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Análisis de The Expanse. Temporada 2. Capítulo 10

Bienvenidos [email protected] una vez más a la reseña de una de nuestras series favoritas de la ciencia ficción actual: The Expanse. La segunda temporada va tocando a su fin y en esta ocasión vamos a darle un repaso a su décimo capítulo titulado Cascada, un nombre muy apto para un episodio en el que la corriente va llevando a nuestros personajes lenta pero firmemente hacia las etapas finales de su viaje.

¿Estáis preparados? Estamos a punto de despegar, pero recordad, pinchando aquí podéis leer todas las reseñas anteriores. ¿Listos? Pues allá vamos, ¡El Rocinante se pone en marcha una vez más!

Este episodio nos lleva por dos tramas distintas. Por un lado tenemos a la tripulación del Rocinante buscando a Mei, la hija de Prax, dentro de una Ganímedes que se viene abajo y por el otro a Bobbie y a Avasarala en la tierra, reajustándose tras la cumbre de paz. Y es que nuestra marine preferida tiene mucho en lo que pensar tras verse obligada a mentir y traicionar la memoria de sus compañeros caídos. Lo único que quiere, como si de un instinto primordial se tratase, es ver el mar una única vez pero su superior, Martens, se lo prohíbe tajantemente.

Bobbie escapa de su cautiverio.

Si en el capítulo anterior su rechazo a ponerse las gafas de sol ya vaticinaba una Bobbie nueva, dispuesta a saltarse ordenes, su escapada de este episodio solidifica esa idea y nos da un par de pinceladas más sobre el personaje: valiente y tozuda, a pesar del trabajo que le cuesta el simple hecho de andar, pregunta a todo al que se encuentra como llegar a su objetivo, entendiendo en el proceso que la cuna de la humanidad no es el  agujero negro que la han hecho creer sino un lugar donde se encuentra tanto lo bueno como lo malo del ser humano. Hay cierto consuelo en ver a la chica llegar al mar y sentarse en la orilla, puede que todo lo que creía y conocía se esté desmoronando a su alrededor pero al menos no han podido robarle ese momento de paz.

Mientras tanto en Ganímedes Naomi se mortifica por lo ocurrido en la Sonámbula Llorona, pero Holden sigue en plan Terminator justificando todo con tal de evitar “otro Eros”. Tras encontrar al padre de otro niño desaparecido, que se enzarza con Prax pero acaba ayudándoles, el grupo se dirige hasta la ‘guarida’ de Roma (Steven Yaffe) un hacker cinturoniano que está haciendo el agosto cobrando a la gente por sus servicios de rastreo de desaparecidos a través de las cámaras de la estación.

Amos y Prax tienen muy buena química durante este capítulo.

Ponerse chulito contra la tripulación del Roci nunca es aconsejable, pero amigo mío, cuando Amos está presente mejor andarse con cuidado. Lo único que salva la vida del Hacker del ataque del gigante es la oportuna intervención de Prax que tras preguntar a Amos que cuanta gente ha matado, solo recibe un “no lo sé” por respuesta.

Roma decide ayudar al grupo ‘pro bono’ y mientras trabaja, Prax decide comprobar que tal está Ganimedes. Mal. La estación ‘está muerta y nadie lo sabe’ la cascada titular -tal y como Prax se la explica a Amos- se basa en que un sistema artificial, como una estación espacial, no cuenta con los mecanismos de emergencia que la naturaleza desarrolla a través del tiempo en los ecosistemas naturales. En definitiva, las plantas de Ganímedes están muertas y esa es la primera pieza de dominó que desembocará en el final de la estación y lo peor es que ya es tarde para evitarlo. Una magnifica metáfora tanto de la resistencia como de la fragilidad del ser humano. Hemos llegado al espacio, pero fuera de la matriz protectora de la madre tierra, cualquier error es fatal. Finalmente, Roma encuentra lo que estaban buscando: un video de Strickland llevándose a Mei a una parte sin vigilancia de la estación… ¿Qué les esperará allí?

De vuelta a nuestro pálido punto azul nos espera una sorpresa, en un giro de 180º Errinwright decide ser una persona decente por una vez en su vida y, dándose cuenta de que lo experimentos marcianos con la protomolécula han ido demasiado lejos, le cuenta todo a Avasarala (la cara de no-sorpresa de la mujer es todo un poema). Esto le da a nuestra diplomática preferida más margen de maniobra (y chico, como maniobra cuando la dejan) pero la pone en una posición comprometida, siendo la única que sabe la verdad del ménage à trois entre Mao, Erriwright y Marte se pone una diana en la espalda. Pero Chrisjen siempre tiene un as en la manga y no nos sorprende ver cómo junto a Coytar se une a Bobbie en la playa. La marine se muestra escéptica cuando se encuentra cara a cara con evidencia de que el ‘séptimo hombre’ que aniquiló a su pelotón es un arma biológica creada por su propio gobierno, pero podemos ver la semilla de la duda plantada en su corazón, una semilla que ya intuimos germinará en una fructífera colaboración entre las dos mujeres en un futuro cercano.

El comienzo de una bonita amistad.

-Valoración-

Cascada es un episodio interesante que no avanza la trama en demasía pero que explora los personajes y sus relaciones, uno de los aspectos fundamentales de la serie. Es encomiable como entre monstruos, politiqueo y batallas espaciales la serie sigue ofreciéndonos conversaciones vi-a-vis en las que personajes imperfectos, con sus traumas, suenan como personas de verdad. Puede parecer poca cosa, pero es una marca de grandeza dentro del género de ci-fi.

-La conversación de Amos con Prax sobre los abusones no solo es una de las mejores partes del capítulo, sino que nos abre una ventana al pasado del personaje. Cuando habla de cómo los proxenetas no obligan solo a las prostitutas a trabajar después del parto sino que también trafican y ponen a trabajar a los niños, se puede intuir que habla por experiencia personal.

-Hay que admitir que The Expanse no es la serie con la mayor vis cómica que hemos visto, pero secuencias como la de Alex relajándose de manera espectacular mientras hace cabriolas en gravedad cero a bordo del Roci son de agradecer, la verdad es que desde las pelotas de burro nunca falla en sacarnos una sonrisa.

Álvaro Pache
Álvaro Pachehttps://www.clippings.me/kreidart
Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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