Último capítulo. La primera temporada de iZombie ha sido regular en cuanto a su entretenimiento y con este llegamos al final de temporada. Hoy os traemos el análisis de «El mundo de Blaine«, el último capítulo. Si no estáis al día con la temporada, os la he demenuzado toda aquí.
Empezamos donde lo habíamos dejado: con Maxi en el congelador de Blaine, pagando por su curiosidad. Y seguimos también donde lo habíamos dejado en otra historia, la de la chica punky del capítulo pasado. ¿Os acordáis de ese grupo de música del que ella era una superviviente? Pues ya no. Solo queda uno, y mi apuesta es que «vivo» ya no es una buena forma de describirlo.
En el laboratorio, Ravi ha conseguido curar a la rata zombie. Por desgracia, esto no supone una cura inmediata para Oli, que se vuelca en resolver el caso de la chica punky, a sabiendas de que Max Reager está detrás de esto. Y efectivamente lo está, el jefe de la empresa conoce la existencia de los zombies y tiene bien vigilada a Oli que, sin ser consciente de esto, va a verle. Tras una entrevista muy perturbadora, los chicos de Max Reager saben más de Oli y Clive que a la inversa.

En la bodega de Blaine, este trata de hacer entrar a Maxi en razón. Un tipo raro. Hablando de tipos raros, el jefe de Max Reger (lo he estado escribiendo mal toda la serie), descubre a su nuevo jefe de investigación lo que será el próximo producto: Súper Max, con el que no será necesario dormir. ¿A alguien más le parece una idea terrible? A mi me lo parece. La función de este nuevo investigador, un tipo calvito y amable con cierto parecido a Alan Rickman, es literalmente «encontrar, asilar y eliminar eso que causa el problemilla zombie».
Oli y Clive han llegado a una gasolinera donde hay una grabación del último miembro que queda con vida del grupito del capítulo anterior, en la grabación, el chico pide ayuda. Y también lo hace por teléfono llamando a emergencias… desde un desguace. Blaine se está mostrando caballeroso con Maxi al ofrecerle una sopa, pero claro, es Blaine, no da nada gratis y la sopa es el especial zombie, por decirlo así. Y no solo es que la sopa llevara cerebro, es que el cerebro era de uno de los chicos de Maxi. Este Blaine no tiene remedio.

Y resulta que el chico perdido no está tan perdido, si no a punto de forrarse con todo el dinero que Max Reger iba a darle por «cerrarle la boca» al resto de su grupo. Pero Max Reger no deja cabos sueltos y le tienden una trampa al chico listo, que se ve en la aduana con Canadá con una mochila llena de billetes sin marcar y lo que parece una bomba o un localizador. Sea como sea, el chico listo acaba en la sala de interrogatorios con Oli y Clive, que no está para jueguecitos y consigue que el chico cante y toda la información necesaria.
Y por si no tuviera suficientes preocupaciones, Ravi informa a Oli de la desaparición de su ex prometido. ¿Nadie más echa de menos a Lowel? Era mas divertido. Y, en plan zombie tristón, Oli está a punto de inyectarse la medicina experimental de Ravi. Pero no está lo suficientemente triste, así que Blaine la llama para explicarle la precaria situación de Maxi. Y esa situación es él quitándose los pantalones en una cámara frigorífica. Ya os dije que este chico muy listo no era. El que si es listo es Blaine, que se la lía a Oli haciéndole creer que va a intercambiar los sesos de astronauta por Maxi, cosa que, como podéis imaginar, no es cierta.
Maxi se abre paso a fuerza de prender fuego a cosas y pegar a la gente con paletillas de cordero y, en plan Rambo, irrumpe en el Meat Club y lo convierte en una carnicería. Si, ese es el nivel de humor de esta que os escribe. Lo siento. De todas maneras, iba todo demasiado bien, y Blaine aparece para arreglar el día y clavarle un puñal a Maxi. ¡Más tiros aún! Esta vez es Oli la que dispara a Blaine, pero no acaba el trabajo. Y como Blaine aún no ha fastidiado bastante, decide soltarle a Maxi toooda la verdad sobre Oli. Pero Oli es más imaginativa que Blaine, y en vez de matarle, lo cura. Esa no te la esperabas, Blanquito.

Para salvar a Maxi, Oli lo transforma, lo que a Maxi no le parece tan mal como el hecho de que le haya mentido. Auch. Y no es el único problema de Oli, pues su hermanito se encontraba demasiado cerca de la explosión que el comisarios zombie inició. Cllive sospecha de Maxi…
Y para un final de temporada a la altura, dieciseismil cosas a la vez: Blaine está vivo, Oli le inyecta la cura a Maxi y, mas tarde, se niega a donar su sangre a su hermano. Fin.

Sin ser una serie que
vaya a cambiar la historia, iZombie ha sabido mantener su frágil relación entre la comedia fantástica y la intriga policíaca, y nos deja con tantas preguntas que estamos deseando empezar ya la segunda temporada. No desesperéis, la semana que viene, la que firma os traerá la nueva temporada de iZombie, aquí en Las Cosas que Nos Hacen Felices.
Un saludo




Pista: hacer una síntesis de cada episodio no es un análisis, es un resumen. Tus publicaciones carecen prácticamente de contenido analítico.
Espero valoraciones e impresiones de los de la segunda temporada, no que me cuenten algo que ya he visto.
Saludos.