Sorprende como HBO max, siendo una sombra de lo que fue, con sus The wire, Los Soprano, Hermanos de sangre o Roma, y en plena desintegración de los productos de la plataforma, aún siga exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Porque puede que haya cosechado un gran éxito con The pitt, la galardonada serie de médicos de urgencias, pero lo que genera una fortuna a HBO Max es el universo de Juego de tronos. Ahora, tras años de retraso, se estrena El caballero de los siete reinos, adaptación de las novelas Los cuentos de Dunk y Egg.
Enlace a El caballero de los siete reinos en HBO Max.
Análisis de todos los episodios de Juego de Tronos.
Análisis de todos los episodios de La casa del dragón.
Análisis de todos los episodios de El caballero de los siete reinos.
Damos por terminada la primera temporada de El caballero de los siete reinos, una serie de seis capítulos que empezó de forma titubeante pero que ha acabado siendo adorada por los seguidores, con un cuarto y quinto episodio encumbrado a nivel de crítica y público. La segunda temporada está cantada y el fenómeno Juego de tronos parece no tener fin.

Tras el Juicio de los Siete, es el turno de abordar las consecuencias de un estúpido combate cuyo origen ya todos han olvidado pero que se ha llevado la vida del heredero al trono de los Siete Reinos.
Pese a lo épico de su victoria, la muerte de Baelor ha supuesto una jarra de agua fría para todo Vado Ceniza. Todos piensan que su muerte ha resultado absurda, por muy motivada por el honor que fuera. Y todos contemplan a ser Duncan como el culpable. Como también a Maekar, el nuevo heredero al trono tras haber destrozado la cabeza de su hermano con una maza.
Mientras Duncan se fustiga por lo ocurrido, los hay que han ganado algo más que fama con el combate. Raymun Fossoway contrae matrimonio con una de las prostitutas del campeonato (se sospecha que por algo más que amor).
Maekar le propone a Duncan que acepte a su hijo pequeño como escudero en Refugio Estival, pero nuestro protagonista no quiere saber nada más de príncipes. Es cuando se encuentra con su hermano mayor que se convence de que la única posibilidad de que Egg no se convierta en alguien como su hermano Aerion es su influencia como caballero errante.
El futuro rey rechaza esa opción. Un rey descendiente de la sangre del dragón solo puede dormir en cómodas alcobas y comer la mejor carne del reino.
Sin embargo, Egg es de otra opinión. Desobedeciendo a su padre y sin decírselo a Dunk, se ofrece a ser su escudero. Juntos parten a Dorne a buscar a la titiritera de la que el protagonista está enamorado.
El caballero de los siete reinos ha demostrado que el mundo creado por George R.R. Martin todavía genera expectación entre sus fans. Pese a que la serie se vendía como la hermana pequeña de Juego de Tronos y La casa del dragón, sus tres últimos episodios han desbordado las expectativas de los fans, entusiasmados ante el nuevo fenómeno producido por HBO Max.
Y he de decir que no les falta razón. Los tres últimos episodios de El caballero de los siete reinos elevan el listón…porque los tres primeros dejan mucho que desear. Al final, con su pequeña historia situada en el torneo de Vado Ceniza, da la sensación de que la historia de Dunk y Egg daba para una película apañada en lugar de una miniserie de seis capítulos.
Esto se nota en que el tono general de la primera mitad de la historia; anclada en el humor zafio y en la estupidez de la nobleza, es puro relleno, una mera repetición de temas que nos ayudan a conocer a unos personajes que no terminan de definirse en la serie más allá del caernos bien.

Eso sí, cuando llega la seriedad con las graves consecuencias de esa mencionada idiotez de la nobleza, la serie se eleva. Es decir que mejora cuando más recuerda a Juego de Tronos.
El mayor acierto de la serie es la presencia de dos personajes que asombran por su defensa del honor en una tierra tan poco dada a la nobleza (la de verdad, no la de título). Hablamos de Baelor Targaryen, con su tan admirable como estúpido sacrificio, y de nuestro protagonista, ser Duncan el alto, un enorme bonachón con el que es imposible no encariñarse y que supone el reflejo de todos nosotros como asombrados espectadores de la gran cantidad de injusticias con las que la nobleza pisotea, porque sí, a la plebe.
Por primera vez, quitando aquellas tramas de Arya Stark vagando por los caminos en su huida de Desembarco del Rey, vemos a la nobleza como lo que es: una panda de hijos de puta a los que no les importa nada más que hacer valer su sangre por encima de los demás.
En definitiva, El caballero de los siete reinos es una serie entretenida que no pasará a la historia en su ampliación del mundo creado por George R.R. Martin, pero que hará las delicias con una entrega más de violencia medieval, esta vez maquillada con un humor grueso con el que han pretendido desligarse de la serie madre… sin darse cuenta que su mayor virtud radicaba en cuanto más se acercaba a ella.
¡Un saludo y sed felices!
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