Análisis de The Mandalorian. Temporada 1. Capítulo 7

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Aprovechando la inmensa anticipación generada con la llegada del episodio IX de Star Wars, cerrando la tercera trilogía, The Mandalorian ha anticipado el día del estreno de su séptimo capítulo. Capítulo que, en su respectiva línea, albergaba también una alta espectación, ya que los últimos episodios se hicieron algo intrascendentes y pasajeros, casi prescindibles salvando un par de referencias en contados diálogos. Para suerte de todos, esta semana llega cargada de acción y The Mandalorian vuelve a poner, aunque tarde, el pie en el acelerador.

¡Es una trampa!

El capítulo da comienzo como suele ser habitual, con nuestra pareja protagonista deambulando por el espacio. Pero esta vez no es un ataque esporádico o la necesidad de dinero lo que les hace tener que parar, es Greef Karga, el antiguo contratador de Mando y líder de los cazarrecompensas en Navarro. A pesar de que las cosas entre ellos no hubieran terminado demasiado bien por así decirlo, Karga está dispuesto a olvidarlo todo si le ayuda a librarse del problema imperial que se ha ceñido sobre el planeta. Necesita que Mando le ayude con lo que se está demostrando como un nuevo resurgir del Imperio en Navarro para que pueda regresar a hacer negocios como antaño. Si bien es evidente que puede haber una traición implicada en todo el plan que le propone Karga, Mando sabe que es cierto que mientras el cliente viva seguirán asaltándoles en busca del bebé. Es por eso por lo que tiene que arriesgarse, pero no sin montar una tripulación antes.

Para su tripulación consigue a Cara Dune, que sigue en Sorgan peleando y bebiendo, demostrando que es la más dura del planeta. Tras comentarle el plan y que el Imperio anda detrás de todo, ella no tiene demasiadas objeciones más allá de soslayar su falta de confianza en la lealtad de Greef Karga, y se une a ellos. En la nave, mientras hablan y Cara admira el arsenal de Mando, el bebé hace acto de presencia –adorable para variar– desde el techo boca abajo y les observa. Quizás sea una tontería mía, pero parece que tras escuchar que van a regresar a Navarro es cuando el bebé Yoda se va hacia los mandos de la nave y sue vuelve adorablemente loco, casi como si quisiera impedir que fuesen allí. No anticiparía que haya comunicación entre ellos, porque es evidente en la manera en la que lo trata que ese no es el caso, pero no me sorprendería que el moco verde pudiese intuir (ya que tiene la fuerza) o entender determinadas cosas cuando el resto hable. Hay que tener en cuenta que, después de todo, tiene 50 años…

El regreso de Taika Waititi y la fuerza

Este pequeño incidente, le recuerda a Mando que probablemente necesite más ayuda, sobretodo en lo que al cuidado del bebé se refiere. Es por eso por lo que también termina regresando a buscar a Kuiil a Arvala-7, el planeta desértico del primer episodio. En las reticencias de unirse al plan por parte de Kuiil, descubrimos que en un pasado trabajó para el Imperio y por eso no quiere andar cerca de nada similar. También regresa el droide doblado por el director Taika Waititi del primer episodio que, tras el mortal tiro que le propinó Mando, ha sido reconstruido y reprogramado por Kuiil. A pesar de la enternecedora historia e inocente personalidad del nuevo robot cazarrecompensas, el mandaloriano se mantiene escéptico y firme frente a sus prejuicios sobre los droides. Un prejuicio que probablemente provenga del traumático acontecimiento que marcó su infancia cuando su ciudad fue asediada y desrtrozada por droides imperiales.

Al final el ugnaught acepta unirse a la causa y parten rumbo Navarro, pero de camino ocurre algo particularmente relevante. El bebé Yoda, viendo que Mando parecía estar sufriendo al tener un pulso con Cara, la empieza a asfixiar con la fuerza. Él rápidamente consigue que pare, pero el hecho de que utilice la fuerza con esos fines, por muy joven (relativamente hablando, claro) o inexperto que sea, es cuanto menos indicativo de la naturaleza y futuro del crío. Nada preocupante, pues es tan solo una respuesta emocional al ver que alguien que le importa parece estar pasando un mal momento, pero un patrón a tener en cuenta… Otro dato interesante es que, a raíz de este incidente, el grupo habla brevemente acerca de lo que ha sucedido, puesto que nadie sabe explicar qué es lo que hace el bebé. Tan solo Kuiil parece estar familiarizado con el concepto, ya que dice haber escuchado habladurías cuando estuvo con el Imperio. Esto es relevante puesto que nos evidencia el conocimiento general de la población sobre la fuerza, encontrándonos en un punto que, a pesar de la victoria de Luke y sus amigos, poco se sabe acerca del poder intrínseco en los jedi y Sith.

¿La Primera Orden?

La pandilla llega a Navarro y se encuentran a Greef Karga esperándoles. La tensión y desconfianza son palpables en el ambiente, pero de momento todos tendrán que confiar en sus modales hasta el intercambio. Las intenciones ocultas que realmente tenía Karga se revelan tras un truculento ataque nocturno que tiene más aspecto de una película de terror que no de Star Wars. En este caótico enfrentamiento con unos animales salvajes, Karga queda herido y el bebé Yoda, adorable como siempre, se acerca y le cura usando la fuerza, haciéndole caer de culo de la concentración y esfuerzo (prometí que no lloraría…). Este acontecimiento provoca, o al menos eso parece, un cambio de voluntad en el líder de los cazarrecompensas, matando a sus dos escoltas y revelándole a Mando sus verdaderas intenciones.

Un cambio brusco y (quizás) poco justificado, pero que nos sume de lleno en el aparentemente vital objetivo de eliminar al cliente. Ya en Navarro, vemos el nuevo peso del Imperio en forma de dos scout troopers –famosos por la persecución en las películas a través del bosque con Luke y compañía– haciendo el control en la entrada de la ciudad. Consiguen pasar y la tensa reunión con el cliente para el falso intercambio da comienzo. Una reunión más reveladora de lo que parece, pues se presenta al representate imperial como un idealista nostálgico, casi hasta emocionado por el regreso del chiquitín y ansioso por recuperar el honor del Imperio, al que describe como algo exento de faltas y que hace prosperar todo lo que toca. Este idealismo se evidencia más aun con la oportuna llamada del personaje de Giancarlo Esposito: Moff Gideon. El que contrató al cliente, no muestra compasión alguna y sus death troopers no dudan en ametrallar el lugar con el fin de matar a todo aquel en su interior. Gideon no se anda con chiquitas a la hora de conseguir a un objetivo que dice serlo todo para él. Todo parece perdido a no ser que Kuiil llegue a la nave a tiempo, ya que han descubierto su plan, pero lamentablemente los scout troopers lo interceptan y matan antes de conseguirlo, haciéndose con el bebé.

Por fin…

Por fin la serie retoma el rumbo. Si bien la saga de episodios autoconclusivos de aventuras intergalácticas fueron entretenidos, era ya necesario regresar al tronco de la serie y desarrollar la promesa que establecieron en un inicio. Aunque, a pesar de todo, creo que quizás sea un poco tarde. Los tres capítulos de paréntesis temático sin demasiado trasfondo u propósito creo que ya han dejado más que claro que, en el fondo, no tenían demasiado que contar, o que lo que querían contar ha sido estirado con el fin de tener más temporadas, dejando a la gente con ganas de más. Aunque, en este segundo caso, no puedo evitar sentirlo algo artificial y forzado, pues es más que evidente que no aportaban gran cosa, y que hayan querido primar el poder tener más The Mandalorian que no el pulir la temporada como unidad narrativa, podría decirse que está feo.

Centrándome en el capítulo, nos encontramos claramente en el peor escenario posible, con Mando y compañía atrapados y rodeados por stormtroopers, a la vez que el bebé Yoda se encuentra en manos imperiales. Aunque no ha sido un mal episodio, sí que me ha parecido como un final en dos partes, sentando las bases de un clímax de temporada en toda regla. Espero que en el último tengamos la oportuindad de atisbar un poco mejor las dimensiones del plan que se trae Moff entre manos y cuál es la auténtica naturaleza del bebé Yoda. Hay un diálogo de Kuiil que es bastante esclarecedora en cuanto a la naturaleza de la criatura cuando habla de su pasado en el Imperio trabajó en las “granjas de genes”, y que no cree que fuese creado, que parece evolucionado y demasiado feo. Esto puede ser relevante para determinar para qué lo quieren y dispersa las dudas sobre si es un clon o lo quieren para clonar (o quizás va más allá…). Sea como fuere, se avecina un cierre de temporada interesante y espero con ansias la última entrega, hasta entonces…



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

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