Análisis de Inhumanos. Temporada 1. Episodio 3: Divide y conquistarás

1

Bienvenidos a un nuevos análisis de Inhumanos. Tras quedar claro en el análisis anterior que la cosa no era tan mala como nos habían vendido, ahora entramos de lleno en el tercer episodio y podemos valorar con más datos lo que nos da de si una serie que no puede ser más Marvel.

Análisis de Inhumanos. Episodios 1 y 2 

De paseo por Hawaii

Eso es lo que tenemos en este episodio. La familia real inhumana continua su periplo vacacional por la isla de Oahu. Gorgón, ayudado por los surferos guerreros, se enfrenta a Auran y un grupo de inhumanos que ha bajado a la Tierra para ayudarla en su cacería. Destaca un tal Mordis, personaje creado para la serie y que recuerda al Xorn de los X-Men creado por Grant Morrison, aquel que encerraba un agujero negro en su cabeza. Mordis no llega a tanto pero parece que se le acerca.

Por otro lado, Karnak se enfrenta a sus miedos e inseguridades y acaba prisionero de unos plantadores de marihuana; Crystal, esa ni-ni que no deja de escuchar música con cascos inhumanos molones y transparentes, escapa de sus captores demostrando que más que inhumanos lo que son es más simples que el mecanismo de un chupete; Maximus se erige en un Pablo Iglesias marveliano que pretende ser un primus inter pares, aboliendo el sistema de castas que da orden a su civilización; Medusa vagabundea de acá para allá hasta llegar a una urbanización donde tiene la oportunidad de contemplar por primera vez su imagen rapada en un espejo, dando uno de los mejores momentos del episodio. Momentos que no son muchos pero que acapara el periplo de Rayo Negro en la cárcel. Anson Mount y su personaje son, por ahora, lo mejor de la serie con diferencia, desplazando a un Iwan Rheon que prometía mucho y al que han transformado en un Iznogud de segunda fila. Ah, y tenemos también la aparición de Henry Ian Cusick como un genetista multimillonario que ayuda a Rayo Negro en su huida de la cárcel con unas intenciones nada claras y algunos flashbacks narrando la infancia de Rayo Negro y Máximus.

Anson Mount y su Rayo Negro, lo mejor de la serie

No se puede ser más Marvel

Como veis, el argumento y la trama se pueden resumir en poco más de un párrafo. Objetivamente, la serie es muy del motón. Siendo muy negativos, podríamos decir que, también objetivamente, es muy mala. Las tramas son simples, en los diálogos no están muy inspirados, los decorados parecen montados con muebles del Ikea (atención a la habitación de Crystal en la Luna o a la lampara del techo del salón del trono) y no se han esforzado mucho en los efectos especiales. Pero no se qué pasa que entretiene mucho. Los 42 minutos del episodio se pasan volando. ¿Por qué? Pues por esa estructura de ir saltando de un personaje a otro que ya comenté en el episodio anterior. Encima, con el personaje de Rayo Negro están muy inspirados y con otros se acercan bastante, como el de Karnak. ¿A que recuerda todo esto? A Marvel, a la Marvel de los cómics (de los tebeos si queréis) de los 60 y los 70, que aunaba tramas infantiles con personajes más o menos interesantes, que alternaba tramas buenas con tramas absurdas y tontas, personajes fascinantes con personajes bobalicones, una Marvel que rozaba lo infantil en demasiadas ocasiones pero que tenía su encanto y que entretenía mucho mientras aportaba pinceladas de crítica política y social en medio de la lycra y los superpoderes.

Gran parte de eso lo tiene esta serie. Inhumanos está muy, muy lejos de las grandes superproducciones cinematográficas de Marvel Studios y también muy lejos de la exquisita facturación del Daredevil de Netflix pero creo que no se hace farragosa ni pesada, caso de otras producciones marvelianas de la cadena de streaming. Aporta además unas pinceladas de crítica política que, dependen de como se desarrollen, pueden dar mucho juego. Aquí Maximus no es el loco histérico que aparece en los cómics sino un ambicioso manipulador, alguien que de inhumano ha pasado a simple humano y que aunque sabe que no puede ser rey, quiere el poder a toda costa. Y resulta que sus argumentos tienen lógica y encima son justos. La igualdad entre su raza, la abolición de un sistema a todas luces injusto, ¿quién no se apunta a eso? Por añadidura, no hemos visto nada, absolutamente nada, que nos haga pensar que Rayo Negro y su familia son buenos gobernantes, justos con su pueblo. Al contrario, hemos visto como los idolatran como a reyezuelos de poca monta y en la escena en la que Karnak humilla a una sirvienta ha quedado claro que están por encima de los demás. Sigamos siendo objetivos: si esto fuese el mundo real, la familia real inhumana serían los malos de la película y Maximus un salvador cargado de razones. De ahí que la serie ni pretenda ni se acerque a la realidad. Se trata, simplemente, de un tebeo de toda la vida traspasado a la pequeña pantalla de forma demasiado literal. O eso o los responsables son muy muy malos en lo suyo.

Con una coleta, soy clavado a Pablo Iglesias

Karnak, el nihilista definitivo

Si la semana pasada hablamos de Crystal, esta hablaremos de Karnak Mander-Azur, Karnak para los amigos. Interpretado en la serie por Ken Leung (Perdidos, El despertar de la fuerza), en los cómics posee el poder de ver el punto débil de cualquier cosa y destruirla. Durante años fue retratado como una especie de karateka que le arreaba un golpe con el canto de la mano a un edificio y lo destruía completamente. Eso hasta que llegó el guionista Warren Ellis y en una serie limitada (reseñada por mi compañero Adrian, que de estas cosas sabe mucho), reescribió su origen y lo convirtió en el nihilista definitivo. Ahora Karnak es el hermano de Tritón, sus padres no lo sometieron a las nieblas terrígenas al ver el efecto que estas habían tenido en su primogénito y Karnak fue apartado del mundo, confinado en un templo donde dedicó su vida a la meditación y al estudio, consiguiendo la capacidad de ver no solo el punto débil de las cosas materiales sino de cualquier cosa que se le ponga por delante, ya sean personas, relaciones, etc.  Llevado al extremo por Ellis, Karnak cuestiona todo la existencia. Cree que todo carece de valor y de sentido ya que todo tiene un punto débil y por tanto se puede destruir y está llamado a desaparecer. Esto se traduce en un personaje que es un auténtico cabronazo cínico y sin sentimientos ni empatía hacia los demás, un auténtico inhumano de los pies a la cabeza.

Tal definición del personaje sería inaceptable en la pequeña pantalla, por lo que se ha optado por mantener en sus rasgos una cierta superioridad y cinismo que se verán puestas a pruebas al darse un mamporro en la cabeza. A pesar de estar bastante descafeinado con respecto al Karnak de Warren Ellis, sigue siendo uno de los personajes más interesantes del elenco, el inhumano que, según él mismo, no comete errores.

Ken Leung es Karnak

Personajes de todos, personajes de nadie

Comentaba POEKL en los comentarios del análisis anterior que se consideraba marvelita pero que la metamitología inhumana le era desconocida. Hay que decir que no es el único. Hay personajes, en todas las editoriales, que nacen como un reflejo de su creador (caso de Howard El Pato y Steve Gerber, por ejemplo); otros, más afortunados, consiguen que un autor deje su huella en ellos de forma casi indeleble (es el caso de Daredevil y Frank Miller o Thor y Walter Simonson o los X-Men de Claremont). No es el caso de Los Inhumanos.

Creados por Stan Lee y Jack Kirby en Fantastic Four #45 (no voy a entrar aquí a discutir si uno tiene más o menos peso que el otro en su creación) enseguida resultaron fascinantes para el aficionado. ¿Cómo no iban a serlo? ¿Una sociedad de superseres ocultos a la humanidad en una ciudad futurista escondida en el Tibet? Cualquiera no se sentiría fascinado por el concepto. Por desgracia, por una razón u otra, ni Lee ni Kirby estuvieron por la labor de desarrollar la historia de esos superseres. Es más, a la primera oportunidad que tuvieron los encerraron en una cúpula indestructible de energía negativa de forma que no molestasen demasiado. Ya los sacarían más adelante si se aburrían.

Portada de Fantastic Four 45

Como siempre pasa en estos casos, hay quien vio el potencial de la idea y Marvel intentó sacar partido. Tras aparecer como estrellas invitadas en diversas series, finalmente se les otorga una cabecera propia que apenas duró 12 números, escritos por Doug Moench y con dibujo de George Pérez, Gil Kane y Keith Pollard. Corría el año 1977 y no sería hasta 20 años después, en 1998, cuando tendríamos otra serie (limitada) de Los Inhumanos a cargo de Paul Jenkins y Jae Lee. En su momento, dicha serie limitada fue un auténtico sleeper, una sorpresa que trataba de forma más adulta (todo lo adulto que puede ser un cómic de superhéroes Marvel) a los personajes y su entorno. Si le echamos un vistazo ahora, transcurridos 20 años más, la verdad es que ha perdido frescura y lo que antes nos pareció sorprendente ahora no lo es tanto. Se mantiene el dibujo de Jae Lee como punto fuerte de esos 12 números que no tendrían continuidad.

A continuación vendrían los españoles Rafael Marín y Carlos Pacheco, ayudados por el mexicano José Omar Ladrönn, para olvidarse completamente de lo propuesto por Jenkins y mandar a Los Inhumanos al espacio con sus creadores, los Kree, en un álbum / miniserie demasiado europeo para los lectores americanos (por momentos, Ladrönn se parece más a Moebius que el propio Moebius). No fue desde luego la mejor de las decisiones. Los personajes pedían a gritos que alguien profundizase en ellos y los autores dieron un giro de 180º que evidencia el problema de Los Inhumanos: demasiados manos han pasado por sus historias y ninguna ha dejado huella. A partir de aquí, Marvel los ha usado como comodín para lo que le ha dado la gana, ya sea en guerras en el espacio o como sustitutos de los mutantes, tanto en la pantalla como en los cómics.

Gorgón, Tritón y Karnak vistos por Jose Ladrönn

Reconozcamos también que, de entrada, no resultan muy agradables para el lector o el espectador profano. Su propio nombre, Inhumanos, ya lleva implícito una connotación negativa. Su líder es un rey, algo que en nuestro mundo globalizado resulta muy anacrónico, ecos de un pasado envuelto en más connotaciones negativas. Y si entramos a pensar en su organización social, con una familia real por encima del resto y castas sociales según los poderes de cada uno, con una base social de esclavos sin mente (los alpha primitivos) ya rematamos la jugada y tenemos como resultado una historia y unos personajes que no resultan demasiado simpáticos.

Así que no debe extrañarnos la afirmación de POEKL porque resulta casi imposible conocer a unos personajes que han sufrido tantos vaivenes a lo largo de su historia. Sin ir más lejos, las relaciones entre los miembros de la familia real han pasado de primos a hermanos según la voluntad del autor de turno (como es el caso de Karnak y Tritón). Supongo que con la serie podremos tener un canon más oficial de unos personajes que, a pesar de todo, guardan dentro un gran potencial a la espera de un autor que sepa descubrirlo. Un saludo, sed felices y nos leemos en el próximo análisis.

el autor

Licenciado en Historia del Arte, llevo toda la vida leyendo cómics. Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices. Espero con ansia el estreno del episodio VIII. Soy uno con la fuerza, la fuerza está conmigo.

1 comentario

  1. Adrián De La Fuente Lucena el

    Muchas Gracias Pedro por hacer referencia mi post de “Karnak” y por la buena valoración del mismo.

    No entro en el análisis del episodio en sí porque no he logrado pasar del segundo episodio. En la forma, muy bien elaborado, ¡Buen Trabajo!

    Lo que si voy a comentar es el apartado dedicado a repasar los cómics de Los Inhumanos. Se te ha pasado hablar de la Novela Gráfica “The Inhumans”, de Ann Nocenti y Bret Blevins, publicada en 1988. Una joyita que debía ser el preludio de una nueva colección que nunca llegó a materializarse. En ella Medusa tuvo un hijo con Rayo Negro. Ann Nocenti, en su línea, mostró una sociedad inhumana cada vez más decadente por endogámica, lo que le valió para hacer sus habituales críticas políticas y ecológicas. Este fue el intento de hacer algo con Los Inhumanos en los ochenta. Se ha publicado en España pero por la desaparecida forum, por lo que está descatalogada. Una pena. http://bit.ly/2gixEn5

    Con Los Inhumanos de Paul Jenkins y Jae Lee me ha pasado lo contrario que a ti. La primera vez fui incapaz de leerla. Ahora me la he leído de nuevo y me ha gustado. No la veo tan desfasada. Es más, algunas cosas, como la forma inteligente y, a la par noble, de actuar de Rayo Negro, pasando de manipulado a manipulador, no ha vuelto a verse en otros cómics. Pero bueno, ¡cada uno es un mundo! 🙂

    El enfoque de Rafael Marín, Carlos Pacheco y José Omar Ladrönn se nota que va por otro lado. En ningún momento pretendían desarrollar lo contado por Jenkins y Lee. Pienso que hay que valorarla así. También me encanto.

    Que conste que a mí no me gustaban Los Inhumanos. Entre otras cosas porque, como los X-Men, los veía muy endogámicos y repetitivos en sus argumentos (esto último es un hecho, lo que me obliga a seleccionar). Pero estoy revisando algunos de sus trabajos y ahora si me están gustando. En la actualidad mucha gente los considera unos X-Men aburridos. Yo los veo más interesantes que los X-Men por esa peculiar mezcla entre mitología y ciencia-ficción. Tal vez Charles Soule no estuvo muy acertado pero Al Ewing si está haciendo un trabajo interesante en la actualidad. Guerreros Secretos y Rayo Negro también pintan bien. Veremos. 🙂

    Estoy de acuerdo contigo en que se les usa mucho como personajes comodín y todo parece apuntar a que seguirán así porque no tienen ninguna etapa larga memorable. Hay personajes que les pasa eso. No resisten las ventas. En Los Inhumanos todo es corto, pero hay autores que consiguen que sea intenso. 🙂

    El que su contexto resulta poco atractivo, bueno, creo que depende de los gustos y experiencias de cada uno. Aunque, en parte, coincido contigo. Aunque marginados, tiene cierta pomposidad y poder que les echa para atrás. Parece que solo nos gustan los personajes absolutamente marginados. ¡Que se lo digan a Iron Man en España! Pero ya sabemos lo que pasa con esto. Si me lo ponen en una pantalla me lo trago todo. jejeje.

    Muchas Gracias por tu post Pedro, compañero.

    Un abrazo.

Deja tu comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Recomendado en Las Cosas felices
Recomendado en Las Cosas felices
No es una gran superproducción cinematográfica, ni siquiera una superproducción televisiva al estilo de Juego de Tronos pero Expediente X es historia de la televisión…