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Crítica de Hierro temporada 2. Un buen final para una gran serie

Hierro es una de las producciones originales de Movistar+ de mayor éxito y con mejores críticas. Personalmente, me parece una de las mejores series españolas que hemos podido ver en los últimos dos años y eso, con el nivel que ha habido últimamente en la ficción de nuestro país, son palabras mayores. A la hora de enfrentarse a su segunda temporada, recién terminada de emitir en Movistar+, quedaba la duda acerca de si los responsables optarían por repetir las cosas que ya habían funcionado en la anterior o bien se arriesgarían a ir por nuevos caminos.

Pues bien, ni una cosa ni la otra, sino las dos juntas. Los responsables de la ficción, los hermanos Coira (Pepe como creador y Jorge como director) han sabido hacer creíble el universo de la serie logrando que esta segunda temporada beba de los personajes y cabos sueltos de la primera a la vez que ofreciendo novedades muy interesantes que dan un aire nuevo a la historia.

Crítica de Hierro, primera temporada. Buen thriller con dos grandes protagonistas

Para ello usan dos tramas separadas que poco a poco van convergiendo hasta llegar al gran final. La primera se basa en el vacío de poder que ha dejado, en la temporada anterior, la muerte de Samir , la gran jefa del submundo criminal a la que daba vida Antonia San Juan. Su lugar es ocupado por su hijo Fadi (Enrique Alcides), un hombre trastornado y mucho más extremo y peligroso que su madre.

Fadi le pone las cosas en su sitio a Díaz

Por otro lado, tenemos la disputa que envuelve a una expareja por la custodia de sus dos hijas, siendo la madre las niñas, familiar de la niñera de la jueza Candela Montes, por lo que la protagonista de la serie tiene un vínculo con un caso que se ve complicado por la difícil situación de la pareja. Ella, Lucía Dueñas (Aroha Hafez), una exyonqui que quiere rehacer su vida y él, Gaspar Cabrera (Matías Varela), un personaje muy turbio con carácter violento y posibles vínculos con el tráfico de drogas en Sudamérica.

Lucía Dueñas y su abogado, un viejo conocido de la serie

Además, Gaspar Cabrera tiene intereses económicos muy importantes en El Hierro. Quiere hacer un megacomplejo turístico y sólo le falta hacerse con un terreno en concreto para ponerlo en marcha: la platanera. El pobre Díaz está en todos los fregados. Cuando le empiezan a llover los problemas, no sabe si es por su relación con Fadi o por su negativa a vender la platanera.

Gaspar con Díaz y su hija en la dichosa platanera

La trama criminal hace que la presencia de Díaz no se sienta como un añadido a esta segunda temporada por lo bien que funciona su personaje y la química que tiene con la jueza. Y la otra parte de la historia permite profundizar en lo personal y familiar, conectando de alguna manera con la idea de los sacrificios que conlleva el ser padre o madre y lo que estamos dispuestos a hacer por nuestros hijos. Todo ello subrayado por la compleja situación familiar de la jueza con su hijo enfermo.

El gran problema al que se enfrenta la serie es la presentación del conflicto sobre la custodia de las niñas. Los responsables no optan por el camino fácil y en todo momento presentan los hechos como son y, más importante aún, tal y como los debe ver la jueza que tiene que tomar una difícil decisión. El tema no se hace pesado en ningún momento, a lo que ayuda el gran papel de los actores, sobre todo un inquietante Matías Varela y unas chicas (interpretadas por unas solventes Helena Sempere y Naira Lleó) que actúan como lo que son, unas niñas atrapadas en los problemas de sus padres.

Dácil y Ágata, las hijas de Gaspar y Lucía

A pesar de que esta temporada consta de sólo seis capítulos (por los ocho de la primera) los acontecimientos se van cociendo a fuego lento, con esa clama propia de la isla, pero siempre con la impresión de que hay algo importante en juego y que una pequeña chispa puede desencadenar un gran incendio. Una chispa que prende en el sorprendente final del tercer episodio. Por eso hya, durante todo el metraje, una sensación de calma tensa que mantiene al espectador pegado a la pantalla.

Si la temporada anterior se cimentaba en el enfrentamiento entre la jueza Montes y Díaz (unos grandísimos Candela Peña y Darío Grandineti) en esta hay un reparto más coral que hace crecer la serie, aunque lo que no falta es la presencia, una vez más, de la propia isla de El Hierro como marco incomparable .

Ha llegado la hora de despedirse de la jueza Candela Montes

El final de la serie presenta un cierre satisfactorio a las dos tramas que hemos ido viendo a lo largo de los episodios, quedando todo cerrado y bien cerrado. Movistar ya ha anunciado que no veremos una tercera temporada, lo que me parece una gran idea ya que es mejor saber despedirse en todo lo alto sin alargar las historias más de la cuenta. La etapa de la jueza Candela Montes en El Hierro queda finalizada mientras que Díaz parece haber encontrado por fin algo de paz. Y la producción queda como una serie de 14 capítulos de un nivel muy alto con final cerrado para poder ver siempre que nos apetezca visitar la bella isla de El Hierro.

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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