Hay que leer a los clásicos. Se que con esta afirmación parezco John Keating y que sólo me falta animaros a subir a una mesa para que recitéis a Walt Whitman pero es una afirmación necesaria. Muchas veces nos dejamos llevar por historias sorprendentes y dibujos espectaculares y no caemos en la cuenta de que, en muchos casos, son puro fuego de artificio. Cegados por lo cool, dejamos de lado los auténticos clásicos del cómic y pasamos a su lado sin prestarles atención. Ahora tenemos la oportunidad de remediar ese error con la publicación por parte de Editorial Planeta de Agente Secreto X-9.
El tomo Agente Secreto X-9 contiene las tiras de prensa que van de 1934 a 1936 y es un tomo poco menos que histórico ya que en él encontramos la firma de dos nombres legendarios: el novelista Dashiell Hammet y el dibujante Alex Raymond.

Agente Secreto X-9 surge como respuesta, por parte del magnate de los periódicos y dueño de King Features Syndicate, William Randolph Hearst (en quien Orson Wells basó Ciudadano Kane), a las tiras de prensa de Dick Tracy. Buscando contrarrestar el enorme éxito de la tira de la competencia, Hearst se planteó lanzar una serie de detectives que combinase dureza y misterio y le hiciese sombra a la creación de Chester Gould. Según Hearst, sólo un autor podía conseguirlo: Dashiell Hammet.
Hammett, considerado como el creador del subgénero hardboiled y autor de clásicos como Cosecha roja, El halcón maltés y El hombre delgado, era en 1934 un escritor en la cima de su popularidad. Adorado por crítica y publico y con un estilo de vida bastante disoluto, Hammet aceptó la oferta de Hearst para escribir las tiras diarías de X-9 ante la enorme cantidad de dinero que le pusieron delante. Ahora estamos acostumbrados a que escritores de renombre acepten trabajar en otros medios que les resultan mucho más rentables (¿alguien ha dicho George R.R. Martin?) pero en 1934 que un escritor como Dashiell Hammett aceptase trabajar en un medio como el de las tiras de prensa era todo un acontecimiento.
Para acompañar a Hammett en esta aventura y tras considerar varias propuestas, el elegido para ocuparse de la parte gráfica fue un joven Alex Raymond, que si bien empezaba a apuntar maneras, desde luego no tenía la consideración ni la maestría que adquiriría en las páginas de Flash Gordon ni en su obra cumbre, Rip Kirby. La combinación de ambos talentos no duró demasiado por varias circunstancias que se detallan en la introducción del tomo pero produjo un puñado de historias que tienen la consideración de documento histórico donde se refleja perfectamente el estilo narrativo del novelista y el incipiente gran talento del dibujante.

Lejos de quedarse en eso, las primeras historias de Agente Secreto X-9 enganchan como tan sólo puede hacerlo una novela de género negro. Sin concesiones al lector, la historia pasa de una tira a otro presuponiendo que se han leído las anteriores. Y si no es el caso, que el lector se busque la vida porque Hammett no se va a detener en explicar que pasó el día antes (cosa que si haría Raymond en Rip Kirby, por ejemplo, donde de tanto en tanto endiñaba un resumen que entorpecía la lectura). Los diálogos son secos, cortantes y de un humor que hemos visto en películas y personajes propios del género, tal cual los recitara Humphrey Bogart delante de nuestras narices. Todo esto retratado por Raymond usando todos los recursos a su alcance, ambientando la acción ya sea en la mansión de un multimillonario o en los bajos fondos de la ciudad. No es Alex Raymond en plenitud de facultades pero Agente Secreto X-9 permite ver los inicios y la evolución del que sería uno de los más grandes dibujantes del medio.
La edición que presenta Planeta es prácticamente inmejorable. Editada originalmente por IDW, con un gran tamaño y una buena encuadernación, recoge tres tiras por página e incluye una introducción a cargo del editor Bruce Canwell acerca de la historia de cómo se gesto Agente Secreto X-9 que resulta apasionante. El tomo se completa con las tiras llevadas a cabo por el novelista Leslie Charteris, y el dibujante Charles Flanders, quienes sustituyeron a Hammett y Raymond cuando abandonaron la serie. Un clásico de lujo para la estantería del aficionado a los clásicos. Un saludo. sed felices.




