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Crítica The vast of night, un homenaje simpático a la sci-fi de los años 50

Amazon Studios nos trae una oda a la ciencia ficción clásica de los años 50 dirigida por Andrew Patterson, su primera película y proyecto personal.

He de confesar que estaba pendiente del estreno de The vast of night desde hacía semanas. Cuando se trata de ciencia ficción relacionada con la temática OVNI, no lo puedo remediar, me encanta.

Vivimos en la época de las grandes y potentes empresas de streaming (Amazon Studios, Netflix, HBO, AppleTV, Disney+, …) apisonadoras de contenidos digitales que estrenan productos sin apenas supervisarlos y a contrarreloj, a golpe de talonario. Esto va en detrimento de la calidad de estas. Últimamente he visto productos en los que me he planteado seriamente hacer un buen filtro antes de sentarme delante de la TV y perder tontamente el tiempo de mi vida (Código 8 o Bloodshot son claros ejemplos). Aunque no todo debe ser crítica, pues hay varios casos en los que estas plataformas nos han ofrecido unos productos espectaculares. En concreto, Amazon Studios está haciendo mucho esfuerzo en el género de la ciencia ficción. Gracias a ellos pudimos disfrutar de una maravilla visual como Tales from the loop, y gracias a ellos vibramos en el sillón con la cuarta temporada de The expanse, rescatándola de su cierre por Syfy, inyectándole presupuesto y mejorándola notablemente.

En este caso, Amazon Studios le ha comprado esta producción a un director desconocido para potenciarlo y estrenarlo a nivel mundial. Y aquí hay evidentemente un beneficio mutuo.

Esta es la primera película de Andrew Patterson, y se nota. Pero eso no es malo. Lo bueno es la historia que hay detrás de su más que notable película. Andrew la comenzó a hacer en el año 2016, financiándola él mismo, con un guion que escribió él junto con Craig W. Sanger bajo el seudónimo de James Montague. Su película fue rechazada hasta en 18 festivales de cine consecutivos. Hasta que por fin, en 2019, fuera estrenada en el Festival de Cine de Slamdance (que tiene lugar todos los años en la estación de esquí de la fantástica ciudad de Park City, Utah), en el cual.. ¡ta ta chán! ganó el premio a la Mejor Película Narrativa. Todo esto tiene mérito, ¿no? Aquí es cuando Amazon Studios entra en juego para tener los derechos de un buen producto y para mí lo es.

Sobre la película, narra de una manera característica a base de diálogo y más diálogo un suceso extraño durante la noche en un pueblecito de Nuevo México (Norte-América) llamado Cayuga. Los protagonistas son dos amigos, un egocéntrico pinchadiscos de la radio local llamado Everett (Jake Horowitz) y una chica muy retraída y tímida llamada Fay Croker (Sierra McCormick) que le pide ayuda a Everett para poner en funcionamiento su nueva grabadora de sonidos. Ambos comparten una alocada pasión por la tecnología y las noticias del futuro. El resto del pueblo está en el pabellón de la Escuela Superior, donde se celebra un “importante” partido de baloncesto contra el equipo de un pueblo cercano. Fay tiene turno de noche como teleoperadora telefónica, es ahí donde va a escuchar un sonido recurrente de ondas de radio que interrumpe tanto su centralita como el programa local de música de radio de su amigo Everett.

Everett y Fay tendrán que buscar la prueba irrefutable de lo que les cuenta un soldado tras una llamada telefónica.

La historia es muy simple, sin giros de guion, sin efectos especiales, tan solo con diálogo, a veces lento y otras (como los primeros 10 minutos de película) muy rápidos y estresantes.

Bienvenidos al cine independiente de bajo presupuesto. La película es un viaje a los años 50, la Norte-América profunda, en pleno auge de la Guerra Fría contra los soviéticos, de ciudadanos norteamericanos con notables paranoias de misiones secretas militares, todo centrado en un diminuto pueblo de Nuevo México en el cual buscarán respuestas al misterio que ocultan unas ondas de radio que aparecen de repente. Es un fuerte guiño al cine clásico de la época, lo podríamos catalogar como un capítulo más de The Twilight Zone.

El film es completamente minimalista, me recuerda mucho a la excelente The man of the Earth. Está claro que este director no es Spielberg con Encuentros en la Tercera Fase pero es que tampoco lo pretende, más bien lo cuadraría en un Spielberg haciendo Cuentos Asombrosos. Utiliza unos característicos planos y secuencias largas, de los que a veces abusa en exceso. Véase cuando Fay está trabajando en la centralita telefónica, se tira minutos y minutos enfocando tan solo su rostro mientras ella atiende las distintas llamadas. Pero hay algo característico en su forma de rodar esta película y es el uso que hace con la cámara en movimiento. Atención al plano larguísimo a ras de suelo que conecta los dos personajes principales atravesando todo el pueblo simulando ser una onda radiofónica, por la mitad del camino entrará al pabellón donde están jugando el partido y volverá a salir, etc… es una maravilla.

Esta película está plagada de pequeños guiños a la ciencia ficción, por ejemplo, la radio local se llama WOTW, que hace una clara alusión a la radiofónica War Of The World de Orson Welles del año 38. O que el pueblo se llama Cayuga, clara alusión a la productora que estrenó la serie The Twilight Zone en el año 59, Cayuga Productions.

Evidentemente, no iba a terminar la película sin un solo efecto especial y al final nos reserva un poquito de ordenador, otro guiño al diseño de las naves espaciales de Spielberg en Encuentros en la Tercera Fase, aquello de una nave espacial pequeña que se mete dentro de una nave nodriza gigantesca.

Lo creáis o no, ese hombre con pelo y barba larga tiene solo 38 años, y sí, es el director.

En definitiva, es una película simpática, de bajo presupuesto, que si nos dejamos llevar por el argumento tras los asfixiantes quince primeros minutos, nos hará pasar un rato muy agradable, sin giros de guion, sin tener que pensar, solo observar la trama sencilla y directa. A mí me ha gustado ver que con poco dinero se puede hacer entretenimiento y no como otras películas con un presupuesto millonario que dan pena.

Bravo por Amazon Studios (Buen ojo) y bravo por el director Patterson, primera película (le ha costado llegar ahí) y me lo apuntaré en la lista de los que hay que seguir de cerca sus futuros proyectos, ahora eso sí, esperemos que con más presupuesto no decaiga el darle al coco y hacer un buen guion.

Una película notable. La recomiendo.

Un abrazo a todos y seguid haciendo lo que más felices os haga.

Ex colaborador de la webhttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Ex colaborador de Las cosas que nos hacen felices al que agradecemos su tiempo y su aportación. Muchas gracias.

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