Keoma, un tardío Spaghetti Western en los ojos de Franco Nero, podría ser una frase que resumiera esta producción de Enzo G. Castellari, pero creo que necesitamos expandir bastante más nuestra opinión al respecto. El sub género del Spaghetti Western fue una bocanada de aire fresco en una industria donde las películas del Oeste iban a la baja. Durante las década del 1960 y 1970 ese tipo de propuestas abundaron en Europa y ayudaron, cómo no, a que la industria mantuviera su estatus aún vigente.
Quién fue Enzo G. Castellari y cuál su influencia
Enzo G. Castellari (1938-2025) fue un director, productor y guionista italiano conocido por su habilidad para abarcar diferentes géneros cinematográficos. Entre ellos destacó en el cine de acción, bélico y, por supuesto, en el Western a la italiana. Entre sus obras más reconocibles están la película que tratamos hoy, Keoma, Il grande racket o The Inglorious Bastards. Su firma es visualmente reconocible en el uso de la cámara lenta, así como en escenas de acción muy elaboradas. Y su influencia ha llegado hasta nuestros días, siendo inspiración de directores como Quentin Tarantino, quien ha confesado que Castellari ha sido uno de sus muchas influencias cinematográficas a la hora de producir sus películas.
Seguramente esa influencia se ve en la utilización por parte de Tarantino de la violencia estilizada, la creación de personajes carismáticos, los movimientos de cámara dinámicos y la reinvención de géneros cinematográficos. Aún siendo historias distintas, la película Los Malditos Bastardos del director norteamericano tiene evidentes influencias del director italiano.
Qué nos cuenta Keoma
La trama sigue la historia de Keoma (Franco Nero), un hombre de ascendencia mestiza que vuelve al que fue su hogar después de años de ausencia. Al llegar se da cuenta de que el pueblo está bajo el yugo de una banda de forajidos con un tal Caldwell (Donald O’Brien) secundado por sus hermanastros (es decir, los de Keoma), de los cuales guarda un mal recuerdo desde la niñez. A partir de esa premisa, la película aborda temas como los conflictos familiares y las tensiones sociales en medio de una constante sensación de fatalidad.

Aspectos notables de la película
Uno de los puntos más destacables es su protagonista, Franco Nero. Para su interpretación de Keoma construye un personaje complejo y atormentado, muy distinto a los referentes que conocemos del cine norteamericano. Keoma es un hombre que no encuentra su lugar en ninguna parte, es rechazado por sus «hermanos» debido a su origen mestizo y, al regresar al que fuera su hogar, se da cuenta de que el mundo que le rodea ha cambiado a peor, siendo ahora un lugar donde la corrupción y la violencia campan a sus anchas. El personaje es complejo, dado que, aparte de los villanos, debe lidiar con sus propias heridas del pasado.
Otro elemento a destacar es la dirección de Castellari, sobre todo gracias a una puesta en escena muy dinámica, caracterizada por movimientos de cámara fluidos, así como el mencionado y frecuente uso de la cámara lenta y una composición fotográfica muy expresiva. Los planos cercanos al rostro de los actores o esos más generales, pero igual de interesantes, hacen de ese aspecto uno de los más destacables de la película. La mezcla tan equilibrada entre escenas de acción y otras más retrospectivas (tramas de personajes) nos muestra el gran trabajo de Castellari en su rol de director.
En el apartado de la trama, el uso de flashbacks resulta muy interesante. El pasado, sobre todo el que corresponde a Keoma, va apareciendo a lo largo del metraje y, en más de una ocasión, con transiciones poco convencionales. Las experiencias que tiene en su infancia y que en cierta forma son la base argumental para que entendamos los sentimientos de los personajes que se relacionan con él (el odio de sus hermanastros por ejemplo), nos dan una sensación onírica al no tener una estructura lineal. Este tipo de recurso nos ayuda a entender su situación y que el pasado le persigue allí donde va.
Así, gracias a este tipo de escenas, podemos comprender el trasfondo psicológico del personaje para entender su comportamiento. Esta narrativa más profunda que la de otros westerns de la época tardía hace a la película especial.
A destacar también la ambientación. Para nada nos encontramos ante un espacio limpio, heroico, o romántico, sino más bien es todo lo contrario: un lugar sucio en que la pobreza abunda y la violencia gobierna. El hecho de que haya una epidemia en el pueblo al que regresa el protagonista nos enseña que la sociedad está dividida y existe una descomposición moral de la misma, lo que anuncia el final de una época a modo de reflexión.

La música tiene también su importancia. La banda Sonora está realizada por los hermanos Guido y Maurizio de Angelis. La canción principal de la película se llama simplemente «Keoma » y es interpretada por el dúo Sybil & Guy (siendo «Guy» seudónimo de uno de los compositores, Guido De Angelis). Además, la BSO incluye el tema «In Front of My Desperation», interpretado por Guy (con la voz de Cesare De Natale). Ambas piezas tienen letras escritas por Duncan-Smith y De Natale. La banda sonora ayuda a crear la atmósfera de la película y a construir los momentos emotivos con más facilidad.
No todo es positivo en Keoma, sobre todo si lo que se busca es western más convencional. Su tono solemne a puede a veces puede parecer excesivo (y lento) si realmente buscas algo más activo o ligero. También algunos diálogos, recursos interpretativos (exageración en caídas u otros momentos dramáticos) o situaciones chirriantes para los ojos modernos pueden llegar a distraer al espectador no acostumbrado a este tipo de cine europeo de explotación de los años 70 pero, como siempre digo yo, contexto. No puedes ver con ojos modernos lo que se rodó décadas atrás, por lo que se aconseja tener un alto nivel de «open mind«.
A quien podemos recomendar Keoma
Evidentemente, a los fans del Spaghetti Western, también a los que disfrutan con el cine de explotación europeo de los años 70, y a los que queráis descubrir un cine que ayudó a reinventar el cine del oeste dando al género una vida mucho más prolongada de lo que nadie podía predecir. Si sois fans de Enzo G. Castellari, esta sería una de las obras cumbres en su carrera y un film que vale la pena descubrir. De hecho, quien escribe estas líneas la descubrió gracias a un directo que hicimos hace poco en mi canal de Youtube. Dadle una oportunidad, no os arrepentiréis.
Os dejo un artículo de la web donde hablamos del declive del género Western AQUÍ.



