InicioSeriesAnálisis de El Encargado, temporadas 3 y 4: Eliseo no descansa

Análisis de El Encargado, temporadas 3 y 4: Eliseo no descansa

Ya anunciada la quinta e incluso con probable spin-off en vista, hacemos un recorrido por lo que nos han dejado la tercera y cuarta temporada de la exitosa serie El Encargado que, creada por Mariano Cohn y Gastón Duprat, protagoniza el siempre eficaz Guillermo Francella y está disponible en Disney+.

La cuarta temporada de El Encargado ha sido estrenada y el carismático Guillermo Francella (recientemente galardonado por su trayectoria en los Premios Platino) vuelve a dar vida a Eliseo Basurto. Sin perjuicio de momentos divertidos y sólidas actuaciones, la propuesta muestra signos de agotamiento que los responsables buscan paliar a través de una grandilocuencia que no cuaja del todo bien con el tan logrado microcosmos de humor costumbrista que caracterizara a la serie desde sus inicios.

Les dejo abajo link con el artículo que en su momento hiciera mi compañera Lucía sobre la segunda temporada y les invito a ver qué ha pasado en la tercera y cuarta, previo a analizar si Cohn y Duprat han acertado con el rumbo de frente a la quinta o ya sería hora de dejar descansar a Eliseo, quizás definitivamente…

El encargado 2 temporada. El regreso de Eliseo.

Temporada 3

Tras haberse logrado sacar de encima a sus enemigos Matías Zambrano (Gabriel Goity) en la primera temporada y a la benefactora mediática Lucila Morris (María Abadi) en la segunda, Eliseo Basurto se ha convertido en casi dueño y señor del edificio, más aún a partir de que Beba (Pochi Ducasse) le legara su amplio departamento tras fallecer. Ya no deja, de hecho, mensajes en el contestador para sí mismo, sino que los diálogos con su conciencia se producen con el fantasma de Beba. Lo que no pierde es la costumbre de alimentar a su planta carnívora (toda una alegoría de sí mismo) ni de asustar a los transeúntes mientras barre…

El sindicato que agrupa a los encargados de edificio le invita a participar de un congreso en Brasil con todo pago, pero a él no le gustan los sindicatos ni la playa y le aburre escuchar oradores, por lo que acepta la invitación, pero cuando le toca disertar manda a todos de paseo acusándolos de llorones.

Eliseo, ya lo sabemos, es individualista y se maneja por su cuenta, por lo que, regresado de su poco estimulante experiencia brasileña, va por más y funda su propia empresa de management de encargados llamada Soluciones Integrales Basurto. Y emplea en la misma a su otrora ayudante de portería Miguel (Gastón Cocchiarale) y a Gabriel (Darío Barassi), aquel responsable de seguridad de un edificio vecino con el cual sostuviera tantas y tan largas charlas, monitor de por medio.

El Encargado las cosas felices.04 e1779419836267

Pero no se conforma: quiere sumar a todos los encargados de edificios en la zona, lo cual implicaría que renuncien a sus trabajos (supuestamente para pasar a ganar más dinero) y permitiría a los consorcios ahorrar eliminando sus puestos y contratando a la empresa. Poco a poco, lo va consiguiendo merced a sus clásicos y poco éticos ardides. Y a medida que lo hace, coloca banderitas de su empresa en los edificios de una maqueta que ha montado.

Pero el hueso más duro de roer es Gómez (Manuel Vicente), el encargado del edificio vecino con el cual suele charlar en la medianera y que, precisamente por conocerle bien, se mantiene intransigente. Para torcerle el brazo, lo extorsiona montando en su contra una falsa acusación de violencia familiar contra su anciano padre, senil y en silla de ruedas.

El sindicato, ahora con Zambrano como abogado, se mete de por medio y realiza una manifestación en la entrada del edificio con inscripciones insultantes y objetos contundentes, lo que lleva a que intervengan las fuerzas de seguridad y el caso tome estado mediático, siendo Eliseo citado para comparecer ante una comisión bicameral del Congreso de la Nación.

Cuando Gómez y el sindicato dan por descontado que ya no tiene escapatoria, todo da un giro cuando, a partir de la resonancia del caso, son cada vez más los encargados de edificio que se están sumando a la empresa de Eliseo. Ello debilita al sindicato, por lo que, a instancias del mismo, la comisión acaba llegando a un acuerdo para que la firma siga funcionando, pero delineando un “coto de caza” en un área determinada. Una vez más, se ha salido con la suya…

Por otra parte, en esta temporada conocemos por fin a Clarita (Claudia Fontán), la ex de Eliseo a la cual tantas veces “mató” contando la historia de su supuesta viudez de las más variadas y extravagantes formas. Sorprendida ella como uno más de los transeúntes a los que él tanto gusta asustar, la incredulidad del reencuentro es mutua y cuando, café por medio, revisan el pasado, ella se le queja de su precoz desempeño sexual.

A fin pues de salvar su imagen después, Eliseo la invita a cenar y concretan encuentro nocturno, previas lecciones de sexo tántrico de parte de Nacho (Alan Sabbagh). Le da pues a Clarita una larga y apasionada noche, pero se desembaraza luego de ella diciendo que no habrá próxima vez: ya se ha redimido y ella se marcha entre insultos…

Lo último que vemos es que, tras la impresión causada por su discurso ante el Congreso, Eliseo es citado al despacho del propio presidente de la Nación…

Temporada 4

Eliseo tiene en efecto su encuentro en la Casa Rosada con el presidente (Arturo Puig), que lo quiere a su lado e incluso lo presenta a su gabinete, pero él prefiere no meterse en política y seguir su vida como encargado.

No es la única oferta que recibe. Un grupo llamado Surbank está interesado en su empresa y, siempre desconfiado de los bancos, él pide por la misma un millón de dólares, cifra que hace abrir grandes los ojos a los oferentes, pero terminan aceptando, incluso con la condición de mantener al personal.

Hay dos nuevos vecinos en el edificio. Uno no es tan nuevo porque es Matías Zambrano, que ha regresado tras reconciliarse con su esposa y sigue empecinado en destruir a Eliseo. El otro es Froilán (Daniel Aráoz), exencargado de un edificio cercano que arrastra con Eliseo una encarnizada enemistad y se ha mudado allí por estar en pareja con Susana (Miriam Odorico).

Los llamados de la Casa Rosada son permanentes, pero Eliseo no contesta y el propio presidente acaba por visitarlo para convencerlo personalmente de ser su asesor sin necesidad de que deje de ser encargado. Esta vez Eliseo acepta y tiene su momento de gloria al dictarle por pinganillo el discurso de apertura de las sesiones ordinarias.

Zambrano comienza a presionar una vez más al consorcio para echarlo, aduciendo que ha utilizado para fines comerciales el departamento que se le alquiló, lo cual está expresamente prohibido por estatuto y es suficiente motivo para expulsarlo del mismo. Prácticamente implica también la expulsión del edificio porque el departamento que Beba legó a Eliseo está ocupado por un inquilino. Sin embargo este, un conocido neurocientífico (Benjamín Vicuña), se apiada de su situación y se lo deja libre en agradecimiento por haberle ayudado con sus problemas de halitosis.

Pero Zambrano no se rinde: sabe que Eliseo ha vendido su empresa y debe tener el dinero en alguna parte del departamento, ya que no lo ha bancarizado. Junto a un grupo de abogados tan inescrupulosos como él, presenta una denuncia en su contra por las turbias operaciones del pasado y consigue no solo el allanamiento de su domicilio, sino también que se lo inhiba de ingresar al mismo.

En la calle y deprimido, Eliseo intenta en su desesperación contactar al presidente, pero este no le responde por haberle convencido su séquito de que la cercanía con él podría traerle mala imagen. Pasa la noche en una plaza junto al reaparecido Polaco (Luis Brandoni), el simpático vagabundo de la primera temporada, pero al día siguiente es invitado por su colega Garrido (Luis Gianneo) a instalarse en su modesta casa, lo que le implica tener que convivir con rezar antes de comer y con un hijo que se larga a rapear cuando menos lo espera.

El consorcio lo acaba citando a una reunión para comunicarle la decisión tomada. Él asiste de manera virtual y hay conmoción al verle sumamente desmejorado. En tono lastimero, les anoticia de que padece un síndrome por el cual le restan solo unos tres meses de vida, lo cual es avalado por la doctora Marina (Micaela Riera) que, presente en la reunión, dice haberlo así diagnosticado.

Hay malestar y se considera que no es el momento oportuno para despedirlo, por lo que no solo se le mantiene su puesto, sino que además se le permite volver a su departamento para que pase allí sus “últimos días”, mientras Zambrano muerde rabia por no haber podido entretanto dar con el dinero.

De regreso en el edificio, se muestra débil y desvalido mientras todos le miran con pena (a excepción de Froilán) y hasta le hacen una colecta. Llora sin consuelo al hallar su planta muerta y le prepara junto a Miguel una sepultura en el patio.

El propio presidente, enterado de su condición, se conmueve y le visita buscando restablecer el vínculo y explicando que su entorno le llenó la cabeza en su contra. Pero, de modo traicionero, se le presentan luego los miembros del gabinete a los fines de convencerlo de aprovechar su influencia para aconsejarle dar al presidente un paso al costado, pues ya no lo consideran idóneo: lo que se dice un “golpe de estado constitucional”.

Eliseo parece de acuerdo y queda en hablarlo con el mandatario pero, por el contrario, le envía una filmación con el registro de la conversación gracias a la cámara que tiene en su estatuilla del Papa Francisco. El gabinete queda en evidencia, el golpe ha sido frustrado, el presidente sigue en su cargo y la imagen de Eliseo sale impensadamente fortalecida.

No teniendo herederos legales, este se aboca a labrar su testamento y hay largas filas buscando tajada en la herencia, al punto de reaparecer incluso su sobrino Maxi (Martín Slipak) con el argumento de ser el único familiar vivo. En gesto sorpresivo, sin embargo, Eliseo decide dejarle todo a un incrédulo Gómez que lo abraza emocionado.

Ambos salen a recorrer cementerios y cuando finalmente Eliseo se decide por uno, acuerda minuciosamente los detalles de su funeral sin velorio ni catering, pero con un video que haga repaso de su vida. En realidad ya tiene todo arreglado con Marina (a quien ayudó a adoptar un niño haitiano) y con la propia empresa funeraria (a la cual sobornó) para que se le dé por muerto y se entierre un ataúd vacío mientras él desaparece en tren para llevar una vida apartada disfrutando de su dinero.

Acaecida su supuesta muerte, el funeral es llevado a cabo con discursos de lo más estrafalarios y el consabido número de rap por parte del hijo de Garrido. Algunos exaltan sus cualidades y otros aprovechan para denostarlo, además de arribar a rendirle “homenaje” personajes de otras temporadas, como su ex Clarita y Lucila Morris, que se despacha furiosa contra sobre el ataúd.

Pero cuando están ya prontos a darle sepultura y contra todos los pronósticos (incluso los nuestros), Eliseo se aparece silbando en el cementerio y, mientras todos comienzan a insultarlo por fingir su muerte, descubre su tórax cubierto de explosivos y ríe alocadamente ante la perspectiva de morir allí, pero llevándose a todos. Cunde entre los asistentes el terror y le ruegan que no lo haga, pero cuando llega el momento de la explosión, la misma solo es una lluvia de papeles coronada por la carcajada de Eliseo…

La temporada finaliza con este nuevamente en el edificio, cuyas ventanas lucen en su casi totalidad carteles de venta o alquiler, pues al parecer nadie ha querido quedarse a vivir con semejante demente. Nadie salvo Zambrano, que sigue por allí y cuya vida, para esta altura, solo cobra sentido en su antagonismo…

Una pareja desinformada llega en busca de departamento y una nueva historia parece comenzar en el edificio. Y la escena final muestra a Eliseo filmándose a sí mismo para una aplicación de citas mientras se nos anuncia quinta temporada…

El Encargado las cosas felices.07 e1779420160981

Balance de las Dos Temporadas

Si algo no se puede negar es que El Encargado sigue siendo una propuesta sumamente entretenida y nos hace difícil no estar todo el tiempo pendientes de lo que venga. Pero tampoco que, después de una primera temporada brillante y una segunda bastante aceptable, la fórmula se ha ido agotando y, los creadores y guionistas apostado por la desmesura y la exageración, privando paradójicamente a la serie de lo que en un principio la hacía grande.

No les debe ir mal, pues tanto las cifras de audiencia como la renovación para una quinta temporada hablan a las claras de un éxito. Pero la explicación, seguramente, no reside tanto en los descabellados y desconcertantes giros del guion, sino más bien en el innegable carisma de Guillermo Francella, sin duda uno de los mejores actores cómicos argentinos de hoy en día.

El edificio como microuniverso, ese que nos hacía recitar de memoria Granadero Arismendi 1630 como si fuera una dirección real, se ha ido diluyendo y dando lugar a una trama mucho más grandilocuente y dispersa, lo cual parece incluso ser mal de la época, pues lo mismo están haciendo con sus series reconocidas franquicias internacionales como Alien o It, que han decidido apostar a la megalomanía y dar por tierra con todo cuanto antes les daba encanto y singularidad, cuando una nave en el espacio profundo o una ficticia comunidad de Maine eran microcosmos en sí mismos.

Ello, entre otras cosas, hace que la sorpresa desaparezca y, a pesar de los innumerables y cansinos giros de la trama, ya sepamos cómo va a reaccionar Eliseo ante cada situación. A ello se suma que, al jugar la misma en improbables esferas cada vez más altas, se va haciendo también cada vez más disparatada. Y si bien es cierto que el disparate formaba parte de la propuesta inicial, funcionaba a partir de situaciones creíbles y reconocibles, como un encargado despedido o un proyecto para construir una piscina en una terraza.

Pero que un simple encargado (sin menospreciar) se convierta en figura cercana al presidente o arme su propio funeral sin ser siquiera sometido a juicio por ello carece de cualquier base en la realidad y roza el completo delirio: la parodia deja lugar al absurdo y este al surrealismo

Profundizando el rumbo de la segunda temporada, la historia se vuelve mucho más oscura en la tercera y ya no es tan fácil simpatizar con Eliseo, quien antes era alguien a quien querían echar de su trabajo y tirar abajo su departamento. Era imposible no identificarse con él, aun cuando sus estratagemas y métodos nos generaran conflicto ético. Queríamos que ganara y le festejábamos cada logro por turbio que fuera el camino para llegar al mismo.

Pero a partir de la tercera, ya no hay conflicto: Eliseo es lo mismo que el resto y pasa sin prejuicio ni culpa por encima, incluso, de quienes están en su misma condición. Como Mr. Bean, podrán decir algunos en su defensa, pero a diferencia del tan detestable como genial personaje de Rowan Atkinson, aquí la cosa no está suficientemente matizada con la dosis de humor que la volvería, en buen sentido, absurda. Ese humor que sí estaba en la primera temporada y que, en fugaces destellos (como la falsa ceremonia fúnebre o el aviso de café, que me hicieron desternillar de risa), recupera la cuarta.

De hecho, pareciera que se ha buscado en esta última rescatar en parte aquella esencia inicial y volver a poner en el centro de la historia el antagonismo entre Eliseo y Zambrano, tanto que, según parece y como si siguiera el camino de Saul Goodman, el corrupto abogado tan brillantemente interpretado por Manuel Goity tendrá pronto su spin-off.

El Encargado las cosas felices.11 e1779420645602

Hay además una línea más claramente política en estas dos temporadas pero, cuidado, que ese tema ha sido a mi juicio bastante banalizado en medios y redes sociales, donde se ha acusado a la serie de decantar hacia un discurso libertario demasiado evidente y consonante con la actualidad política argentina.

No estoy tan de acuerdo. Es cierto que Eliseo es individualista y rechaza toda forma de organización, lo cual podría acercarlo a un ideal anarcoliberal, pero si se pretendiera exaltar eso como virtud, se lo presentaría como sujeto correcto, legal y dechado de virtudes, en lugar de voraz, vividor e inescrupuloso.

Entiendo que la intención (especialmente en la tercera temporada) es subsumir en un edificio los conflictos sociales y políticos que hoy caracterizan a la Argentina y de allí que, de un lado o del otro, se puedan reconocer frases, cánticos o eslóganes que identifican a facciones hoy en pugna. Pero, más allá de que Duprat y Cohn tengan la ideología que tengan, la sátira está dirigida contra todo el sistema político y lo único para decir, al respecto, es que podría haber sido un poco menos obvia

Detalle no menor y sumamente emotivo de la cuarta temporada es el episodio que incluye a Luis Brandoni volviendo a interpretar al entrañable Polaco y que se convierte en uno más de los homenajes póstumos que el celebrado y lamentablemente fallecido actor viene teniendo por estos días en pantalla. Hace poco hemos visto, de hecho, el filme Parque Lezama (aquí nuestra crítica) y tenido la noticia de que le veremos todavía una vez más en la segunda temporada de Nada (aquí nuestro análisis de la primera). Es como si no terminara de irse y bienvenido sea…

El Encargado las cosas felices.09 e1779419712826

El Encargado, en definitiva, sigue siendo una serie entretenida que se sostiene sobre todo en un gran Francella capaz de hacer que su rostro pase de una expresión afable a una que da miedo con total naturalidad y sin solución de continuidad. Y en un Goity que nos hace querer verle en pantalla por mucho que le odiemos, lo cual es exactamente la definición de gran villano (a Froilán o a la Morris prefiero verles lo menos posible, por ejemplo).

Pero la realidad es que la propuesta está agotada y los responsables estirándola con una trama cada vez más grandilocuente y disparatada, a la par que menos interesante. No sé con qué nos podamos encontrar en una quinta temporada que no parece  necesaria. De hecho, partirá de la ridícula premisa de que, tras el montaje fúnebre de Eliseo, los vecinos han decidido largarse del edificio en lugar de, simplemente, despedirlo o denunciarlo penalmente. Sobre esa base tan endeble, es difícil esperar mucho, pero seguramente la veremos de todos modos…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes