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¿El último gran acierto de Nicole Kidman o un cliché estirado? El veredicto sobre Scarpetta

Nicole Kidman no necesita presentación. La actriz ha sabido hacerse hueco en los thrillers televisivos donde consigue brillar incluso cuando la serie carezca de alma y de garra. Tras meterse en la piel de personajes complejos en entornos elitistas, decidió dar el salto a un terreno mucho más pantanoso y puramente criminal: el universo forense creado por la escritora Patricia Cornwell. Sin duda, algo más ‘delicado’, ya que esta vez el espectador tiene un referente con el que compararla y ya sabemos que las comparaciones siempre son odiosas.

La llegada a la pequeña pantalla de Scarpetta prometía revolucionar el género detectivesco y, tras unos meses asentada en el catálogo, las aguas se han dividido por completo entre los devoradores de intrigas criminales (me incluyo en ellos). ¿Estamos ante una adaptación fidedigna que hace justicia a las páginas impresas o ante otro vehículo de lucimiento que diluye la esencia del material original?

Por si la lectura no está entre tus hobbies, te cuento que la serie sigue los pasos de Kay Scarpetta, una eminente patóloga forense que regresa a Virginia para asumir el cargo de jefa de medicina legal. Su labor no se limita a realizar autopsias; su mente inquieta la empuja a involucrarse activamente en investigaciones turbias donde los secretos institucionales y los traumas del pasado se cruzan constantemente en su camino.

Si te estás debatiendo entre rescatarla de tu lista de pendientes o dejarla pasar, te muestro las claves de la serie, para que decidas si te pones a verla, o la vuelves a dejar a barbecho.

La madurez interpretativa de una actriz de diez, frente al peso de las expectativas

Seamos sinceros: has pensado en ver Scarpetta porque salen dos actrices como la copa de un pino, en ella. Y exactamente ese ha sido el gran reclamo del proyecto: ver competir en pantalla a dos pesos pesados de la veteranía cinematográfica como son Nicole Kidman y Jamie Lee Curtis, quien interpreta a su caótica hermana Dorothy. La química tensa e imperfecta que se establece entre ambas actrices se convierte, de manera inmediata, en el pilar dramático más sólido de la propuesta.

Scarpetta

Kidman aborda a la doctora con una contención glacial que contrasta fuertemente con la calidez impulsiva de Curtis, ofreciendo un duelo interpretativo que rescata la serie en los momentos donde el guion parece perder el rumbo (¿o quizá sea al revés?). Y ese duelo es real. La dinámica de las hermanas es discutir constantemente y de una forma que roza la vergüenza ajena. Y ahí es donde más claramente podemos ver ese contraste de caracteres: de la pragmática y calmada Kay, a la temperamental y efusiva Dorothy.

Sin embargo, los lectores más acérrimos de Cornwell no han tardado en manifestar cierta incomodidad en los foros de discusión. Existe una corriente de opinión bastante extendida que señala que la perfección visual, junto con el magnetismo característico de una estrella como Nicole Kidman, restan parte de la crudeza y el pragmatismo rudo que caracterizaba a la Scarpetta literaria de los años noventa. Es cierto que la actriz intenta no parecer una estrella, pero su rostro (imperturbable por el botox) se lo pone difícil.

Un tapiz de secundarios que sostiene el entramado criminal

Más allá del huracán mediático de sus dos estrellas principales, el acierto de la producción reside en la construcción de su ecosistema humano. El traslado de personajes tan icónicos como el curtido detective Pete Marino, uno de los personajes con más carisma de toda la serie y que es interpretado a la perfección por Bobby Cannavale. La pareja crea un vínculo interpretativo que suple con creces esa petición no dicha de todo espectador al que le guste este tipo de género.

Otro acierto en la elección del elenco es Simon Baker, que interpreta a Benton Wesley, el millonario y callado esposo de Kay. Un personaje de semblante serio, capaz de dejarte sin palabras con solo una mirada. Por lo que hemos visto en esta primera temporada, Benton tiene mucho que ofrecer a esta serie; veremos cómo se desenvuelve la trama.

Tengo que hablar de un personaje que no conseguí entender. Se trata de Lucy Farinelli-Watson (Ariana DeBose), la sobrina de Kay e hija de Dorothy. Me pareció un personaje infantil y caprichoso que, a pesar de tener un gran potencial, parece empeñarse una y otra vez en cubrirse de tierra sin llegar a sacar todo lo bueno que tiene dentro.

Y dejo para el final la que para mi ha sido la mejor de toda la serie: Rosy McEwen interpretando a una jovencísima Kay, que se desenvuelve con uñas y dientes por un departamento forense que no la quiere. Tengo que decir que me resultó más interesante su historia pasada que la nueva que nos ofrece Scarpetta con la Kidman en cabeza. Ver a Kay joven es más gratificante que ver a Kay del presente.

Scarpetta

Como puedes ver, el reparto secundario cumple con creces la papeleta, aportando un arraigo terrenal que evita que la trama se convierta en un monólogo exclusivo de sus protagonistas. De hecho, cada uno de ellos tiene su sitio en la serie y no han dudado de destinarles su tiempo para desarrollarlos dentro de ella.

Scarpetta ha sabido moverse sin caer en lo fácil por temas delicados como las relaciones laborales tóxicas y el machismo, propio de hace 40 años, al que se enfrenta la patóloga en las altas esferas gubernamentales. Estos conflictos periféricos enriquecen el metraje, transformando una simple búsqueda del asesino en un reflejo bastante fiel de las luchas de poder internas que ralentizan la justicia real.

Conclusión: Un visionado obligatorio para los entusiastas de la intriga médica

Transcurridos los meses desde su lanzamiento, la conclusión general que se extrae es que Scarpetta se consolida como un producto aceptable, aunque queda lejos de ser sobresaliente. No revoluciona los cimientos del thriller ni pretende romper los moldes de un género que ya cuenta con demasiados referentes históricos en la pequeña pantalla. Su gran valor reside en la seriedad con la que trata la materia forense y en el incuestionable carisma de su elenco principal.

Si consigues desvincularte de las comparaciones nostálgicas con los libros, y aceptas su ritmo pausado y analítico, te vas a encontrar con una propuesta madura, elegante y sumamente disfrutable para consumir sin prisas durante las noches de diario. Una inversión de tiempo más que justificada para los que añoran los misterios densos con aroma a cine clásico.

Un saludo, y sed felices.

Lucia Hernández
Lucia Hernández
Aprendiz de todo lo que llame mi atención.
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