InicioSeriesExpediente X (Análisis de los capítulos)Análisis de Expediente X. Temporada 10. Capítulo 1: Mi lucha I

Análisis de Expediente X. Temporada 10. Capítulo 1: Mi lucha I

Tad O’Malley: No soy un recién llegado a esto de los fenómenos ovni, Sr. Mulder. Como usted, soy un verdadero creyente

Fox Mulder: No, yo sólo quiero creer.

Regresa Expediente X (The X-files), una de las mejores series de la historia de la televisión, un fenómeno global que sentó escuela en la década de los 90, con más de 200 episodios emitidos y dos películas en los cines. En Las cosas que nos hacen felices no podíamos dejar pasar la oportunidad. ¿Si analizamos Arrow como no hacernos eco de esta serie? Acompañadnos a los largo de 6 episodios para descubrir que la verdad sigue estando ahí fuera.

A PARTIR DE ESTE PUNTO, ALERTA DE SPOILERS. ABSTENEOS SI NO HABÉIS VISTO EL CAPITULO

La serie se inicia con un acertado resumen de lo que fueron las temporadas anteriores. La voz en off del agente especial Fox Mulder (David Duchovny) va desgranando su historia y la historia de los expedientes X y nos ilustra acerca de los múltiples avistamientos de ovnis que se dan a lo largo y ancho de Estados Unidos y que se han documentado a través de la historia. Al final, aparece la cabecera de la serie, exáctamente igual que la recordábamos, con las fotos de unos jóvenes David Duchovny, Gillian Anderson y Mitch Pileggi y la música de Marc Snow de fondo. Expediente X regresa como si nunca se hubiera ido.

https://youtu.be/aibJYXwZ61o

Noroeste de Nuevo México, 1947. Un OVNI clásico, de los de toda la vida, se ha estrellado y al ejército y a los hombres de negro les falta tiempo para acudir al lugar. Un alien de los que salen en todo póster sobre aliens que se precie, es decir, cabeza en forma de huevo achatado por un extremo, ojos enormes y piel pálida (clásico a más no poder) se arrastra por el desierto, agonizando. El hombre de negro le dispara nada más verlo ante los aterrados ojos de un doctor militar, que intenta hacer lo posible para salvarlo.

De vuelta al presente, Walter Skinner contacta con la doctora Dana Scully, que ahora ejerce de cirujana en el Hospital Nuestra Señora de los Dolores, para que a su vez contacte con Fox Mulder. Un presentador de un programa de televisión que gira en torno a las teorías conspiratorias, Tad O’Malley (para que nos entendamos, Iker Jiménez en su versión americana, es decir más guapo, con más dinero y más glamour) pretende destapar una trama que lleva oculta más de 70 años y que ahora está a punto de dar el paso definitivo para hacerse con el control del mundo. Pero antes de hacerlo quiere asegurarse de que hay algo solido detrás y necesita la experiencia de Mulder en estos asuntos para que se lo confirme.

Tad O'Malley
Tad O’Malley

O’Malley les lleva a ambos a conocer a Sveta, una joven que ya entrevistaron en el pasado y que ha sido abducida en múltiples ocasiones. Sveta le revela a Mulder y Scully que tiene ADN extraterrestre, que los aliens la dejaron embarazada en más de una ocasión y que se llevaron a sus hijos no natos. Pero les dice que recuerda con claridad que aquellos que se llevaron a sus hijos fueron humanos, no aliens. Posteriormente, O’Malley le muestra a Mulder una nave que vuela con tecnología extraterrestre, con un sistema de camuflaje sospechosamente parecido al del Helitransporte de S.H.I.E.L.D.

En conclusión: los aliens existen, llegaron a nuestro planeta hace años y su tecnología cayó en manos del gobierno, que la usó para sus propios fines. Es más, el gobierno se aprovechó de los verdaderos creyentes y de los que querían creer para disfrazar una verdad con una mentira asumida por todos, haciendo que todo pareciese una invasión extraterrestre organizada mediente una conspiración humanos – alinígenas cuando en realidad era todo cuestión de humanos contra humanos. Mulder se da cuenta de que lo han utilizado, lo han engañado y que todo su trabajo en los expedientes X ha sido una enorme mentira.

Nuevo México, 1947
Nuevo México, 1947

El episodio es todo lo que esperábamos de Expediente X: conspiraciones, abduciones aliénigenas, encuentros en la sombra, Fox Mulder en su salsa. El reencuentro entre los dos protagonistas demuestra que la química entre ellos sigue existiendo y está narrado de una forma natural. Han pasado los años y tienen una historia en común pero ambos han seguido su camino.

Fox Mulder está más estropeado que nunca. Atrás han quedado los impecables afeitados y los trajes del FBI. Recluido en la cabaña en la que lo vimos en la película Expediente X: creer es la clave (The X-Files. I want to believe, 2008), es un ermitaño que sólo acepta salir de su retiro cuando le llama su compañera, la ex-agente Dana Scully, el opuesto de Mulder, como queda reflejado en su apariencia física, con su traje impoluto y su perfectamente desarreglado peinado. David Duchovny acusa el paso de los años pero que le quiten lo bailado en Californication; Gillian Anderson, por el contrario, ha ganado muchísimo con los años y está esplendida en todos los aspectos.

Por ellos si pasan los años
Por ellos si pasan los años

Por fin vemos en la serie el famoso incidente Roswell en todo su esplendor, quizás en demasía. Uno de los mayores méritos de The X-Files en sus primeras temporadas fue el no mostrar las cosas muy claramente, el dejarlas en sombras, insinuar lo que podía ser y lo que no, dejando al espectador la opción de creer o no creer. Quizás fue a partir de la película Expediente X: enfrentate al futuro (The X-Files. Fight to the future, 1988) cuando se mostraron las cosas más claramente y cuando empezó a decaer el interés general por la serie, un fenómeno de culto hasta entonces. Los aliens están plenamente integrados en la serie. Ni siquiera Dana Scully puede negar su existencia y es paradójico que sea ahora Mulder el que la intente convencer de que lo que sabían hasta ahora era en gran parte mentira.

Este primer episodio cumple perfectamente su función: reintroducir a los personajes, presentar una historia que servirá de nexo de unión entre los episodios y hacer que todos nos sintamos en casa. Para eso se recurre a elementos familiares y conocidos para el espectador, sin ocultar que han pasado los años y que el mundo es diferente. Es natural que un punto de inflexión en la historia sea el 11S, un hecho que también tuvo su dosis de teorías conspiratorias. Esto es así por lo menos durante los primeros 30 minutos.

Porque es en su parte final, en el último cuarto del episodio, cuando se vuelve brillante. En una escena en casa de Mulder, con Scully, O’Malley y Sveta, se desgrana cuales son los motivos de la conspiración y como está organizada y está presentado de tal manera que es inevitable pensar: ¿y si es verdad? ¿y si esa conspiración existe?. Una vez más, el personaje de Scully niega lo evidente, miente a sabiendas de que muy posiblemente este negando la verdad, tal y cómo demuestran las escenas finales. 

Y el final… oh, ese final. Esa escena final si que es magistral y pone los pelos de punta a cualquier seguidor de la serie, este de acuerdo o no con su regreso. Porque los expedientes X han sido reabiertos y yo, al igual que Mulder, quiero creer. La verdad sigue estando ahí fuera y nos leemos en el próximo capítulo.

Thecigarreteman

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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