La tercera temporada de Star Trek: Strange Worlds no decae y nos entrega un sexto episodio lleno de acción, pero también de mucha emoción para los fans, cuyo título es El Sehlat que se comió su Cola y que aquí analizamos. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie es emitida por Skyshowtime para España y Paramount+ para América Latina.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. Como si quedara alguna duda de que Star Trek: Strange New Worlds sigue volando por lo alto y nos está entregando una tercera temporada impecable y hasta aquí sin baches, el sexto episodio, que hoy nos toca analizar, es uno de los más emotivos de la serie (y hemos tenido unos cuantos), pues no solo nos muestra por primera vez a James T. Kirk sentado en la silla de capitán, sino también su primera interacción fuerte con Spock, preámbulo de una de las duplas más inolvidables de la historia televisiva y la ciencia ficción en general.
Pasemos ya mismo a ver qué nos ha dejado, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Devorador
El primer impacto es la lectura de bitácora. Si ya en el episodio anterior nos habia generado particular emoción al ser por primera vez recitada por alguien que, tristemente, moriría en el episodio, esta vez el impacto es aún mayor y golpea para bien el corazón de quienes amamos esta franquicia, pues está a cargo de nada menos que James T. Kirk, siendo pues la primera suya si nos ceñimos a la cronología del universo trekkie.
Kirk nos cuenta justamente que, a bordo de la USS Farragut (en que se desempeña como primer oficial), se hallan fuera de los confines de la Federación explorando el planeta Helicon Gamma. Pero a él no le gusta el estilo de la capitana V’Rel, que se ciñe demasiado al manual con aburridas y rutinarias observaciones a distancia. Ávido de acción y emociones, Kirk prefiere otra cosa, pero no tiene éxito en persuadirla de hacer descender un grupo de desembarco.
De pronto, la conversación se interrumpe abruptamente por la detección de inusual actividad sísmica en el planeta, relacionada con la extraña presencia de una nave misteriosa que dispara contra el mismo un poderoso rayo que, instantes después y en apocalíptica imagen, le hace estallar en mil pedazos…
La onda alcanza a la Farragut, que queda inutilizada y debiendo mucha de su tripulación ser derivada de urgencia a enfermería, entre ellos la capitana V’Rel. La Enterprise se halla en las inmediaciones y acude de inmediato, lo cual permite que los afectados sean transportados a bordo, como también el envió de un grupo, del cual forman parte Spock, Uhura, Scotty y Chapel. Y nuestros corazones laten más deprisa al saber que esos tres nombres estarán a bordo de la nave en problemas con un Kirk devenido por las circunstancias en capitán de la misma. Primera vez también…
La nave que destruyó el planeta es una estructura monstruosa y especie de gran carroñero que vaga por el espacio a la búsqueda de aldentio (combustible que han extraído al planeta destruido) y alimentándose de otras naves a las que captura y adapta a su funcionalidad. Para muchas culturas es una especie de leyenda urbana o mito viviente, llamada según los casos Devorador de Mundos, Aniquilador o de muchas otras maneras. Su fama es tan grande como temida, incluso por los temerarios klingon o, según dice La’an, por los terribles gorn.

Al acercarse para auxiliar a la Farragut, la Enterprise ha sido atrapada por los enormes tentáculos mecánicos de la monstruosa nave, uno de los cuales se inserta en la estructura absorbiendo la energía y deja el funcionamiento de la nave reducido al mínimo, sin posibilidad de transporte, comunicaciones o impulso warp.
El Perro que persigue a los Autos
En la Farragut, en cambio y paradójicamente, las cosas funcionan pero a media máquina, pues ha sido ignorada por los carroñeros al quedar todos sus sistemas inhabilitados en lo que en realidad fue un daño colateral del ataque a Helicon Gamma. Pero el panorama pinta mal para los habitantes del planeta Sullivan, mundo pre-warp rico en aldentio que se halla en la trayectoria carroñera, lo cual le convierte potencialmente en próximo mundo a ser destruido.
Kirk toma una decisión controversial: adelantárseles a velocidad warp para tenderles una trama y salvar a dicho planeta, además de rescatar a la Enterprise de las garras (literal) del enorme monstruo espacial. Scotty, obligado a asumir de emergencia funciones técnicas en la nave, no está de acuerdo porque los colectores de plasma están por debajo de su potencial y no hay forma de saber hasta dónde les permitirían llegar. Pero Kirk, envalentonado como flamante capitán y seguro de sí mismo, da igualmente orden de proceder…
Mala cosa. La Farragut logra aventajar a la nave carroñera, pero los conectores de plasma flaquean y les hacen salir de warp sin alcanzar Sullivan y con el agravante de quedar en el medio del camino de la misma como próxima víctima. El debate gira en torno a si apagar todo y quedarse allí permanecer allí (lo cual implica condenar a muerte a la Enterprise y a Sullivan) o, como propone Spock, salir en una lanzadera que, todas formas, replica Chapel, nunca llegaría a tiempo.
La decisión es derivada a Kirk que, superado sin embargo por la situación y sin saber qué rumbo elegir, sale del puente de mando mientras los demás se preguntan si habría que desplazarle del mando, lo cual Chapel podría lograr argumentando razones médicas. Spock prefiere ir a hablar con él y se genera otro de los picos emocionales del capítulo al producirse la primera gran interacción entre ambos, anunciando la dupla que formarán en el futuro…
En un excelente diálogo, Kirk se compara a sí mismo con el perro que persigue a los autos, pero no sabe qué hacer cuando lo alcanza (misma metáfora, por cierto, que usa el Joker de Heath Ledger en El Caballero Oscuro); Spock hace analogía con una historia muy parecida que suelen citar en su cultura: la del Sehlat que se comió su cola…
Le da ánimos diciendo que su hermano Samuel habló muy bien de él definiéndole como hombre de acción, además de recalcarle que su intuición es superior a la de un perro y la tripulación necesita de él en ese momento…

Cableando la Nave
En la Enterprise, mientras tanto, la nostálgica y genial Pelia consigue que vuelvan a estar comunicados internamente mientras agradece haber vivido cinco mil años. Entre los muchos bártulos que guarda de todo ese tiempo, tiene mucha tecnología de la década de 1980 que incluye glamurosos teléfonos, consolas de ocho bites y muchos, pero muchos cables que es lo que en ese momento necesitan. De inmediato, los pone a todos a cablear la Enterprise y al rato vuelven a comunicarse entre sí.

Pike y La’an, en tanto, consiguen llegar hasta el brazo mecánico que drena la energía para inutilizarlo y lograr así que la nave tenga la potencia como para escapar. Por el camino se topan con un par de alienígenas o, al menos, es lo que parecen enfundados en sus trajes espaciales (el sector en que ha impactado el brazo no está obviamente presurizado).
Hay intercambio de disparos y un oficial (al que desde luego no conocemos) muere, pero La’an y Pike se las arreglan para tender a sus enemigos una trampa en la cocina y acabar con ambos luego de poner los fáseres en función de matar. Tras ultimar precisamente a uno de ellos, Pike se sorprende de que este no le hubiera querido disparar y, al retirarle el casco, comprueban con tanta sorpresa como aflicción que es humano…
Lección de Empatía
En la Farragut, faltan veinte minutos para encontrarse con el Devorador y Pike da orden a Scotty de llenar los colectores de plasma de antiprotones a los fines de que parezcan estar en funcionamiento. La sorpresa en los demás es grande, pero siguen sus órdenes y cuando, atraída obviamente por la Farragut, la nave carroñera se aproxima y comienza a desplegar sus tentáculos, Pike hace poner los motores en impulso normal y lanzarse contra la misma de modo de hacerlos girar e impactar en su estructura, dejándoles momentáneamente sin energía.
La Enterprise consigue en ese momento liberarse, en buena medida gracias a la idea de Una de vaciar la cámara de descompresión y utilizarla como impulsor. Un par de torpedos fotónicos son arrojados a las “fauces” del Devorador antes de que este pueda restablecer su energía y así acaban con la nave siendo tanto sus restos como sus tripulantes arrojados hacia el espacio.
Entre los mismos, identifican una bandera estadounidense y, con tristeza, Pelia cuenta la historia de siete mil científicos soñadores que, a mediados del siglo XXI y cuando todavía no se había descubierto la aceleración warp, salieron a la búsqueda de un hogar para la humanidad en el que escapar al colapso ecológico terrestre, pero nunca se volvió a saber de ellos. Según Pelia, estaban entre lo mejor que la humanidad tenía por esos días…
Haciendo de corolario a sus palabras, se confirma que son siete mil los cuerpos dispersos y algunos dan señales de vida, pero no hay forma de rescatarles debido a la cantidad de escombros que lo imposibilitan.
Kirk entra en estado de depresión, pues nunca esperó que su primera decisión como capitán acabara con siete mil vidas humanas y se pregunta, por otra parte, como fue posible que personas que estaban entre lo mejor de la humanidad acabaran deviniendo en tan terribles carroñeros. En diálogo muy sentido, Pike busca darle ánimo lo mejor que puede al decirle que la silla de capitán implica justamente a veces tomar decisiones en las que uno se siente solo y con las que debe cargar toda la vida. Y que la empatía que en ese momento siente por sus enemigos es esperable y forma parte del lugar que ocupa…
Balance del Episodio
Star Trek: Strange New Worlds nos ha dado capítulos oscuros, terroríficos, divertidos, musicales, disparatados o bien golpes directos al corazón como este. Y no es mera nostalgia por la nostalgia misma, sino que está inserta en una trama intrigante de por sí y que suma a la continuidad de la serie, pues el conmovedor diálogo final sirve tanto para ir prefigurando el destino de Kirk como de Pike.
Fue un momento realmente intenso en el cual este último (magnífico Anson Mount) puso lo mejor de sí como el capitán empático que ha demostrado ser a lo largo de la serie, uno que nunca deja desamparados a los suyos y siempre busca que saquen de adentro lo mejor que tienen. Es el tipo de líder que todos quisiéramos tener y me produce aprensión pensar que quizás en la quinta temporada (anunciada como la última) presenciemos su crisis final. Habrá que ver cómo se las apañan para que no rompa ello con el espíritu optimista y positivo que, en general, ha mantenido SNW.
Amén de eso, este ha sido el capítulo de Kirk. Tanto que podría ser visto como tráiler de la serie en principio llamada Año Uno (eso suena muy DC), de la cual me anoticiara un lector algunos análisis atrás y que, en efecto, parece un proyecto en danza de acuerdo a palabras vertidas por el propio Paul Wesley en reciente entrevista.
Escuchar a Kirk leer la bitácora fue de un impacto tremendo y creo que por un momento creímos escuchar la voz de William Shatner. Pero mucho más aún lo fue el encuentro entre este y Spock a pura complicidad con el fan de la franquicia y haciendo de claro prólogo a lo que será la futura química entre ambos, tarea en la cual tanto Paul Wesley (cada vez mejor) como Ethan Peck estuvieron a la altura al recrear a la perfección el estilo y humor de cada uno mientras el guion ponía en sus palabras cosas que perfectamente podrían haber dicho. ¡Y hasta se permitieron jugar con un prototipo del ajedrez tridimensional!

Ni hablar de que fuera Spock el encargado de aconsejar a Kirk y hacerle salir de su autoimpuesto ostracismo después de que una decisión fallida le hiciera dudar de su capacidad de liderazgo. Ese momento tan potente desde lo emocional constituyó a todas luces el embrión de lo que será una amistad única y, no sé a ustedes, pero a mí me erizó la piel…
Y si hablamos de embriones, fue igual de fuerte ver y oír a Kirk impartir sus primeras órdenes a Scotty, Uhura y Chapel. ¿Podía haber sido mejor seleccionado el grupo de desembarco en la Farragut? Imposible: el guion se encargó muy bien de determinar estratégicamente quiénes integrarían el mismo y quiénes permanecerían en la Enterprise. De alguna manera, fue como ver a la futura tripulación de dicha nave, pero fuera de la misma y en una versión prototipo que se verá algún día ampliada con McCoy, Chekov y Sulu.
Pero la nostalgia no solo se ha permitido jugar con la franquicia propiamente dicha. Pelia se encargó a bordo de la Enterprise (donde en ese momento no había nadie de los que después compondrían su tripulación en la serie original) de llevarnos a los ochenta de modo encantador.
Fue divertido ver a Ortegas tomar el teléfono y preguntar si era un masajeador, lo cual nos hace pensar cuántas veces hagamos quizás una interpretación equivocada de objetos de antigua data hallados en excavaciones arqueológicas. Son el contexto y la época los que marcan la diferencia entre lo útil y lo inútil, lo bello y lo ridículo.
Y ya que hablamos de los teléfonos de cable me fue imposible no pensar en el reboot de Battlestar Galactica en el cual justamente se comunicaban internamente de esa forma a bordo de la nave (¿homenaje?). Como también me desternillé de risa al ver las clásicas pantallas divididas en dos o en tres mostrando los distintos interlocutores. Gracias Pelia por haber hecho posible un momento tan hilarante y pregunto: ¿soy el único que piensa que tan fascinante personaje merece un capítulo especial que nos cuente más en profundidad su historia?
En cuanto a lo de los científicos que partieron a la búsqueda de nuevos mundos y nunca regresaron, pero terminaron convertidos en otra cosa, me pareció que en algún punto rendía homenaje a la primera de las películas de Star Trek, en la cual algo semejante ocurría con la sonda Voyager (V’Ger, ¿se acuerdan?).
Y si bien la pregunta de Kirk acerca de cómo pudieron ellos acabar de ese modo quedó sin respuesta, creo que es mejor así, pues otra cosa hubiera sido poco creíble dentro de la estructura argumental del capítulo y algunos misterios deben quedar como tales, como aquella igualmente temible y destructiva “máquina del juicio final” en el que fuera uno de los mejores episodios de la serie original (2×06).
En fin, hemos ingresado a la segunda mitad de temporada con un episodio tremendo que vuelve a confirmar lo que para esta altura, y vistas ya poco más de dos temporadas y media, no necesita confirmación. Que SNW se ha subido al podio de las tres mejores series de Star Trek por detrás de la original y The Next Generation. ¿Exagero? Leo sus opiniones y esperamos el próximo episodio.
Hasta entonces y sean felices. Larga vida y prosperidad…




Gran episodio que como dices y con lo que llevamos deja la serie en el top 3, estoy completamente de acuerdo. Un Paul Wesley cada día mejor y vamos a ir viendo como acabará siendo el Kirk que todos conocemos. Muy divertido lo de los teléfonos antiguos y como funcionan en una nave tan avanzada sorprendido a todos. Disfrutemos del camino y de lo que nos queda hasta la 5 temporada
Hola Joseluis: gracias por comentar! Me alegra que te haya gustado el capítulo y veo que coincidimos. Y sí, habrá que disfrutar el camino porque extrañaremos esta serie cuando llegue el momento en que haya terminado. Pero todavía falta y por suerte hay todavía mucho por delante, además de que quizás tengamos la serie de Kirk, lo cual de algún modo sería una continuación.
Un saludo y gracias por el aporte de siempre! Larga vida y prosperidad…