A la hora de escribir mi opinión en Internet suelo ser bastante reservado. Normalmente me limito a mi Facebook personal en el que de vez en cuando escribo sobre alguna novedad que me ha hecho reflexionar. Hoy no es el caso, ya no me puedo resistir. Últimamente la reflexión y el debate que más tiempo me ha ocupado ha sido este. Es un tema que realmente ocupa una parte importante del entretenimiento moderno, no solo a gran escala con enormes empresas de videojuegos, cine o cómics, sino también a una escala más personal. Mi antiguo profesor de dibujo solía abrir este tipo de debate con una frase encantadora: «El artista hambriento, trabaja mejor«. Obviamente no pensaba eso, era una frase que usaba como ejemplo de hasta que punto un artista debía venderse a los productos de moda para darse a conocer. Una vez yo le pregunté una cosa: «¿Hasta que punto se considera hipocresía criticar de lo que comes?» No recibí una respuesta clara.

A lo largo del año pasado y lo que llevamos de este no he parado de ver ejemplos tanto de innovación como de repetición, pero los últimos meses parece que hay una tendencia a violar la identidad de una obra. Por ahora prefiero hablar de obras y no de productos. La evolución de una obra es necesaria, aunque a veces sean cambios muy radicales. El problema surge cuando destrozas por completo su identidad original e incluso llegas a insultar a su creador. Aquí hemos hablado de ello; la etapa All-New All-Different de Marvel sirve como perfecto ejemplo de lo que quiero decir. Llegado a un punto toda obra de arte cobra vida propia y parece que evoluciona sola, a veces para bien, y a veces para mal, pero cuando la forzamos a que siga un curso completamente distinto, cuando deshacemos su trasfondo y le arrebatamos esa pequeña parte de nosotros, es cuando la matamos. Entonces deja de ser una obra para convertirse en un producto. En mi opinión esto ocurre principalmente por dos factores: Falta de imaginación y marketing. Por supuesto que de «amor al arte» no se vive, todos queremos ganar dinero con lo que nos gusta hacer, y aunque no crea en el mito de la inspiración, todos podemos pasar por una etapa en la que no sabemos que hacer. ¿Pero destruir tu obra es justificable? En mi opinión no. Incluso quien crea algo por el simple hecho de enriquecerse o porque le obliga un contrato, plasmará una mínima parte de el en su producto. Si no, simplemente no lo haría. Creo que es un hecho que al ser personas dejamos una mínima huella en todo lo que creamos. El otro matiz es cuando la evolución de tu obra ya no depende de ti, como por ejemplo ocurre en los cómics o muchas veces en los videojuegos, en ese caso tampoco es justificable pero además debería ser un crimen. ¿Quienes somos para distorsionar la obra de otra/s persona/s hasta el punto de que sea irreconocible? Puede que la razón esté en llamar la atención y que la gente hable de ello como estoy haciendo yo ahora mismo.
Hasta aquí mi más pura opinión. En general creo que hay una barrera que separa el simple marketing o los cambios radicales de destrozar por completo una obra. Estaré encantado de leer vuestras opiniones y argumentos y de debatir con vosotros si queréis. Gracias por leer, un saludo y que seáis felices.




«En mi opinión esto ocurre principalmente por dos factores: Falta de imaginación y marketing.»
¿Hay menos imaginación ahora que hace 10, 20, 30 años? ¿por qué? Quiero decir, no creo que los cerebros de la gente que se dedica a crear series, películas, videojuegos o cómics tengan menos conexiones sinápticas o más taras cerebrales. Creo que no es un problema de imaginación o de exceso de marketing, es un problema económico.
Hoy hacer una película palomitera (de gran presupuesto) y que sea rentable es mucho más complicado que en los 80: los sueldos de los actores o los gastos en general son proporcionalmente mucho más caros. Hay que vender una cantidad de entradas absurda para que se saque beneficio. Eso implica arriesgar lo estrictamente necesario, repetir formulas de películas que están teniendo un éxito seguro, etc.
Creo que es aplicable a los videojuegos también: son muy muy pocos los que tienen beneficios. Es un problema de encarecimiento de los costes de producción en relación al posible beneficio, no a un problema de falta de creatividad.
Sí que actualmente hay mucha imaginación, el problema está cuando no se explotan las ideas como es debido. También se debe por el problema económico, es obvio. Como tu has dicho, para que una obra triunfe necesita ceder a algunos elementos de moda (en los videojuegos lo nuevo son los Jet Packs y los ganchos), pero ahora vamos a otro punto: El espectador. El espectador medio quiere cosas fáciles de digerir, productos de entretenimiento puro. No se quieren complicar en absoluto. Pero no hay ningún problema en ello, anda que no me he viciado veces al Need for Speed o al Asura’s Wrath, o visto Pacific Rim. Hacer un producto de entretenimiento no es malo (hay muchas cosas que me parecen una burrada muy grande pero cada uno es libre de ver lo que quiera), lo malo es destrozar una obra. Obviando el espectador medio, hay muchísimo espectador nimiamente exigente al que no se le escucha. Y repito, evolucionar una obra es necesario aunque tenga cambios muy radicales, nos puede gustar más o menos, eso es otra historia. El nuevo God of War es una evolución muy radical (no me gusta en absoluto, pero es así), con el nuevo Peter Parker han destrozado su identidad, lo que le hacía ser Peter Parker. Es como si ahora cambiaran a todos los componentes del grupo Cannibal Corpse y comenzaran a hacer flamenco. Se llaman Cannibal Corpse sí, pero no son ellos. Quizás debí haber hecho más hincapié en este tema o haber cambiado el titulo del post.
Pero bueno, gracias por comentar Raul.
Hablando de cine… Aunque creo acertar cuando pienso que el problema es global. «Manda el dinero». Te gusta hablar de obras y no de productos. Y en algunos casos puede que sea así. Por desgracia, son los menores. Vivimos en una época en que la fruta es transgénica por motivos económicos. Se busca una calidad visual de mercado, para ojos deseosos pero paladares insípidos.
Es mejor el cine de las décadas pasadas?. En general, si, pero no. El ser pionero pesa mucho. Pero lo mas importabte es el cuando, el como. Y sobre todo, saberlo vender.
Colon descubrió América, pero casi quinientos años antes había llegado Leif Eriksson. Y ese quien es?; dirán muchos. (Pues un aventurero vikingo).
El gran problema a nivel de cine y televisión, es que quien da el «si», o el «hágase». En el 90% de los casos no tienen concepto de obra como tienes tu. Tienen concepto de producto, que tratarán de vender y no de mostrar.
Un saludo y buen artículo.
No quería dar la sensación de que me centrarme únicamente en el cine, hablaba en general, sea cine, videojuegos, cómics, música… el arte en todas sus formas. Yo creo que ser pionero en un estilo es igual de importante que hacer evolucionar dicho estilo. A quien le guste la música y escuche a Green Day o The Foo Fighters, acabará escuchando a Janis Joplin, Rolling Stones, Jimi Hendrix… y viceversa. Pero a quien le guste la música obviamente, quien no esté minimamente interesado seguirá escuchando la primera cosa que le echen. ¡Diablos, hasta el propio Marilyn Manson que antes hacia música para pre-adolescentes ha sacado un discazo! ¿Pero por qué? Porque sabe que la gente busca un mínimo de calidad y algo diferente. Creo que el espectador medio es mucho más pequeño de lo que creemos.
Y en palabras de David Simon: ¡Que se jo** el espectador medio!
Un saludo y gracias a ti por comentar.
Cierto. No la has dado. Yo me centré en el cine, porque es el campo que mejor manejo.