Análisis de The OA. Temporada 1. Capítulos 3 y 4

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Bienvenidos amigos y amigas al segundo artículo de repaso a The OA, la nueva apuesta de drama, misterio y realismo mágico de Netflix. Los dos primeros capítulos de la serie nos contaban como la joven Prairie había aparecido tras siete años de ausencia con la visión restaurada, su idílica infancia de ensueño en Rusia y como escapó de sus padres adoptivos estadounidenses para acabar en las manos de su secuestrador, el doctor Hap. Si queréis repasar en más detalle estos acontecimientos, echadle un ojo a nuestro anterior artículo.

Análisis de The OA. Temporada 1. Capítulos 1 y 2

El tercer episodio, titulado Champion (campeón), arranca en el momento presente. Mientras Prairie y Nancy están de compras, una periodista se les acerca con la intención de convencerlas de escribir un libro sobre la historia de su desaparición, algo que según la escritora puede ayudar a Prairie a superar el trance. Esta les cuenta como en el caso de otro chico desaparecido, Jaimie, el libro no solo ayudo económicamente a la familia sino que le sirvió para exorcizar los demonios de su largo secuestro. Prairie reniega de esta posibilidad argumentando que “la historia de Jaimie tiene un fin, mi historia aún no” algo que nos indica que las claves de todo este misterio no están únicamente en el pasado de la chica sino también en el ritual nocturno y al grupo de acólitos en Crestwood, que jugarán un papel esencial en esta historia.

Prairie encerrada en su jaula de cristal

De vuelta al pasado, Praire se encuentra encerrada con otros tres ‘presos’: Homer (Emory Cohen), Rachel (Sharon Van Etten) y Scott (Will Brill). Lo único que tienen en común es que todos han experimentado una ECM y sido ‘engatusados’ por Hap para ‘trabajar’ con él en su pequeño proyecto. Tras preparar un sándwich ante la atónita mirada del científico, Prairie le convence para que la deje ser su “ama de casa” y se coloca así en una situación privilegiada que la permite empezar a divisar un plan de escape. Los extraños experimentos de su captor son todo un misterio, uno de los presos es gaseado y acarreado fuera de su jaula a la que vuelve tras un cierto periodo de tiempo sin recordar nada. Debido a la “libertad” con la que cuenta nuestra protagonista, Homer la pide un favor: que recupere su anillo de jugador de Rugby (que está en la planta superior) para enviárselo a su hijo y así probar que su padre no le abandonó.

“Es difícil matar a un hombre, y más difícil dejarle morir” les dice OA a su grupo de acólitos, antes de contarles como averiguó que Hap tomaba pastillas para dormir y le convenció para preparar un guiso, en el que introduciría el polvo de las docenas de píldoras machacadas que había ido robando poco a poco. Durante una escena cargada de tensión descubrimos que plan fracasa debido a la alergia del científico al tomate, que le impide tomar más de un par de bocados. Cuando este envía a Prairie a por un chute de epinefrina, está hace dos descubrimientos en el lavabo, el anillo de Homer y… el cuerpo sin vida de August, la anterior ocupante de su celda. Tras fallar en el intento de enviar una nota con el anillo al exterior el grupo se desmorona. Tras intentar su escape de manera sutil, al día siguiente la muchacha empuja a Hap escaleras abajo y azuzada por los vítores de sus compañeros, sale a campo abierto, donde se da cuenta de que se encuentran en medio de la naturaleza dentro de un enorme terreno alejado de la civilización… justo entonces, la culata de un rifle golpea fuertemente su cabeza.

El cuarto capítulo, Away (lejos) empieza fuerte, con OA diciéndonos “Era la segunda vez en mi vida que experimentaba la muerte” y relatándonos como se despierta en un extraño mundo en el que todo parece tocado por un sutil velo de irrealidad, impregnado de vivos colores. Prairie ve una cabaña y cuando entra podemos ver que se encuentra en la sala en la que Khatun, su guía espiritual, le ‘salvo la vida’ permitiéndola volver al plano terrenal cuando era una niña. Khatun revela a la joven que sus posibilidades de escapar son mínimas y que puede elegir entre quedarse con su padre (al que Prairie puede ver por una ventana) en el más allá o “volver para sufrir” y “descubrir su verdadero yo” aunque le advierte que sus posibilidades de escapar de Hap son mínimas y que necesitará la ayuda de cinco para volver a ver a Homer, algo que la chica no entiende pero que ya intuimos se refiere al futuro (o el presente, según se mire).

Tras tragar un pájaro hecho de luz Prairie despierta en la casa de Hap que se disculpa por el golpe y le dice que ha estado muerta durante siete minutos. Cuando la lleva de vuelta a la celda, OA revela a sus compañeros que ha recuperado la vista y que ahora entiende que: “no somos ratas de laboratorio o prisioneros, no somos desgraciados sin suerte. Somos ángeles.” Y que su misión no es escapar sino subvertir el experimento de Hap desde dentro, buscando respuestas en el otro lado. De vuelta al presente, nos enteramos de dos datos importantes: el hermano de Betty ha muerto, teniendo esta que lidiar con su herencia y la madre de Jesse se suicidó, provocando el abandono de su padre. Prairie por su parte ha comenzado a ver a un asesor mental del FBI que parece bastante comprensivo con la difícil situación de la muchacha.

El plan de Prairie en acción

Siguiendo la historia, OA nos cuenta que el primer plan que se le ocurrió para descubrir la naturaleza de los experimentos de Hap fue el de hacer que dos de los presos inhalasen el gas sedativo con el que el científico les anestesiaba para que así el tercero, la ‘victima’, quedase despierta y pudiera comprobar que ocurría durante sus frecuentes ausencias. Ante la negativa de un Scott enfermo, Homer se ofrece a sí mismo como conejillo de indias. El plan fracasa en un principio, pero el grupo descubre que el desvanecimiento es únicamente una consecuencia secundaría del gas, cuyo efecto principal es el de condicionar al sujeto a seguir todas las órdenes del científico, un efecto muy parecido (pero aumentado) al que ocurre bajo ciertas drogas como la burundanga. Cuando el plan por fin da fruto (¡cuatro años después!) Homer descubre horrorizado que Hap está utilizando una extraña maquinaria para ahogarlos con agua, matándolos y resucitándolos en una y otra vez. Lúcido esta vez, experimenta su ECM como una desasosegante persecución en un psiquiátrico, donde encuentra una pecera (clara alegoría a sus jaulas en el mundo real) de cuyo interior ingiere una anemona, siguiendo las indicaciones de Prairie de ‘comer cualquier ser vivo que encuentre en el otro lado’.

Cuando es devuelto a su celda, Homer tiene una conversación con Prairie en el que ella le revela que, desde que trago el pajaro de luz, puede sentir algo dentro de ella que la guía y que reverbera en su interior, produciendo un sonido parecido a “the away” (la lejanía) que se parece mucho a the OA. Homer cae rendido, escéptico sobre si su viaje ha merecido la pena pero cuando por fin se duerme… comienza a temblar indicando que ha traído consigo un regalo del ‘otro lado’.

Y hasta aquí este segundo repaso a The OA. Como podéis comprobar, los misterios se siguen sucediendo ¿qué pasara con Homer y los demás presos?, ¿y con Hap?, ¿cómo pudo OA escapar de su cautiverio?, ¿cómo ayudarán Steve y el resto de los acólitos a que esta pueda volver a reunirse con Homer? Bueno, tendremos que seguir viéndolo en los próximos capítulos ¡la semana que viene más!

Hasta entonces pasadlo bien y, como siempre, ¡sed muy felices!



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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