Crítica de El vicio del poder: El descenso hacia la inmoralidad

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El vicio del poder llega a las pantallas españolas después de que haya sido una película divisoria entre los críticos de Estados Unidos. Este largometraje de Adam McKay se asemeja bastante a su último proyecto, La gran apuesta, por hablar de grandes momentos históricos de los Estados Unidos de América. Si algo se puede afirmar de El vicio del poder es que es una película arriesgada no solo porque muchas personas son reacias al tema que desarrolla, sino también porque obliga al espectador a seguir a Dick Cheney, un personaje cuestionable moralmente hablando, a lo largo de todo el metraje.

El vicio del poder es una película biográfica atípica sobre la vida de Dick Cheney (Christian Bale), el que fue vicepresidente de los Estados Unidos en el mandato de Bush y el que muchos afirman que fue el vicepresidente más poderoso de todos los tiempos. El filme empieza enseñándonos a un joven sin rumbo, más preocupado por beber y salir de fiesta que otra cosa, dicho comportamiento lo expulsa de Yale. Todo cambia cuando Lynne (Amy Adams), su prometida le da un ultimátum, o se centra o su relación ha acabado. Cheney empieza así un viaje con altibajos hacia el poder político.

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Lo primero que destaca de este filme es el reparto que consigue reunir. Están presentes Christian Bale y Steve Carell que ya trabajaron para McKay en La gran apuesta. Bale es el más destacado de todos, no solo es sorprendente su transformación física, que es algo que muestra la implicación del actor, lo que más brilla es su adaptación del personaje conforme va envejeciendo. Cambia su tono de voz, su postura e incluso su forma de gesticular, se aprecia perfectamente este hecho cuando el filme pasa de unos segundos a otros de un Cheney mayor a uno joven. Amy Adams también realiza un muy buen trabajo y cabe mencionar la interpretación de Sam Rockwell como Bush, el actor pose un gran parecido físico con el expresidente pero hace un gran trabajo adaptando su expresión facial. De hecho, Rockwell participa en una de las mejores escenas de la película junto a Bale, en ella se ve el poder persuasivo y manipulativo de Cheney, McKay utiliza otras imágenes que parecen no tener ningún tipo de relación con la acción para mostrarnos lo que realmente está pasando.

Los personajes que más llegamos a conocer son Dick y Lynne. Lynne no solo es la mujer que acompaña al político, aparece bastante en pantalla y consigue puestos de importancia en la política. Además, su relación y la familia que forman es uno de los puntos que humanizan a Cheney, un hombre callado y en muchos casos que toma unas decisiones terribles con consecuencias demoledoras, pero es en esos momentos que pasa con su familia en los que sentimos que McKay tenía la intención de adaptar su historia con humanidad, mostrando varias facetas el exvicepresidente. Muchos debatirán si es una película propagandística de izquierdas, recomiendo que los espectadores se queden al final de los créditos para que vean cuál es la percepción de McKay acerca de estas personas.

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La dirección es lo que consigue que este filme no se convierta en la típica historia biográfica que estamos acostumbrados a ver, el director incluso hace una broma acerca de ello. La edición por parte de Hank Corwin es magistral y dota al filme de un carácter documental en ciertos aspectos, además este trabajo por parte de Corwin le otorga al filme un buen ritmo especialmente en la primera parte. Por otro lado, otros de los aspectos clave para el éxito del filme, especialmente en cuanto a originalidad, es el tono que emplea el director. En este aspecto se asemeja a Infiltrado en el KKKlan de Lee, ya que se hace uso de una comedia bastante negra en algunas situaciones y consigue producir comicidad y que el espectador se pregunte si debería reírse en esos momentos.

En conclusión, El vicio del poder es una gran película, con un estilo que quizás no agrade a todo el mundo por el hecho de incluir comedia en un tema tan serio. Sin embargo, las actuaciones, la edición y el tono son extraordinarios. Al final, El vicio del poder intenta mostrar el descenso a la inmoralidad de una persona y cómo el poder corrompe y nos afecta a todos, es algo que se consigue a la perfección en este filme.



el autor

Actualmente estudio traducción e interpretación, pero mi verdadera pasión es el cine, una pasión que, en mi caso, no comprende de géneros, solo de calidad.

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