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Retro-Analisis: El Club de los Poetas Muertos (Dead Poets Society, 1989), la libertad de la belleza del arte

Hoy visitaremos «El club de los poetas muertos» (1989), película dirigida por Peter Weir que, con los años, se ha convertido en una cinta de culto con muchísimos seguidores que quedan fascinados con la cautivadora historia del profesor Keating y sus alumnos.

Nota: Este retro-análisis contiene spoilers y detalles de la trama, por lo que puede ir directamente  al subtitulo «Lo que consume a los alumnos» para no enterarse de partes fundamentales de la misma.

La película nos presenta en primer lugar la localización donde transcurrirá la mayor parte de la trama, el prestigioso instituto Welton. En esta introducción, se nos muestra el primer día de clases y la recepción de los estudiantes que cursarán el año académico. Durante esta presentación, se menciona el lema del instituto: «Tradición, Honor, Disciplina y Excelencia». Seguido de esto, el director del instituto presenta a los estudiantes al nuevo profesor de literatura, el señor John Keating (Robin Williams).

Después, los estudiantes se dirigen a conocer sus habitaciones y durante el trayecto conocemos a nuestros protagonistas, siendo el primero Todd Anderson (Ethan Hawke), quien saluda a los profesores junto a su familia y le dicen que esperan grandes cosas de él, ya que su hermano mayor fue siempre el mejor de su clase.

Al llegar a su habitación, Todd conoce a Neil (Robert Sean Leonard ), quien le comenta que serán compañeros de cuarto. Luego llegan los demás amigos de Neil y juntos comienzan a fumar, mostrando que, a pesar de estar en un instituto de alto prestigio, todos intentan vivir su juventud de forma normal.

Más adelante, aparece el padre de Neil, quien le informa que lo ha sacado del equipo de periodismo, ya que considera que le quita demasiado tiempo de estudio. Con una actitud soberbia y rígida, le deja claro a Neil que la decisión está tomada y no cambiará de opinión. Tras esto, Neil se resigna y simplemente les dice a sus amigos que estudien por la noche, invitando a Todd en el proceso.

Al día siguiente, en la clase de literatura, el profesor Keating se presenta de una manera peculiar, sacando a toda la clase del aula y llevándolos a una sala donde se guardan las fotos antiguas de la escuela. Allí les habla sobre el «Carpe Diem», una filosofía de vida que trata de aprovechar el presente. Esto inicia una serie de métodos de enseñanza poco convencionales por parte de Keating: les pide arrancar páginas de sus libros, les dice que no tomen en cuenta enseñanzas de grandes poetas o simplemente los saca a patear un balón mientras leen poesía.

Este enfoque despierta un profundo interés por la poesía en sus estudiantes, quienes, tras revisar los anuarios del instituto, encuentran una dedicatoria en la foto de Keating que hace referencia al «Club de los poetas muertos». Intrigados, le preguntan al profesor sobre esto, y él les cuenta que era un grupo en sus tiempos de estudiante en el que se reunían para leer poesía, pero sobre todo para sentirla y enamorarse de ella.

A raíz de esta conversación, los estudiantes deciden ir a una cueva donde comienzan su propio «Club de los poetas muertos». Al principio, cada uno simplemente escucha los poemas que se encuentran en el antiguo cuaderno de Keating, pero a medida que la historia avanza, todos se interesan más por la poesía hasta adoptarla como un verdadero gusto y cada uno empieza a compartir su propia poesía con el grupo.

Oh Captain, my captain: las lecciones de La Sociedad de los Poetas Muertos - La Tercera

Esto despierta en Neil un gran interés por encontrar diferentes maneras de expresarse, por lo que busca un papel en una obra de teatro, que finalmente consigue, llenándole de felicidad. Sin embargo, necesita el permiso de sus padres para poder participar, lo que le genera angustia, ya que sabe que sus padres detestan la idea y no lo permitirán debido al poco interés que tienen más allá del rendimiento académico de Neil.

Aun así, Neil falsifica una autorización y ensaya para la obra. El día del estreno llega, y su padre se entera del engaño, lo que desencadena una discusión en la que le prohíbe participar en la obra. Desesperado, Neil acude a Keating en busca de ayuda, y este le anima a seguir adelante y demostrarle a su padre que esa es su verdadera pasión. Neil acepta la idea.

Durante la obra, Neil realiza un papel fenomenal y recibe una gran ovación del público, excepto de su padre, que no aplaude. Al salir del teatro, el padre de Neil lo lleva al coche, visiblemente enfadado. Keating intenta felicitar a Neil, pero su padre lo aparta y le advierte que deje de «llenarle la cabeza» a su hijo.

Ya en casa, su padre le recrimina todo y le explica el motivo de su actitud: le cuenta que nunca tuvo tanto dinero como los demás, pero que siempre se esforzó por darle lo mejor y que no quiere que desperdicie su vida en algo sin sentido como el teatro. Por ello, ha decidido enviarle a una academia militar, donde después estudiará medicina y no hay manera de que cambie de opinión. Neil, sin ver otra salida, se resigna y guarda sus sentimientos.

Más tarde, tras una conversación con su madre, Neil le dice que está orgulloso de lo bien que lo hizo en la obra. Cuando todos están dormidos, se pone por última vez el vestuario de la obra y coge el arma de su padre. Su padre, al oír ruidos, se despierta y busca a Neil por toda la casa. Justo cuando estaba a punto de salir, entra en su despacho y encuentra a Neil sin vida en el suelo.

El suicidio de Neil conmociona a todos profundamente. Sus amigos se hunden en la tristeza, pero lo peor está por llegar cuando el padre de Neil culpa al profesor Keating de haberle llenado la cabeza de ideas, lo que, según él, provocó la muerte de su hijo. Debido a un incidente anterior, el director ya conocía la existencia del club y, con la ayuda del padre de Neil, descubren que formaba parte del mismo.

La escuela empieza a interrogar a todos los miembros del club, hasta que uno de ellos los delata. Uno a uno, son llamados a la oficina del director, y finalmente es el turno de Todd, que encuentra a sus padres esperándole junto al mismo. Este le ofrece que, si firma diciendo que fue Keating quien les incitó a crear el club, quedará libre de culpa. Al ver que todos sus amigos han firmado, Todd actúa igual.

Días después, Keating recoge sus cosas del instituto, listo para marcharse, mientras el director sustituye la clase de literatura y descubre los métodos que Keating utilizaba. Keating entra al aula para recoger sus últimas pertenencias, y en ese momento, Todd, con histeria, le dice que ellos no querían firmar, que fueron obligados…

El director le ordena que se calle o será expulsado. Justo cuando Keating está a punto de irse, Todd se sube a la mesa y recita la primera parte del poema que Keating les leyó en su primera clase. A pesar de la furia del director, todos los miembros del club imitan a Todd, levantándose sobre sus mesas. Keating, con orgullo, les dice que pueden descansar, y se marcha del aula.

Lo que consume a los alumnos

La película, desde su inicio, nos presenta una parte muy importante de la misma, que es su localización. El instituto se muestra desde el principio como un lugar de alto prestigio y exclusivo para la élite, donde los alumnos que se gradúan van a las universidades más prestigiosas del país.

Sin embargo, también se nos presenta como un lugar bastante apagado. Todos los estudiantes llevan exactamente el mismo uniforme, de un color muy sobrio, lo que provoca que todos se vean de la misma forma. A su vez, la estructura del instituto es igualmente sobria, sin nada que realmente destaque en sus aulas.

Esto demuestra cómo el instituto no va más allá de lo meramente académico. Ninguno de los que luego serán miembros del club muestra interés por alguna actividad fuera del ámbito escolar, hasta que se unen justamente al club de los poetas muertos y empiezan precisamente a ver más allá. Vemos cómo la pasión por la poesía crece en Todd, cómo Dalton se interesa en las relaciones o cómo se manifiesta claramente la pasión de Neil por el teatro.

Con la muerte de uno de ellos, el instituto aparece cubierto de nieve en la escena en la que el club se entera y el paisaje nevado refleja cómo la escuela ha apagado todas las pasiones y ha sofocado la chispa que la poesía había encendido en ellos, dejando todo absolutamente igual, sin ningún cambio.

Crítica de El club de los poetas muertos, con Robin Williams

Lo que le podemos transmitir a los demás

El club de los poetas muertos trata distintos temas, pero uno de ellos es la búsqueda de la expresión. La poesía es una de las muchas formas de arte por las cuales las personas pueden expresarse, y la película muestra momentos maravillosos para transmitir esta idea.

Uno de esos momentos ocurre cuando Keating obliga a Todd a recitar un poema. Todo lo que le pide es que cierre los ojos y comience a imaginar cosas, y poco a poco Todd empieza a crear un poema en el que se refleja su timidez y su incapacidad para superar sus miedos.

Otro ejemplo es el arco del personaje de Neil. Desde el primer momento, Neil se nos presenta como alguien al que le gusta comunicarse con los demás, como cuando mencionan que está en el equipo de periodismo. Al mismo tiempo, vemos lo reprimido que está, ya que su padre no le permite desarrollar ninguna de sus facetas, ni en el periodismo ni en el teatro.

Esto deja a Neil en una situación bastante difícil, pero al descubrir el teatro, encuentra una vía de escape. Es el único personaje que tiene otra pasión que no es la poesía, pero que al final persigue el mismo propósito: expresarse y compartir con los demás lo que lleva dentro.

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La falta de pasión en el sistema educativo

Otro tema es la crítica al sistema educativo. Desde el primer momento, entendemos que el instituto es un lugar con muchas exigencias académicas, que logra que los alumnos adquieran los mejores conocimientos, pero que al mismo tiempo deja de lado otros aspectos que también generan interés en las personas.

Keating deja muy claro esto en la escena en la que rechaza la idea de medir la calidad de un poema mediante datos. Les dice a sus alumnos que eso es una tontería y que nadie puede medir lo que realmente busca la poesía, que es transmitir lo que las personas tienen que decir desde lo más profundo de su ser.

También se critica el concepto de éxito y fracaso, como cuando el padre de Neil le dice a su hijo que no permitirá que arruine su futuro por dedicarse al teatro. Aquí se evidencia la idea de que alguien que quiere dedicarse al arte no puede ser considerado exitoso, porque no es algo necesario para el desarrollo de la sociedad. Sin embargo, recordamos una de las frases más icónicas de la película: «Medicina, derecho, finanzas, ingeniería. Estos son trabajos nobles y necesarios para sustentar la vida. Pero el romance, la poesía, el amor… para eso nos mantenemos vivos.»

El club de los poetas muertos (1989) | Hobby Consolas

¿Un desenlace extremista?

En muchas ocasiones, una de las principales críticas que se le hacen a la película es que el giro trágico del final puede parecer extremo, y en parte puede tener razón, ya que la transición de un punto a otro se da de manera muy rápida. Sin embargo, no creo que esto represente un problema para el espectador.

A menudo buscamos la mayor lógica o lo más cercano a la realidad en una película, pero eso no siempre significa que sea mejor. En este caso, la cinta utiliza ese giro como forma de representar la pérdida de libertad, esa que en una persona puede entenderse como muerte simbólica, como la desaparición de toda ambición, anhelo o sentido de vida.

Por eso, aunque el giro pueda parecer más o menos realista, lo que realmente nos transmite es el peligro de no permitirnos soñar y el riesgo de vivir una vida en la que lo único importante sea el estatus o el dinero.

Las responsabilidades de la vida

Aunque la película busca criticar la falta de apreciación por la vida, no lo hace banalizando la realidad. En la cinta, cuando el personaje de «Nuwanda» gasta una broma al director y mete en problemas a todo el grupo, Keating lo recrimina duramente, porque apreciar las pequeñas cosas de la vida no significa actuar con estupidez.

La búsqueda de la realización personal y la apreciación de la belleza no implica que las responsabilidades desaparezcan; al contrario, debería hacernos valorar a los demás y reconocer que cada persona tiene sus propias responsabilidades. Buscar solo la diversión no lleva a nada, ya que eso implicaría pensar solo en uno mismo, eludiendo el impacto que nuestras acciones pueden tener en los demás.

Puede en la superficie parecer que el personaje de Todd no hace mucho a lo largo de la película, pero esto no podría estar más alejado de la realidad.  Es un personaje complejo, con muchas capas, y desde el principio se muestra como alguien de quien todos esperan mucho, lo que lo convierte en un joven obediente y disciplinado. Pero esto le ha afectado hasta el punto de creer que su único propósito es cumplir con las expectativas ajenas, sin reconocer su propio valor interior.

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El arte reprimido

A lo largo de toda la película, se nos muestra cómo Todd es un personaje que no cree en sí mismo. Esto se ve claramente cuando Keating le pide que grite, pero es incapaz de hacerlo, o cuando es el único en el club que no escribe ni lee poemas. Sin embargo, cuando sufre una muerte muy cercana y el profesor que más creyó en él desaparece de su vida, Todd, con todo lo que ha aprendido, toma las riendas y expresa todo lo que siente, inspirando a los demás a pesar del miedo que le tienen al director.

Todd representa una crítica a la sociedad que nos empuja a ser solo lo que necesita que seamos, pero esto pone de manifiesto que dentro de cada persona hay algo más, algo único que puede enseñar algo valioso a los demás.

El club de los poetas muertos (1989) - Filmaffinity

El club de los poetas muertos puede para muchos pecar de romanticismo o de pretenciosa, pero para mí es una película verdaderamente hermosa que busca enseñarnos la belleza de la vida, cómo dentro de nosotros hay algo único que puede ser transmitido a los demás y cómo una parte de nuestro ser puede quedarse con ellos. La película busca que el espectador abrace sus sentimientos y nos lo enseña a través de la belleza del arte y de la libertad que el mismo refleja en una persona.

Pueden encontrar este y muchos más Retro-análisis  en nuestra web

¡Un saludo y sed felices!

 

Fernando Arévalo
Fernando Arévalo
Amo las pelis :)
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