Continuamos analizando la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds y nos toca hoy su segundo episodio, que se toca de manera clara con el género del terror y cuyo título es El Incidente de la Griffin. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie puede ser viste en España a través de Skyshowtime y en América Latina por Paramount+.
Hola otra vez trekkies y no tan trekkies. Aquí estamos nuevamente para analizar un nuevo capítulo de Star Trek: Strange New Worlds, una serie que, como sabemos, gusta de jugar con los géneros. Ha sabido, en ese sentido, rozarse con el western, la comedia, el musical o, como este el caso, el terror. De hecho, está dirigido por la belga Axelle Carolyn, que algo sabe de la materia considerando que ha tenido a su cargo episodios de series como Creepshow, American Horror Story, La Maldición de Bly Manor o Stranger Things.
Si funciona o no en Star Trek es algo que buscaremos determinar con el análisis de este segundo episodio de la temporada pero, más allá de eso, es importante también destacar que el mismo deja algunos guiños dramáticos e interesantes con respecto a lo que se viene, sobre todo en la medida en que aluden al destino que espera a los personajes y que los fans conocen bien, ya sea de la serie original o de las películas que después fueron llegando.
Sin más trámite, veamos qué ha ocurrido en esta entrega no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer en esta web los análisis previos, tanto de esta como de otras series y películas de la franquicia.
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Nave Fantasma
La bitácora inicial está a cargo de James T. Kirk, quien nos cuenta que, regresando con Spock y La’an de una evento para nuevos oficiales, han sido por el camino asignados en misión a una zona del espacio no explorada para investigar una misteriosa señal.
Se siente mal por no estar junto a su hijo recién nacido (conflicto de padre ausente que sabemos que le acompañará siempre) y presume hallarse en el lugar equivocado, lo que admite más de una lectura: por no estar acompañando al pequeño David y por lo incómodo de hallarse en medio de Spock y La’an, habida cuenta de sus pasados acercamientos con ella. Pero pronto veremos que su presunción puede incluir también un tercer componente más siniestro…
La señal, finalmente, procede de la Griffin, nave desaparecida nueve años atrás sin lograrse jamás determinar su paradero ni el de sus casi trescientos tripulantes. El hallazgo impacta en el grupo, como también constatar que no se detectan a bordo señales de vida.
Más aún: al transportarse, no hay siquiera cuerpos ni tampoco presencia de agentes que pudiesen haber provocado un contagio masivo o justificado el abandono de la nave. Todo está “como si todos se hubieran ido a tomar un café y nunca hubieran regresado”.
En los lúgubres y oscuros corredores se cruzan, sin embargo, con una mujer de aspecto fantasmal que desaparece tras decirles que les ha estado esperando. Pero siguen sin detectar señales de vida y Spock habla solo de iones negativos, concepto con el cual insiste cuando Kirk le pregunta si se refiere a fantasmas, lo cual nunca entraría en la lógica del vulcano.
En los muros hay marcas de fáseres y no solo de la Flota, sino también vulcanas y klingon. Y algunas puertas dan impresión de haber sido selladas y luego intentadas abrir. De pronto, la energía y el soporte vital se activan misteriosamente, aunque la tendrán solo disponible por una hora y ni siquiera alcanza para enviar un mensaje subespacial a la Enterprise, debiendo en cambio hacerlo mediante comunicación normal y con la demora resultante.

Tienen pues sesenta minutos para averiguar qué pasó en la Griffin y deciden a tal fin separarse. Es lo que nadie haría, claro, aunque a la vez claro homenaje al cine de terror y sus lugares comunes. La’an se dirige con Kirk al puente de mando y Spock a la enfermería…
Algo no está bien…
De camino al puente, Kirk le cuenta a La’an del pesar que siente por no estar junto a su hijo y haber privilegiado la Flota por sobre su familia, decisión que Carol, su ex, nunca entendió. Una retorcida silueta símil zombie se les cruza por detrás pero, al girarse, no ven nada y siguen, de hecho, sin registrar señales de vida en los sensores, ni siquiera en este caso los iones negativos de Spock.
Una vez en el puente, descubren en el ordenador mensajes grabados por una oficial llamada Rose Harper (Sorika Wolf) que, al parecer, encontró en la tripulación comportamientos extraños y erráticos, pero nadie la tomó en serio y fue puesta en confinamiento por sus “drásticas decisiones” para con los supuestos afectados: algunos acuchillados, otros estrangulados y la gran mayoría… echados con vida al espacio. Una delicia…
La’an percibe que algo no está bien (era hora) y considera urgente regresar, pero la lanzadera ya no está afuera o, mejor dicho, solo están sus restos, ingrávidos y a la deriva entre un sinfín de escombros. No hay pues cómo marcharse y la energía temporal tampoco alcanza para transportarlos a larga distancia hasta la Enterprise…
Y se pone todavía más complicado. Kirk oye el llanto de un bebé y encuentra el juguete que le hiciera llegar a su hijo como regalo para suplantar su propia presencia. Hasta cree ver un brazo suyo entre unos cables.
En cuanto a La’an, resulta que ahora Harper le habla directamente desde la pantalla y justifica sus pasadas decisiones en el evitar que un terrible mal se propagase a toda la Flota. Alguien le toca el hombro y cree que es Spock, pero allí está nuevamente la mujer fantasmal y, en su demacrado rostro, La’an reconoce el de Harper, que se refiere a ella como uno de los suyos…

Cirugía Mayor
En la enfermería, Spock se encuentra con camas y bolsas de cadáveres vacías pero, en escalofriante escena, aparecen súbitamente cuerpos en su interior y uno de ellos se incorpora, descubriendo con asombro el vulcano que se trata de T’Pring (Gia Sandhu), la que alguna vez fuera su prometida, también vulcana y a la que no vemos desde el episodio Charadas, de la segunda temporada (aquí análisis de un servidor).

No teniendo sentido que esté allí, Spock intenta determinar qué está ocurriendo, pero la presencia parece real y hasta evoca recuerdos compartidos que solo ellos podrían conocer. Se echa a sí misma las culpas del fracaso de la relación y, en el momento en que él menos lo espera, le arrebata el fáser y lo deja inconsciente de un disparo…
Cuando despierta, Spock se halla en la enfermería atado a una cama mientras T’Pring sigue reflexionando sobre la relación entre ellos y dice no haber entendido en su momento que no es la parte humana lo que a él lo debilita, sino la vulcana.
Dicho ello, y en la que quizás la escena más gore de toda la franquicia, le rebana una oreja y él aúlla de dolor. Pero, no conforme, ella quiere ir después por su corazón para ubicarlo en “el lugar correcto”. Spock grita de terror ante la eventualidad de ser abierto como un melón, pero llega en auxilio Pike, que ha respondido supuestamente al mensaje y llegado en compañía de Una, Uhura, Ortegas y Samuel Kirk. De T’Pring no hay rastro…
Samuel se encuentra con su aterrado hermano y logra convencerlo de que su hijo no está allí como cree, sino junto a su madre y camino a Epsilon 5. James le pregunta cómo se las ha apañado para vivir lejos de su familia y Samuel responde que nunca lo logró del todo pero, para sentirse cerca, procuró siempre mantenerse en contacto con mensajes regulares.
James dice que tomará el consejo, pero el fraternal momento dura poco porque ahora es el propio Samuel quien cree ver a su hijo y la cosa termina mal cuando la ventana comienza a ser golpeada desde el exterior por escombros que la van resquebrajando y Jim ve, con espanto, cómo su hermano termina siendo succionado hacia el exterior mientras él, a duras penas, consigue ponerse a salvo.
Uhura se aboca a la tarea de configurar el transportador para que la poca energía disponible les permita siquiera salir de allí de uno en uno, pero cuando da instrucción a La’an de transportar a Ortegas, esta comienza a gritar y retorcerse mientras su cuerpo se vuelve cada vez más inestable. Uhura interviene a tiempo para enviarla al buffer, pero comprueba con horror que La’an estaba transportando a Ortegas dentro de su propio cuerpo, fusión que inevitablemente conducía a la muerte. Furiosa a la vez que aterrada, se aleja de ella y una desconsolada y consternada La’an la sigue intentando disculparse…
Por el camino, esta se encuentra nuevamente con Harper y unos cuantos tripulantes fantasma que la rodean invitándola a quedarse con ellos por ser ese el lugar en que será aceptada sin ser considerada un monstruo ni sufrir discriminación.
En la enfermería, los problemas para Spock no han acabado con la llegada de Pike y Una. Los momentos gore siguen: atado a la cama y sin poder hacer nada, le toca ver cómo Una se entierra un instrumento quirúrgico en el vientre y Pike, presumiendo habilidades de chef, se rebana los dedos de una de sus manos como si trozara una zanahoria. Anonadado, el vulcano se concentra en recitar en su lengua un antiguo poema vulcano y ello opera como un modo de devolverlo a lógica… y a la realidad.
Mientras tanto, y con un cuchillo que ha encontrado, La’an alcanza a Uhura y esta le ruega que no la mate, aunque en realidad está viendo a Harper. Y cuando interviene en escena Jim, es él quien resulta acuchillado y cae fatalmente herido mientras La’an (o Harper) le lanza una sentencia estremecedora para los oídos de cualquier trekkie: “Tu pequeño va a morir, igual que tú, desangrándose en un un oscuro rincón del espacio”… Se nos pone la piel de gallina al saber cuánto hay de verdad en eso…
Pero, de pronto, Pike ya no está en la Griffin, sino en la Enterprise, adonde han conseguido transportarlo, y lo mismo La’an y Spock. Y allí está el verdero Pike, lo mismo que los verdaderos Una, Ortegas y Uhura. Temiendo lo peor y después de haberlo visto salir despedido al espacio, Jim pregunta por su hermano, pero es informado de que se halla en su descanso y ni siquiera está allí…
Todo lo que el trío ha vivido en la Griffin, por lo tanto, ha sido ilusión, pero una que casi los mata y bastante real, pues La’an sostiene un cuchillo en su mano y Kirk está justamente acuchillado, al tiempo que Spock luce en modo Van Gogh con su oreja cercenada.
Todos son atendidos. Kirk está repuesto y Chapel se encarga de recuperarle la oreja a Spock, pero le interesa saber por qué su mente habrá traído a T’Pring cuando estuvo a bordo de la Griffin. Él interpreta que quien lo haya estado manipulando buscó provocarle la mayor emoción posible, pero es más lo que con eso oscurece que lo que aclara…

La’an, profundamente turbada, tiene su propia charla con Pike. Su intriga es saber por qué el capitán omitió en su informe que ella acuchilló a Kirk, así como por qué vio a Harper cuando los demás vieron a sus familiares. Invitándola a sentarse, él no le da ninguna respuesta demasiado certera y le cuenta una historia de su granja familiar sobre un enigma al que nunca encontraron explicación: “El espacio es ilimitado en su belleza y en su terror”, dice…
A todo esto, Uhura intenta conseguir que Kirk pueda comunicarse con su ex y su hijo, pero no hay respuesta. En cuanto a la Griffin, Pike dice que será enviada a la División 12 que, habitualmente, se encarga de esos casos misteriosos: de los seis que le entregó hasta el momento, resolvieron cuatro, lo cual deja abierta la puerta a que quizás algunas cosas, como antes dejara entrever en su conversación con La’an, no lleguen a tener nunca una explicación…
Y, de hecho, cuando La’an ve en el exterior a la Griffin siendo llevada, reconoce en una ventana la imagen de Harper, que se lleva un dedo a la boca en señal de silencio como si fuera la enfermera de las clásicas fotografías de hospital o, quizás más bien, dando a entender que ambas comparten un secreto…
Balance del Episodio
Hemos bajado la puntería con respecto al capítulo anterior que, sin ser perfecto, cerraba mucho mejor y daba una imagen final de mayor solidez. Como ya hemos dicho, es habitual en esta serie jugar con los géneros y no es la primera vez que echa mano del terror ni tampoco que no haya antecedentes en otros productos de la franquicia. Lo que sí es novedad en este episodio es el grado de violencia gráfica; no sé de qué forma lo irá a tomar la audiencia trekkie pero, al menos en lo personal, no es lo que me ha molestado de esta entrega…
También se puede decir que, por segundo episodio consecutivo, se pareciera mandar el rigor científico de paseo. En el anterior, por privilegiar el homenaje a la ciencia ficción clásica y, en este, por centrarse en una trama con más base en lo misterioso y sobrenatural. No es, desde luego, lo que estamos acostumbrados a ver en la franquicia, pero tampoco es eso lo que me ha molestado…
El gran problema del capítulo es que no cierra la historia que plantea. Ya sé que esa ha de ser seguramente la intención, especialmente si uno atiende a las palabras finales de Pike a La’an, pero en el mundo trekkie siempre hay una explicación y no estoy hablando, repito, de una racional o científica.
Que el terror no se resuelve con la misma lógica que la ciencia ficción es algo que todos sabemos y, muy especialmente, quienes amamos prácticamente por igual a ambos géneros. Pero eso no quiere decir que no tenga la suya propia ni que no recurra a reglas específicas para resolver las historias que plantea. Si en una casa hay espectros o fantasmas, por ejemplo, necesitamos saber por qué, qué pasó con los anteriores moradores, qué terrible suceso ocurrió allí o si la vivienda fue construida sobre un antiguo cementerio indígena. Esa es la lógica del terror y así funciona…
Pero dejar el asunto en el misterio absoluto sin siquiera sugerir un esbozo de respuesta hace que el final del capítulo produzca, lamentablemente, un desencanto que no se condice con la buena producción (impresionante y espeluznante la ambientación de los interiores de la Griffin) ni con lo atractivo de la historia.
La idea de la nave fantasma, por cierto, es un tópico que siempre funciona, teniendo sus orígenes en las antiguas historias de navegantes y siéndonos imposible no relacionar con filmes como Horizonte Final (Event Horizon, 1997), probablemente la referencia más cercana que nos venga a la cabeza si hablamos de ciencia ficción espacial.
Pero nos quedamos sin saber qué pasó originalmente con la Griffin, qué llevó a Harper a hacer lo que hizo o hasta qué punto era falso su diagnóstico sobre el supuesto mal que aquejaba a la tripulación. Es cierto que la escena final del gesto de silencio permite quizás entrever alguna esperanza de que la trama sea retomada como tantas otras que parecieron en su momento quedar olvidadas y terminaron reapareciendo. Pero el comentario de Pike acerca de haber derivado el asunto a la División 12 no alienta mucho optimismo…
Es válido, a propósito, dedicar un párrafo a la misma porque no es que la División 12 haya aparecido demasiado en la franquicia; por el contrario, la única referencia que tuvimos fue en esta serie y, puntualmente, en el episodio Terrario, penúltimo de la temporada anterior (aquí análisis) y junto con este, el de temática más sobrenatural hasta el momento.
La División 12 es precisamente un cuerpo de la Flota que se especializa en la investigación de aquellos casos que no revisten una respuesta lógica por las vías convencionales: viene a ser algo así como una especie de microuniverso X-Files o Fringe dentro del gran universo de Star Trek. La pregunta, en todo caso y siendo esta una precuela, es por qué no volveremos después a saber de tal organización…
Y, ya que estamos, lo que sí me ha gustado del capítulo han sido justamente las referencias a lo que más tarde va a venir y todos conocemos. Se podría decir que el problema de las precuelas es que los spoilers son parte del concepto mismo pero la idea, justamente, es saber jugar con ello. Grandes realizadores como Alfred Hitchcock han explotado magistralmente el recurso de hacer que el espectador conozca algo que los personajes no.
No podemos, por ejemplo, desligar la sentencia que pronuncia La’an durante su “posesión” del destino final que tendrán tanto James T. Kirk como su hijo, ambos de manera solitaria y en mundos distantes, el primero en el filme Star Trek: La Próxima Generación (1994) y el segundo en Star Trek III: En Busca de Spock (1984). Ello hace que nos produzca todavía más aprensión que Kirk, como aquí se muestra, no logre contactar con David, pues sabemos que no lo va a hacer nunca y parece una ironía que lo mejor del capítulo sea también lo más triste…
En resumen, hemos visto un episodio muy bien concebido tanto desde lo visual como desde el concepto de base, además de audaz en su temática. Pero es una pena que no lleve una explicación ni aporte demasiado a la continuidad de la historia, salvo por esas mencionadas referencias a hechos que vendrán más tarde o por los poderes especiales de La’an que, de manera cada vez más marcada, conducen hacia la historia de Khan. Eso sí: a su historia de romance con Spock habría que irle poniendo un punto final o no habrá forma de entender por qué, en el futuro, él nunca hablará de ella…
A ver con qué nos encontramos el próximo capítulo. Hasta entonces y sean felices. Larga vida y prosperidad…




Como dices Rodolfo me recordó bastante el argumento a Horizonte Final, no está mal el episodio pero no llega a ser brillante. Por cierto la división 12 no se convertirá luego en la Sección 31? o no tiene nada que ver. Lo de que todas los paneles estén en ingles, ¿es porque ese es el idioma que se hablará mayoritariamente en la Tierra del siglo 22? Tenia entendido que en la serie Discovery decian que se hablaba otro idioma. Y por ultimo, lo de la USS Griffin no es un guiño a Peter Griffin de la serie Padre de Familia creada por Seth Macfarlane, fan de Star Trek que apareció en un par de episodios de Entreprise?
Hola Joseluis: gracias por comentar. No, en principio la División 12 y la Sección 31 son organizaciones diferentes porque no se ocupan de lo mismo. La División 12 es solo para casos de anomalías científicas a las que no se les halla una explicación racional; la Sección 31 es para operaciones encubiertas y poco santas. Y más de acción que de investigación.
Lo del idioma no me lo he planteado y la verdad que no recuerdo eso que dices de que se hablara otro. Tema para investigar (se lo pasaré a la División 12, jaja).
Lo de la Griffin no se me había ocurrido, pero es bastante posible. Bien en descubrir el guiño.
Gracias por el aporte. Larga vida y prosperidad