Crítica de Jojo Rabbit, el nazismo infantilizado

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Buenas queridos lectores, y bienvenidos a la crítica de Jojo Rabbit, película no comprendida por muchos y adorada por otros, hasta tal punto que incluso se le ha nominado a los Óscar de este año (podéis ver aquí las nominaciones). Yo, que tenía las expectativas bastantes altas tanto por el tipo de película que es como por los trabajos anteriores que había visto de su director, me sitúo en el segundo grupo.

JoJo Rabbit me gustó bastante nada más verla, pero según ha pasado el tiempo y he podido rumiarla, he de decir que me gusta incluso más, y que considero que es una película excepcional en muchos aspectos. En primer lugar y de la manera más evidente, podemos hablar de su originalidad, especialmente en materia de la 2ª Guerra Mundial. Aunque ha sido calificada como comedia por todos los medios, a mí me parece que esa clasificación necesita de matices muy claros, porque ha creado expectativas a mucha gente que han acabado por decepcionarles. La razón por la cual no ha convencido a mucha gente es que la sucesión de tonos en la película les ha parecido inorgánica, confusa e inconsistente, desde tierna hasta trágica en un parpadeo. Pero es que yo diría que más que una comedia per sé Jojo Rabbit es una película narrada enteramente en primera persona desde la perspectiva de Jojo, nuestro protagonista, que da la casualidad de que es un niño pequeño bastante tierno, inocente e imaginativo, transformando el horror con una especie de gafas happyflower para nosotros, los espectadores. Considero que esta distinción es importante porque a pesar de que la comedia lleve la voz cantante en la película sin ninguna discusión, el tono amargo y oscuro del conflicto siempre está presente, en algunas ocasiones pasando al primer plano y dando una bofetada o vuelta de tuerca a la película, aunque el tono fantasioso de Jojo no deje nunca de desaparecer, porque recordemos que aunque nazi y traumatizado, no deja de ser un niño, y la película, una pieza atípicamente optimista y alegre.

Y es que la película, partiendo de esta pesquisa, está excepcionalmente bien narrada y conseguida, cosa nada fácil. Mientras el largometraje avanza como una comedia absurda pero al uso y te vas familiarizando con el protagonista, poco a poco, de manera constante y sin reparos puedes notar cómo la alegre y fantástica percepción de Jojo, en la que los judíos duermen como murciélagos y ejercen control mental sobre los nazis, así como que Hitler es su mejor amigo y la mar de simpático, va envolviéndose y siendo atrapada por las oscuras garras de la realidad, que al final acaban por estar muy pero que muy presentes, convirtiéndose casi en una tragedia sólo salvada por la incomprensión, deformada e incrédula visión de nuestro protagonista, probablemente apoyada por la educación de su admirable madre.

Y es que el trato que se le da por ejemplo al nazismo también es atípico y personalmente creo que muy acertado. No se representa a los individuos nazis con acritud, como a personas irreversiblemente malignas y desde una posición de superioridad moral, sino como a gente en su mayoría irreflexiva, indolente y sobre todo más burra que un arado que se dejaron llevar por un movimiento que fue como una vorágine de fanatismo y estupidez supina, y que a pesar de ser profundamente absurda e idiota, hizo mucho, muchísimo daño. Bien se ve el contraste entre las tropas estadounidenses y las nazis, que parecen formadas por oligofrénicos.

Todo esto sin contar con la fantástica dirección de la película a manos de un ya muy respetado Taika Waititi, que además debo decir que es un desternillante Hitler. El estudio del color, los recursos cinematográficos e incluso la banda sonora hacen un fantástico acompañamiento a las excelentes interpretaciones de la película, destacando a Roman Griffin Davis, que me parece que bien se merecía una nominación incluso por encima de Scarlett Johansson, que también hace un fantástico papel.

Por último y para justificar a esta película como una de las mejores del año es que es absolutamente e innegablemente entretenida y divertida, lo que sumado a los puntos dichos anteriormente hace de ella una película para ver una y otra vez, encontrar cosas nuevas que profundicen más aún en su narración y sobre todo disfrutar como un enano viendo las aventuras y desventuras de Jojo, sus infantiles ocurrencias y su innegable ternura.

¿Y vosotros, a qué esperáis para verla?



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

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