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He-Man y los Masters del Universo (2026): El blockbuster cautivador y nostálgico que Eternia merecía

Por el poder de Grayskull… ¡sí, esta vez hemos tenido el poder! Tras décadas de proyectos cancelados, falsos arranques y un tortuoso camino por el desierto del desarrollo en Hollywood, Eternia ha regresado por la puerta grande. Y lo ha hecho bajo la batuta de Travis Knight, un director que ya demostró con ‘Bumblebee’ su pericia para inyectar corazón y alma a franquicias ochenteras y que aquí confirma lo que muchos sospechábamos: él también jugaba con estos muñecos de niño. He-Man y los Masters del Universo.

Su versión de He-Man y los Masters del Universo no es un ejercicio de cinismo corporativo ni un intento de deconstruir un mito para adaptarlo a las modas; es, pura y llanamente, una carta de amor al material original sabiendo reírse de sí misma.

Que nadie se lleve a engaño: esta película tiene un público objetivo muy claro. Está diseñada para aquellos ‘niños de 40 años’ (y alguno más) que merendábamos el bocadillo de Nocilla frente al televisor mientras disfrutábamos la mítica serie de animación de Filmation. Knight abraza sin ningún tipo de complejo la estética colorida, los atuendos curiosos (por llamarlo de alguna forma) y la fantasía y ciencia ficción característica que nos enamoró en los años 80, pero trasladándola a la gran pantalla con una factura técnica de primer nivel.

Masters del universo

El gran triunfo de la propuesta radica en su tono, logrando mantener un equilibrio que parecía casi imposible sobre el papel. La película sabe reírse con inteligencia de los memes que rodean a la franquicia de Eternia, pero sin llegar a convertirse jamás en una parodia. Hay guiños y huevos de pascua maravillosos para los fans más acérrimos, sin embargo, el guion nunca cruza la línea de ridiculizar el pasado.

Cuando hay que tirar de epicidad, la espada de Grayskull se alza hacia el cielo y la película se toma a sí misma lo suficientemente en serio como para que la épica funcione y que a los niños de los 80s se nos ponga la piel de gallina. Respeta a sus personajes y, por extensión, respeta el recuerdo de toda una generación.

En una era cinematográfica donde el cine de gran presupuesto parece obsesionado con enrevesar las tramas hasta el absurdo o subvertir las expectativas del espectador a cualquier precio, He-Man y los Masters del Universo opta por la honestidad y la pureza narrativa. La cinta sigue a rajatabla el clásico camino del héroe. No intenta reinventar la rueda, ni falta que le hace; prefiere centrarse en que la rueda gire a la perfección.

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Nicholas Galitzine realiza un trabajo encomiable dividiendo su interpretación en dos facetas muy marcadas. Como el Príncipe Adam, logra transmitir la vulnerabilidad, las dudas y el peso de una responsabilidad que le viene grande, conectando de forma directa con el público actual. Pero cuando se transforma en He-Man, desborda el carisma y la presencia física que se le exige a un héroe de acción de la vieja escuela. Su arco de maduración es predecible, sí, pero resulta innegablemente satisfactorio porque apela a los valores universales de la superación, el compañerismo y el sacrificio.

A su lado, el reparto secundario brilla con luz propia, entregando personajes memorables que llenan la pantalla en cada escena:

Teela (Camila Mendes): Destaca como una guerrera formidable, aportando el pragmatismo militar y una química formidable con Adam. Su relación con su padre es un pilar importante de la trama.

Man-At-Arms (Idris Elba): Aporta la gravedad, la experiencia y la veteranía necesarias, convirtiéndose en el ancla moral del grupo. Encarna a la perfección el camino de la redención.

Skeletor (Jared Leto): Está absolutamente desatado. Su villano es una delicia histriónica que captura la esencia del dibujo animado original, amenazante pero magnético, pasándoselo en grande en cada una de sus intervenciones.

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Si el apartado visual y el reparto son notables, el elemento que termina por elevar la película a los altares de la épica es su espectacular banda sonora. La partitura musical es una auténtica barbaridad que entiende a la perfección el sentido de la maravilla que requiere Eternia. Lejos de conformarse con un hilo musical genérico de orquesta de fondo, los temas compuestos por Daniel Pemberton son grandilocuentes, melódicos y con una personalidad arrolladora.

La música recupera el espíritu de las grandes composiciones de aventuras de los ochenta, fusionando poderosas secciones de viento y coros atronadores con sutiles toques de sintetizador que homenajean la época dorada de la ciencia ficción y la fantasía. Cada vez que He-Man entra en combate o que el imponente Castillo de Grayskull aparece en pantalla, el tema principal estalla con una fuerza capaz de erizar el vello del espectador más escéptico.

Es una banda sonora que no acompaña a las imágenes, sino que las empuja hacia arriba, dotando a los enfrentamientos de una trascendencia y una emoción memorables. El leitmotiv de los héroes se te queda grabado en la cabeza horas después de salir de la sala de cine.

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Y todo eso con la característica guitarra de Brian May que huele a Queen en cada acorde y que eleva algunos momentos épicos a memorables.

‘A Job for He-Man’ recupera el tema principal de la serie de animación con un giro tierno y espectacular a partes iguales que nos va a hacer un nudo en la garganta.

Conclusión

En definitiva, ‘He-Man y los Masters del Universo’ se corona como el blockbuster de verano definitivo antes de la llegada de ‘Supergirl’. Es una producción con un ritmo endiablado que no da tregua, repleta de escenas de acción, persecuciones espectaculares y batallas multitudinarias que lucen de maravilla en la pantalla más grande posible. El humor funciona como un reloj suizo gracias a un guion ágil que sabe cuándo relajar la tensión y cuándo dejar paso a la solemnidad.

Quizá se le pueda achacar que arriesga poco en su estructura y que se mantiene en las zonas seguras del manual de Hollywood, pero juzgar esta película por su falta de experimentación formal sería un error. Travis Knight ha logrado lo que parecía imposible: devolvernos la magia nuestra niñez sin rastro de ironía destructiva, demostrando que todavía se puede hacer cine de evasión comercial con alma, respeto y un corazón enorme. Preparad las palomitas, dejaos llevar por la música y disfrutad del viaje de vuelta a su infancia.

Y no olvidéis que esta película tiene tres escenas post-créditos.

‘A Job for He-man de ‘Masters del Universo’:

Por el poder de Grayskull… ¡Yo tengo el poder!

Juanma Martín
Juanma Martín
Amante de DC desde que ví Batman de Tim Burton en la gran pantalla. Crecí con los vídeos Beta y VHS y visitando casi a diario unos lugares extintos llamados videoclubs. Seguidor acérrimo de las tardes de sofá y series, del cine y del "buen" cine más aun. Jugador de rol desde los 14 años y jugador de videojuegos desde los 20. Muy cliché durante gran parte de mi vida.
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