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Crítica de Segunda Muerte. Un thriller rural con demasiado drama familiar

Movistar Plus+ sigue apostando por la ficción de calidad, especializándose en el thriller de acción (La Unidad o Antidisturbios) o de investigación (Hierro o Rapa). Ahora le toca el turno a Segunda muerte, un thriller rural protagonizado por Georgina Amorós y Karra Elejalde y en el que los protagonistas deberán descubrir qué hay detrás del hallazgo del cadáver de una vecina de un pequeño pueblo de Santander que supuestamente ya había fallecido hacía varios años.

Según la sinopsis oficial de la serie, Segunda muerte es un thriller de seis episodios de más o menos una hora de duración, lleno de secretos y situado en el enigmático y apabullante entorno de los valles pasiegos de Cantabria… También es la historia del viaje personal de una hija y su padre, distanciados por las heridas del pasado y las expectativas no cumplidas.  «En una cabaña aislada del valle pasiego del Miera, Sandra (Amorós), una joven auxiliar de policía, halla el cadáver de una anciana que no debería estar ahí. Se trata de Juliana Cobián, una mujer que fue enterrada hace siete años. Enseguida surgen las preguntas: ¿cómo ha podido vivir esa mujer siete años en el valle sin que nadie lo supiera? Y si ella está ahí, ¿a quién enterraron en su lugar?»

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Creada por Agustín Martínez (uno de los escritores ocultos tras el seudónimo de Carmen Mola) e Isa Sánchez, Segunda muerte es una historia en la que se parte de la investigación de un misterioso crimen para acabar ahondando (tal vez demasiado) en el drama familiar de los protagonistas.

Los elementos propios del thriller están presentes en el trabajo que los cuerpos de seguridad hacen para descubrir qué hay detrás del hallazgo del cuerpo de Juliana Cobián. En principio, la joven Sandra no tendría que dedicarse a su investigación, ya que no es más que una auxiliar de policía de pueblo, pero las circunstancias hacen que no le quede más remedio que usar sus peculiaridades habilidades para resolver el caso. Y es que Sandra tiene memoria fotográfica, un don que su padre Tello cree que está desperdiciando. Por su parte, Tello es un agente de la guardia civil retirado que es toda una leyenda en el cuerpo y que no dudará en meterse también en la investigación. Lo malo es que le han diagnosticado demencia senil y poco a poco está empezando a sufrir los efectos de tan terrible enfermedad.

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Tello con su nieto

La serie tiene un arranque muy potente, con un caso interesante que capta rápidamente la atención. Lo malo es que con el trascurso de los capítulos los elementos propios del thriller van quedando de lado frente al drama familiar. La compleja relación entre Sandra y Tello, unida a la salida de la cárcel de la pareja de la mujer, se comen minutos y minutos del metraje dejando un poco de lado lo que de verdad debería importar, que es la resolución del asesinato y sus extrañas circunstancias. Esto hace que la trama no acabe de estar bien equilibrada y la investigación parece que vaya dando bandazos de un sospechoso a otro, con giros y más giros que acaban siendo pesados. Mención especial para el último capítulo, en el que las pertinentes explicaciones finales se acaban perdiendo en la trama de lo que le está pasando a Tello.

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La belleza de los paisajes es un sello de las series Movistar

Por otro lado, los thrillers de misterio de Movistar Plus+ se basan normalmente en dos factores que dan personalidad a sus series y que ya podemos considerar un sello propio de la plataforma. El primero de ellos es apostar por parejas de actores con un gran carisma y personalidad.

Si en Hierro teníamos a Candela Peña y Darío Grandinetti y en Rapa a Javier Cámara y Mónica López, en Segunda muerte nos encontramos con Georgina Amorós y Karra Elejalde, que al igual que los ejemplos mencionados ofrecen un gran trabajo, sobre todo este último.

Karra está enorme, inmenso, se come la pantalla siempre que aparece logrando trasmitir todo lo que su complejo personaje lleva dentro. Es duro e implacable cuando tiene que serlo, pero a la vez tierno y cariñoso con su nieto, sin olvidar lo bien que actúa en las ocasiones en que la demencia se adueña de la mente del pobre Tello. Merece ver la serie solo por su trabajo.

El otro “sello Movistar” del que hablaba es el de la ambientación nacional de las historias. En Hierro la isla era prácticamente un personaje mas de la serie, mientras que en Rapa, los paisajes gallegos dotaban de alma a la historia. En este caso vuelve a pasar lo mismo, ya que los paisajes de la Cantabria pasiega encuadran perfectamente la historia, con una fotografía espectacular.

En resumen, Segunda muerte es una serie interesante que tiene mucho que ofrecer. La ambientación rural, el gran trabajo de sus protagonistas y una muerte misteriosa deberían ser bazas suficientes para estar ante una gran historia. Por eso es una pena que los responsables no hayan sabido equilibrar de manera adecuada la parte del thriller con el drama familiar, que acaba comiéndose la historia. A pesar de todo, es una serie que logra enganchar y que merece la pena, aunque dejando claro que esperábamos más, tanto de la productora como de los guionistas.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.
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2 COMENTARIOS

  1. Dentro de esta fórmula de thriller podríamos incluir sin problemas además de las mencionadas a la trilogía del Baztán, la Caza de Monteperdido, o Nevoa. Personaje principal femenino joven solitaria con problemas de salud mental debido a algún trauma reciente, con ayudante secundario masculino (que la muchas veces muere o tiene alguna enfermedad) brillante pero complejo. Todo en hermosos parajes rurales. Esto último y las complejas relaciones entre ambos protagonistas, se suelen comer en gran medida el interés real por el crimen. En esta serie en concreto, esto ocurre a rajatabla. Tras cuatro episodios, no tenía el más mínimo interés en cuál podía ser la resolución del crimen, de hecho si de resolver el crimen se tratase, los cuatro primeros episodios se podrían haber contado en uno solo. Esto me ha parecido un problema porque no hay ningún cliffhanger potente que te anime a ver el siguiente episodio, dejándolo todo para los dos últimos.
    Por supuesto la presencia de Karra Elejalde es tan poderosa que se come toda la producción. Lo mejor es que no se estira el chicle más de lo debido (6 episodios de 45 minutos es un buen formato) y es una serie que se deja ver y que funciona. Vamos a ver cuánto tiempo sigue funcionando la fórmula, porque llega un momento que uno termina confundiendo tanta serie con las mismas premisas. La respuesta es «funciona mientras funcione la química entre la pareja protagonista».

    • Que tal karbt? gracias por comentar y perdón por haber tardado un poco en contestar. Pues poco puedo añadir a tu comentario, tienes razón en todo lo que escribes. Al final este tipo de series son lo que son y son entretenidas mientras se ajusten al formato que comentas. De las que tu has comentado, me quedo sin duda con la trilogía del Baztán, aunque como siempre, las novelas son mejores que las peliculas.

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