Análisis de Outcast. Temporada 1. Episodio 3

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Bienvenidos una semana más a los terroríficos análisis de Outcast, una serie que a mi particularmente me está gustando mucho. Esta semana hemos tenido una partida de terror psicológico. Como siempre, recapitulamos y al lío.

Análisis de Outcast. Temporada 1.

Es el primer capítulo en el que ya no nos encontramos a Robert Kirkman en la escritura del guión, una lastima, aunque a decir verdad, no se ha notado.

Otro de esos prólogos que se te marcan es lo que ha tenido Outcast esta semana. Tenemos a dos parejas jugando a los bolos, una de ellas me ha dado la impresión de que tenían el doblaje castellano de Nathan Drake y Chloe de la saga Uncharted pero no he podido corroborarlo, cosas mías… En plena partida de bolos Blake Morrow sufre una posesión demoniaca y además de ponerse malo insulta a la que es su pareja de esa noche. Su gran amigo Luke Masters y la mujer de éste, Terry deciden llevárselo a su casa. Allí Blake se encuentra peor por lo que Luke coge el coche y sale a comprar medicinas. Ella se queda cuidándolo. El desenlace de la escena es terrorífico.

¿Hemos hablado de los títulos de crédito? Creo que va siendo el momento. Me encanta el primer plano con la ciudad vista del revés, y la música de Atticus Ross que vuelve a colaborar en una serie de Robert Kirkman tras la muy irregular Fear The Walking Dead.

Fotograma del opening

Fotograma del opening

Hoy hemos conocido un poco más al Reverendo, debido por desgracia a la pérdida de la foto de su hijo. Yendo en el coche la foto de su hijo ha salido disparada por la ventanilla. Por lo que vemos es el único recuerdo que le queda de su hijo Matthew. ¿Fallecido tal vez? ¿Será la tragedia lo que llevó a Anderson en abrazar a Dios? Sea como fuere hay que reconocer que es un reverendo un tanto peculiar. Resulta que nuestros personajes van en coche hasta la cárcel del condado telefoneados por el desgraciado Luke Masters, que al parecer ha curioseado por Internet y ha descubierto de la existencia de nuestros protagonistas. Tras hacerle una sesión de exorcismo, Anderson duda de si está poseído o se trata simplemente de un alma descarriada. Aunque Kyle Barnes no lo tiene tan claro, por lo que decide actuar por su cuenta, llevando su mano todavía cicatrizando del primer episodio a la boca de Morrow. Al parecer funciona y Morrow le espeta un, -“Tú, eres Paria”, paria que en ingles significa Outcast, dato para el que no lo supiese.

Nº 5 de Outcast del comic en el que se basa el capítulo de hoy.

Nº 5 de Outcast del comic en el que se basa el capítulo de hoy.

El caso es que Morrow trata de escapar y recibe una paliza de Kyle, que suele resolver como ya sabemos los exorcismos a base de puñetazos. Dejando a Blake Morrow por imposible de curar cerramos el caso.  Pobre de Luke Masters.

La sangre no es mía...

La sangre no es mía…

Tres historias más ha tenido el capítulo, vayamos una a una. Por un lado tenemos al infatigable policía, novio de Megan, Mark, que está empecinado en averiguar el caso del asesino de mapaches. Eso le llevará a una caravana abandonada en medio del bosque con tantas pruebas que le alegrará el día, a ver como acaba esto. Por otro lado tenemos a Megan, que ha reconocido a alguien en el pueblo. Al parecer se trata de un exnovio o algo porque ella se vuelve loca y lo sigue hasta su Hotel, infiltrándose hasta en la habitación. Y por último hemos tenido nuevamente al hombre del sombrero, Sidney, el que la semana pasada visitó a la madre de Kyle en el Hospital. Al parecer no está muy allá y al toser le sale un líquido negro como el petróleo de la boca. En fin.

Y llegamos al triste final, y es que tras un día duro de trabajo Kyle va a hacer una visita a su vecino Norville y lo encuentra muerto lleno de sangre.

¿Qué os está pareciendo la serie? ¿Volveremos a ver a Blake Morrow? Nos vemos en los comentarios.



el autor

Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

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