Black Jack 8: Black Jack también hace cuarentena

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“Los médicos no curamos a las personas, sino que les ayudamos a curarse. Quien en realidad se sana … es el propio enfermo gracias a su fuerza de voluntad”.

Doctor Honma

Introducción a Black Jack 8

Con Black Jack 8 llegamos al final de las publicaciones acerca del Manga Black Jack. Manga publicado por Planeta dentro de su línea Biblioteca Tezuka. Línea dedicada a la reedición de los clásicos de Osamu Tezuka, el apodado dios del Manga por su decisiva contribución, en forma y estilo, a la difusión y consuma masivo del Manga en Japón.

El formato de este Manga para adultos, Seinen, viene a ser el que hemos visto hasta ahora. A saber, tomo de 756 páginas, con treinta historias autoconclusivas acerca del enigmático cirujano japonés, Black Jack, que viaja por el mundo realizando todo tipo de operaciones, a cual más complicada, pidiendo, por ello, sumas desorbitadas de dinero. Elemento este, junto al hecho de operar sin licencia, que es usado por Tezuka para mostrar la corrupción y el cinismo del sistema sanitario japonés.

black jack

Cuando Black Jack hizo cuarentena

A través de Black Jack Tezuka ha tocado multitud de temáticas y problemas sociales. De muchos de ellos ya he escrito en las publicaciones dedicadas a los tomos anteriores. Pero lo cierto es que todavía no habíamos visto al buen doctor obligado a hacer una cuarentena. No hasta este tomo. En particular en el capítulo titulado Epidemia de Cólera. Dada la situación en la que nos encontramos, resultado del COVID-19, he creído interesante destacar esta historia.

En ella Black Jack coincide en el aeropuerto de Japón con un colega que ha estado en el Sudeste Asiático. Este le invita a una copa y, en un gesto de amistad, le pide que beba de su mismo vaso. Al principio nuestro doctor se muestra desconfiado pero, al final, acepta. Luego, mientras Black Jack regresa a su casa escucha por la radio de su coche que se ha detectado un brote de cólera entre un grupo de médicos que acababan de regresar del Sudeste Asiático. Esto le hace pensar que su compañero ha podido pasarle la bacteria del cólera.

Para curarse en salud, nunca mejor dicho, decide no volver directamente a casa sino quedarse solo en otra de sus propiedades un par de días para, una vez pase el período de incubación, confirmar si está o no infectado. El problema es que, al principio de esta historia, Pinoko le había llamado avisándole de que tenía una paciente grave en su consulta. Black Jack le advierte que tiene que guardar cuarentena así que haga lo que pueda mientras regresa. Y, en caso de que la paciente empeorara, Pinoko avisara a una ambulancia.

El caso es que la paciente empeora pero se niega a que le trate otra persona que no sea Black Jack. En su desesperación e ingenuidad Pinoko mezcla varias medicinas en un vaso de agua, en el convencimiento de que alguna afectará beneficiosamente a la enferma. Por fortuna Black Jack regresará antes, tras haber comprobado, en su confinamiento, que no estaba contagiado de cólera y salva a la mujer.

Aunque, después, empieza a sentir síntomas que parecen indicar que tiene el cólera. De manera que el terror se apodera de él ante la posibilidad de haber podido contagiar a la paciente durante la operación.

¿Es el fin del famoso Black Jack? Pues no. Resulta que la diarrea que sufre y asocia al cólera es, en realidad, resultado de haberse tomado el mejunje de Pinoko, al haberlo confundido con un zumo de naranja. Pinoko será muy buena ayudante o enfermera pero no hay que dejarla al cuidado de los medicamentos. 🙂

Muestra de cómo Tezuka combina hábilmente la tensión y el humor. Lo hace en su justa medida y momento en que toca, mostrando que no todo es dolor y sufrimiento en el entorno en el que se mueve Black Jack.

Pinoko y ¿Kimba, el León Blanco?

Lo cierto es que Pinoko acabara bastante protagonismo en algunos de las historias que componen este tomo. Tal es el caso de Pinoko Mistery. Uno de esas historias donde un malentendido hace que este alegre personaje acapare la práctica totalidad de la historia. Circunstancia que Tezuka aprovecha para recordarnos su origen. Cosa que también hará con Black Jack en El chico de la habitación cerrada. Relato en el que nuestro doctor convencerá a un chico con lesión medular de que puede curarle y lo hará contándole el accidente que, de niño, le dejó en una situación parecida. Pero un médico creía en su recuperación y logró devolverle la movilidad a su cuerpo. Para lo cual fue crucial el deseo de Black Jack de recuperar el control de su cuerpo. Ahora él quiere hacer lo mismo con ese chico no sin antes hacerle ver que el odio y la autocompasión que muestra han de ser dejados de lado para una adecuada recuperación tras la operación.

Si bien es verdad que Tezuka suele escribir historias que pueden leerse de forma independiente, de vez en cuando escribe relatos, como los arriba apuntados, en los que recuenta y/o añade matices al pasado de sus protagonistas. Además de introducir, de vez en cuando, personajes de sus otros trabajos con otros nombres y/o roles. Como ocurre en Muévete, Salomón. En este capítulo, también muy centrado en Pinoko, se nos cuenta como esta conoce a un joven ilustrador que sueña con que la empresa de animación para la que trabaja lleve a la pantalla su proyecto sobre un león llamado Salomón. León que recuerda a otra de las creaciones de Tezuka. Se trata de Kimba, el León Blanco.

Kimba, el León Blanco fue un manga de 1950 que no tardarían en convertirse en el primer anime en color de Japón, allá por 1960, y uno de los más populares de su tiempo. Hasta el punto de que hay quien sostiene que la película El rey león (94) de Disney está inspirada o plagiada, según la opinión o el análisis que leas, de Kimba. Pero eso es otra historia.

Cierre de Black Jack 8

Sirvan esto episodios, brevemente comentados, como ejemplo de lo que da de sí este material del maestro Tezuka. Podría dedicar una publicación a cada capítulo y tendríamos material para meses. Pero el tiempo y el no tratar de hacer artículo excesivamente extenso pesan. Así que pongo el cierre aquí. Sólo espero que estos ocho escritos, puedes leer los demás en este enlace, te haya animado a darle una oportunidad a este gran Manga que, pese al tiempo transcurrido, sigue dando mucho que pensar, como todo buen clásico.

 



el autor

Friki del Cómic en particular y de la Cultura Pop en General. Colaborador de Las Cosas que nos hacen felices. Licenciado en Filosofía, Máster en Gestión Cultural y en Filosofía Contemporánea. Diplomatura en desarrollo WordPress, Social Media Manager, Community Manager, Content Manager y Bloguero de una Institución Cultural Universitaria y miembro fundador del blog de Cultura Pop DYNAMIC CULTURE (www.dynamicculture.es). Cursos de S.E.O., Analítica Web, Community Manager y Marketing de Contenidos. Siempre aprendiendo y tratando de encontrar mi lugar en la vida, intentando disfrutar con lo que hago para que merezca la pena.

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