine de culto. Su fama le vino a través de su forma irreverente y provocadora en películas mayormente de bajo presupuesto, que estaban hechas para desafiar las normas sociales y el concepto tradicional de «buen gusto». Es conocido como el «Pope of Trash» (el Papa del Trash) debido a su gusto por lo exagerado, lo excéntrico y lo marginal. Ejemplos de ese tipo de cine fueron Pink Flamingos (1972), Cosas de Hembras (1974) o Polyester (1981).
Sus características a la hora de acometer sus historias son varias, entre las que destacan su amor por la estética trash y camp. Convierte las cosas vulgares y lo que podríamos considerar como mal gusto en una forma de humor y arte. Personajes marginados. Sus protagonistas acostumbran a ser delincuentes, inadaptados o excéntricos, en general personas que viven fuera de las normas sociales. Humor negro y provocación. Waters utiliza lo grotesco, situaciones en muchas ocasiones de mal gusto o absurdas para hacer temblar las convenciones morales de la sociedad.

Defensa de la diferencia. Aunque nos parezcan provocaciones, el director de Baltimore trata de dar visibilidad a elementos marginales que no encajan en la sociedad dominante. Su cine, cómo no, su cine acostumbra a ser una crítica a la «familia perfecta», al famoso sueño americano o a la hipocresía que rodea a las clases medias y altas de la sociedad en su obsesión por la apariencia. Muchas de sus historias tienen incluso a su lugar de nacimiento, Baltimore, como fondo argumental. La aparición del personaje de Divine le sirvió a Waters para mostrar, a través de ella, todo su universo personal. Se convirtió en su musa.
Qué nos cuenta Cry-Baby
La historia sigue a Wade Walker (Johnny Depp) (más conocido como Cry-Baby), un joven rebelde y carismático que es líder de una banda de inadaptados llamados los «Drapes». Su fama viene del hecho de que cuando algo le afecta emocionalmente, solo derrama una única lágrima. Su vida da un vuelco cuando conoce a Allison Vernon-Williams (Amy Locane), una joven perteneciente a la clase conservadora (y se supone que rica), siendo el flechazo entre ambos instantáneo. Aun con las dificultades que su relación tiene en cuanto a diferencias de clase y demás obstáculos, tratarán de permanecer juntos.
Puntos a destacar de Cry-Baby
La capacidad que tiene la película para ser a la vez homenaje y parodia es uno de sus salientes. El director toma como referencia películas juveniles de los años 50 (razón por la cual está ambientada en esa época) como las protagonizadas por Elvis Presley o James Dean, para luego exagerarlas en todos sus elementos característicos y así convertirlo en sátira.
Para criticar algunos convencionalismos sociales (moral, apariencia, pertenencia a un grupo) hace que sus personajes representen arquetipos muy reconocibles: el chico rebelde, la chica «buena» que quiere saltarse las normas o los adultos con prejuicios. Y en lugar de darles una forma seria, los lleva al extremo para poner el foco en lo absurdos que pueden ser en sus planteos morales.
Visualmente, Cry-Baby tiene mucho colorido y es llamativa gracias al vestuario, peinados, y dirección artística. Algunos de estos aspectos están idealizados y mostrados de forma caricaturesca para recrear la época recreada. Y cada uno de los personajes es presentado como una versión exagerada de los estereotipos de los cuales se sirve Waters para conseguir su comedia satírica. La historia no busca ser realista, por lo que tanto los números musicales como algunas improbables situaciones improbables presentadas ayudan al objetivo general.
Johhny Depp. Esta película representó una gran oportunidad para el actor a la hora de poder plasmar su capacidad de interpretar personajes excéntricos (la cual sería incluso llevada después a otro nivel por Tim Burton)y alejarse un poco de los papeles de ídolo juvenil que mayormente le habían caracterizado. Esa combinación entre humor, sensibilidad y actitud desafiante hace de Depp en esta película uno de sus elementos más fuertes .

La música es otro apartado a destacar. Las canciones inspiradas en el rock and roll de los años cincuenta son aprovechadas de manera satisfactoria y mantienen un ritmo dinámico y festivo. Aparte de entretener, los números musicales buscan desarrollar los conflictos de los personajes y las relaciones entre ellos. Como hemos comentado más arriba, la crítica social a través del humor satírico funciona muy bien y toca temas como la hipocresía moral, los prejuicios de clase o la tendencia de la sociedad a etiquetar a las personas según su aspecto exterior.
A quién le podemos recomendar Cry-Baby
Evidentemente a los/las fans del cine de humor absurdo mezclado con elementos trash, polémicos o directamente extremos como le gustan a Waters, así como también a los que no tengan miedo a descubrir cine que no conocen o que quizás les incomode, pues finalmente, y como decimos siempre, un amante del séptimo arte debe ser una especie de esponja que absorba todo tipo de cine. Luego de ver Cry-Baby, si os gusta el estilo de Waters, podríais explorar un tipo de cine más extremo como el de sus inicios en la dirección y del cual podemos mencionar, a modo de ejemplo, títulos como Polyester o Pink Flamingos, aclarando, eso sí, que esta última no es apta para estómagos finos. Avisados estáis.
Os dejamos un enlace a mi anterior retro crítica en la web. AQUÍ



