Ingresamos a la segunda mitad de la segunda temporada de Outlander: Sangre de mi Sangre con su sexto episodio titulado Pequeñas Misericordias. Creada por Matthew Roberts y basada en los personajes creados por la escritora Diana Gabaldon, la serie de Starz puede ser vista en España por Movistar+ y en Latinoamérica por Disney+.
Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Aquí nuevamente para analizar otro episodio de Outlander: Sangre de mi Sangre y hoy es el turno del sexto, con el cual entramos ya de lleno en la segunda mitad de esta segunda temporada. Una entrega que enfrenta a un cada vez más atormentado Dougal con las consecuencias de la batalla de Sheriffmuir y a Ellen con una lastimosa noticia de la cual aún debe poner al corriente a Brian. Y nos topamos por primera vez con un personaje adolescente cuya versión adulta conocemos bien de la serie principal.
Pasemos pues a ver qué ha ocurrido, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos de Outlander: Sangre de mi Sangre y aquí los de su ya concluida serie madre Outlander.
Invitada y no Invitada
Comenzamos con Julia y Davina sepultando a Seema entre la neblina mientras a lo lejos vemos el castillo Leathers. Julia está mortificada por tener que cargar el resto de su vida con la muerte de una desdichada mujer que nunca fue amada en la suya. Davina la consuela con que no tuvo altenarnativa y, de haber dudado, sería ella quien ahora estaría siendo sepultada.
Al regresar al castillo, encuentran ya de regreso a Lord Lovat, ufano y exultante tras su “éxito” en la toma de Inverness. Llaman a este la atención las marcas que Julia luce en el rostro y ella las explica echándole la culpa a las zarzas. Él pregunta por Seema y le dicen que decidió irse, que nunca se encontró a gusto allí. Él lo lamenta por cuanto le brindaba en la cama y quiere pronto otra muchacha porque “no es bueno dejar que el lecho de un hombre se enfríe”.
Dice además que preparen todo todo para recibir a un invitado que termina en realidad siendo una invitada, pues se trata de la vidente Maisri, a la cual supuestamente llamó para hacer una lectura.
Por otra parte, ya Ellen ha sido llevada allí por Balloch. Está furiosa e incluso llama a Lovat traidor y “demonio de casaca roja”, a lo cual él responde recordándole de quién es hija y por qué llamaban Jacobo el Rojo a su padre más allá del color de cabello. Le destaca como virtudes su obstinación y energía, entendiendo por qué Brian se enamoró de ella, pero la ve muy mal agradecida tras haber sido, según él, rescatada.
Ellen pregunta por qué no fue llevada a Leoch y Lovat responde que Balloch es su sirviente, así que era de esperar que la llevase a Leathers, no obstante lo cual se compromete a enviarla de regreso a su castillo una vez que haya descansado y compartido comida y vino.
Regreso sin Gloria
En Leoch, Colum está consternado por las noticias que llegan de la guerra, particularmente por la traición de Lovat, pero también porque ha llegado Grace para ponerle al tanto del rapto de su hermana, aunque la criada no logra identificar al responsable ni reconocer el clan por el color del kilt. Solo dice que se trataba de un hombre rústico y está segura de que no era un Mackenzie.
Hablando luego en privado con Ned, Colum se pregunta qué deberían hacer y su consejero le recuerda que, hasta que regresen los que han partido a combate, no tienen hombres suficientes para salir a buscar a Ellen aun si quisieran hacerlo. A Colum le preocupa que, en caso de morir ella, los títulos de propiedad vuelvan a sus manos y ello les deje endebles ante la Corona en caso de que pretendiera despojarles de los mismos tras la revuelta. Ned le pregunta entonces, y con razón, si le desvela más la suerte de su hermana o la de sus tierras…
Al regresar los hombres del campo de batalla, el panorama no puede ser más devastador: la tropa luce hecha una desgracia mientras las mujeres buscan desesperadamente a sus esposos y las madres a sus hijos. John Cameron, brazo en cabestrillo, se reencuentra con Jocasta y pone al tanto de las malas nuevas a Colum y a la angustiada Maura, especialmente de la falta de noticias sobre Dougal, al que se presume capturado prisionero luego de salir imprudentemente con sus hombres en persecución de los casacas rojas. Agrega, de todas formas, que dos Fraser han partido en su búsqueda…

Vino Maldito
En Leathers y llegada la cena, todo se ve demasiado cordial y Lovat luce una impostada amabilidad. Maisri toma la mano de Ellen y le anoticia de que Brian sigue vivo, aunque por otra parte percibe la presencia de lo que denomina “el llamado de la muerte”.
De pronto, Ellen comienza a descompensarse y debe ser llevada a una habitación por Davina y Julia. Allí se descubre a sí misma sangrando y, con angustia, revela su estado de preñez. Julia también comienza a sentirse mal y Davina cae pues en la cuenta de que lo que hizo Maisri fue colocar en el vino alguna poción para volverlas infértiles, tal el motivo por el cual Lovat la hizo venir. Julia va pues a recriminárselo y él se justifica en que no quiere más herederos Fraser fuera del que ya tiene.
Ellen, a puro dolor, teme haber perdido su bebé y, en las sombras, Davina la ayuda a salir del castillo para llegar a Leoch y ser allí debidamente atendida…
Rescate en la Noche
En Fort William, Dougal está atado a un poste y siendo torturado por los casacas rojas en exigencia de que les diga cuáles son los planes del conde de Mar, pero nada les dice y tampoco es que sepa tanto considerando que salió en persecución de los ingleses por propia cuenta.
El capitán Grey ordena a un joven cadete que lo golpee, pero lo hace con tan poca fuerza que solo genera la burla del cautivo, lo que lleva al avergonzado muchacho a tomar del fuego y acercársela al rostro, aunque sin mejores resultados: Dougal sigue sin soltar palabra. Grey dice al joven que ya está bien y, al hacerlo, lo llama Randall, un apellido que, desde luego, nos hace encender alarmas.
En la noche, Brian y Murtagh se acercan ocultos en un bote y se cargan sin problemas tanto al soldado que se acerca a inspeccionar como al guardia que, bajo amenaza, les dice dónde tienen preso a Dougal. Digamos que todos son por allí bastante estúpidos…
Dougal, en tanto, y redoblada la apuesta de tortura, ha sido puesto junto a su compañero Angus en una celda sometida al ascenso de la marea, lo cual les condena irremisiblemente a acabar muriendo ahogados a menos que proporcionen la información que siguen negándose a dar. Pero Brian y Murtagh llegan entonces al rescate y, tras eliminar también al guardia a cargo, se abocan a la tarea de abrir la reja superior de la celda, lo cual, a duras penas, consiguen finalmente valiéndose de una improvisada barreta.

Logran de ese modo rescatar a Dougal, pero no llegan a tiempo con Angus, quien ya ha perdido la vida ahogado. Dougal no quiere dejarlo allí, pero Brian le convence de que deben largarse lo antes posible. Por el camino, se cruzan con el joven Randall y Dougal está a un paso de ultimarlo, pero Brian le disuade de ello al comprobar que el muchacho se ha orinado en sus pantalones. “Es solo un niño”, dice…
En lugar de matarlo, pues, lo dejan inconsciente en el interior de un baúl y quedamos preguntándonos qué hubiera pasado con la línea temporal del universo Outlander si Brian no detenía a Dougal…
Buzón para dos
De regreso a la finca de los Grant, Bug pregunta a Henry si sigue pensando en abandonarlos y este le repregunta si ama a su esposa, dejando así entrever que nunca dejará de buscar reencontrarse con la suya. Bug objeta que el momento fue durante la batalla y Henry le recuerda que, de haber escapado entonces, él estaría muerto.
A pesar de mantenerse firme en que debería quedarse, Bug se ofrece al menos a servir de nexo para hacerle llegar mensajes a Julia y así es como logra concertar un encuentro en cercanías de Leathers. Ella se sorprende de la compañía que trae Henry, pues recuerda que la última vez que vio a Bug, quería matarlo. Él le explica que ahora le debe un favor por haberle salvado la vida y Julia entiende, como nosotros, que las cosas cambian muy rápido en esta serie…
Henry se compromete a seguir buscando las gemas y acuerdan mantener correspondencia, para lo cual apartan una piedra suelta que utilizarán de allí en más como buzón…

Balance del Episodio
Buen episodio, con mucha acción y emociones más allá de los ya habituales disparates argumentales como la facilidad asombrosa con que Brian y Murtagh logran entrar en una fortaleza militar inglesa de alta seguridad, siendo casi gracioso verles despachar a soldados profesionales como a muñecos de trapo. A propósito, el lugar utilizado para recrear Fort William es Blackness, castillo del siglo XV en cercanías de Edimburgo que, efectivamente, funcionó por mucho tiempo como prisión.
Pero no hay ninguna duda de que el momento más fuerte del arco de Fort William (y quizás del capítulo) fue la aparición de “Black Jack” Randall en versión adolescente. Hay que decir, por cierto, que Finley Glasgow, el joven actor que lo interpreta, guarda bastante semejanza física con Tobias Menzies, quien le diera vida a su versión adulta en la primera temporada de la serie principal.
Hace chirriar un poco, eso sí, el que siempre se acaben cruzando todos con todos como si la historia escocesa de ese tiempo solo hubiera sido hecha por un puñado de personas. Pero bueno, hay que entender que así funciona el fanservice y de todas maneras fue interesante ver a Black Jack como alguien en quien está empezando a germinar un sadismo que pugna con fuerza por salir fuera.

Y que le terminen perdonando la vida no deja de ser una enorme paradoja, pues lejísimo puede estar Brian de saber que ese muchacho por el cual sintió misericordia torturará un día de manera brutal a su propio y aún no nacido hijo.
Y las paradojas no se agotan allí, pues también nos ponemos a pensar cómo podría haber seguido todo en caso de que Brian dejara simplemente que Dougal lo asesinase (y estoy seguro de que muchos bregábamos por ello). Es allí donde todo se enreda porque no lo sabemos…
Es cierto que Black Jack es antecesor de Jack Randall, esposo de Claire, pero no lo es directamente porque la línea de descendencia que lleva a este último procede en realidad de Alex Randall, su hermano menor. Aun así, no hay que olvidar que, de acuerdo al canon, Black Jack se va a casar con la viuda de este una vez que muera y ya no tenemos forma de saber entonces cómo podrían haberse seguido hilvanando los acontecimientos.
Lo que sí podemos decir con toda seguridad es que toda esa secuencia de torturas que Black Jack practicó a Jamie en la primera temporada de la serie principal nunca hubiera existido, como tampoco las consecuencias psicológicas y físicas que las mismas dejarían en este último.
Pero tranquilos, a no torturarnos demasiado la cabeza porque nos va a terminar doliendo de verdad y, después de todo, ya se nos ha repetido en este universo muchas veces y hasta el cansancio que el tiempo se niega a ser alterado y la línea siempre acaba inexorablemente por imponerse. Lo que ocurrió, ya no puede ocurrir de otra manera. Y a propósito: el Angus que muere en la celda mareal no es el mismo que conocemos de la serie principal que, de hecho, es aún niño para cuando ocurren los acontecimientos de esta precuela. Una vez más, tranquilos, la línea temporal sigue sin cambios…
El otro momento fuerte del capítulo, por devastador, ha sido sin duda la pérdida de su embarazo por parte de Ellen, una noticia que seguramente desgarrará a Brian cuando se entere, del mismo modo que exacerbará el odio cada vez mayor que ya siente por su padre.
Lo del vino fue una jugada realmente sucia (como todas las de Lord Lovat) y habrá que ver qué consecuencias pueda traer, aunque ya sabemos que, en el caso de Ellen, la supuesta infertilidad terminará por no ser tal o no habría Jamie. Hay por estas horas, sí, muchas especulaciones en redes sociales acerca de que Henry y Julia podrían terminar adoptando al pequeño William, pero no está claro el camino hacia ello. Y lo que no podemos saber es qué tanto efecto haga el vino en Julia, pues en su caso no tenemos idea sobre futuros e hipotéticos embarazos…
El que me está cansando un poco (o bastante) es Colum con sus dilemas morales. Ned le acertó una estocada mortal al deslizar que quizás se preocupe más por las tierras que por su hermana, pero ya está bien con toda esa cuestión de no saber qué camino tomar o si está a la altura del legado que representa. O quizás sea que me está hartando Séamus McLean Ross con su permamente expresión de ojos llorosos y dientes apretados: me gustaba su actuación al principio de la serie, pero ya se reitera demasiado en ese único recurso.
En conclusión, y amén de alguna que otra pega, repito que no ha sido un buen episodio y, como viene siendo costumbre en esta serie, nos deja un par de intrigas con respecto a lo que se viene. ¿Conseguirán Henry y Julia viajar finalmente en el tiempo, aunque sea una vez más? ¿Cómo reaccionará Brian al enterarse que Ellen perdió su embarazo? ¿Hará las paces con él Dougal, ahora que lo rescató y salvó?
Les espero para analizar el próximo episodio y veremos si algunas de esas preguntas comienzan a ser respondidas. Hasta entonces y sean felices…



