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Análisis de Outlander: Sangre de mi Sangre. Temporada 1. Episodio 6

Ingresamos en la segunda mitad de temporada de Outlander: Sangre de mi Sangre y analizamos pues lo que nos ha dejado su sexto episodio. Creada por Matthew Roberts y basada en los personajes de la exitosa saga literaria de Diana Gabaldon, la serie de Starz funciona como precuela de Outlander y es emitida por Movistar+ para España y Disney+ para América Latina.

Hola, forasteros y viajeros del tiempo. Bienvenidos a analizar un nuevo episodio de Outlander: Sangre de mi Sangre, en este caso el sexto, lo cual significa que ingresamos a la segunda mitad de la temporada. El título es Derecho de Nacimiento, lo cual tiene mucho que ver con una trama directa e intensamente relacionada al concepto de maternidad y al dar a luz ya que, flashbacks mediante, son tres los nacimientos que vemos hacia el final del capítulo.

Pasemos pues a ver qué nos ha dejado el mismo, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos de Outlander: Sangre de mi Sangre y aquí los de Outlander, la serie madre principal a la cual le hace de precuela.

Ruptura

Julia comienza reflexionando en off acerca del dicho según el cual nacemos solos y morimos solos. Dice que eso solo puede haber surgido de un hombre, pues al menos lo primero no es cierto: siempre hay una madre acompañándonos al llegar al mundo y el nacer es algo que se hace entre dos.Ello sirve de preámbulo a que rompa bolsa y salga a pedir ayuda…

Outlander

Aunque sigue resentido, Brian envía por la partera y mientras van en su búsqueda, le vuelve a recriminar por haberle mentido (vaya momentos que elige este muchacho), pero a la vez siente intriga de saber qué le quiso decir cuando manifestó no haber tenido alternativa.

Julia acaba contándole que el hijo no es de Lord Lovat, así que no es su medio hermano. Que llegó embarazada a Leoch y, para no perder a su bebé, no tuvo más remedio que acostarse con Simon y mentir que el niño era suyo. A Brian no parecen convencerle sus palabras, pero su expresión cambia al nombrarle Julia a su querida Ellen y preguntarle si no cree que ella hubiera hecho lo mismo para proteger un hipotético bebé de ambos. Touché…

Él le dice que se prepare para lo que viene y ella responde que ya lo ha hecho antes, pero resulta que él habla de un supuesto “confinamiento” que deja a Julia confundida y preocupada…

Simon invita a Brian a brindar por el niño en camino e inevitablemente remueve con ello recelos y resentimientos. Pregunta a su padre cómo debería complacerle y este le responde que ya tuvo bastante tiempo para ello y lo dedicó, por ejemplo, a peregrinar. Afirma que el suyo es un linaje de grandes hombres que no se detuvieron ante nada y, definitivamente, ellos no son iguales entre sí. Necesita un guerrero y no un monje, un león y no un cordero: un líder que no se preocupe por qué está bien y qué mal sino que simplemente haga lo que debe hacerse…

La Peor Noticia

Henry sabe que Julia está en fecha de parto y anda nervioso en su búsqueda, lo cual disgusta a Bug, que le exige concentrarse de su trabajo. Pero cuando Henry le explica la situación y le habla del bebé, la expresión de Bug cambia y recuerda haber sido padre de uno que nació muerto. Se compromete a ayudarle a encontrar a la partera que haya atendido a Julia, pero deja en claro que solo lo hace para que él regrese pronto a su trabajo…

Henry entrevista a toda partera que puede sin conseguir nada, hasta que una mujer le dice haber atendido a una tal Julia Beauchamp que trabajaba para una pareja de campesinos. Pero el entusiasmo inicial que ello provoca en Henry se diluye de la peor manera instantes después cuando la partera le pone tristemente al tanto de que ni la madre ni el bebé sobrevivieron al parto.

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Él estalla de dolor: no le cree y quiere saber quiénes eran los campesinos, pero Bug, hasta allí en silencio, da por terminada la entrevista porque, dice, le hará peor saber más. Henry quiere saber al menos dónde están los cuerpos y la mujer responde que seguramente en alguna tumba para pobres sin identificación.

Mientras él se siente morir, Bug lo conmina a beber para olvidar las penas y regresar al trabajo pero, al salir este afuera, y antes de que la partera suba al carro, le entrega un dinero por su actuación digna de Oscar y le recomienda en tono amenazador mantener silencio. Ella acepta y se marcha, pero su rostro evidencia dolor y remordimiento…

Confinada

En Leoch, Davina Porter oye a Simon llamar en sueños a Julia, lo cual nos lleva a un flashback de los días en que, siendo ella su “preferida”, era sometida reiteradas veces contra su voluntad. En cuanto lo despierta y le comienza a hablar de Julia, Simon la detiene pensando que está por comenzar de nuevo con la cuestión de la paternidad del niño, pero no: ha ido a anoticiarlo de la ruptura de bolsa…

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En lugar de ir presuroso a verla, ordena preparar todo para salir a la iglesia porque quiere casarse con Julia antes de que el niño nazca para poder convertirle en su legítimo heredero. Porter objeta que ya no hay tiempo para eso porque el bebé está ya al nacer, lo que él acepta a regañadientes mientras ordena disponer el confinamiento…

Resulta que el mismo es lo más parecido a una pesadilla. Un grupo de mujeres del lugar desnudan a Julia y la preparan para el inminente parto, al principio con amabilidad y hasta con orgullo por tocarles ser quizás las encargadas de asistir el nacimiento de un rey; incluso le perdonan ser una “sassenach”…

Pero Porter no tolera tanta lisonja con Julia y objeta que el niño será de todos modos un bastardo. Subiendo el énfasis y con el rostro desencajado, impreca que Lord Lovat no la sedujo sino que fue ella quien lo hizo con él y hasta lo intentó con Brian.

El ambiente cambia. De su hacendosa amabilidad, las mujeres pasan a la agresión verbal y los improperios, echando en cara a Julia ser una “vergüenza”, una “Jezabel” o una “hija del diablo”: para expiar sus pecados debe arrodillarse ante Dios y pedir perdón por los mismos. Más que un equipo de parto, son ahora un aquelarre y, paradójicamente, es a ella a quien llaman bruja.

Como bestias carroñeras sobre una presa herida, la bombardean con preguntas acerca de si se acostó con Brian o si el hijo es de Lovat, a todo lo que ella responde negativamente. Buscando llegar al corazón de Davina, Julia le pregunta si acaso no pasó también ella por lo mismo cuando le tocó ser madre de Brian, de quien afirma que es quien es por todo el amor que justamente ella le dio. Entre lágrimas, lamenta que Simon le haya negado la posibilidad de siquiera casarse con alguien, pero le pide que por favor no descargue su ira en ella.

Porter le exige jurar por la vida del bebé que Lord Lovat es el padre, pero Julia se niega y jura en cambio por su vida: clama no querer involucrar a niños inocentes y dice que hará cualquier cosa por proteger al suyo. Ello activa un recuerdo en Davina, de quien un flashback nos muestra que fue sometida a un calvario semejante al de Julia cuando intentaron quitarle a su hijo por bastardo. En aquel entonces se aferró tanto a protegerlo que echó a todas las mujeres fuera y es lo mismo que hace ahora…

En ese momento llega Simon junto a Brian y un sacerdote, pues sigue con la idea de casarse y si no puede en la iglesia lo hará allí mismo. Pero Julia ya está en pleno parto y Porter le echa en cara que ya es tarde. Él insiste en que no permitirá que su hijo sea bastardo y ella le pregunta desde cuándo le preocupa eso tanto, además de llamarle viejo asqueroso y gruñón. Simon le propina una bofetada y su propio hijo se le planta conminándole a macharse mientras el sacerdote se retira por no estar dadas las condiciones para una ceremonia religiosa.

Retirándose, según la costumbre, todos los hombres Porter ayuda a Julia a dar a luz y un flashback hace analogía con el día en que naciera Claire. El bebé es finalmente un niño y, mientras Julia lo abraza conmovida, Davina no puede evitar retrotraerse al día en que alumbró a Brian. A la larga, ambas acaban llorando…

Pide un Deseo…

Henry, mientras tanto, y no pudiendo asimilar la noticia que le dio la partera, pierde noción de la realidad y corre entre los árboles creyendo estar en 1918. Flashbacks cruzados nos muestran entonces el día en que corrió de igual modo para anoticiar felizmente a Julia de que la guerra había terminado, así como el momento, más reciente, en que evacuó sus penas en aquella chica prostituta mientras imaginaba todo el tiempo estar con Julia: muy Outlander…

En Leoch, Brian recibe estoicamente sus correspondientes latigazos por el despecho a su padre (también muy Outlander) y es tan bueno que, aun maltrecho, va después a ver cómo están Julia y el bebé. Ella piensa en cuánto le gustaría a Henry conocer al niño y él dice que ya lo hará, además de que, aunque no sea su hermano, nada le impedirá ser su amigo.

Se lamenta por no haberle llevado al niño ningún regalo de cumpleaños, lo que sirve de excusa para que ella le pregunte por el suyo, cuya fecha dice él desconocer: jamás se festejó por ser una fecha vergonzosa. Julia le replica, sin embargo, que su madre está orgullosa de él y que es lo mejor que pudo pasarle, tras lo cual se levanta y va en busca del pastel que momentos antes dejara el “equipo de parto” y vuelve trayéndolo coronado por una vela encendida…

Le cuenta que en su país los cumpleaños se festejan de ese modo y hay que pedir un deseo al soplar llama, justamente lo que él hace a continuación y no hace falta ser muy astuto para saber qué pidió…

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Balance del Episodio

Teniendo a la maternidad como eje principal, era obvio que este sería un episodio intenso y así fue, además de entretenido, aunque a la vez demasiado reiterado en clichés del universo Outlander que ya cansan de tan repetidos. Creer que la propia pareja está muerta cuando no es así, consolarse con alguien más cuando el otro falta o mentir una paternidad son todas situaciones que ya hemos visto, por no hablar de látigo y sexo que ahora se potencian también con el de la embarazada desnuda…

Y ya que hablamos de eso, hay algo que no me termina de cerrar en cuanto a los tiempos de la historia. Si Henry se halla, en el flashback, feliz de que la guerra haya terminado, ello nos ubica en noviembre de 1918, con lo que Claire, según mis cálculos, debería haber nacido unos veinte días antes. Sin embargo, cuando vemos a Julia tener relaciones con Henry para celebrar que ahora podrán estar juntos, no da impresión de ser una mujer que haya pasado por un parto hace poco y, de ser así, estaría todavía dentro del período crítico para volver a tener sexo.

Quedaría la posibilidad de que lo del final de la guerra se refiera en realidad al cierre ya formal con la Paz de Versalles en 1919, pero ya para ese entonces se trató más bien de un trámite y el conflicto bélico estaba harto terminado. No encaja pues tanta algarabía.

Lo que sí cuadra bien es la sorpresa de Brian por el pastel y la vela de cumpleaños. El festejar de esa manera era en el siglo XVIII una práctica bastante asentada en Alemania, pero no aún en las islas británicas, lo cual hace lógico que no sepa de qué le habla cuando se le aparece ella con ese festivo ritual que, en su caso, ha traído del siglo XX. Lo que no acabo de entender es por qué dice Brian que es el cumpleaños del niño, pues para hablar de ello tendría que haber pasado siquiera un año de su nacimiento: es algo que está en la definición misma de cumpleaños…

La serie está además acentuando exageradamente la bondad o maldad de los personajes hasta llevarlos a la caricatura. Lord Lovat lo es y si bien sabíamos que su relación con el padre de Jamie no había sido buena, tampoco estábamos al tanto de que fuera semejante monstruo. Y así como el villano carece de matices, tampoco los tienen los buenos de la historia que, como ya hemos dicho en análisis previos, son justamente demasiado buenos y ese rasgo se sigue acentuando capítulo a capítulo en lugar de atenuarse o matizarse.

Brian es tan correcto que va a ver a Julia a pesar de tener la espalda recién marcada por el látigo y no solo eso, sino que además deja atrás todo resentimiento con ella por haberle mentido. Henry es tan correcto que deja el frente en plena guerra para ir a ver el alumbramiento de Julia, algo que claramente no se estilaba para los hombres en aquellos años. Así y todo, debo decir que me gustó la triple secuencia haciendo coincidir los nacimientos: uno en tiempo real y dos en flashbacks, de los cuales uno es a la vez flashforward. Conmovedor y bien ensamblado

Creo que el personaje con más matices de la serie, al menos después de este capítulo, pasa a ser claramente Davina Porter. Sus ataques de celos pueden no ser justificables pero sí entendibles: fue madre de un niño que no entró en la línea de sucesión por “bastardo” y convertida en una vergüenza a ocultar por parte de Lord Lovat. ¿Cómo no va a estar resentida con que llegue ahora un niño al cuál él pretende convertir en legítimo heredero y, por si eso fuera poco, contraer matrimonio con su madre?

Las idas y vueltas que Davina ha tenido en este episodio la convierten justamente en un personaje interesante en sus contradicciones, pudiendo incluso cambiar de un momento a otro cuando los recuerdos le remueven antiguas heridas que todavía siguen doliendo. Buen trabajo de Sara Vickers, haciendo al episodio prácticamente suyo.  Y ninguna sorpresa, por cierto, para quienes hubiéramos previamente visto a la actriz británica en la magnífica serie Watchmen, de HBO (aquí nuestros análisis).

Henry parece ser ahora quien la tiene más complicada, sobre todo a partir del sucio comportamiento de Bug, que para nosotros no es sorpresa y ni por un momento nos creímos la historia contada por la partera.

Pero el hecho de que él sí crea a Julia fallecida no solo es un dolor difícil de soportar, sino que, además y por contrapartida, despeja el horizonte para un nuevo comienzo que hoy puede verse muy improbable, pero que puede venir con el tiempo y ya hemos, de hecho, tenido un preámbulo, más allá de que él siguiera viendo a su amada Julia estando con otra muchacha.

¿Cómo logrará lidiar con eso cuando se entere que Julia y el bebé están con vida y cómo logrará recuperar a ambos, ahora que son respectivamente pareja (técnicamente aún no esposa) e hijo de Lord Lovat, quien carece de todo escrúpulo o complejo de culpa y hasta se vanagloria de ello?

En fin, a pesar de tanto cliché Outlander y de algún anacronismo difícil de entender, el episodio ha estado entretenido y, como siempre, nos deja altamente intrigados por el escenario que se viene en el próximo, en el que seguramente volveremos además a saber de algunos personajes que aquí han estado por completo ausentes o casi, como Ellen, los Grant o Murtagh, que quedó con la sangre en el ojo después del Beltane.

Les espero para analizarlo. Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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4 COMENTARIOS

  1. Gracias por el análisis, muy detallado.
    Vengo siguiendo muy entretenidamente la saga y este me resultó un capítulo un poco dificil de ver, sobretodo por las escenas del parto, tanta tensión. Pero bueno, ya sabemos como es el universo Outlander!..

    Aguardo por ver como continúa esta precuela.

    Saludos, Daniel.

    • Hola Daniel: muchas gracias por comentar. Me alegra que te haya gustado el análisis. A mí también se me hizo algo difícil de ver: es como que hay una situación de tensión y violencia permanente a lo largo del capítulo, más allá de que no se pueda negar que ha estado entretenido. Y el universo Outlander, tal como sugieres, no se caracteriza por la mesura sino más bien por los excesos y la exageración, algo que en este episodio estuvo más marcado que en todo el resto de lo que llevamos de la temporada.
      Gracias por el aporte y nos seguimos encontrando en futuros análisis. Un saludo!

  2. Posiblemente la confusión con lo del cumpleaños se debe a que en inglés se dice birthday (literalmente, día del nacimiento) por lo que festejaba ese día, no el del cumpleaños. En Dumbo, la cigüeña canta Happy Birthday, el día que nace Dumbo.

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