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Análisis de Star Trek: Strange New Worlds. Temporada 1. Episodio 8

Nuevo episodio de Star Trek: Strange New Worlds, la serie de Paramount que, creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, no solo mantiene subyugado al mundo trekkie sino que además sorprende en cada episodio.

Hola nuevamente, trekkies y no tan trekkies. No cabe duda de que estamos viendo una serie inolvidable: como si fuera poco con mantener vivo el espíritu de la franquicia, además es capaz de sorprendernos con un episodio enteramente distinto a los anteriores. Definitivamente Star Trek: Strange New Worlds nos está entregando una temporada increíble y, quedando solo dos entregas, tendrían que derrapar demasiado para torcer tal veredicto.

El episodio que hoy analizamos es el octavo y su título es El Reino Elíseo, en el cual vemos a la tripulación de la Enterprise en modo medieval-renacentista y llegamos al final del arco de Rukiya, la pequeña hija enferma a quien M’Benga tiene en el búfer. Pasemos a analizarlo advirtiendo que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y recordando que pueden leer aquí los análisis anteriores.

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Cuéntame un Cuento

Esta vez es el doctor M’Benga quien comienza con la bitácora personal para contarnos que Rukiya no mejora y su tiempo se va acortando: las combinaciones químicas que intenta le vienen fallando una tras otra y una hasta le produjo una explosión en la cara. Como siempre, le lee algún cuento cuando está fuera del búfer y en este caso uno llamado El Reino Elíseo. Pero a la niña no le gusta el final y quiere cambiarlo, a lo que él replica que ya llegará el día en que escribirá sus propias historias. Ella pregunta si también algún día podrá conocer su cuarto y él le promete que sí, aunque se nota que internamente no sabe si llegará a hacerlo…

La Enterprise se halla escaneando una nebulosa y Pike agradece disfrutar por una vez de una misión tranquila y sin peligros, pero Spock le recuerda la superstición según la cual si algo marcha bien, hay que evitar mencionarlo. Pike se sorprende de que tenga en cuenta una superstición y el vulcano nada responde: su lado humano emerge sin aviso cada tanto y lo confunde…

Pero cuando quieren marcharse, el motor warp no enciende a pesar de que Hemmer informa que está normal. Suponen que la nebulosa debe estar impidiendo la formación de una burbuja y la solución sería conectar los motores de impulso para alejarse un poco y recién después recurrir al warp, pero al intentarlo reciben una violenta sacudida y Ortegas, golpeada, cae inconsciente.

En la Corte del Rey Ridley

Tras el accidente, M´Benga es requerido en el puente, pero al llegar allí encuentra todo muy extraño. El lugar luce iluminado por velas y con una decoración entre medieval y renacentista, al igual que las ropas de la tripulación: él, incluso, lleva corona y atuendo de rey. Al principio piensa en una broma, pero no tarda en descubrir que todos están caracterizados como los personajes del cuento que le viene leyendo a Rukiya y que es imposible que conozcan.

En efecto, Pike es el chambelán Lord Rauth, Ortegas el guardia real Sir Adya y el propio M´Benga es aludido una y otra vez como rey Ridley. Sin entender qué está pasando, la escena a su alrededor va ganando en desquicio a la vez que pareciéndose al cuento: La’an se presenta como la princesa Thalia y pide ayuda para su vecino reino caído en manos de la reina Neve, quien está detrás de una piedra de mercurio que, se supone, Ridley (M’Benga) tiene en su poder.

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Hasta donde él recuerda del cuento, quien conoce el paradero de la piedra es el hechicero Caster, pero pronto ve cómo este es arrastrado por la Guardia Carmesí de Neve y, por cierto, no es otro que Hemmer. Pero hay algo más: llega a advertir que, a pesar del atuendo y el nombre, sigue siendo Hemmer y, como él, parece consciente de que todo está cambiado mientras el resto se comporta como si su mundo siempre hubiera sido ese.

Se impone ir a rescatar a Caster (Hemmer), pero en el camino les intercepta Pollux (Spock), que está al servicio de Neve pero de quien M’Benga sabe, por el cuento, que es hermano de Caster, lo que usa en su favor para pedirle ayuda. Pollux parece tocado y, en efecto, se la suministra, pero todo termina siendo una trampa: se lleva mal con su hermano (analogía de lo que ocurre a Spock con Sybok) y solo les termina conduciendo a las propias garras de la reina Neve que, por cierto, es Uhura. El grupo de M´Benga termina detenido y compartiendo calabozo con el propio Hemmer.

M´Benga se pregunta por qué son ellos dos los únicos no afectados. En su caso, puede relacionarlo con la explosión que provocó mientras experimentaba, en tanto que Hemmer dice haberse sentido golpeado, en cercanías de la nebulosa, por alguna entidad incorpórea, pero consciente y omnipotente. Supone que sus virtudes telepáticas le sirvieron a su mente como barrera contra la misma, mientras que el resto, por alguna razón, pareciera haber quedado encerrado en el cuento que M´Benga tiene en su mente.

Crea tu Propia Historia

Pero antes de ser atrapado, Hemmer se ha hecho de un tricorder y gracias a un láser que ante los demás disfraza de magia, logran escapar del encierro. En los bosques, reciben ayuda de S’ymira (Una), caracterizada como una avezada cazadora de arco y flecha, pero M´Benga nota que hay algo raro, pues se conoce con Adya y hasta parecen tener una relación, lo cual no debería ocurrir y era, justamente, el final que deseaba Rukiya.

Oculto, Pollux oye la conversación y deduce que la codiciada piedra de mercurio es, justamente, la niña, así que le va con el cuento a la reina Neve, junto a quien ahora también está Rauth (Pike) que, al igual que en el cuento, es cobarde y traicionero.

Pero cuando van en busca de Rukiya, Hemmer logra quitárselos de encima gracias a su tricorder multifunción, al cual también ha configurado como transportador. Un momento de angustia se vive cuando no encuentran a la niña en el búfer, aunque para alivio de su padre y nuestro, hay señales de que se encuentra corporizada en algún otro sector de la nave: rápidamente, M´Benga deduce dónde…

En efecto, la niña se halla en su cuarto, el que quería algún día conocer. Lo sorprendente es que al hacerle un escaneo, M´Benga no descubre rastro alguno de la enfermedad: está curada. Dice tener una amiga, que es quien le ha creado ese mundo idéntico al del cuento y se trata, desde ya, de la entidad que golpeó en su momento a Hemmer. A pesar de que dicha experiencia no fue grata para este, acepta servir de medio para comunicarse con ella.

M´Benga le agradece el haberle dado una vida a Rukiya pero manifiesta pesar por el daño que se le está provocando a la tripulación, que están peleándose y matándose entre sí. La entidad le dice que debe elegir: es su hija o la tripulación, pues si se alejan de la nebulosa, la niña volverá a enfermar e inevitablemente morirá. Él manifiesta no poder hacer una elección semejante y pregunta si no hay una tercera opción: la hay…

La entidad dice que si Rukiya se queda junto a ella, se asimilará a su misma forma y ya nunca conocerá la muerte, pero para eso debe permanecer en la nebulosa. La decisión es dolorosa para M´Benga, pero a la vez sabe que es la única posibilidad que queda a su hija, quien se muestra feliz con su nueva amiga. Padre e hija acaban teniendo una emotiva despedida…

Sin embargo, apenas un instante después, Rukiya reaparece en la habitación pero… como adulta. Su padre no entiende cómo puede ello ser posible cuando acaba de despedirla hace instantes, pero ella le informa que la percepción del tiempo es diferente en su condición actual. Se muestra feliz de las cosas que dice haber visto y que él nunca imaginaría, así como del hecho de que, tal como su padre le dijera, puede ahora crear sus propias historias y hasta ha bautizado a su amiga con el nombre de su madre: Debra. Antes de despedirse nuevamente, le anuncia que volverá a verla…

La Enterprise queda liberada y deja la nebulosa atrás. Hay cinco horas perdidas, en las cuales solo Hemmer y M´Benga saben qué pasó. Número Uno le pregunta a este último por Rukiya y con gesto nostálgico, pero a la vez con satisfacción, le responde que está viva y bien…

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Balance del Episodio

Primero lo primero: aplaudir a los vestuaristas. El trabajo en este episodio es prácticamente cinematográfico y, sin embargo, está hecho para una única entrega de una serie: para quitarse el sombrero. Los respectivos vestidos de Uhura como la reina Neve y de La’an como la princesa Thalia son, sin duda, los más deslumbrantes, pero todo el vestuario es digno de elogio. Y mención especial también para los peinadores, que han logrado redefinir el tupé de Pike para que, aun en formato medieval o renacentista, siga viéndose gracioso, je…

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Yendo al episodio en sí, hemos visto una entrega tan divertida como emotiva y no exenta de guiños: quien haya visto alguna vez La Princesa Prometida (Rob Reiner, 1987), no puede disociar ese inicio con un padre leyéndole una historia a su hija de aquel abuelo (Peter Falk) que hacía lo propio con su nieto.

Y la idea de que un final pueda ser cambiado nos lleva a esa otra gran historia en la que un niño se metía dentro de la misma para cambiar su resolución y darle a la emperatriz un nombre del mismo modo que Rukiya a la entidad consciente (en ambos casos recurriendo al nombre de la madre): nos referimos, claro, a La Historia Interminable, ya sea la novela de Michael Ende o la película de Wolfgang Petersen (1984).

Y esa lectura vale para la vida misma: nadie tiene el destino escrito y cada uno de nosotros es capaz de cambiar el final de su historia personal. Y en el medio, una vez más, la decisión ética: M´Benga (descomunal actuación de Babs Olusanmokun) es quien ahora tiene que hacer una elección clave del mismo modo que Pike o Spock en el episodio anterior. Una vez más, es como la vida misma: por mucho que duela a un padre desprenderse de sus hijos, debe dejarlos crecer y desarrollarse libremente.

M´Benga ha sido, desde ya, el centro del episodio: además de iniciarse y cerrarse con su bitácora personal, está únicamente ausente en la escena del escaneo de la nebulosa. Pero ello no quita el interesante tratamiento del resto de los personajes en caracterizaciones prácticamente antagónicas de sus personalidades.

A Pike, habitualmente valiente y asumiendo riesgos, le vemos ruin y cobarde. A Uhura, la cadete que debe acatar órdenes y soportar las bromas del resto, dominante y tiránica. A La’an, normalmente parca y poco comunicativa, la vemos histriónica y verborrágica. A Spock, siempre leal y lógico, le vemos artero y confiado en los designios de la magia: interesante, además, como hemos dicho, la analogía del conflicto con su medio hermano Sybok.

Se puede parecer en algún punto al Universo Espejo con el que tantas veces nos hemos encontrado a lo largo de la franquicia, pero no se trata aquí de simples personalidades contrapuestas sino que además son metafóricas. Y quizás, como yo, hayan ustedes pensado en las holocubiertas cuando M´Benga llegó al puente y encontró todo no solo trastocado sino ambientado en época: pero, claro, falta un tiempo para que sean inventadas.

En fin, creo que hemos visto un episodio delicioso. Me gustaría conocer sus sensaciones pero, por lo menos a mí, me ha hecho reír y emocionar por partes iguales, al punto que el final deja al borde de las lágrimas. Y lo más llamativo y maravilloso es cómo la serie nos puede dar entregas absolutamente diferentes entre sí (este episodio no se parece en nada al anterior), pero con el mismo nivel de excelencia y, sobre todo, de respeto por la franquicia.

Un detalle al respecto: el autor del libro que M´Benga lee a su hija se llama Benny Russell, como el escritor en cuya identidad se veía a sí mismo Benjamin Sisko en aquellas visiones que lo llevaban al año 1953 y a un contexto de persecución racial (Star Trek: Espacio Profundo Nueve, temporada 6, episodio 13).

Da un poco de pena que Una no haya llegado a conocer a Rukiya, tal como había manifestado que le gustaría hacer algún día, pero… un momento: Rukiya dijo que volverá, o sea que aún es posible. La otra cosa para lamentar es que a la temporada le queden solo dos episodios. Les espero, como siempre, para analizar el próximo. Hasta entonces y sean felices: larga vida y prosperidad…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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4 COMENTARIOS

  1. Lo malo es que lo vi pero no me enteré porque no lo encontré subtitulado, espero con ansias que llegue a españa, pero por desgracia lei que Sky Showtime que es como se llamará aquí Paramount + no llegará hasta final de año, esperaría que Paramount pudiera sacar la serie en Dvd-Bluray para lo que somos Trekkies. Por cierto la peluca de Spock me hace recordar a Mario Vaquerizo, jajaja

  2. Hola Juan: gracias por comentar y qué pena que no hayas logrado verlo subtitulado. Espero que puedas solucionarlo próximamente así nos dejas tu impresión. En efecto, lo que se dice es que los contenidos de Paramount estarán incluidos para España en SkyShowtime: aún no entiendo los motivos de tanta dilación. Hace poco Paramount anunció el lanzamiento de la plataforma para Italia y algunos países europeos más, diciendo además que de aquí a fin de año estará en otros 45 países: casi daría por descontado que ello incluye a España. Esperemos que no tarde demasiado. Lo del Blu-Ray sería una gran idea: esta es una serie de colección y vale la pena tenerla en un formato físico.
    No sabía quién era Mario Vaquerizo, jaja… perdón por la ignorancia, pero tuve que googlearlo y me enteré. En efecto, el look remite un poco, je… Gracias una vez más por leer y aportar. Larga vida y prosperidad!

    • Hola Torpedo Rojo: gracias por comentar y, por supuesto, por el concepto. Por suerte, veo que somos muchos los que tenemos ya cierta edad y estamos disfrutando muchísimo con una serie de una calidad y un respeto por la esencia que para esta altura dábamos por imposible. Ojalá siga de este modo. Un saludo y que estés bien: larga vida y prosperidad!

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