Una cosa se le tiene que valorar enormemente a Luis García Berlanga. Supo cómo sortear la censura del régimen franquista para explicar lo que quería transmitir en las narices de los censores. Como él ha dicho en más de una ocasión el truco era «poner en el guion escenas que supiéramos que iban a censurar para luego, cuando ya estuvieran satisfechos con su trabajo, colar por lo bajini lo que realmente queríamos contar».
Su filmografía es muy extensa, pero hemos querido (más adelante le dedicaremos más escritos) dedicar este a Plácido, una sátira sobre la hipocresía del régimen franquista. Comenzaremos destacando un poco a quien fue el responsable de esta y muchas joyas del cine español de los 60 y 70. Luis García Berlanga.
Un ilustre valenciano de la «terreta»
Luis García Berlanga (Valencia, 1921 – Madrid, 2010) fue un director que basó gran parte de su obra en el humor satírico, corrosivo, crítico con la sociedad española en tiempos del dictador Franco (el cual lo calificó como un «mal español«) y con unas películas llenas de gente, caos, diálogos que solapan personajes hablando al mismo tiempo, sumado a una ironía, inteligencia y humanidad muy destacables. Seguramente el coincidir durante años con el guionista Rafael Azcona ayudó a que su obra fuera aún más perfecta en su cometido. Aparte de la película que tratamos hoy en la sección, otras memorables producciones serían, por nombrar algunas:
- Bienvenido Mr.Marshall (1953). donde se critica el aislamiento del franquismo ante el resto de Europa y el servilismo hacia el gobierno americano (a través del plan Marshall). Siempre quedará en nuestro recuerdo la canción «¡Americanos, os recibimos con alegría…!
- El verdugo (1963). Una obra maestra, más por su drama que por su humor negro. Es una reflexión sobre la pena de muerte y la cobardía de una sociedad bajo la bota del dictador. Fue prohibida en algunos países y censurada en España a raíz de su triunfo en el Festival de Venecia.
- La escopeta nacional (1978). La primera parte de la llamada «trilogía nacional» donde Berlanga retrata los tratos de favor de la administración franquista y nos habla de la transición española, la corrupción política, todo con el tono de humor ácido habitual del director valenciano.
- La vaquilla (1985). Una comedia ambientada en la Guerra Civil Española. Para comer carme, el bando republicano trata de robar una vaquilla. Con esa base, Berlanga lanza un alegato antibelicista que ridiculiza la guerra.

Qué nos cuenta Plácido
«Siente un pobre a su mesa» es el nombre que Berlanga y Azcona dieron a un conjunto de ideas y campañas de caridad cristiana que el régimen franquista llevaba a cabo y que aquí en cierta forma constituye la base sobre la que el director edifica su crítica a la hipocresía burguesa de esa época. Tenemos a Plácido (Cassen), un hombre humilde con los problemas habituales de esa época que trata de salir adelante trabajando con un motocarro del que debe la primera letra.
Durante toda la película le veremos tratando de solucionar ese problema mientras la burocracia del régimen le pone constantemente trabas. Aparte, tendremos a su alrededor esa campaña de caridad que nos dará más de un momento risible.
Aspectos que la hacen destacable
El guión. Es evidente que el escrito del binomio Azcona/Berlanga es la base sobre la que se levanta esta sátira sobre la sociedad franquista y sus hipocresías. La caridad en esta película se nos muestra más como un espectáculo y un ejercicio de la burguesía para lavar sus conciencias que para ayudar al prójimo. Los pobres que son objeto de la campaña son, de hecho, meros pasantes en una obra que lo que busca es desenmascarar a los falsos devotos cristianos de la época, en cuyas vidas las apariencias lo eran todo.
Como nombramos más arriba la crítica a la burocracia (que se podría trasladar también a la actualidad) y a las trabas que tienen que superar los ciudadanos de a pie, es otra pieza del puzzle que los guionistas ofrecen aquí. Evidentemente, el guion retrata una España triste, gris, autoritaria y falsa en la cual el franquismo nos mantuvo inmersos durante décadas.
El estilo cinematográfico es notable.
Es muy habitual en el cine de Berlanga el uso del plano secuencia (plano que trata de dar naturalidad y continuidad a la escena sin tener que cortarla), el cual nos aporta un caos narrativo intencionalmente buscado para mostrar una sociedad llena de intereses personales. El guion de Azcona y el propio Berlanga nos aporta más de una escena de humor absurdo, como ejemplo la de la cena donde al «pobre» le da un ataque al corazón y buscan a su pareja para que se case con el susodicho en estado moribundo por el qué dirán. Brillante.

La reflexión que nos plantea la película
Es evidente que si tratamos de verle el transfondo al filme, el mismo supera la denuncia social del régimen para hacernos pensar, incluso hoy en día, si nuestros propios actos de caridad (cristiana o no) están realmente motivados por un interés altruista o más bien se trata (como aquí se muestra) de un intento de nuestro ego por hacernos sentir mejor con nosotros mismos.
La película, aunque realizada en los años 60 del siglo pasado, trae a la actualidad la pregunta sobre si son realmente las Navidades una oportunidad de ayudar al prójimo o más bien, como sucede hoy en día, fechas en donde lo que realmente importa es aparentar y consumir. Si reflexionamos abiertamente sobre ese tema que nos deja de fondo Plácido, no sabría qué responder, o quizás si, y la respuesta no me guste demasiado.
Sea como sea, tanto esta película como las demás de la filmografía de Luis García Berlanga son una radiografía de una España que, en la mayoría de los temas aquí tratados, hemos dejado atrás pero, en otros, la huella aún permanece. Una joya de la sátira sobre la sociedad, una película que vale mucho la pena para ver y reflexionar.
A quien le podemos recomendar Plácido
A quien disfrute con el cine de antaño ligado a la historia de España en unos años socialmente oscuros pero interesantes. Para aquellos que quieran descubrir nuevas películas y directores que tienen algo que contar. Es difícil recomendar este tipo de filmes a las nuevas generaciones, pero si a alguien le interesa ver cómo se hacía el cine de la postguerra, sepa que la videografía de Berlanga está repleta de grandes películas llenas de ironía, humor negro y crítica velada al régimen de Franco. Su inteligencia le permitió pasar la censura para ofrecernos estas maravillas del séptimo arte.
Os dejamos un artículo que nos habla del top 10 de mejores películas españolas de 2024. AQUÍ.



