InicioSeriesAnálisis de Outlander: Sangre de mi Sangre. Temporada 2. Episodio 4

Análisis de Outlander: Sangre de mi Sangre. Temporada 2. Episodio 4

Continuamos analizando la segunda temporada de Outlander: Sangre de mi Sangre, en esta oportunidad con su cuarto episodio titulado Una parte de mi Alma.  Creada por Matthew Roberts y basada en los personajes creados por la escritora Diana Gabaldon, la serie de Starz puede ser vista en España por Movistar+ y en Latinoamérica por Disney+.

Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Aquí nuevamente para analizar un nuevo episodio de Outlander: Sangre de mi Sangre y nos toca hoy el cuarto de esta segunda temporada. Las parejas vuelven a encontrarse y nuevamente a separarse o no estaríamos en el universo Outlander y, mientras todo se prepara para la batalla, la traición de Lord Lovat sigue su curso y se vislumbran como contraparte algunas alianzas hasta hace poco impensadas.

Pero pasemos ya mismo a ver qué ha ocurrido, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí los análisis de Outlander: Sangre de mi Sangre y aquí los de su ya concluida serie madre Outlander.

Salvado por las Hadas

Volvemos a tener noticias de Henry, a quien vemos atravesar los highlands a campo traviesa hasta ser descubierto por jinetes que le salen a la caza. De nada le sirve intentar huir: es recapturado por Arch Bug y llevado de regreso a la finca de los Grant.

En algún momento, Bug parece a punto de matarlo, pero su esposa Murdina (Sorcha Groundsell), al ver las suturas que a Henry le han dejado en la cabeza las terapias de choque, interpreta que esas marcas no pudieron haber sido hechas por nada de este mundo, lo que hace obvio que ha estado en el de las hadas. Teme en consecuencia que acabar con su vida pudiera acarrearles una maldición y más considerando que ya han perdido un hijo.

No es que a Bug le guste pero, supersticioso como es, acepta lo que dice su esposa y lleva a Henry ante Mac, el nuevo laird del clan. Este acepta reincorporarlo al servicio de los Grant, pero con una severa advertencia de que no vuelva a decepcionarlos y un castigo de veinte latigazos (clásico de Outlander). Al momento de impartirlo, sin embargo, Bug hace restallar el látigo contra la pared mientras le pide a Henry que grite. Es evidente que teme a la maldición, pero pareciera además estar naciendo una extraña alianza o amistad.

Hacia el Sur

Ellen y Grace, en tanto, llegan al campamento de batalla y dan a Brian la noticia de que Lovat piensa emboscar a Dougal como parte de un plan con el duque de Argyll, quien le ha prometido restaurar para su clan títulos y propiedades.

Furioso, Brian va a ver a su padre y lo increpa al respecto sin que niegue nada. Por el contrario, se justifica en que el resultado de apoyar a la Corona será beneficioso para el clan e inclusive habrá títulos para “hijos bastardos” que de otro modo nada tendrían.

Pero a Brian no le interesa nada obtenido sobre perjuro, lo que virtualmente significa su renuncia al clan. Una vez que se marcha, Lovat se queda hablando con su matón Balloch y le dice que Brian ha heredado su fuego, pero que es débil al dejarse manipular por el amor de una mujer.

Brian y Ellen consiguen alcanzar a Dougal y ponerle al tanto de la traición de Lovat. Ella, además, le anoticia del episodio con los MacKinney y la triste y consecuente muerte de Janet. Apesadumbrado, Dougal pregunta por Maura y Ellen le informa que salió ilesa…

Habida cuenta de que Lovat ha tomado Inverness, Brian sugiere cambiar el rumbo y marchar hacia el sur para encontrarse en Perth con el resto de las fuerzas jacobitas. A Dougal no le gusta recibir instrucciones de un Fraser y pregunta por qué debería confiar en él. Brian dice que la mejor prueba de su lealtad es que está allí por Ellen, pero Dougal replica que eso solo demuestra que es un imbécil. Acaba, no obstante, aceptando el plan de ir al sur, pero anticipa que arreglarán cuentas una vez que todo haya terminado.

Outlander Sangre de mi Sangre las cosas felices.76 e1791840413276

Flor de Tela

John Cameron (Alistair Mackenzie), a todo esto, se sorprende de ver en el campamento a Grace, pero ya que está allí la toma a su servicio. Murtagh se siente feliz de verla y en la noche tienen un encuentro junto al fuego y se intercambian historias de sus respectivas madres. Pero este muchacho no tiene suerte con las mujeres y cuando ella tiene frío y pretende cobijarla bajo su mismo abrigo, Grace se incomoda y se marcha bajo la atenta e intrigada mirada de Hugh Cameron (Bryan Dick), primo de John.

Al otro día, Murtagh pide disculpas a Grace, pero ella dice que no se ofendió sino que simplemente no lo esperaba e incluso, al momento de despedirse, le coloca en la muñeca una flor que ella misma ha confeccionado con tela de su enagua.

El Mejor Amuleto

Brian pide a Ellen que le hable de Janet y ella dice que, de haberlo conocido, él le habría caído bien porque era también una “amante de las causas perdidas”. Intrigado Brian por esa comparación, Ellen se fundamenta en que lo ha dejado todo para seguirla a ella y a una familia que todavía ni siquiera existe.

Imposible evadir el tema: lo pone al tanto de su embarazo y él, más que alegría, muestra decepción de que no se lo haya dicho antes e incertidumbre por el padre que pudiera llegar a ser cuando lleva en sus venas la sangre del propio. Ella se ampara en que no le dijo nada para protegerlo y que no era el momento, además de decirle que ya ha demostrado suficientemente no ser como su padre.

La cosa termina bien, con traseros al aire y haciendo el amor. Y cuando él se apresta al día siguiente para partir al inminente combate, ella lamenta no tener ningún amuleto para darle pero, apoyando la mano en su vientre, Brian la tranquiliza diciéndole que ya le ha dado uno mejor que cualquier otro.  Aaaaahhhhhhh!!!!!!!…

Outlander Sangre de mi Sangre las cosas felices.74 e1791840653999

La Mano que mece la Cuna

En Leathers, entretanto, un mensajero llega trayendo carta del señor Grant para Lord Lovat. Julia le dice que se la puede dejar, pero el muchacho manifiesta haber recibido encargo de entregarla personalmente y en mano. Ella replica que nadie se enterará si ninguno de los dos dice nada, así que se la termina dejando y, al leerla, se encuentra con la noticia de que Henry está de regreso con los Grant, por lo que estalla de alegría abrazando a Davina. Desde las sombras, no obstante y fiel a su costumbre, Seema escucha todo…

Outlander Sangre de mi Sangre las cosas felices.75 e1791840553766

Davina ayuda a Julia a partir en la noche de incógnito y vestida como hombre, además de hacerle entrega de la daga de Brian por si llegase a necesitarla. Gracias a ello, y tras cabalgar en la oscuridad, Julia llega a la finca de los Grant y logra al día siguiente reencontrarse con Henry para felicidad de ambos. Le pregunta por dónde ha andado y él le habla de su viaje a 1924, la internación en el manicomio de Inverness y las terapias de choque.

Pero cuando Julia pregunta por Claire, Henry no la recuerda y recién comienza a hacerlo al darle ella datos concretos. Se lamenta de no haberlo hecho cuando estuvo en 1924 y ahora entiende por qué le sonaba la fecha 20 de octubre. Con pesar, cree que las terapias, cuyo objetivo era eliminar de su mente el peor dolor, no borraron las secuelas de la guerra sino el recuerdo de Claire por ser precisamente el que más le dolía.

No eligiendo el mejor momento, Julia le enrostra lo que le contó Seema acerca de la relación que ambos sostuvieron. Súbita e inesperadamente acorralado, él no lo niega pero, lloroso, se ampara en que hizo el amor creyendo que lo hacía con ella: otro clásico de Outlander y argumento harto repetido a la hora de justificar infidelidades.

Julia dice que puede entender el momento en que se hallaba, pero no que se lo haya ocultado: en eso tiene razón. Él pregunta si podrá perdonarlo y ella responde que sí, pero que le costará olvidar a menos que le prometa traer de regreso al Henry de antes. Considerando el estado en que el pobre encuentra después de las terapias, digamos que no se lo deja fácil…

Después de hacer también ellos el amor y contarse sus respectivos encuentros con la señora Graham y la vidente Maisri, se preguntan por qué no habrá podido ella cruzar las piedras si ya lo había hecho previamente.

Henry lo relaciona con las gemas, dos de las cuales perdieron. Hay una más incrustada en el cuchillo de Lovat, así que deberían encontrar las restantes para poder viajar los tres, algo que se compromete a hacer y para ello escapará durante la batalla sin que los Grant se percaten.

Con esa promesa, Julia regresa pues a Leathers, pero la intranquilidad la invade al llegar y no encontrar en su cuna al pequeño William. Una dolida y resentida Seema se presenta sosteniendo en mano la misma daga que ella trajo de vuelta y, tras confirmarle como cierto que Henry solo pensaba en ella en los momentos de intimidad, manifiesta con vehemencia que lo amó desde que lo conoció, pero que él nunca lo supo. Viéndola empuñar la daga, su resentimiento da un poco de miedo…

Balance del Episodio

Capítulo de transición, pero una vez más entretenido y también con detalles inverosímiles en su trama o no estaríamos viendo esta serie. Después de un episodio completo sin noticias suyas, hemos vuelto a saber de Henry y se ha producido finalmente el reencuentro con Julia por primera vez en la temporada. También, aunque con menor espera mediante, el de Brian y Ellen, aunque la trama se haya encargado de separar una vez más a ambas parejas porque es así como funciona. E incluso hemos tenido un tercer reencuentro: el de Murtagh y Grace…

El funcionamiento de las piedras sigue siendo un gran misterio y a esta altura me pregunto si también para los guionistas. Y así como no supimos por qué diablos fue Henry a parar a 1924, tampoco sabemos por qué al regresar al siglo XVIII lo hace tal vez uno o dos días después de haberse ido. Si se había desplazado el margen temporal, ¿no sería lógico que siguiera corrido? En fin, cada vez que pienso en Craigh na Dun me duele la cabeza y más aún con las delirantes teorías que tiene Henry al respecto…

La cuestión es que con esto de los reencuentros, el correr de las noticias se hizo inevitable. Julia no podía aguantarse sin decirle a Henry que sabía de lo suyo con Seema y, como antes he dicho, no eligió el mejor momento para hacerlo. Podría haber esperado a que estuvieran definitivamente juntos y lejos, pues no sé si un conflicto matrimonial les ayuda en las circunstancias actuales.

Menos mal que, de todos modos, siempre se puede echar mano del recurso de “hacía el amor con otra persona, pero pensando en ti”, que a mí me hace acordar bastante a «hice campaña por el otro candidato, pero voté por usted» (dixit Krusty, el Payaso).  En todo caso, infieles, tomen nota si aún están a tiempo…

Por otra parte, y siguiendo con Henry, si lo de las terapias de choque no cuadraba en episodios previos por ser una práctica posterior a los años veinte, menos lo hace que las mismas sean capaces de borrar recuerdos selectivamente, lo que termina más bien asemejándolas al tratamiento Ludovico de La Naranja Mecánica (aquí retro-análisis de un servidor), solo que en lugar de inhibir a Beethoven lo han hecho con Claire. O bien todo eso es otro delirio de Henry, no sé: ese muchacho rara vez habla con sentido…

Duele, de todas formas, el verle llorar por Claire (algo sobreactuado, hay que decirlo) y desde ya que se nos estruja el corazón saber que quizás ya nunca la vuelva a ver y probablemente Julia tampoco. Sería, desde luego, lo más lógico atendiendo a que la niña creció creyendo a sus padres muertos, pero en este universo nunca se sabe y quizás el tiempo o, mejor dicho, lo que Craigh na Dun disponga con respecto al mismo, les termine dando una última oportunidad, aunque más no sea de solo verla…

El otro reeencuentro importante, desde luego, ha sido el de Ellen y Brian, aun cuando no hiciera tanto de su última separación e, igual que la otra pareja, ya estén separados nuevamente. Tambien aquí había una noticia inevitable y Brian y sabe que será padre, un gran motivo para que la pareja se dijera montones de cosas románticas y, por qué no, para la consabida escena de sexo.

Por cierto, hemos roto la regla Outlander de una por capítulo: en este tuvimos dos. Podrían bien haber sido tres, pero ya era mucho y creo que con Murtagh y Grace la cosa viene más lenta y no sé qué cola pueda traer ese fisgoneo de parte de Hugh Cameron…

Buen detalle para los fans de la franquicia la introducción de Murdina, por lo menos en esta serie, donde aún no la habíamos visto. Me enterneció en el alma su delirio místico con las hadas (hasta su nombre le cuadraría bien a una) pero, además, es alguien a quien ubicamos bien de la serie principal Outlander y, viéndola en esta versión juvenil, hasta me da pena el final que le espera a manos de alguien que todavía no nació.

Outlander Sangre de mi Sangre las cosas felices.77 e1791840925276

Y mientras se acercan cada vez más los eventos de la revuelta jacobita, me parece poco creíble lo de Mac tomando nuevamente a su servicio a Henry cuando viene de secuestrar a una mujer y un bebé, o lo del cada vez más caricaturizado Lord Lovat dejando simplemente ir a Brian cuando lo más probable era que este corriera a avisar a Dougal de la emboscada y desbaratase así su infame plan.

Estamos viendo además algunas alianzas nunca imaginadas. La de Brian y Dougal se puede entender por imperio de las circunstancias y del famoso precepto de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, pero habrá que ver cómo sigue y si buscará el segundo cumplir su amenaza llegado el momento. La de Henry y Bug, más incipiente y misteriosa, llega por ahora sin aviso ni que se entiendan bien aún sus motivos.

En fin, repito que ha sido un episodio de transición, pues todo está por definirse y, de hecho, nos inquieta el destino final de Julia y el bebé con ese cliffhanger de cierre en el que Seema me hizo acordar por un momento a Rebecca De Mornay. Entrega entretenidísima a pesar de todas sus incongruencias, pero esto es como los callos de los dedos: dejan de molestarnos a medida que nos acostumbramos. Los que tocan la guitarra sabrán de qué les hablo…

Les espero para analizar el próximo. Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes