Penúltimo episodio de temporada de La Búsqueda: Más Allá de la Historia que nos trae, por fin, la identidad de Salazar. La serie, creada por los esposos Cormac y Marianne Wibberley, está inspirada en las clásicas películas que fueran protagonizadas por Nicolas Cage y es emitida por Disney+.
Bienvenidos a un nuevo encuentro con La Búsqueda: Más Allá de la Historia o, para quienes nos leen en Latinoamérica, La Leyenda del Tesoro Perdido: Al Límite de la Historia, que es como allí se conoce. Nos queda un solo episodio para cerrar la temporada y esta novena entrega, ya desde su título Encuentro con Salazar, nos trae precisamente la revelación sugerida, pero para llegar allí se vuelve a basar en el mismo tipo de incoherencias que, en general, han caracterizado a esta primera temporada.
Aun así, no puede decirse que no haya sido un episodio entretenido, pero mejor pasemos a analizarlo no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden leer aquí nuestros análisis anteriores.
Polígrafo
Finalmente, Liam y Oren han ido a la sede del FBI para denunciar el asesinato de Myles. Atendidos por la agente Ross, son puestos al tanto de que no se ha hallado cuerpo alguno en el domicilio de Peter Sadusky, aunque sí todo revuelto.
Cambiando su testimonio anterior, ahora Oren denuncia que sí fue secuestrado por Billie aquel día del museo. Ross le somete al polígrafo y, en efecto, pasa la prueba.

En el lugar se encuentran también Ethan y Tasha que, recordemos, fueron detenidos apenas cruzar la frontera. Ross, que ahora le cree a Oren, intercede para que los suelten, así que apenas liberados, los cuatro se ponen a trabajar en la búsqueda de Jess.
En Busca de Huellas
En salida a cenar con el forense Zeke, Ross le plantea sus dudas y su impotencia. A él se le ocurre que si no encontraron ningún cuerpo en casa de Sadusky, tampoco habrán buscado manchas de sangre y sobre ello se puede trabajar. Sin embargo y una vez en el lugar, no encuentran ninguna, evidencia de que los de Billie han limpiado bien la escena.
Pero en ese momento caen dos de ellos a la casa en busca del móvil de Myles que, efectivamente, encuentran. Ross y Zeke se mantienen ocultos hasta que ella sale y los apunta con su arma; sobreviene entonces un tiroteo y uno de los sujetos cae abatido mientras el otro escapa…
No queda más remedio para Ross que denunciar lo ocurrido. Hendricks le pregunta qué hacía allí y ella le pone al corriente de que el enfermero fue asesinado y que seguramente Billie está detrás de todo. Él insiste en que no pueden arrestar a alguien solo por un acento en la pronunciación y Ross le da tristemente la razón…
S.O.S.
Billie y los suyos, con los secuestrados Jess y Rafael, están volando hacia Mississippi, pues gracias al transmisor que él llevaba en el calzado pudieron oír que allí debía hallarse el tesoro. En el cuaderno de anotaciones de Rafael, Billie encuentra un lápiz y adentro una aguja que abre el medallón de Jess: en su interior, encuentra un orientador o brújula antigua. Rafael busca desanimarla con que no funciona, pero, muy segura de sí misma, ella repone que lo hará una vez en el Pantano del Diablo.
Jess es vigilada por Kacey, pero ya sabemos cuán inepta puede esta llegar a ser y no sorprende que la joven logre alcanzar el bolso que le sustrajo Billie y extraer el móvil de Ethan para emitir un S.O.S. Cuando Kacey lo advierte, ya es tarde…

El mensaje es recibido por Meena, ¿la recuerdan?: la ex novia de Ethan despechada tras aquel baile en la fiesta del gobernador (episodio 5) a la que ahora se ve con sus amigas en un local de karaoke, muy liberada y hasta recibiendo invitaciones de tragos. Alertada por el mensaje, llama a Oren para preguntarle qué está pasando con Ethan y, claro, se encuentra con que está con él…
Ethan supone que el mensaje debe ser de Jess, de lo que Meena deduce que ella entonces tiene su móvil y le espeta que ya está harta de su historia compartida. Antes de que corte la comunicación, él la pone al tanto de que Jess ha sido secuestrado y, logrando impactarla, consigue que le pase el pin del llamado para saber de dónde procede.
Logran determinar que coincide con el océano y más precisamente con el golfo de México, infiriendo de ello que Jess está con Billie a bordo de su avión.
Se dirigen entonces a un motel porque, según Tasha, allí deben tener un televisor antiguo: resulta que, en efecto, la muchacha se vale de las antenas de uno para acoplarlas a un “dongle” que dice llevar siempre consigo y así rastrear el vuelo. No entendí mucho e ignoro si eso es posible, pero más improbable aun me parece que los moteles en Estados Unidos sigan teniendo televisores a válvula con dial y dos antenas…
Armado el extraño dispositivo, Tasha logra dar con el vuelo y comprueban que se dirige hacia una pista en Vicksburg, Mississippi. El lugar existe porque, de hecho, allí se libró una importante batalla de la Guerra de Secesión, pero no sé si tendrá pista de aterrizaje.
Durante el viaje, Oren y Ethan echan ojo al libro que a este le dejara su abuelo, cuya portada reza Crast est Nostrum y su primera hoja El Libro de los Tesoros Perdidos. La verdad que el interior luce bastante bien para lo ajado y amarillento que está por fuera pero, entre otras cosas, encuentran la frase que siempre repetía Peter acerca de que no hay mayor tesoro que el tiempo, palabra que aparece subrayada…

Buscando alguna relación, Oren piensa en las fechas que en el libro aparecen datando antiguos tesoros arqueológicos aún no hallados, como la tumba de Nefertiti o la coraza de Alejandro. Relacionando fechas con páginas y siguiendo las palabras en ellas subrayadas, logran construir una frase y descubrir que el grupo Crast est Nostrum es, en realidad, una organización de destructores de tesoros, aunque no se sabe con qué objetivo.
Hallan también referencia a Billie y a Salazar, de quien Liam deduce que es el líder de la mencionada organización mientras que ella solo trabaja para él. Cae en la cuenta de que seguramente mataron a su abuelo porque estuvo a punto de exponerlos.
Salazar
Tasha ha logrado entrar en las cámaras de seguridad de los hangares de Vicksburg y descubren allí al grupo de Billie, con Jess y Rafael. Se advierte una lancha, lo que evidencia que planean ir hacia el Pantano del Diablo, al cual Oren define como una especie de “triángulo de las Bermudas” en el cual la gente, se dice, desaparece: sugiere que el mito puede haber sido creado por las Hijas de la Serpiente Emplumada para alejar a ladrones y curiosos.
Tasha le envía la imagen a Ross, quien le había dejado su número por las dudas. Esta la recibe estando aún en casa de Sadusky y, enseñándosela a Hendricks, le pregunta si podrán arrestar a Billie por eso…
En el hangar, Rafael comenta por lo bajo a Jess que hay que estar atentos por si aparece “el coyote” y que el pantano está lleno de trampas mortales. Jess sugiere que podrían llevar a Billie y su grupo hacia ellas mientras Rafael celebra que sea tan inteligente como su madre y tan artera como él.
Ross y Hendricks llegan a Vicksburg, pero encuentran el avión de Billie abandonado (¿no dejó siquiera uno de los suyos para cuidarlo entre tantos que la acompañan?). Ross llama a Tasha para ponerla al tanto y esta le comenta que vieron partir la caravana de Billie, presumiendo que van hacia el Pantano del Diablo.
Pero Ross ve entonces a Hendricks juguetear con un estuche de pastillas y relaciona con las manchas anaranjadas de las que Zeke le hablara en el informe sobre Sadusky; deduce que fue Hendricks quien lo mató y utilizó a Jess como chivo expiatorio…
Tras apuntarlo con su arma y mientras él niega todo, lo deja esposado en el avión y da aviso al FBI de que vengan a buscarlo. Antes de que ella parta, Hendricks le advierte que la matarán si va sola al pantano. Ross hace caso omiso y emprende su camino, aunque llama a Zeke para decirle adónde se dirige y que dé aviso si en veinte minutos no da noticias.
Los amigos de Jess estacionan cerca del embarcadero y siguen a pie, pero paralelamente llega al lugar Ross que, sorprendiendo al grupo de Billie, apunta a esta con su arma y conmina al resto a dejar las suyas si no quieren que la mate. Obedecen, pero de repente alguien atraviesa a Ross desde atrás con una espada y resulta ser Hendricks que, viéndola agonizar, le recuerda que trató de advertirle. Claramente turbado, Rafael le reconoce como Salazar y en un flashback le vemos matando al hermano de Billie por considerarlo un lastre…

Balance del Episodio
Es increíble la habilidad de autores y guionistas para liquidar a toda prisa toda dupla, colaboración, triángulo, subtrama o personaje secundario que amenace con cobrar un mínimo de importancia. No sé cuántas palabras le habremos oído decir a Maddox, pero ya no está. La sociedad entre Liam y Myles insinuaba algún potencial, pero se cargaron tan rápidamente al enfermero que no pudo mostrar ninguno. Y ahora que por fin la pobre agente Ross había logrado algo de protagonismo y superado los cinco minutos de presencia, ya no está entre nosotros… o eso parece.
Pero, bueno, también es cierto que ella puso su parte con la tontería de dejar a Hendricks en el avión. Si ya lo tenía esposado, no veo por qué no podía llevarlo consigo y, por cierto, tampoco entiendo cómo hizo para llegar al embarcadero antes que los amigos de Jess, siendo que ellos ya iban en camino cuando le pasaban información.
¿Y qué pasó con ese insípido inicio de romance con Zeke, personaje al cual apenas tuvimos tiempo de conocer? Otra sociedad muerta antes de nacer: si esa pareja tenía futuro, ya no lo sabremos; a menos, claro, que Ross no esté muerta. Y solo se justificaría su paso por la serie si en el episodio que nos queda Zeke tuviera al menos alguna participación clave a partir del llamado y el pedido que ella le hizo. Veremos…
Nos falta solo un episodio para terminar la temporada y esta penúltima entrega ha sido, no se puede negar, entretenida, pero tan endeble y plagada de incoherencias como casi todo el resto e incluso, diría, por encima del promedio. Casi como si las insensateces fueran aumentando en la medida en que nos vamos acercando al final.
El infantilismo de los villanos ya da risa. Billie jamás chequeó el contenido del bolso que le entregó Jess y la confirmación al respecto nos llega con el dato de que ni ella ni nadie de su banda advirtió que en el mismo había un teléfono móvil (?). Ni siquiera estaba adentro, sino en un bolsillo externo y a la vista.
Absoluto sinsentido, entonces, el que una villana tan fría y calculadora haya decidido marcharse de México sin siquiera saber qué llevaba, como ridículamente absurdo que dejen el bolso a los pies de Jess, a quien ni siquiera llevan atada. Más aún: llegados a Vicksburg, hasta les permiten caminar muy sueltos y relajados tanto a ella como a su padre, que pueden con tranquilidad hablar y acordar planes sin que nadie se les acerque para indagar qué están cuchicheando: casi como si los matones respetaran el momento íntimo entre padre e hija…
La facilidad de Tasha para rastrear aviones o ingresar a cámaras de seguridad es tan asombrosa que nos hace preguntarnos qué narices hace viviendo con Jess en un departamento que les cuesta pagar. ¿No puede, con tanta capacidad, conseguir un trabajo acorde y bien remunerado? Con las cosas que le hemos visto hacer, debería por lo menos tener un penthouse a su nombre…
El modo en que se van uniendo las pistas del libro es, desde ya, otro disparate, al igual que la simpleza con que Liam y Oren las van relacionando con solo echarles un vistazo durante un par de minutos mientras viajan en el asiento trasero para rescatar a su amiga. Y si Sadusky tenía tanto interés en que su nieto continuara el legado familiar y salvaguardara el tesoro, ¿por qué no le dio pistas más concretas y entendibles en lugar de frases crípticas y románticas sobre el tiempo? El pantano es otro despropósito: se ve bastante grande y misterioso, pero ha de tener un solo embarcadero o no se entiende que todos vayan a parar al mismo lugar. En fin…
Yendo a lo que nos ha dejado el episodio, lo más importante es sin duda la revelación de la identidad de Salazar. O de quien ocupa, mejor dicho, ese lugar ya que, de acuerdo a lo que supimos en el episodio anterior, Salazar es más bien un cargo que un nombre y va siendo detentado sucesivamente por distintos líderes. Pero debo admitir que no esperé que fuera Hendricks, más allá de que este nunca nos diera buena pinta y viniéramos diciendo en análisis previos que había algo turbio dentro del FBI…
Yo le ponía más bien mis votos a Billie, pero ahora y con la revelación a la vista, también tiene sentido que ella supiera que no era Salazar quien estaba en prisión. Me da pena Ross: hizo todo por luchar contra el sistema, no se resignó ante la evidencia, luchó por desentrañar la verdad, pero terminó atravesada por una espada que, original o réplica, infiero que debe ser la de Hernán Cortés, aquella de la cual Billie lograra hacerse en el primer episodio mientras seguía una pista falsa.
Ahora, nuestras esperanzas están puestas en los amigos de Jess o bien en Zeke, aunque no sabemos todavía de qué van el «coyote» y las trampas mortales de que habló Rafael.
No sé cómo lograrán dejar más o menos cerrada la cosa de modo satisfactorio en el único episodio que nos queda, pero tampoco sé si es algo que preocupe a los autores cuando se han pasado toda la temporada concatenando hechos y situaciones de manera casi azarosa…
A lo que me refiero es a que no hay motivo para pensar que no vayan a hacer lo mismo en el episodio restante y cuando hablo de azar, me refiero a que por más que tratemos de encontrar la lógica detrás de todo esto, la trama no deja de basarse en increíbles casualidades y coincidencias, como que alguien oiga algo en el momento justo o decida escapar de la cárcel en el mismo momento en que van a rescatarle.
Nos queda esperar hasta la próxima semana para ver si la serie puede darnos alguna sorpresa y no me refiero a nuevos giros, sino a que la lógica, de una vez por todas, diga presente. Y si no es la lógica, al menos la sensatez, que no es lo mismo, pero a esta altura nos conformamos. Mientras tanto, los momentos más divertidos los sigue aportando Oren: “El lugar ideal para morir”, dice al entrar en la habitación del motel. Brillante…
Les espero la próxima semana para analizar el cierre de temporada. Hasta entonces y sean felices…



