Han pasado dos años desde el final de la tercera temporada de Westworld. Unos episodios que sacaron a relucir todas las flaquezas de una serie llamada a hacer historia en la ciencia ficción en su primera temporada. Ahora, la serie de HBO Max creada por Jonathan Nolan (hermano de Christopher) y Lisa Joy vuelve para continuar haciéndonos reflexionar sobre humanos y máquinas.
Enlace a los análisis de todos los episodios de Westworld.
¿Queréis saber qué me ha parecido este octavo y último episodio?

Comienza el último episodio de esta cuarta y, por ahora, última temporada (la quinta está por confirmar) con un “todos contra todos” en la ciudad de Charlotte. De entre todos, William parece el más apto, decidido a sobrevivir y acabar con todo ser sintiente… incluidos aquellos que se encuentran en lo Sublime.
Al fin y al cabo, ese cielo de los robots creado por Robert Ford oferta la posibilidad de que los anfitriones allí alojados puedan regresar en un momento u otro al mundo real.
Mientras tanto, Charlotte es intervenida por sus ayudantes robóticos. Su “alma” (esa bolita que tiene todo anfitrión) no se encuentra en el lugar habitual de otros anfitriones, sino justo detrás de la nariz, por lo que el disparo de William no acabó con su vida.
Charlotte recibe un cuerpo nuevo, más preparado para enfrentarse a William y escucha el mensaje que deja Bernard en la torre. En un acto de fe ciega, Bernard deja a Charlotte la decisión de intentar un nuevo mundo en lo Sublime utilizando la mente de Dolores. Al fin y al cabo, los intentos de Charlotte de crear un nuevo mundo dominado por los anfitriones han sido un fracaso.
Así, averiguamos por fin cuál es el papel de Dolores (o Cristina) en esta temporada. Básicamente, toda la narrativa que sostiene la ciudad de Charlotte se sustenta en los datos que contiene su mente.
Sin embargo, en un proceso que haría sonreír a René Descartes, el mero hecho de que Dolores piense ya le hace existir. Aunque su mente construye la ciudad, también se advierte “a sí misma” de los contenidos ocultos a los que en principio no puede acceder. Tanto su vecina como el atormentado suicida o el mismísimo Teddy son proyecciones de los propios recuerdos de Dolores. Como si de un sueño se tratase, todas las personas con los que interacciona Cristina no son sino la propia Cristina intentando sacar la verdad del inconsciente al plano consciente. Descartes y Freud abrazados como hermanos.

Charlotte coge el alma de Dolores y se dirige a lo Sublime para detener a William, no sin antes despedirse de Clementine, que rehúye el enfrentamiento y decide encontrar a los atípicos para esconderse del poder de William.
Charlotte y William se encuentran en la presa donde se encuentra lo Sublime; allí asistimos a un duelo en el que acaba ganando la primera gracias a la ayuda de Bernard (sí que conocía todas las variantes posibles).
Charlotte introduce a Dolores como arquitecta de lo Sublime. El objetivo tanto de Bernard como de la propia Dolores (que, milagrosamente, decide hacer lo mismo) es una nueva prueba. Utilizar lo Sublime como simulación de una nueva relación entre humanos y anfitriones con la esperanza de que, esta vez, no se destruyan a sí mismos.
Y Dolores realiza esta simulación amparándose en sus recuerdos como anfitriona más antigua. Es decir, sitúa esta simulación en Westworld. Un nuevo bucle comienza.

Mientras tanto, en el mundo real, Caleb, Stubbs y C intentan escapar de la ciudad. Stubbs es asesinado de forma despiadada y brutal por Clementine que, a su vez, es asesinada por C.
Finalmente, Caleb y C llegan hasta un barco. Algunos humanos han escapado, pero Caleb decide quedarse en la ciudad porque su tiempo de caducidad como anfitrión se acaba.
CONCLUSIONES
Seré claro. No me ha gustado esta cuarta temporada de Westworld. Lógicamente, no es una mala serie. De hecho, es entretenida. Pero no llega a las cotas de calidad ni de la primera ni segunda temporada.
Es cierto que el giro de la victoria de Charlotte es, probablemente, la mayor trampa argumental de Westworld desde la primera temporada. Pero es que las triquiñuelas narrativas eran solo uno de los pilares de la serie, el que más teorías generaba: no solo de giros vivía esta serie creada por Lisa Joy y Jonathan Nolan.
El final de la segunda temporada, con la salida al mundo real, hacía desaparecer de plano los anacronismos que tan bien sentaban a la serie. Esa pianola que nunca dejaba de tocar, ese Oeste robótico… la segunda temporada no explotó del todo parques como el japonés o colonial, pero al menos dejaba algunas imágenes estimulantes. A partir de entonces, asistimos a una ciencia ficción de diseño simplista y tan convencional como el de otras obras del género.
Pero lo más doloroso es el ritmo narrativo. Westworld se caracterizó por estar cocida a fuego lento y por una construcción de personajes que hacían más real esa autoconciencia. Hay mucho de eso en esta cuarta temporada, pero la rapidez con la que ocurre todo hace imposible creérselo. Por poner un ejemplo, la conversión del William robótico hubiera necesitado de, al menos, cinco conversaciones con su original y no solo una. Nunca una infección había comenzado tan rápido.
En definitiva, terminó la cuarta temporada de Westworld con el final más cerrado de la serie. Desconozco si habrá una quinta (sus creadores así lo desean) pero, en mi opinión, Westworld ha dado todo lo que podía dar y no creo que una nueva tanda de capítulos salve una serie que ha decaído hasta ir a la deriva.
Un saludo y sed felices!
Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices.




Excelente reseña. Sin embargo tengo que admitir que el último capítulo de esta 4rta temporada, «que será será», me convenció de que se le debería ofrecer a la serie una última oportunidad de un desenlace final digno de una obra cuyo comienzo era extraordinario y brindó para mí dos de las mejores temporadas del género de ciencia ficción. A mí me desengañó demasiado la tercera temporada y no querría ponerme a ver la cuarta. No obstante me decidí a verla y al menos este final de la 4rta temporada era algo reparador.
No digo que fuera una salvación total sino un hilo inspirador hacia sus raíces.
Si hay algo que rescató la serie del fracaso total de estas 2 últimas temporadas son todos los actores y actrices principales talentosos que interpretan sus papeles de modo magistral .
En esta 4rta temporada se percibe la intención de sus creadores de recuperar la esencia de westworld y volver a sus orígenes. A mí esto me satisfizo y se lo reconozco.
En mi opinión desde la 3ra temporada la serie se extravió por caminos ajenos a su núcleo argumental. Este último hizo que la serie se convirtiera en algo corriente y diferente de lo que demostró que era en las 2 primeras temporadas, o sea, una serie de ciencia ficción con su propia identidad . Ojalá que la cadena le dé el permiso de una última temporada.