-¡Deberíais haberlos matado! ¡Os di la oportunidad de vengaros!
– Y ese fue tu error. No nos interesa la venganza. Nos interesa la justicia.
A la hora de enfrentarse por primera vez a un universo tan inmenso como el DC, con casi ochenta años de historias y tantas continuidades como falta de ellas, es casi obligatorio preguntarse: ¿Por dónde empezar? Ese es el momento en el que uno se pone a buscar como loco órdenes de lectura de sus personajes favoritos. Y claro, La liga de la justicia no es una excepción.
El supergrupo apareció por primera vez en 1962 y, al contrario de lo que solemos pensar, no contaba con la sacrosanta Trinidad de DC entre sus filas. Es decir, que Batman, Superman y Wonder Woman no pertenecían a La liga en sus orígenes. Liga de la Justicia: Año Uno es un remake de esa primera historia.
Cuando el rey del lejano planeta Appellax manda a siete de sus mejores guerreros a destruir La Tierra para elegir a su sucesor, cinco de los grandes héroes del planeta se unen para derrotar a estas criaturas. Al comprobar lo bien que funcionan en equipo, deciden fundar la Liga de la Justicia de América, un grupo capaz de lidiar con cualquier amenaza a escala planetaria.

Mark Waid, guionista de este cómic, dio un puñetazo en la mesa durante los años 90 con la inolvidable novela gráfica Kingdom Come, un canto de esperanza para los superhéroes en una década oscura y vacía de contenido para estos personajes. En JLA: Año uno, junto con Brian Augustyn y el dibujante Barry Kitson, homenajea las historietas de las etapas clásicas del cómic pero con la profundidad psicológica de los años ochenta comiqueros.
Por un lado, tenemos la cara externa del cómic, la trama de la invasión de Appellax, repleta de combates multitudinarios, planes de dominación mundial y humor al más puro estilo Edad Dorada de los cómics. Los villanos que desfilan por estas páginas no son los más conocidos de DC. De hecho, son un tanto estrafalarios, pero se agradece poder conocer a la cara más oculta de la editorial. Precisamente por homenajear aquellos años donde lo que se buscaba era el entretenimiento, la trama en sí no es muy compleja y algunos de los capítulos sorprenderán por su, digamos, “poco realismo”, como el de Cerebro y su Injertor Genético. Todo ello no quita que los autores consigan su objetivo. El cómic es muy entretenido.
Pero lo que hace a JLA: Año uno un cómic a tener en cuenta es el aderezo de profundidad psicológica que aportan los guionistas. Cada uno de los protagonistas está perfectamente descrito con solo un par de escenas. Green Lantern es arrogante y, a priori, parece el líder del grupo pero conforme pasan las viñetas vemos sus inseguridades. Canario Negro es uno de los personajes que más evolucionan, ya que pierde el idealismo que sentía por los héroes al reconocer el lado humano de todos ellos. Flash, el líder natural del grupo, comienza a ver peligrar su vida personal por su inclusión en la Liga. Aquaman es un extraño en la tierra y, aunque desconfía completamente de los humanos, acaba viendo que somos capaces de la mayor de las proezas y de los peores desastres. Por último, J´onn J´onzz, el detective Marciano, siendo un inadaptado como Aquaman, acaba convirtiéndose en el personaje más interesante de todo el cómic por motivos que no desvelaré.

Entre ellos hay momentos de complicidad (algunos congenian mejor que otros) y también recelos y tensiones. Por supuesto, los guionistas también incluyen a ilustres secundarios como Superman, Batman o Green Arrow, cada uno con su opinión particular sobre la formación del supergrupo.
Además, Waid y Augustyn demuestran un conocimiento enciclopédico del universo DC que hará las delicias de los veteranos lectores de la editorial por la multitud de referencias y personajes que aparecen a lo largo del cómic.
Sin poder valorar mucho el dibujo de Barry Kitson por mi falta de experiencia comiquera, puedo decir que es sumamente efectivo. El cómic es colorido y las escenas multitudinarias están muy bien llevadas, al igual que las batallas.
En definitiva, La liga de la justicia: Año uno, es el cómic perfecto para conocer a los personajes DC más allá de los archifamosos Superman, Batman y Wonder Woman. Además, es todo un compendio de personajes y referencias a un Universo que, como he dicho antes, camina hacia los ochenta años de historia. Y, lo que es más importante, es un faro de entretenida luz entre tanto oscurantismo superheroico.
Un saludo y sed felices!



