Iniciosci-fiAnálisis de Star Trek Discovery. Temporada 3. Episodios 9 y 10

Análisis de Star Trek Discovery. Temporada 3. Episodios 9 y 10

Nuevo análisis de Star Trek Discovery, esta vez para desbrozar el episodio doble titulado Terra Firma, que está entre lo mejor de esta tercera temporada y se conecta de varias formas con el resto del universo Star Trek. Recordemos que la serie de CBS puede ser vista semanalmente por Netflix.

Bienvenidos sean a este nuevo análisis de Star Trek Discovery con dos particularidades. En primer lugar, que al no estar mi compañero Mario disponible esta semana, me toca la difícil tarea de suplirlo, por lo que espero estar a la altura. En segundo lugar, se trata de un episodio doble que nos lleva de vuelta a un universo bien conocido por todo trekkie.

 

Advierto que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA y, si así lo desean, pueden leer nuestros análisis anteriores aquí.

Espejito, Espejito

El llamado “Universo Espejo” apareció por primera vez en 1967 en la serie Star Trek original. Aunque pueda sonar obvio y redundante para quien esté empapado en la franquicia, conviene recordarlo y, más aún, cuando no son pocos los que entraron a Star Trek con esta serie en particular, en la cual, por cierto, no es la primera vez que aparece.

Se trata de un universo paralelo que funciona prácticamente como contracara del nuestro: pueden existir allí los mismos personajes, pero con rasgos de personalidad diferentes y hasta opuestos. Tal como dijimos, debutó en la serie original, más específicamente en el episodio simpáticamente titulado Espejito, Espejito (cuarto de la segunda temporada) y fue revisitado en las series Star Trek Enterprise (en realidad, primera visita si nos ceñimos a la cronología interna de la franquicia) y Star Trek Deep Space Nine, para luego reaparecer en la primera temporada de Star Trek Discovery y, ahora, en la tercera.

De hecho, es válido recordar que la versión de Philippa Georgiou que venimos viendo en todo este último tiempo no es la “original” sino que procede, precisamente, del Universo Espejo, en el cual no existe la Federación que conocemos sino un Imperio en su momento regido, justamente, por ella.

Philippa viene sufriendo un deterioro regresivo en sus moléculas que parece llevarla irremisiblemente a la muerte: ella misma quiere que alguien le acorte el trámite para así morir con honores pero, por supuesto, no tiene éxito en su requisitoria (en algún punto es curioso que no encuentre voluntario pues, en su momento, se hizo odiar bastante por la tripulación de la Discovery).

Una vez más, nos encontramos con nuestro querido David Cronenberg personificando al doctor Kovich, el cual ya había aparecido en el quinto episodio, luciendo también entonces esos anacrónicos lentes que, según dijera, lo hacen “lucir más inteligente”. A propósito de él, se sabe que seguiremos viéndolo en la cuarta temporada.

Culber acude a él para saber qué puede estar pasando con Georgiou y Kovich le cuenta la historia de Yor, guerrero que viajó en el espacio y el tiempo: una clara referencia a los eventos que en la película Star Trek de 2009 dieron origen a la llamada líneaKelvin. Según Kovich, Yor sufrió idéntico deterioro hasta su muerte y ello tuvo relación con el haber viajado tanto en el tiempo como entre dimensiones, lo cual lo equipara a Georgiou, quien tampoco pertenece a esa época ni a ese universo.

Dado que el ordenador central de la Discovery dispone de los datos de la Esfera, se valen de ella para buscar alguna solución al problema que sufre y así es cómo dan con un planeta llamado Dannus V.  No es que sepan demasiado sobre el mismo ni de qué modo pueda ayudar a Philippa: apenas que se encuentra cerca del cuadrante Gamma y prácticamente al borde la galaxia, pero el escaneo revela que Georgiou tiene allí un cinco por ciento de probabilidades de sobrevivir contra un cero si permanece a bordo de la nave.

A Saru no le gusta la idea de hacer el viaje por el peligro de encontrarse con fuerzas de la Cadena Esmeralda. Por el contrario y en una escena de roles cambiados, el almirante Vance lo ve con buenos ojos y lo autoriza.

El Otro Lado

Se dirigen entonces al mencionado planeta y, una vez que Philippa y Michael se transportan allí, se encuentran con un mundo helado que, en apariencia, no ofrece mucho.

En una surrealista escena casi sacada de una pintura de Rene Magritte, descubren una puerta en medio de la nada, junto a la cual un señor de bombín lee un periódico. Cuando se le acercan, les muestra la primera plana con la noticia de la muerte de la emperatriz Philippa Georgiou.

No tienen idea de qué hace allí ese sujeto, pero las crisis moleculares de Georgiou se están incrementando y su única posibilidad, según él dice, está al otro lado del portal.

Philippa atraviesa el mismo mientras Michael, aterida por el frío, queda en incierta espera sin saber si la volverá a ver. Al otro lado, nos reencontramos con el Imperio Terrano y con Georgiou, una vez más, ocupando la primera magistratura. También están presentes las versiones espejo de los distintos tripulantes de la Discovery, incluyendo algunos ya fallecidos, lo cual tiene lógica porque los destinos personales de cada uno no tienen por qué haber sido los mismos en ambos universos.

Uno de los puntos altos de las presentaciones del Universo Espejo es que podamos ver a nuestros personajes con perfiles absolutamente contrapuestos y en versiones que nunca imaginaríamos al conocerlos tanto. Esa dualidad implica, además, un fuerte desafío actoral y allí es donde se luce, en este caso y de manera especial, Sonequa Martin-Green, de quien recordemos que en el Universo Espejo es la “hija” de Georgiou pero, fundamentalmente, una asesina despiadada y sanguinaria. O sea que aquí no la veremos al borde del llanto, lo cual tanto molesta a mi compañero Mario, ja…

Philippa, por otra parte, no fue transportada a un momento azaroso, sino al inmediatamente previo a sufrir la conspiración en su contra, planteándose así un interesante juego con el espectador al solo saber ella y nosotros lo que está por ocurrir.

Algo ya no es Igual

Pero la Philippa que ha regresado a Terra Firma no es la misma: sus experiencias y relaciones en el otro universo la han alejado de aquella tirana despótica que conociéramos en nuestra anterior visita al Universo Espejo. No acepta la muerte por simple diversión, se ha vuelto más tolerante y hasta conoce la empatía, demostrada en su trato hacia los kelpianos, a quienes, incluso, pone al tanto de que el tan temido vahar’ai no tiene por qué significar muerte o sacrificio (algo de lo cual, recordemos, Saru se había enterado en el cuarto episodio de la segunda temporada).

Además, sabe que ahora tiene la posibilidad de hacer las cosas distintas: al conocer entramado y autores de la conspiración, puede descabezarla. Por tal razón y sabiendo que los principales líderes son Lorca y Michael, recluye a esta última en una cámara conocida como agonizador y la hace someter a una tortura fundamentalmente psíquica a los efectos de que cambie. No se condice ello demasiado con una Georgiou que, se supone, ha cambiado, pero tampoco sería muy creíble como Madre Teresa: más verosímil es, justamente, que los conceptos se le entremezclen y que para buscar el bien se valga aún de sus viejos métodos. Lo que quiere Philippa, en definitiva, es encontrar dentro de esa Michael a la otra, la cual, por cierto, no existe en ese universo.

En un momento, no obstante, parece quebrarse y arrepentida por haber orquestado la conspiración, se dedica a ultimar a todos los traidores, lo cual satisface a Philippa en otra contradicción entre nuevos valores y viejos métodos. Sin embargo, no da información sobre el paradero de Lorca, a quien se menciona tantas veces que nos hace ilusionar con verlo en algún momento, pero no: el episodio doble seguirá discurriendo sin que Jason Isaacs muestre su rostro siquiera un instante. Lástima.

Pero, claro, era iluso pensar en un sincero arrepentimiento de Michael o que se convirtiese en la del otro universo. Llegado el momento, se quita la máscara y traiciona a Georgiou junto con aquellos a quienes se suponía que había matado. Nada ha cambiado: la conspiración sigue en marcha y Philippa ha sido engañada en el estreno de su buena fe. Sin embargo, sus cambios de actitud han conseguido otras lealtades, como la de los kelpianos de la corte, quienes ahora saben que no tienen por qué esperar su sacrificio como destino. Precisamente de ellos se vale para sofocar la asonada y termina enfrentándose a Michael, a quien, en contra de su voluntad pero sin ya otro camino por delante, termina atravesando con su espada.

Al Borde de la Eternidad

Philippa reaparece al otro lado del portal junto a la Michael “original” y al sujeto de bombín, quien se da a conocer como Carl (Paul Guilfoyle). Sorprendida, se entera que ha estado en trance solo por unos breves segundos, mientras que en su tiempo subjetivo transcurrieron tres meses (alguna vez a Picard le ocurrió algo parecido en la sexta temporada de Star Trek: the Next Generation, ¿recuerdan?). Pero su deterioro molecular continúa, por lo cual recrimina a Carl el no estar curada; este, sin embargo, le replica que el proceso no ha sido en realidad una curación, sino una evaluación.  A propósito, le enseña nuevamente la primera plana del periódico, la cual está diferente y presenta el futuro de Philippa Georgiou como incierto.

Es entonces cuando se da a conocer como uno de los “Guardianes de la Eternidad”, lo cual remite a “La Ciudad al Borde de la Eternidad”, aquel emblemático penúltimo episodio de la primera temporada de la serie original, escrito por Harlan Ellison y considerado casi unánimemente como uno de los mejores de toda la franquicia y, por muchos, el mejor.

La evaluación consistía en saber si realmente había cambiado como para ser merecedora de una nueva oportunidad tras haber distorsionado tiempo y espacio, algo que los Guardianes de la Eternidad siempre buscan corregir. Georgiou, apesadumbrada, interpreta entonces que ha fracasado, pues, de un modo u otro ha terminado matando a Michael versión Espejo, lo cual significa que no hay cambio. Carl le replica que, a diferencia de la vez anterior, en esta oportunidad hizo todo lo posible por evitarlo y, en definitiva, buscó hacer el bien (por lo menos su propia concepción del mismo, agregaría yo con permiso de Carl).

Philippa, entonces, ha alcanzado su redención pero, como ya fue dicho, no está curada y su única chance de vivir es revertir el proceso pasando a través del portal hacia una época previa a la separación de los universos. Se impone, entonces, la despedida entre ella y Michael, escena altamente emotiva, pero que implica el regreso de la Michael de ojos llorosos que tanto fastidia a mi compañero Mario…

A todo esto, este episodio doble ha presentado también una subtrama a bordo de la Discovery. Se ha logrado determinar el origen de la señal de auxilio que tanto les intrigara en relación con la Quema. Se trata de una nave kelpiana que se hallaba trabajando en el corazón de una lejana nebulosa al momento de producirse la misma. Siguiendo con guiños y referencias, Saru sugiere utilizar el prefijo de la nave para ingresar en sus datos, algo semejante a lo hecho por el capitán Kirk en la película Star Trek II: La Ira de Khan… pero esta vez no resulta tan bien.

Por lo pronto, Saru esconde el dato al almirante Vance: para él reviste particular importancia encontrar otros kelpianos en ese tiempo futuro y quiere indagar por cuenta propia. Pero la ayuda definitiva llega de Booker, quien, gracias a sus turbios negocios con la Cadena Esmeralda, dispone de algo de su tecnología, particularmente un artefacto que sirve para aumentar ese tipo de señales.

Ahora saben perfectamente la ubicación de la nave que pidió (o pide) auxilio, así como que se hallaba buscando dilitio al momento de la Quema. Se impone, claro, ir hacia la nebulosa, pero la posibilidad disgusta al almirante Vance no solo porque se ha utilizado tecnología desconocida y por fuera de los protocolos sino también porque se le ha ocultado información. Por lo tanto, advierte seriamente tanto a Booker como a Saru acerca de la necesidad de respetar esos protocolos en el futuro; no obstante ello, parece contemplar la posibilidad de permitir el viaje, aun cuando dice temer un catastrófico encuentro entre el dilitio y la propulsión de esporas.

En ese momento regresa Michael: al hacerlo en soledad, la tripulación intuye la eventual muerte de Philippa. Michael tampoco es clara acerca de si murió o no; simplemente dice que se fue, ambigüedad que es interpretada como fallecimiento. Es conveniente que así lo crean a los efectos de no seguir provocando distorsiones en el espacio – tiempo.

El episodio termina con un sentido homenaje y un brindis en honor a Philippa Georgiou.

Balance del Doble Episodio

Más allá de algún que otro detalle menor mencionado en el artículo, creo que hemos visto un gran episodio que hasta nos hace olvidar o, al menos, perdonar lo flojo que fue el anterior.

Hemos perdido a Philippa y eso es un duro golpe por el tiempo que, en una versión u otra, llevaba acompañándonos.

Y hablando de versiones, me atrevería a decir que, ahora que conocemos más a los personajes, podemos apreciar la simetría de las personalidades mucho mejor de lo que lo habíamos hecho en nuestra visita al Universo Espejo de la primera temporada.

Vuelvo a destacar el gran trabajo de Sonequa Martin – Green, pero merece también mención el de Mary Wiseman (siempre digo que oiremos hablar mucho de ella en años futuros) recreando a una Tilly diametralmente opuesta a la que conocemos pero que, a la vez y extrañamente, mantiene en ambas versiones su lealtad inquebrantable como virtud.

Para remarcar, además, la cantidad de guiños y referencias al resto del universo Star Trek. Hay quienes, muchas veces, se han quejado de que la serie no terminara de entrar en la franquicia. Se me ocurre que este episodio puede haberlos dejado más satisfechos en tal sentido.  Pensemos una cosa: al haber,en esta temporada, saltado la Discovery mil años hacia el futuro, los guionistas tenían la excusa justa para desprenderse de cualquier canon y contar la historia que quisiesen.  Sin embargo, sin obligación alguna, se han preocupado y de manera especial en este episodio por llenar el relato de referencias para fans: la serie original, The Next Generation, La Ira de Khan, la primera película de Abrams…

La parte emotiva, asimismo, ha sido aquí muy fuerte, al igual que deliciosos los toques surrealistas o anacronismos casi steampunk, como los lentes, el periódico o el bombín.  La banda sonora realza el conjunto, pero eso ya viene siendo un punto alto episodio tras episodio.

El próximo, por lo que se ve, nos llevará hacia la nebulosa en busca de la misteriosa señal kelpiana. Esperemos que mantengan el nivel alto ahora que vamos viajando hacia el final de la temporada. Mientras tanto, les dejo aquí un avance:

https://www.youtube.com/watch?v=apQ6egg-UvI&ab_channel=MovieTV

Será hasta la próxima, ya seguramente con Mario de vuelta. Un saludo y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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