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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 9

Como cada semana, nos encontramos para analizar Riverdale, en este caso noveno episodio de la quinta temporada, que lleva por título Destroyer. La serie, creada por Roberto Aguirre-Sacasa, es emitida por The CW y puede ser vista en España por Movistar+.

“Existen dos posibilidades: estamos solos en el universo o bien no lo estamos. Y ambas son igual de aterradoras…” (Arthur C. Clarke).

Con esa simple pero contundente frase del genial escritor, entramos a una nueva entrega de Riverdale, así que bienvenidos sean al análisis del noveno episodio de la quinta temporada o capítulo 85 del listado general, como prefieran. Cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y recordarles que pueden echar ojo aquí a nuestros análisis anteriores.

Culpas, Mentiras y Sangre

Las palabras de Clarke, citadas por Jughead al inicio, anuncian que la subtrama alienígena sigue adquiriendo peso mientras se va conectando con la desaparición de Polly, algo que se veía venir tras aquel comentario de Alice acerca de que la voz en el teléfono parecía provenir del interior de una nave espacial.

El hallazgo de la cabina destruida y manchada con sangre arroja las peores presunciones y deja angustiadas a Betty y a su madre, esta última bajo fuerte conmoción. Para peor, Betty no recibe buenas noticias de Glen (el agente del FBI con quien viene o venía haciendo pareja), pues el análisis de las muestras arroja coincidencia en el grupo sanguíneo y si bien el dato no es concluyente, reduce esperanzas por tratarse de uno de los grupos menos habituales. Pregunto: ¿no pueden hacer un estudio de ADN para terminar de confirmarlo? Sigamos…

Betty le recrimina a Glen por no haberla ayudado antes y le mortifica la culpa de saber que su hermana estuvo viva durante varios días sin haber tenido éxito en encontrarla; más aún cuando las cosas no venían bien entre ellas y reaparecen en su mente una y otra vez los reclamos de Polly. En busca de consejo, visita a Cheryl para preguntarle cómo sobrellevó, en su momento, la desaparición de su hermano Jason y, muy especialmente, si fue mejor o peor el enterarse que, finalmente, estaba muerto.

Cheryl admite que la noticia fue devastadora pero, a la vez, reconoce que era preferible saber la verdad para cerrar la historia (aunque recordemos que ella no la cerró muy bien entre cadáveres y muñecos poseídos).

Sin embargo, Betty, entre sentimientos encontrados (gran trabajo de Lili Reinhart en todo este arco) termina por ocultarle a su madre la verdad y prefiere mantenerle la esperanza diciendo que la sangre hallada no coincidía con la de Polly.

Los Peores

Archie está entrenando a los Bulldogs, pero el equipo es una calamidad y pierde por escándalo en cada presentación. Reggie, en supuesta representación de la liga, le visita para pedirle que los retire porque quitan prestigio a la competencia.

Archie rechaza, obviamente, el pedido mientras Veronica va a ver a su padre por sospechar que está detrás del asunto, lo que casi se cae de maduro estando Reggie de por medio.

Interpelado al respecto y acorde a su estilo, Hiram niega todo conocimiento, aunque sugiere que los Bulldogs deberían evaluar la solicitud a la luz de sus desastrosos rendimientos. Veronica, por el contrario, le plantea una apuesta que, tácitamente, lo deja al descubierto como responsable del asunto: los Bulldogs se retirarán de la liga en caso de no lograr anotar en su inminente choque contra los Stallions, pero Hiram retirará su pedido si es que lo hacen. Hay que decir que los términos de Veronica suenan más realistas que haber apostado, por ejemplo, a ganar el encuentro, pero no deja de sorprender que Hiram sea tan estúpido como para acordar por apenas una anotación en el juego: quizás se comprenda mejor con lo que sigue…

Nuestro villano estable se encarga de mover los hilos para dejar fuera de los Bulldogs a Derek, su mejor jugador y, al parecer, único capaz de convertir algún tanto: le ofrece un futuro universitario en Stonewall si se suma a los Stallions, convenciendo así a su madre, que había hecho antes un reclamo parecido a Archie. Este último, por supuesto siempre correcto, entiende con sabiduría oriental la decisión de Derek y no lo ve como traición ni aunque todo anuncie una humillación en el campo de juego…

Más Culpas

A Cheryl parece haberle picado el remordimiento por las consecuencias que para la relación entre Kevin y Fangs ha tenido su juego de las llaves. Los reúne con fines conciliatorios, pero la cosa está mal entre ellos y, según le dicen, el juego solo sacó a la luz una situación de largo desgaste.

A propósito, a Kevin se lo ve errático y atormentado en este episodio, volviendo a lucirse, una vez más, Casey Scott: se invierten algunos planteos que antes hiciera a Fangs, quien ahora lo acusa a él de no sincerar y dar forma a una relación, quizás por querer ocultar su homosexualidad. Kevin lo niega pero, momentos después, intenta avanzar a un desconocido en el sauna y termina golpeado.

En charla posterior con su padre, admite que nunca se ha podido llevar con su sexualidad debido a la negación de su madre, quien nunca la aceptó: tal la razón por la cual siempre prefirió relaciones casuales y lejos de la vista de todos, lo mismo por lo que él reclamó a Fangs y que, visto ahora, solo era excusa para esquivar el compromiso.

Quiero creer

Jughead (por fin) ofrece ayuda a Betty con la desaparición de su hermana. No sabemos si ello conducirá a recomponer el vínculo al que los fans llaman Bughead (hay que tener en cuenta que ahora existe Tabitha y no sabemos para dónde pueda salir esa historia), pero podría ser la punta de un reinicio ahora que Archie pareciera haber olvidado mágicamente a Betty tras reconciliarse con Verónica (Varchie).

Pero Jughead, como sabemos, está obsesionado con los aliens y su ayuda va por ese lado: le dice a Betty saber de un sujeto que vive al costado de la carretera y que podría saber algo en relación con su hermana.

Pero claro, Betty no conoce a Dreyfus: al principio de la conversación, los ojos se le iluminan cuando al hombre no le resultan desconocidas las señales de destrucción que, según le dicen, han sido halladas en la cabina telefónica; la cosa cambia cuando las atribuye a reactores de fusión antimateria que utilizan las naves de los hombres polilla.

Betty se marcha convencida de que el tipo está loco (no es para menos), como también Jughead por hacerla ilusionar con un testimonio de esa índole. Él, sin embargo, le insiste en que no se cierre y contemple la posiblidad: de momento, no se ve fácil y es entendible.

Hay más sobre los alienígenas: Jughead ha montado, en casa de Archie, una especie de dispositivo para captar posibles señales de ellos, lo cual suena a mucho para sus capacidades y presupuesto.

Además, le ha llamado especialmente la atención un relato que, en clase, le ha entregado un alumno llamado Lerman Logan y que trata sobre un joven retenido en cautiverio por hombres topo, así como sobre abducciones y extraterrestres.

Jughead no descarta que la historia pueda tener una base real e interroga al autor, quien, sin embargo, se muestra esquivo al responder y el asunto termina llegando a sus padres, molestos por lo que consideran un acoso.

El director Weatherbee, quien luce un único guante (recordemos que perdió un dedo en aquella experiencia con la secta que traficaba órganos), considera sensata la queja y advierte a Jughead acerca de no seguir molestando al alumno o le será difícil mantenerlo en su cargo.

En la noche, sin embargo, Jughead recibe la noticia de que Lerman ha desaparecido de su casa y cuando Weatherbee le pregunta si ha tenido algo que ver, responde sorprendido que no ha vuelto a hablar con el joven desde la charla con sus padres.

Hombres Topo

La falta de novedades acerca de su hermana empieza a desquiciar a Betty, quien tomando un arma, sale en la noche a la búsqueda de camioneros que se encuentran con muchachas de la zona.

Hace huir a algunos y termina dando con el que recogiera a Polly (camionero69, ¿recuerdan?). La rubia parece esta vez decidida a ir más profundo para averiguar lo que quiere: desencajada y devenida en vengadora feminista, muele al sujeto a golpes hasta desfigurarle el rostro, lo ata a un árbol y está a punto de dispararle cuando suena en su móvil un llamado de Jughead pidiéndole ayuda para dar con el paradero de Lerman Logan.

El ruego tiene la suficiente fuerza como para hacerla desistir de lo que estaba por hacer. Por cierto: ¿estaba a punto de volarle la cabeza a un tipo sin pruebas de su culpabilidad? Definitivamente, lo ocurrido con su hermana está pariendo una Betty nueva y desconocida que, a pesar de renunciar a ajusticiar al camionero por mano propia, le deja atado en la oscuridad hasta que, según le dice, alguien lo encuentre (¿y no espera tener problemas cuando ello ocurra?).

Por lo pronto, logran dar con Lerman y llevarlo a sus padres, quienes se muestran agradecidos y algo más abiertos al diálogo que en el encuentro anterior: cuentan que Lerman padece de sonambulismo y que, en algún momento, debieron encerrarlo en el sótano; aun así, logró escapar y estuvo desaparecido durante una semana.

Jughead va atando cabos: los esposos Logan son los hombres topo de los que hablaba Lerman en su relato y el episodio de desaparición comienza a confirmarle que quizás sí haya sido abducido por alienígenas.

Procura investigar al respecto, pero se encuentra con la noticia de que los Logan se han mudado llevándose a su hijo: un camino que se le cierra.

La Heroína del Día

Veronica viene haciendo de todo para incentivar a los Bulldogs de frente al choque con los Stallions. Comienza prometiendo un premio de diez mil dólares a quien logre anotar, continúa gestionando desayunos gratuitos en Pop´s y termina llevando al entrenamiento a un cliente de su joyería llamado T Dub, reconocido astro de los Goliaths de New York que les visita para arengarles e infundirles ánimo.

Dado que ningún ser humano nacido fuera de Estados Unidos tiene la mínima idea sobre fútbol americano, me puse a investigar y tras mucho navegar sin resultados, puedo decir que ni el jugador ni el equipo existen. Me decepcioné un poco, pero no sé bien por qué…

Su visita, de todos modos, hace a los Bulldogs ganar adeptos y también interesados en sumarse a sus filas: un alivio tras quedar con uno menos por el alejamiento de Derek. También por gestión de Veronica, Cheryl vuelve a estar donde tiene que estar, es decir al frente de las Vixens: otra segura inyección de ánimo y público.

Todo ello altera a a Hiram, que tras increpar a Reggie por su fracaso en destruir a los Bulldogs, decide desplazarlo y ponerse él mismo al frente de los Stallions.  Reggie le comunica que vuelve con sus amigos para apoyar a los Bulldogs. No sé ustedes: yo no lo aceptaría de vuelta…

Y llega el duelo esperado. A la luz de los reflectores y bajo la llovizna, los Bulldogs se aprestan a enfrentar a los temibles Stallions en lo que constituye un tópico del cine o las series americanas: apostarlo todo en un encuentro deportivo, ya sea el amor de una mujer, el futuro de la humanidad o, en este caso, el de Riverdale. Bah, es lo que parece: al menos Hiram da impresión de creer que podrá desmontar la ciudad más fácil sin los Bulldogs de por medio.

Desde las gradas baja el aliento y tenemos fugaces destellos de Jackson o Minerva, ausentes por completo en el resto del episodio. A un costado del campo y enfundada en sensual rojo de los pies a la cabeza (nunca más literal lo último), Cheryl entrega otra coreografía para el recuerdo como aquella de Cherry Bomb: la canción que interpreta, en este caso, es Stupid Love, de Lady Gaga.

El encuentro, como era de prever, no viene fácil para los Bulldogs; aun con mi desconocimiento sobre fútbol americano, interpreto que 52 – 0 no luce remontable.

Sin embargo, el público no deja de alentar y, después de todo, la apuesta entre Veronica y Hiram no apunta al ganador sino, simplemente, a una conversión. Y la misma llega: en una jugada de otro partido, la chiquilla Britta (anticipé que su personaje tendría peso) logra atravesar las líneas de los Stallions y marcar un touchdown (oleeeeeee…. les dije que investigué, ¿verdad?).

La reacción de Hiram es harto caricaturesca: apretando los dientes, rompe la pizarra mientras se nos cruza, una vez más, la imagen del coyote tras escapársele el correcaminos. A su alrededor, se desata la alegría a pesar del partido perdido por demolición ya que han conseguido salvar a los Bulldogs y, quizás, darle algo más de oxígeno a la moribunda Riverdale.

En medio de los festejos y mientras Britta es llevada en andas como nueva heroína, Derek se acerca para saludar y se lo ve feliz. Archie, siempre tan insoportablemente correcto, agradece el gesto con una sonrisa. ¿Ustedes qué hubieran hecho?

Peligro Tóxico

Betty se encuentra con que Glen ha llegado a Riverdale. Más aún: se ha encontrado con Alice y la ha puesto al tanto de la (aparente) muerte de Polly, lo cual, obviamente, genera en ella una escena de histeria y recriminación hacia su hija por el ocultamiento.

Por otra parte, anuncia que ha venido a hacerse cargo de la investigación. Justo cuando creíamos (al menos hasta aquí y en apariencia) habernos librado de Chad, parece que tenemos otro tóxico en puerta. Definitivamente, estas chicas eligen muy mal…

Balance del Episodio

Básicamente ha sido un episodio de transición: las subtramas no avanzaron gran cosa, salvo en la conexión alienígenas/camioneros. La pesquisa policial sigue arrojándonos inverosimilitudes pero, al mismo tiempo y concretamente en esta entrega, nos ha dejado un sólido trabajo de Lili Reinhart.

Otro tanto puede decirse de Casey Scott, que viene demostrando su solvencia entre tanta represión, culpa y conflicto.

Era inevitable que la apuesta y el partido trajeran unos cuantos lugares comunes, como la jugada final en cámara lenta o el sudor bajo la lluvia pero, a la vez, es saludable haber evitado la típica historia underdog en la cual se gana un partido imposible: buena jugada del guion que, para hacer más creíble la cosa, se apostase solo por una conversión (ejem… un touchdown).

Bienvenido el regreso de Cheryl y, por cierto… ¿qué pasó con Toni durante todo este episodio? Tampoco, salvo breve aparición, tuvimos grandes noticias de Minerva, cuya flamante relación con la pelirroja nos dejó un mar de dudas.

Hiram se ve cada vez más cómico y ya sabemos que, haga lo que haga, todo le saldrá mal. ¿Y Reggie decidió, de pronto, darle la espalda y regresar con sus amigos? Es cierto que ya nos había dado alguna señal al pasarle información a Betty, pero su transformación se nos pasó o careció de desarrollo: faltó el proceso de maduración de la culpa. En cuanto a los alienígenas, parecen ser cada vez más reales y no producto de la imaginación de Jughead.

Riverdale

Creo que al episodio le faltó fuerza en el final: no dejó un cliffhanger tan interesante y poderoso como otros. Eso sí: vuelvo a insistir en el valor pedagógico y espero que, en este caso, haya despertado en varios el interés por leer a Arthur C. Clarke. Ah… y yo aprendí lo que es un touchdown.

Veremos qué nos depara el próximo que, por cierto, será el último de esta primera mitad, por lo cual habrá que esperar tres meses hasta el siguiente.

Gracias por leer. Hasta pronto y sean felices…

 

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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