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Análisis de Avatar: La Leyenda de Aang. Temporada 2: superior a la primera

Tras una espera bastante larga, ha llegado a Netflix la segunda temporada de Avatar: La Leyenda de Aang que, creada por Albert Kim, lleva a formato live action la tan exitosa como icónica serie animada original de Nickelodeon emitida hace dos décadas. A pesar de la caída en audiencia con respecto a la primera, esta nueva temporada emociona, corrige errores y supera con creces a la anterior. Tranquilidad: la tercera ya está filmada…

Casi dos años y medio han pasado desde que fuera estrenada la primera temporada de Avatar: La Leyenda de Aang, propuesta de Netflix que lleva a live action la exitosa serie animada de Nickelodeon creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. Quizás sea demasiado el tiempo transcurrido y allí, junto con la inexplicable falta de promoción y marketing por parte de Netflix, resida la causa de que esta segunda temporada no esté, al parecer, funcionando en audiencia como debería: frente a los veintiún millones de visualizaciones que tuviera la anterior durante su primera semana, esta ha tenido unos ocho, representando ello una caída del 59%.

Y es una pena, porque mantiene y hasta eleva el nivel de la primera (de la cual pueden leer aquí el análisis de un servidor). Las plataformas deberían comenzar a replantearse la inconveniencia de dejar pasar tanto tiempo entre una temporada y otra, pues el interés del público se va perdiendo por el camino; no el de los fans que conocen la historia de memoria, desde ya, pero sí el de quienes arriban sin idea previa y para los cuales constituye un esfuerzo mayúsculo recordar cómo había quedado la cosa y más tratándose de una historia con tantos personajes y subtramas.

Y no es el único problema: los paréntesis tan largos hacen que no se pueda ocultar el crecimiento de los personajes y resulta que Gordon Cormier, quien da vida a Aang, ya cuenta con dieciséis años y, obviamente, se nota. La buena noticia es que la tercera temporada ya está filmada y ello es no solo es garantía de que la veremos (si no fuera así, ya estaba condenada y nos quedábamos sin final), sino también de que el joven actor no siga creciendo.

La otra buena noticia que se desprende de que esté rodada es que tampoco habrá entonces lugar para que Netflix aplique recortes presupuestarios, pues hay que decir que a esta segunda temporada le han echado todos los recursos posibles encima en una puesta absolutamente deslumbrante, en escenarios, vestuarios o efectos visuales. Afortunadamente, la lógica indica que la serie no sufrirá pérdida alguna en ese sentido.

¿Y qué ha pasado en esta segunda temporada? Pues previa advertencia de que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA, digamos que, como era de prever, la misma se basa en el Libro Dos: Tierra de la historia original, al cual sigue de manera bastante fiel, lo cual no es lo mismo que decir que lo haga sin cambios ni dejando afuera algunas tramas secundarias.  Si no lo han leído y desean hacerlo, les dejo mi análisis de la primera temporada.

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La Bandida Ciega

A diferencia de la primera, que era una temporada básicamente de viaje, esta transcurre mayormente en Ba Sing Se, adonde Aang y los suyos han conducido a un grupo de refugiados tras la masacre de la Tribu Agua del Norte. Y sigue, de hecho, el aprendizaje de este para sumar el control de tierra a los que ya tiene sobre el aire y el agua.

En principio, espera obtenerlo del maestro Bumi, pero cuando acude a rescatarlo de la torre en que la Nación de Fuego lo ha encerrado tras atacar el reino de Omashu, se encuentra con que este no quiere dejar su sitio de reclusión ni tampoco entrenar a Aang en el Tierra Control, recomendándole en cambio concentrarse en las virtudes neutrales del jing.

Ello decepciona a Aang, para quien la neutralidad es sinónimo de pasividad, pero se topa por suerte con Toph (Miya Cech), muchacha que lo asombra con su dominio de la tierra cuando la ve combatir en una arena de lucha bajo el seudónimo Bandida Ciega y que pertenece a la familia Beifong, poderoso clan que maneja el comercio exterior de la ciudad. La relación no es fácil al principio y ella se muestra esquiva, pero termina accediendo a entrenarlo aun en contra de la voluntad de sus padres.

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Conflictos en la Familia

De modo parelelo, vemos que junto a los refugiados ha llegado a Ba Sing Se también Zuko (Dallas Liu), acompañado por su tío Iroh (Paul Sun-Hyung Lee), ambos en situación de prófugos por su traición contra la Nación de Fuego allá en el norte. Iroh busca iniciar a su sobrino en una vida más despojada e inculcarle la cultura del esfuerzo, pero el joven no está interesado en trabajar en campos de cultivo o en una casa de té e insiste en llevar a término la misión que le fuera encomendada por su padre: atrapar al avatar.

Zuko arrastra además una difícil relación con su hermana Azula (Elizabeth Yu). Los flashbacks nos muestran que fue derrotado por ella en el pasado y ello marcó para siempre el vínculo con su padre, para quien una lucha, una vez iniciada, solo puede concluir con la victoria de uno y la derrota del otro. También vemos que la madre de Zuko buscó siempre protegerlo y, previo hacerle prometer a los niños que siempre se mantendrían juntos, intentó con ellos escapar de quien consideraba un monstruo, pero el carruaje fue interceptado y ella capturada.

Volviendo al presente, La Nación de Fuego está cruzada por conflictos en su propio seno. El ataque al norte, finalmente, fue solo una distracción para apoderarse de Omashu de cara al siguiente objetivo: hacerse con Ba Sing Se y someter al Reino Tierra.

Azula tiene su propio plan para hacerlo, lo cual complace gratamente a su padre, el Señor del Fuego Ozai (Daniel Dae Kim). Sin embargo, de manera sorpresiva, este decide poner el mismo en manos del general Tran (Jeremiah Oh) y asigna en cambio a su hija la misión de encontrar y traer a su hermano, lo que ella siente como un despecho.

Mar de Culpas

Aang y los suyos, en tanto, quieren hablar con el rey Kuei (Justin Chien) para ponerle al tanto de los planes de la Nación de Fuego y de que la misma se empoderará con la próxima visita del Cometa de Sozin. Pero no es fácil: existe en la ciudad, muros adentro, una política de no hablar de la guerra y, además, el ministro de cultura Long Feng (Chin Han) opera como intermediario obligado para llegar al monarca.

Durante un tiempo, este pareciera comportarse como aliado de Aang y hasta le recomienda que haga buena letra para ganarse la confianza del rey, pero lo que Aang aún no sabe es que Long Feng es en realidad el verdadero monarca en sombras y quien controla a los Dai Li, espías que se mueven dentro de la ciudad para descubrir y apresar a quienes intentan instalar la guerra como tema.

Katara (Kiawentiio Tarbell), mientras tanto, anda ayudando a pobres, refugiados y marginales, sin saber que Zuko está prácticamente en el mismo plan como forma de alejar sus propias culpas por la penosa situación a que su familia ha condenado a los mismos. Y también se suma Toph, otra que carga culpas familiares debido a que sus padres venden armas a la Nación de Fuego. De manera casual, esta se encuentra con Iroh y se produce uno de los mejores diálogos de la temporada, sacando él a relucir sus propios traumas por la pérdida de su hijo y el haber querido, equivocadamente, suplantarle con Suko.

Sokka (Ian Ousley) también acarrea sus culpas, sobre todo por el alejamiento de Suki (Maria Zhang), la guerrera Kyushi con la que venía haciendo buenas migas, pero a la que cree haber alejado por su temor de sufrir otra pérdida como la de Yue. En realidad, Suki y sus guerreras han salido al exterior de la muralla para investigar de cerca los movimientos de las fuerzas de la Nación Fuego, pero acabaron siendo capturadas…

En la Biblioteca

El grupo de Aang, mientras tanto, necesita datos sobre el Cometa: cuándo llegará exactamente y cómo neutralizar sus efectos. Sokka entabla amistad con el inventor Sai (Danny Pudi), quien podría ayudarles a fabricar un telescopio, pero termina desapareciendo misteriosamente. La otra posibilidad de recabar datos es hallar la enorme y prestigiosa biblioteca que saben que la ciudad tenía, pero no dónde.

Gracias al profesor Zei (Hoa Xuande), jefe de antropología de la universidad, consiguen un mapa, pero resulta que el encargado de la biblioteca se ocupó años atrás de ocultar la misma para que los textos no cayeran en manos enemigas. Y el lugar en que la ha ocultado, por lo que muestra el mapa, parece estar fuera del mundo de los mortales, en una dimensión lindante con el de los Espíritus.

Jet (Sebastian Amoruso), el arrepentido de la Nación de Fuego que se volviera acérrimo enemigo de la misma tras el asesinato de sus padres, se ha hecho amigo de Katara y dice conocer el lugar en donde podría estar la puerta que comunica un mundo con el otro. A pesar de haber renegado de su pasado y ser ahora líder de refugiados, el resto no confían en él, pero no tienen más remedio que terminar haciéndolo ante la falta de alternativas y la fe que en él deposita Katara.

En los límites de la ciudad, justamente, encuentran la mentada puerta y, gracias al poder de meditación de Aang, el grupo completo es transportado dentro, incluido el propio Jet por expreso pedido de su parte. Una vez dentro, comprueban las fabulosas dimensiones de la famosa biblioteca y se encuentran con un viejo conocido: Wan Shi Tong, aquel Espíritu de la Sabiduría que, en forma de búho gigante, se les presentara en la primera temporada.

Este, habida cuenta de los roces del pasado, no los quiere en el lugar, pero Zei lo convence entregándole el mapa que los ha guiado e invocando la regla de que se puede acceder a la biblioteca cuando se entrega algún conocimiento digno a cambio. Wan Shi Tong acepta, pero les hace prometer que no usarán los conocimientos que allí obtengan para dañar a nadie.

Hallándose en el Mundo de los Espíritus, varios “fantasmas” les salen al cruce. Sokka va tras un zorro que cree que le puede llevar a Yue, pero nada. Toph se encara con el espíritu de la avatar Kyoshi y conversan sobre el peso de su herencia familiar que, según esta última, no tiene por qué llevar como una carga de por vida. Aang se encuentra con Yangchen, la nómada de aire que fuera última avatar antes de él y que le anoticia de que si llegase a morir en ese estado, quedaría interrumpido para siempre el ciclo de los avatares sin más continuidad ni sucesión.

En el exterior, mientras tanto, un Zuko que luce la máscara del Espíritu Azul, encuentra a Aang meditando y tiene la posibilidad de matarlo, pero termina optando por no hacerlo. Adentro, gracias a Toph y al espíritu de Kyoshi, consiguen la información que buscan y saben ahora cuándo llegará el cometa, como también que sus efectos pueden neutralizarse si se ataca a la Nación de Fuego durante el próximo eclipse, momento en el cual sus poderes estarán mermados.

La alegría, sin embargo, les dura poco porque se aparece indignado Wan Shi Tong acusándolos de incumplir su palabra y quien le ha ido con el cuento es nada menos que Zei, a cambio de un supuesto acceso de por vida al conocimiento de la biblioteca. Pero el Espíritu de la Sabiduría no tolera a los desleales y lo devora de un bocado antes de ir por el resto.

De poco sirve que Aang intente convencerlo que no están buscando dañar personas, sino salvarlas. El búho está furioso y será Jet, en heroico sacrificio, quien se bata con él y entregue su vida a fin de distraerle y permitir salir a sus compañeros Una vez fuera, y aún impresionados por el gesto redentor, se encuentran con Toph, que había salido antes, pero también con la mala noticia de la ausencia de Appa, a quien habían dejado allí, pero al parecer se lo han llevado y encerrado vaya a saber dónde.

Malas Hierbas

Aang y los suyos van a ver al rey Kuei tras poner en marcha un plan de Sokka consistente en burlar la vigilancia ingresando en barriles de vino. El soberano es amable, pero no quiere saber nada sobre guerra o política y vive únicamente entregado a sus plantas. No muestra interés alguno en las noticias que le traen sobre la Nación de Fuego ni, mucho menos, en un plan de ataque para el próximo eclipse pero, aprovechando su pasión botánica, Katara logra convencerlo mediante la metáfora de eliminar las malas hierbas para que las plantas puedan vivir.

Sin embargo, la llegada del ministro Long Cheng y la generala Sung (Lourdes Faberes) dan por tierra con el plan cuando, para sorpresa y desilusión de Aang, lo desacreditan ante el rey por tener como amigos al posible responsable de la desaparición de Sai (Sokka), a la hija de los traidores que entregan armas al enemigo (Toph) y a quien robó una flor de los jardines reales (Katara), sirviendo de poco que esta se justifique en que lo hizo para curar a una persona enferma en el Sector Bajo de la ciudad.

Golpe de Estado

Contra la voluntad de su padre, Azula se dirige a Ba Sing Se, donde cree que podrá matar dos pájaros de un tiro si allí están tanto el avatar como su hermano y, de paso, tomar la ciudad con todo el mérito para sí. Utilizando los trajes de las guerreras Kyoshi capturadas y fingiendo justamente ser tales, se introduce con sus asistentes Ty Lee (Momona Tamada) y Mai (Thalia Tran) llevando supuestamente prisionero al general Tran, desde luego su cómplice.

Apenas llegar, Azula descubre que dentro de la clase gobernante de Ba Sing Se hay un fuerte conflicto interno (“guerra fría” según sus palabras). Aprovechándose de ello, informa a Long Feng de una supuesta conspiración en su contra de parte de los militares y se compromete a entregarle los nombres de los involucrados a cambio del avatar y los prófugos de la Nación de Fuego, pues ya está anoticiada de que también Zuko e Iroh se hallan allí.

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Sembrando entonces cizaña, Azula logra que el ministro arreste a su propia generala y luego, en presencia de este, descabeza de un solo golpe a toda la cúpula Dai Li para informarle luego que los términos han cambiado y quiere ahora también el control de la ciudad. Sin posibilidad de objeción, y ante el temor de morir quemado, Long Feng termina, a su pesar, convertido en simple títere a las órdenes de Azula, que es la nueva dueña de la ciudad aunque el rey Kuei no se entere aún de nada.

Fractura

Después del fallido plan, el grupo de Aang queda dividido en medio de discusiones y recriminaciones recíprocas. Sokka y Katara terminan arrestados: a él le toca como compañero de reclusión Sai y a ella Zuko, lo que da lugar entre estos dos últimos a una fuerte tensión inicial que se aplaca cuando este le cuenta a Katara sobre su propia historia personal y el origen de su cicatriz. Visiblemente conmovida, ella pasa a verlo de otra forma e incluso se ofrece a curarlo con el Agua de los Espíritus.

En la ciudad, mientras tanto, Toph es contactada por su madre, que se presenta arrepentida de los negocios de la familia con la Nación de Fuego y manifiesta haber creído siempre que solo implicaban ventas de maquinaria agrícola. Le ofrece regresar y la muchacha está de acuerdo con la reconciliación, pero primero quiere solucionar los problemas con sus amigos y su madre no tiene tanta paciencia: la droga con un té y se la lleva en un carromato de metal a los fines de que no pueda escapar utilizando el control de tierra.

Lo que no sabe es que Toph ha logrado también controlar el metal, siendo de hecho la primera maestra de tierra en conseguirlo. Así, y para perplejidad de su madre, consigue abrir el carromato como una simple lata y escapar en busca del sitio de reclusión al cual sabe que han sido llevados sus amigos.

Rescate

Aang, en tanto, se siente ganado por la tristeza por haberse distanciado de sus amigos, pero después de que un tierno flashback nos muestra cómo nació su relación con Appa, percibe las vibraciones de este bajo tierra y las mismas le conducen directamente a la prisión subterránea del lago Laogai, donde también tienen a Sokka y Katara.

Al llegar al lugar se encuentra con Iroh, quien se convierte en su aliado por tener él también alguien a quien sacar de allí. Juntos logran ingresar y, tras rescatar Aang a Appa, hacen lo propio con Sokka y Sai y luego con Katara y Zuko.

Pero también se halla en el lugar Azula, quien se encuentra con su hermano y se produce el obvio enfrentamiento. Sin embargo, cuando ella tiene la pelea prácticamente ganada y está por rematarlo, algo pareciera conmoverla y ofrece a Zuko acompañarla para gobernar juntos y unidos, como era el deseo de su madre, mención que claramente a él afecta…

A la larga se termina produciendo un cuádruple enfrentamiento en la prisión subterránea, ya que allí están también Toph y Katara, quien muestra sorpresa y decepción al ver a Zuko tomar el bando de su hermana. Pero a Aang se le ponen los ojos azules y entra en estado avatar, acabando sin trámite con toda la guardia de Azula y pareciendo estar a punto de hacer lo propio con ella cuando da impresión de arrepentirse y detiene las rocas al momento justo de impactarle…

Vacilación fatal: Azula le arroja al pecho una descarga que lo deja fulminado y es ahora ella quien está a punto de rematarlo. La oportuna intervención de Iroh, sin embargo, salva a Aang y pide a Katara que lo saque de allí. Generando esta pues una tromba de agua que los eleva hacia las alturas, se lleva consigo a Aang y el grupo completo logra escapar a lomo de Appa mientras Iroh, allá abajo, acaba detenido tras su noble gesto.

Al sobrevolar Ba Sing Se, pueden ver desde lo alto cómo las calles son ahora recorridas por los esbirros de la Nación de Fuego mientras Aang permanece inconsciente. Katara busca reanimarlo con el Agua de los Espíritus y por un momento pareciera surtir efecto, pero cierra los ojos nuevamente…

Balance de Temporada

Los personajes han crecido y la trama también, lo cual deviene en que esta segunda temporada tenga claramente un tono más maduro que la primera. Y más oscuro, lo cual se aprecia en una trama que privilegia cada vez más la intriga política, así como en algunas escenas de violencia bastante más explícita que las la serie animada o en giros audaces que pueden sorprender a los fans, como la traición de Zei y su impactante final a manos del búho, bastante distinto del que su arco tiene en el material original, en donde es justamente un personaje muy querido.

No es el único cambio, desde luego: también el final de Jet es diferente y algunos personajes han sido literalmente borrados, como el oso Bosco, al cual de todas formas se homenajea con un retrato. Y algunas subtramas han sido asimismo comprimidas o están directamente ausentes. El arco de Toph, sin ir más lejos, está menos desarrollado y mientras que en la serie animada veíamos de manera gradual sus procesos internos y evolución, aquí, por ejemplo, su control del metal aparece de manera prácticamente abrupta (cuando en la serie original ni siquiera era el poder que usaba para librarse de su cautiverio).

Pero lo importante, más allá de los cambios, es que la esencia está. Esta segunda temporada, como la de la serie original, se centra en la identidad, el poder, la responsabilidad y el saber lidiar con el pasado, lo que hace que ninguna modificación pueda ser tomada como traición. Y redobla además la apuesta de la primera temporada en lo que tiene que ver con lo emotivo, así como en el impresionante apartado visual del que hemos hablado al principio.

Todo el arco de la biblioteca, por ejemplo, es sencillamente maravilloso y un placer para los sentidos, dando lugar, de hecho, a uno de los mejores episodios de la temporada, si no el mejor. Y Ba Sing Se está formidablemente recreada no solo en su aspecto urbano, sino también en lo que tiene de universo propio, con sus barrios y sectores sociales perfectamente diferenciados a la vez que interrelacionados.

Las tramas que tienen que ver con la Nación de Fuego, eso sí, siguen siendo las mejores, ya sea en cuanto a quienes siguen apegados a ella o a quienes la dejaron atrás, siendo particularmente interesante la química que generan Iroh y Zuko en la medida en que el primero quiere encontrar en el segundo al hijo que perdió, pero a la vez tiene su propio conflicto con ello. Y Zuko, a su vez, se debate entre romper con su pasado o conseguir de su padre la añorada redención.

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Las actuaciones siguen estando a la altura, lo que en esta temporada queda especialmente evidenciado con la incorporación de una soberbia Miya Cech en la piel de Toph y un Dallas Liu cuyo personaje de Zuko adquiere en la historia un carácter mucho más central y, de manera especial, los propios conflictos que vive en su interior y que logra transmitir a la perfección.

Las escenas de lucha están muy bien coreografiadas y el CGI nunca se siente por fuera de las mismas, mientras que banda sonora, muy cinematográfica, sigue siendo formidablemente eficaz al momento de realzar la épica y emotividad en las escenas que así lo requieren.

Estamos, en definitiva, ante una temporada que supera a la primera y ello es una gran noticia, aunque no puede menos que generarnos tristeza el que muchos, lamentablemente, se hayan bajado del lomo de Appa en lo mejor del viaje. Nos queda como consuelo nada menor, por supuesto, el saber que tendremos tercera temporada y que la historia no quedará sin final. ¿O acaso hay alguien que no quiera ver el Libro Tres? Esperemos, eso sí, que la espera no sea esta vez tan larga…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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