Análisis de The Expanse. Temporada 03. Capítulo 10

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Bienvenidos amigos y amigas a una nueva cita con The Expanse, esa serie de ci-fi que tanto nos gusta y cuya tercera temporada estamos ya a punto de terminar en esta serie de análisis. El episodio de esta semana, titulado ‘Diente de León’ es uno de los más impresionantes tanto a nivel visual como de revelaciones referentes a la trama de la serie al completo.

Antes de continuar, no os olvidéis de que podéis leer análisis de episodios anteriores haciendo clic aquí.

TODOS ESTOS MUNDOS OS PERTENECEN, EXCEPTO…

Bueno, tras aclimatarnos a todo el tejemaneje que suponía pasar a través del anillo y entender más o menos como funciona todo al otro lado del espejo, en esta ocasión nos toca ponernos trascendentales en nuestro viaje junto a Holden hacia las entrañas de la bestia.

A diferencia de la repartición más irregular de las líneas argumentales en los episodios anteriores de este último arco, en este ‘Diente de León’ tenemos dos tramas maestra que ocupan la mayor parte del capítulo: El ya mencionado viaje cuasi iniciático de Holden hacia el epicentro de la ¿estación?, ¿organismo? Lo que sea que controla la zona lenta y por otro lado, los eventos a bordo de la Príncipe Tomás, una de las naves que más secundarias habían sido hasta el momento pero de importancia capital ya que, entre otras cosas, lleva en su interior a Clarissa Mao, la artífice de todo el embrollo.

El capítulo da comienzo con Amos y Alex contemplando un video-mensaje dejado por su capitán, en el que les cuenta porqué ha tenido que ir hacia la estación y les ordena que no le sigan. Alex, somo cualquier persona racional, se encuentra bastante alterado por todo lo que está ocurriendo y, aunque Amos intenta calmarle a su modo, la intranquilidad del marciano se hace patente. Este será un elemento capital del episodio que nos muestra que, si ya en el capítulo anterior veíamos a personajes alterados ante la misma noción de cruzar el portal, en este podemos ver reflejada una dualidad importante en la percepción de los personajes ante estos prodigios. Mientras unos ven todo lo que acontece en la zona lenta como un gran paso en la historia de la humanidad y una nueva frontera a descubrir, ‘lo que hemos hecho desque que empezamos a atacar a los leones con palos’ como dice Amos, otros no tienen más remedio que sufrir ese miedo a lo desconocido, a entidades mucho más antiguas, poderosas y complejas a la propia especie humana que H.P. Lovecraft describía tan bien en sus escritos, con más de un personaje viéndose afectado por este terror cósmico de distintas maneras, bien como crisis existenciales, de fe o incluso enfrentándose físicamente a ello.

Mientras Holden se acerca a la maquinaria que controla la zona lenta, Miller le explica cómo funcionan algunas cosas, según sus propias palabras, él no está ahí sino que simplemente es un ‘fantasma’ en la máquina que es el cerebro de Holden, al que compara con un ‘móvil de lujo’ o, en otras palabras, Holden no sería más que un mono comparado con el Mozart que sería Miller, y eso teniendo en cuenta que el detective solo es un filamento de la protomolécula. Mientras tanto Bobbie Draper, a bordo del esquife marciano, contacta con su antiguo amigo para pedirle que se detenga pero Holden, acosado por Miller, no da una respuesta del todo… racional. Cuando este se adentra en el interior de la estructura ayudado por el detective, los marines deciden seguirle hacia el terreno desconocido.

Mientras tato, a bordo de la Príncipe Tomás, Anna se da de bruces con la realidad cuando uno de los pasajeros, un pastor metodista visiblemente asustado, se quita la vida de un disparo debido al puro terror existencial y la crisis de fe que le produce este primer contacto con seres más allá del ámbito humano. Anna, antaño atrapada por la excitación del descubrimiento, se da cuenta ahora de que ha ignorado al pobre hombre y puesto su situación familiar en peligro debido únicamente a un impulso egoísta y queda bastante afectada, aun cuando Tilly Fagan le dice que no es culpa suya. Y hablando de Tilly, por fin se encuentra casualmente con Clarissa Mao, a la que reconoce enseguida, aunque esta hace lo que puede para no darse por aludida. Tras una conversación con una Anna algo más repuesta decide hablar con la joven Mao para ofrecerle su apoyo aunque, como ella misma dice, puede que no sea la mejor decisión…

Finalmente, en las entrañas de estación, Holden decide poner todas las cartas sobre la mesa y enfrentarse de una vez por todas al detective, queriéndose asegurar de que realmente está hablado con Miller. El constructo parece afectado inicialmente, pero al final decide abrirse ante su antiguo colega y deja claro que sí, que aunque solo sea una pequeña parte, un resquicio de lo que una vez fue, en el núcleo del detective reside el alma de Josephus Miller, el hombre que se sacrificó para salvar el sistema solar. Una vez convencido, Holden decide ayudarle a desentrañar por fin el misterio de la estación… justo cuando Bobbie y el resto de su escuadra aparece para detenerle. Cuando la situación se pone tensa y deciden disparar (ya te vale, Bobbie) la estación reacciona enseguida, limitando aún más la velocidad, parando en seco a todas las naves dentro de la zona lenta (un verdadero desastre) y literalmente desensamblando a uno de los marines marcianos y convirtiéndolo in situ en materia biomecánica para reparar daños.

Aprovechando el momento, Holden consigue conectar su mente con al estación, propiciando una especie de trance en el que contempla visiones tanto del pasado como del futuro, visiones a una escala difícilmente comprensibles para la psique humana en las que sistemas solares enteros son purgados por la estación a través de anillos iguales al ‘nuestro’ en respuesta al avance inexorable de ‘algo’ que parecía infectar y destruir sistemáticamente todo lo que tocaba hace miles, quizá millones de años. Tras esta revelación imposible, Holden cae comatoso contra el suelo, con un destino tan incierto como el resto de la flota de peregrinos que sin duda se ha metido de bruces en algo que supera con mucho a la escala de nuestra especie. Sin duda hemos despertado al León con un palo, ahora tendremos que arreglárnoslas para que no nos devore.

VALORACIÓN

‘Diente de León’ es el principio del fin de este arco argumental que se adentra directamente en la mitología más profunda de la serie. Al igual que Juego de Tronos iba dejando poco a poco las intrigas palaciegas para centrarse en el misterio y el peligro de lo que había más allá del muro, The Expanse sigue el mismo camino para empezar a adentrarse en lo que la protomolécula significa realmente para el futuro de la humanidad, y los regalos y castigos que nos trae.

Es un episodio visualmente bastante impresionante, si bien algunas de las escenas de Holden viajando hacia la estación mientras habla con Miller pueden resultar algo cuestionables a nivel de vfx, todo lo que es la estación, la escena de acción con la escuadra marcia y sobre todo la escena final de la visión de Holden son sin duda muy destacables para lo que es un presupuesto televisivo y dejarán en nuestra memoria algunas de las imágenes más memorables de la serie.

A nivel de diálogos y actuación, tenemos conversaciones y revelaciones interesantes entre diversos personajes, destacando a Amos, como siempre, que con dos líneas que tiene nos regala una de las frases representativas de la serie así como las conversaciones entre Anna y Tilly que, sin ser una maravilla, sí que nos regalan momentos interesantes del desarrollo de estos dos personajes. Y, como no podía ser de otra forma, Holden y Miller, dos personajes con química que llevan uno de los episodios más densos de la temporada sobre sus hombros de manera admirable.

En conclusión, un capítulo que nos revela algunas de las incógnitas más importantes de la serie, abriendo otras en su lugar y algo más denso que la media pero sin olvidar su pequeña dosis de acción, todo aderezado con un nivel notable de efectos especiales. Quizá los más interesados en la deriva política de la serie se sientan algo frustrados con este aspecto más trascendental de la trama, pero después de todo estamos ante una obra de ciencia ficción, así que era algo que estaba cantando. No os preocupéis, que queda mucho politiqueo interesante en las siguientes temporadas, de momento disfrutemos desentrañando el misterio de la protomolécula y las posibilidades que esto abre para el futuro de la serie.

Nos leemos en el próximo análisis y hasta entonces, y como siempre, sed muy felices.



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

2 comentarios

  1. Gracias por el comentario Hyuga. Me alegro de que cada vez más gente se esté concienciando sobre esta serie, que para mí es de lo mejor que hay en TV. La temporada 4 promete un salto cualitativo con el tema de Amazon, así que ya me estoy frotando las manos.

    Un saludo.

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