Si pensábamos que el terror sobrenatural y las conspiraciones cuánticas eran terreno exclusivo de adolescentes en bicicleta o de agencias gubernamentales oscuras, Netflix acaba de desencajarnos los esquemas. Bajo el sello de producción de los hermanos Duffer y la creación de Jeffrey Addiss y Will Matthews, ha llegado The Boroughs. Una miniserie de ocho episodios ambientada en una idílica y tranquila comunidad de retiro en mitad del desierto de Nuevo México que, os lo adelanto ya, es una de las sorpresas más adictivas, maduras y extrañamente reconfortantes de los estrenos de Netflix de este año.
La premisa arranca fuerte: imagina un cruce imposible entre Cocoon, Stranger Things y un toque sutil de Salem’s Lot. Aquí los monstruos no acechan en los pasillos de un instituto, sino entre los perfectos jardines de un complejo residencial de lujo para la tercera edad. Pero, ¿funciona este cambio generacional o se queda en una mera anécdota? Vamos a analizarlo con criterio propio.
The Boroughs: Un reparto de leyenda para una rebelión gris
Lo mejor, el auténtico corazón que bombea vida a la serie, es su espectacular elenco de veteranos. Alfred Molina clava el papel de Sam Cooper, un ingeniero aeronáutico cascarrabias, roto por el luto reciente de su esposa, que aterriza en la comunidad obligado por el contrato y las circunstancias. Molina no nos vende al típico héroe de acción; su interpretación destila una verdad aplastante sobre el dolor de la pérdida y la apatía de quien siente que ya ha vivido lo mejor de sus días.

A su alrededor se teje La Rebelión Gris, un grupo de inadaptados con una química que salta la pantalla. Geena Davis (Renee) aporta una lucidez y una determinación arrolladoras en el papel de una exmánager musical que no tolera tonterías de nadie, mientras que Alfre Woodard (Judy) brilla con luz propia encarnando a una periodista de investigación retirada que se niega a apagar su olfato para las noticias.
El contrapunto trágico y profundamente humano lo pone Denis O’Hare como Wally, un médico enfermo de cáncer en fase terminal cuya vulnerabilidad te encoge el corazón en cada plano. Ver a este grupo unirse no para esperar la muerte, sino para pelear con uñas, dientes y viejas televisiones de tubo catódico contra una amenaza que los subestima es algo completamente diferente a lo que nos tienen habituados las producciones actuales.
El terror de envejecer (y el monstruo que te roba el tiempo)
Donde The Boroughs demuestra que vuela alto es en su trasfondo conceptual. El misterio no tarda en estallar cuando Sam descubre que la corporación que gestiona el lugar, liderada por un sospechosamente joven CEO, esconde un secreto de lo más turbio en los túneles subterráneos. No estamos ante el típico alienígena genérico que destruye ciudades; el monstruo es una entidad vampírica apodada Madre, que extrae el líquido cefalorraquídeo de los ancianos, provocándoles síntomas similares a la demencia, a cambio de generar el elixir de la juventud eterna para la élite fundadora.
A mi juicio, el gran acierto del guion es cómo utiliza la ciencia ficción como una metáfora perfecta del miedo universal a envejecer, la decrepitud y el valor del tiempo. Los villanos resultan un tanto planos en sus motivaciones de querer ser jóvenes para siempre, cierto, pero el conflicto principal compensa esa falta de matices gracias al peso emocional que cargan los protagonistas. Saben que les queda poco tiempo, y precisamente por eso, cada segundo que les roban se siente como una pérdida irreparable para el espectador.
Una atmósfera desértica que asfixia
Visualmente la serie es impecable, aunque se aleja por completo de la nostalgia ochentera a la que nos tenían acostumbrados los Duffer. Aquí la paleta opta por el contraste brutal del sol cegador de Nuevo México durante el día y una oscuridad claustrofóbica y fría durante la noche. El desierto se convierte en un muro invisible que aísla a los personajes, transformando lo que se suponía que era un oasis de paz en una jaula dorada de la que es imposible escapar.

Mención especial merece su tramo final. Sin entrar en terrenos con spoilers para no destripar la trama, el desenlace ofrece un clímax explosivo de lo más emotivo que, lejos de dejarte con un sabor de boca amargo, regala una de las despedidas más poéticas de la ciencia ficción reciente, dejando además un pequeño cabo suelto en los últimos segundos, una imagen de lo más inquietante que te deja la cabeza dando vueltas, y que me recordó al final de la primera temporada de Stranger Things.
Veredicto final: ¿merece la pena el viaje a Nuevo México?
Un sí rotundo. The Boroughs es una propuesta valiente que demuestra que la aventura, el misterio y la resiliencia no tienen fecha de caducidad en el carné de identidad. Quizá si buscas un terror más visceral eches en falta más sangre y vísceras, o un ritmo más acelerado en sus episodios intermedios, pero si buscas un thriller fantástico con alma, personajes memorables a los que querrías abrazar y una trama que respeta la inteligencia del espectador, tienes que verla ya.
Ahora contadme vosotros: ¿Os convence esta propuesta de cambiar a los niños de Hawkins por los jubilados de Nuevo México? ¿Qué os ha parecido la resolución del misterio de Madre? Tendremos que esperar a la segunda temporada para ver cómo va evolucionando esta aventura tardía.
Un saludo.



