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Crítica: El Libro de la Selva, espectacular e inmersiva

Los clásicos nunca mueren“, o al menos eso es lo que nos ha querido vender la industria del cine en los últimos años para justificar la incesante remesa de antiguos títulos recocinados y reestructurados para los tiempos modernos. Unas veces funciona, otras veces no lo hace en absoluto. A través de esta estela, Disney ha decidido darle vida a sus viejos filmes de animación mediante la imagen real, modificando elementos para hacerse con los tiempos que corren y comercializado ya dos títulos relacionados con archiconocidos clásicos de su filmografía: Maleficent (2014) y Cinderella (2015), que han sido por lo general recibidas sin pena ni gloria.

Parece que para este 2016 la apuesta tenía el nombre de The Jungle Book, más conocida en España como El Libro de la Selva, y probablemente habría sido un objeto más de mero pasatiempo de no ser por la inteligente jugada de la factoría de poner tras las cámaras a un versátil Jon Favreau, razón principal de que el interés personal sobre esta cinta aumentara.

Favreau es un hombre del que se pueden esperar un rango muy amplio de cosas. Nos sorprendió con una genial Iron-Man (2008), nos decepcionó con Iron-Man 2 (2010), realizó productos extraños y olvidables como Cowboys & Aliens (2011) pero cintas del frescor de Chef (2014), en las que se muestra que con más libertad creativa funciona mejor. Un poco de esto es lo que ha ocurrido en ésta apasionante El Libro de la Selva.

Mowhli y el Rey Louie

La cinta, como la mayoría sabrán, está basada -con bastante fidelidad- en las novelas de Rudyard Kipling, que son básicamente un compendio de cuentos en los que se da voz a los animales, y son ellos a través de los que pretende instruir mediante lecciones morales sobre la vida. Como protagonista tenemos a Mowgli, un muchacho que fue criado junto a una manada de lobos después de que la pantera Bagheera lo rescatara en la jungla siendo este un bebé. Sin embargo, el temido Shere-Khan, un enorme tigre de bengala, no acepta la convivencia de un humano entre los animales de la selva, lo que obligará a Mowgli a huir en busca de los que son como él para salvar la vida.

De principio a fin lo que se presenta a nosotros al sentarnos en la butaca es un film dinámico y ante todo bello. Los escenarios, la jungla, los cielos, el clima, los personajes y en particular las tomas… todo está mimado y cuidado, todo goza de un aspecto muy realista que nos sumerge completamente en las selvas de la India, pero que ante todo resulta delicioso presenciar. Es cuando uno descubre que la película ha sido rodada en una nave industrial de once plantas de Los Angeles cuando entiende el minucioso trabajo del estudio en reproducir al milímetro cada planta, cada hoja y cada piedra, pues ninguna toma fue rodada en junglas reales.

Una selva impresionante
Una selva impresionante

El ritmo del film resulta trepidante, con momentos de calma y sosiego regados de un humor bastante amable (no olvidemos que sigue siendo un film para todos los públicos), pero que alcanzan una alternancia bien medida con acción espectacular  para lograr un buen equilibrio. La historia es sencilla y no aporta nada nuevo al panorama cinematográfico, no vamos a encontrar aquí revelaciones vitales ni profundas reflexiones, más bien filosofía light pero sinceramente agradecida que se centra esencialmente en la idea de ser siempre uno mismo a pesar de las dificultades.

En cuanto a los personajes, a parte de un debutante Neel Sethi (Mowgli), que irradia ternura pero cumple con su papel, el resto son animales que hablan. Sin embargo, todos ellos han sido medidos para albergar una personalidad variada, con marcados tópicos, por supuesto; pero nada que llegue a resultar molesto o que pueda chirriar. Es más, las voces que han aportado los actores de doblaje dan mucho juego a sus respectivos personajes. Bill Murray dobla a Baloo y Ben Kingsley a Bagheera; Scarlett Johansson a Ka, Christopher Walken al Rey Louie e Idris Elba a Shere Khan. Y todos, absolutamente todos, están fantásticos. Por tanto, recomendaría especialmente su visionado en versión original de forma que se puedan captar todos los matices de los personajes.

Idris Elba es Shere Khan
Idris Elba es Shere Khan

La pregunta que muchos se estarán haciendo, por otro lado, es si la banda sonora tiene relación con la película homónima de animación del año 67. Pues bien, dejando claro que esta nueva cinta no es un musical -por lo que personalmente doy las gracias-, aquellos que siguen enamorados de la antigua se encontrarán con un par de sorpresas muy agradecidas y con una excelente banda sonora basada en temas ya conocidos.

El Libro de la Selva no creará un género nuevo, pero es un ejercicio visual de entretenimiento que se equilibra de forma inteligente con una historia solvente y un reparto inolvidable. Disney puede apuntarse un tanto con esta cinta.

Manuel Palacioshttp://www.elmundoviajero.com
Soy gran aficionado a los cómics, la música y los videojuegos, artista marcial y viajero incansable. Participo activamente en blogs de diversas índoles y trabajo puntualmente en temas de diseño gráfico.

1 COMENTARIO

  1. Muy de acuerdo con lo que dices. Para mi el resumen de la película es: bonita. Es una película que se disfruta tan sólo por lo espectacular.

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