Si pudiera, te daría una patada, película que le valió una nominación al Óscar a su protagonista, narra la historia de Linda (
Rose Byrne), una madre que, junto a su hija enferma y sometida a un tratamiento constante, necesita sobrevivir por sí misma. Mientras tanto, tanto de forma figurada como literal, su vida se desmorona mientras se encuentran completamente solas y sin ayuda. Linda busca hacer hasta lo imposible por cuidar de su hija, aunque eso signifique sacrificar su propia estabilidad.

Ritmo
El ritmo de Si tuviera piernas, te daría una patada es agobiante y mantiene al espectador en tensión, ya que desde el comienzo plantea de forma trágica la situación en la que se encuentra la protagonista. No ofrece un respiro ni siquiera al inicio de la historia. Esto funciona muy bien para mostrar cómo es la vida de Linda, demostrando que no tiene ni un solo momento de descanso, que constantemente se preocupa por otras personas y se enfrenta a situaciones cada vez peores. La película se esfuerza en que, como espectadores, sintamos al mismo tiempo que Linda lo agobiante y desgastante que resulta su vida.
De esta manera, el ritmo de la película no se percibe como una historia o narrativa convencional, sino más bien como acompañar un instante de la vida de la protagonista. Se convierte en un simple vistazo a la psique de una persona que está constantemente al límite y al borde de empeorar aún más. En ningún momento dejan de sucederle cosas a Linda y a su familia que derrumbarían a cualquiera; pero, retratando las injusticias de la vida, no son suficientes para hundirla, no porque sean fáciles de afrontar, sino porque simplemente no puede permitirse derrumbarse.
El ritmo de la cinta es un experimento muy interesante que convierte situaciones cotidianas o acciones sin demasiada complicación en experiencias completamente agobiantes que incluso pueden llegar a resultar terroríficas, siendo uno de los elementos más destacables de la película. El filme, de esta manera, se convierte en una experiencia incluso desagradable o dura de ver, ya que no busca que sintamos pena o tristeza por su situación, sino que se centra exclusivamente en hacernos sentir las emociones que experimenta la protagonista, haciendo que esta película sea muy diferente a otras que buscan retratar este tipo de problemas.

Dirección
La dirección de la cinta es uno de sus puntos fuertes, ya que toma un rumbo muy interesante al presentarse con un estilo bastante propio y poco habitual, utilizando planos cerrados durante prácticamente toda la película. La historia transcurre mientras vemos constantemente solo a Linda; podría decirse que la película utiliza casi exclusivamente planos medios o primeros planos, recurriendo a planos algo más abiertos únicamente cuando Linda está acompañada por alguien más. Aun así, la mayor parte del peso visual recae en su rostro, siendo una técnica muy efectiva a la hora de generar tensión, pues como espectadores no tenemos otra alternativa que acompañar a Linda.
Mary Bronstein encierra con la cámara a su protagonista, incluso evitando mostrar el rostro de muchos otros personajes, como por ejemplo su hija. A pesar de ser una parte central de la historia y de que gran parte del conflicto gira en torno a ella, jamás vemos su rostro; solo escuchamos su voz y lo que Linda percibe de ella. Esto hace que la situación resulte aún más incómoda para el espectador, ya que Linda vive en un estado constante de estrés y ansiedad, y un simple llamado de su hija puede convertirse en algo casi terrorífico.
La directora utiliza estos elementos a su favor para que no generemos empatía directa con otros personajes, ya que Linda tampoco la siente. Tiene demasiadas cosas de las que preocuparse como para hacerlo. La forma de dirigir ayuda muchísimo a adentrarse en la mente de la protagonista y en cómo, a pesar de tener personas a su alrededor y de que precisamente por ellas se encuentra en la situación en la que está, no puede permitirse simplemente quebrarse. Necesita seguir enfocada en sí misma, aunque eso signifique autodestruirse aún más.

Actuación legendaria
La actriz Rose Byrne ofrece una de las mejores interpretaciones del año en esta cinta, siendo quien carga prácticamente con todo el peso de la película. Aunque existen personajes de apoyo, estos quedan muy en segundo plano, dejando que la protagonista sea la guía absoluta de la historia.
Byrne demuestra un rango interpretativo increíble, ya que, aunque el rasgo principal de su personaje es la ansiedad y el estrés, la cinta también se adentra en temas como la maternidad y la psicología, que requieren un tratamiento mucho más delicado. El personaje tiene muchas capas que se van alternando poco a poco y que, aunque muy diferentes entre sí, nunca se separan del todo. Era una interpretación muy exigente y difícil de lograr de forma satisfactoria, pero Byrne lo consigue con creces.
Si bien es cierto que la película, al tener un ritmo demasiado rápido y agitado, puede volverse pesada y difícil de seguir para el espectador, Byrne consigue sostenerla prácticamente por sí sola. Su actuación es tan absorbente que resulta imposible apartar la atención de ella. Como espectadores, todo lo que hace con sus gestos, con los movimientos de las manos o incluso con su expresión facial resulta impresionante y logra ser suficiente para mantener la película incluso en sus momentos más débiles.
Si tuviera piernas, te daría una patada le valió una nominación al Óscar a Rose Byrne, siendo además una fuerte contendiente durante la temporada de premios, en la que ha recibido múltiples nominaciones y ha llegado a ganar el Globo de Oro.

Lo negativo
Aunque la cinta tiene muchos puntos fuertes que juegan a su favor, estos también pueden volverse en su contra. Principalmente, el ritmo puede llegar a ser demasiado pesado. Al no haber ningún momento de respiro, el mensaje de la película puede desgastarse rápidamente, haciendo que como espectadores nos preguntemos si realmente se trata de una exploración digna de la maternidad, el estrés y la ansiedad, o si simplemente se regodea en el sufrimiento de las personas. Es una disyuntiva muy compleja de analizar y que queda abierta a la interpretación de cada espectador, pero que sin duda aleja a la cinta de ser perfecta.
Asimismo, la historia comienza prácticamente en un punto de catarsis, donde todo lo negativo ocurre antes de que se plantee adecuadamente la situación de los personajes. Esto, aunque interesante, también puede jugar en su contra, ya que si desde el primer momento se muestra la miseria, el impacto emocional va perdiendo eficacia poco a poco, hasta que al final, por más situaciones negativas o momentos estresantes que ocurran, se sienten con menos fuerza que si la película se tomara ciertos momentos para respirar.

Si pudiera, te daría una patada es una película muy interesante que plantea la vida de una persona que no puede hacer más que sobrevivir. Además, es una gran exploración de la maternidad y la psicología que, aun con sus errores, destaca por los riesgos que toma y por la increíble y elogiable actuación de Rose Byrne.



