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Análisis de The Walking Dead: World Beyond. Temporada 1. Episodios 1 y 2

Conocimos finalmente “The Walking Dead: World Beyond”, el segundo spin-off de The Walking Dead. El mismo, creado por Scott M. Gimple y Matthew Negrete, transcurre diez años después de los sucesos de la catástrofe planetaria. Aquí tenéis nuestro análisis de los dos primeros episodios de la serie, que en España podéis ver por ejemplo en Movistar+.

Puedes ver aquí todos nuestros Análisis de The Walking Dead: World Beyond

A muchos puede parecerles, y no sin algo de razón, que la franquicia The Walking Dead ya está agotada. Sin embargo, y mientras la precuela Fear the Walking Dead estrena por estos días su sexta temporada, nos llega The Walking Dead: World Beyond, serie de AMC que tiene como showrunners a Scott M. Gimple y Matthew Negrete, ambos muy ligados a la serie original, pues el primero ofició como productor y escritor de varios episodios e incluso como showrunner a partir de 2014, en tanto que el segundo lo hizo como escritor entre las temporadas 4 y 9.

Puedes ver aquí todos nuestros análisis sobre la serie The Walking Dead

Y aquí todos nuestros análisis sobre Fear the Walking Dead.

El hecho de que esos dos nombres aparezcan al frente de esta nueva visita al mundo postapocalíptico, puede llevarnos a esperar más de lo mismo, aun cuando se nos anuncie que la historia se ambienta diez años más tarde del inicio de todo y en Nebraska.  Por cierto, no hay personajes en común con las otras series ni, al menos hasta ahora, ninguna vinculación con los que ya conocemos (sí muchas especulaciones, como suele ocurrir).

Sin embargo, debo decir que, en ese sentido, The Walking Dead: World Beyond es una sorpresa, pues tiene el mérito de haber elegido un camino distinto, tanto desde la temática (siempre, claro, dentro de los límites lógicos planteados por la franquicia) como desde la narrativa, bien diferente a las otras series y, por extensión, al cómic de Robert Kirkman y Tony Moore que diera origen a las mismas.

De todos modos, aún queda por determinar si, más allá de la loable intención de construir un nuevo camino, la historia irá en consonancia al transitarlo. Tal como dijimos, la misma se ambienta diez años después del apocalipsis zombie (aunque recordemos que esa palabra no se pronuncia ni en el cómic ni en la franquicia) y ello, ya de por sí, plantea un enfoque novedoso que, bien llevado, puede llegar a ser interesante, ya que aborda, de manera especial, la vida de los jóvenes que se han formado como tales en ese universo por ser muy pequeños cuando todo comenzó.

Esa es la primera punta interesante para construir una historia nueva, ya que siempre resulta atrayente ver cómo el ser humano, aun ante el mayor desastre, termina normalizando cualquier situación al volverse ésta cotidiana, del mismo modo que, por ejemplo, los niños criados en la guerra ven como normales los bombardeos y los refugios, pues no conocieron otro mundo.

La otra punta interesante está dada por el hecho de que ya han comenzado a formarse los primeros estados, lo cual, de algún modo, es consecuencia lógica del vacío de poder y la anarquía que, entre luchas localistas, han fragmentado lo que quedó de la humanidad.

Por lo que vemos, las nuevas unidades políticas, al menos en un contexto geográfico cercano, son Omaha, la Alianza de Portland y la República Cívica Militar, organización a la que habíamos ya visto crecer y desarrollarse a partir de la temporada 9 de The Walking Dead y que, tal como su nombre indica, reviste carácter de estado militarizado, además de guardar celoso secreto sobre sus actividades: solo informan que están trabajando en una cura para el virus que asoló a la humanidad y a tal fin reclutan a científicos de las otras unidades. Ni siquiera hay demasiada certeza sobre la ubicación exacta o los límites de la República.

Como es costumbre al analizar episodios, cumplo en avisar a quienes aún no hayan visto estos dos primeros de la temporada que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA.

Hijos del Apocalipsis

Los adolescentes que viven en este mundo no han conocido la supervivencia en el llano luchando contra los muertos vivientes (a los que aquí se llama “vacíos”) : eran entonces muy pequeños y solo tienen vagos recuerdos de ello. Han crecido en comunidades que ya conocen un cierto grado de organización interna y hasta disponen de universidades propias, pero que están separadas del mundo exterior por vallas.

Los científicos, como ya se ha dicho, están a la búsqueda de una cura y cuando aportan algo relevante al respecto, son reclutados por la República. Asimismo, se dedican a estudiar el comportamiento de los zombies, al punto de, por ejemplo, rociarlos con pintura azul para identificarlos y así conocer sus movimientos migratorios.

A la vez, hay oficiales que se encargan de entrenar a las jóvenes generaciones ante la eventualidad de salir a campo abierto sin más ayuda que una lanza o bayoneta.  Todo parece indicar que las armas de fuego, tal como habíamos visto en las últimas temporadas de The Walking Dead, son cada vez menos frecuentes al igual que los medios de transporte motorizados, prácticamente monopolizados ambos por la República que, de ese modo, se erige como quien detenta el monopolio de la fuerza, así como el control sobre combustibles y comunicaciones.

Iris y Hope (Aliyah Royale y Alexa Mansour) son las hermanas Bennett. La primera de ambas es una brillante estudiante con inclinaciones científicas en tanto que la segunda es adoptada (luego de perder a su madre en un traumático episodio) y se caracteriza por un espíritu algo más libre y rebelde, pero también por sus dudas y conflictos. En sí, la rebeldía parece ser un sentimiento común a muchos adolescentes que viven en la Colonia Campus y que, al igual que ellas, muestran una cierta antipatía por la República.

En cuanto a Leo Bennett, el padre adoptivo de ambas a quien aún no hemos visto, se halla ausente por haber sido reclutado por la República para trabajar en la cura y, dado que las comunicaciones son celosamente vigiladas por la misma, las muchachas poco y nada saben de él. La llegada de la teniente coronel Elizabeth Kublek (Julia Ormond, casi irreconocible en años y en kilos) hace que ambas busquen en ella información al respecto y si bien no les dice demasiado, salvo que está bien y trabajando, la desolación que observa en las jóvenes hace que les facilite un mapa, en donde se aprecia la ubicación tanto de la República como del lugar en que Leo se halla.

Con ello, claro, Kublek pretende que no pierdan la esperanza, pero lo que no sabe es que las hermanas disponen de un aparato receptor clandestino, a través del cual han recibido mensajes escuetos y codificados en los que su padre, contrariamente a lo que se les dice, les da a entender que la cosa no está bien, dejando incluso una frase que, traducida al español, puede sonar algo redundante: “mi seguridad no está asegurada”.

Es por ello que comienzan a elaborar en secreto un plan para dejar el Campus y llegar hasta él, lo cual, desde ya, implica salir al exterior y enfrentarse a la realidad de un mundo plagado de muertos vivientes.  El mapa que les fuera facilitado por la teniente coronel puede servirles a tal efecto.

Cuatro son Compañía

A la alocada empresa se suman otros dos adolescentes, bien diferentes en complexión física y personalidad: uno de ellos es Elton Ortiz (Nicolas Cantu), de perfil intelectual pero a la vez inconformista y con cierto deje existencialista, en tanto que el otro es Silas Plaskett (Hal Cumpston), más bien simplón, tímido y retraído además de que, al parecer, ha sido enviado al Campus en castigo por algo.

Mientras que el primer episodio, titulado Valiente, nos muestra la vida dentro del Campus y cómo los cuatro adolescentes van uniendo sus destinos vallas adentro, el segundo, Resplandor de Gloria, ya nos presenta a estos saliendo al exterior y, de modo especial, a Iris poniendo en práctica su todavía incompleto entrenamiento para deshacerse de los zombies que se encuentran en el camino. A Hope, en tanto, se la ve sentir algo de pena por los mismos más allá de la necesidad de acabar con ellos.

Durante el viaje, los jóvenes reconocen las ciudades derruidas y hasta los lugares que frecuentaban, en tanto que en el Campus se ha creado un clima de revuelo tras la fuga. Felix Carlucci (Nico Tortorella), oficial de seguridad del lugar y, además, entrenador de Iris, siente, de alguna forma, responsabilidad por lo ocurrido (a pesar de que fue Kublek quien les dio el mapa) y, como tal, es enviado tras ellos junto a la oficial Huck (Annet Mahendru). Ambos están al tanto, además, de que las hermanas Bennett venían recibiendo mensajes de su padre, pero han preferido guardar silencio al respecto: a Felix le simpatizan las jóvenes, especialmente Iris. Tanto él como Huck abrigan la esperanza de que, en su ruta hacia el este, regresarán en cuanto sepan a qué se enfrentan si siguen adelante.

Los flashbacks, mientras tanto, nos van ilustrando sobre el pasado de los distintos personajes y, particularmente, de Felix, de quien nos enteramos que fue un adolescente al que su padre expulsó de la casa debido a su orientación sexual, y ello hizo que estuviera aislado de su familia al momento del apocalipsis, teniendo que arreglárselas para sobrevivir por sus propios medios. Sabemos, además, que ya conocía a las hermanas Bennett de antes del Campus.

El Resplandor

El grupo adolescente, en tanto, sigue su viaje y, por alguna razón, Hope va dejando señales para que sean reconocidas, casi como si quisiera que los siguiesen: las mismas, en efecto, van siendo luego identificadas por Felix, quien les viene a la zaga. Elton, caracterizado por una visión fuertemente pesimista, está convencido de que la humanidad se extinguirá en unos quince años y, por tal motivo, ha bautizado a su generación como los “endlings” (algo así como los últimos o los del final): tal designación, precisamente y en forma de inscripción, es dejada sobre un letrero por Hope como otra de sus señales: “los endlings estuvimos aquí”.

Finalmente, llegan hasta una zona envuelta en una espesa humareda, la cual deben atravesar para trasponer luego una valla y llegar a un aeródromo que figura en el mapa de Kublek. El humo no les es nuevo ni extraño ya que solían verlo a la distancia desde la Colonia Campus y era denominado por la comunidad como El Resplandor o El Fuego Eterno sin saber su verdadero origen. Teniéndolo ahora ante sí, descubren que es simplemente producido por una gran quema de neumáticos y que la humareda es recorrida por cientos de zombies, casi como si se tratara de una de esas fosas repletas de cocodrilos que, a veces, pueblan el imaginario popular acerca del medioevo.

Mientras debaten acerca de cómo cruzar, Elton propone un plan al que él mismo califica, de antemano, como “impopular”: que alguien llegue hasta una alarma de tornado que logra divisar a la distancia para hacerla sonar y así provocar un efecto de distracción sobre los muertos vivientes. El grupo descarta el plan por arriesgado, pero me cuesta creer que solo haya sido mencionado sin más: se me ocurre que, a la larga, será puesto en práctica.

Sobre el final del episodio, vemos que el grupo ha encontrado un lugar para dormir mientras Hope, quien permanece en vela atormentada por imágenes de su pasado, decide de repente tomar una lanza y salir hacia el humo.

Balance de los dos Primeros Episodios

En lo personal, tengo que decir que The Walking Dead: World Beyond es, por lo menos, para mí, una grata sorpresa, al menos en el planteo inicial y, obviamente, a la espera del futuro devenir de los episodios.  En principio, la serie me parece un soplo de aire fresco para la franquicia ya que, en lugar de repetirse sobre las anteriores, plantea un enfoque diferente en el cual, más que por la acción, el suspenso o la tensión nerviosa que solían caracterizar a aquellas, opta, en cambio, por una óptica más intimista, en algún punto más triste y hasta algo existencialista y suicida. De hecho, y por lo que hasta aquí llevamos visto, pareciera haber más espacio para la reflexión.

Desde ya que al enfocar la historia sobre personajes adolescentes, puede acercarse a propuestas juveniles de cierto éxito asegurado, pero el rumbo no parece ir hacia romances histéricos ni cruces amorosos sino hacia la adolescencia como etapa en la que las expectativas, definitivamente, se asientan o, por el contrario, mueren. Las actuaciones, por cierto, son todas bastante correctas.

El problema es que, por lo menos hasta aquí, tenemos una gran base para la historia pero no todavía una historia, al punto que ni siquiera conocemos a Leo Bennett, quien tiene una importancia clave pero cuyo rostro aún no vemos. Sin embargo, si ello es bien manejado en futuros episodios, puede dar a la serie un halo de misterio interesante.

Otra cosa para decir es que, de momento, la historia, sacando los flashbacks, es bastante lineal y carece de subtramas que podrían enriquecerla, pero solo van dos episodios y no hay que descartar que vayan apareciendo.

En definitiva, todavía no me da la impresión de que estemos ante una gran serie, pero sí ante una base prometedora que, ojalá, los showrunners sepan explotar. No deja de ser un dato positivo, en tal sentido, que, según se anuncia, solo estén proyectadas dos temporadas, lo cual ahuyenta en buena medida el temor a un infinito y agotador loop estirado hasta el cansancio.

Veremos qué nos trae el tercer episodio. Nos encontraremos entonces. Un saludo y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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