Después de una temporada llena de emoción y momentos de mucha tensión que construyeron un conflicto de una escala nunca antes vista en la serie, el final de temporada de Invencible logra ser el cierre perfecto para el conflicto que involucra a los seres más poderosos del universo, dejando a los personajes en una situación entre la espada y la pared que no podrán evadir.
La batalla emocional
Después de los primeros seis capítulos de Invencible, todo estaba llegando a un punto de no retorno donde el conflicto era más que inevitable, dejando todo preparado para una batalla colosal. Y si bien ello ocurre y es uno de los mejores momentos de toda la serie, lo que más destaca del capítulo y lo hace especial es cómo, a pesar de toda la acción, se toma el tiempo de desarrollar a sus personajes.
En el episodio 7, antes de la gran batalla, conocemos más a cada miembro de la Coalición de Planetas junto con los miedos y dificultades que enfrentan. Vemos que no son simples peones en un tablero, sino personas que tienen mucho que perder y cuya responsabilidad sobre sus hombros los supera enormemente.
Esto le da un giro a los momentos de acción. Conocemos las convicciones de todos, pero más que nada sus dudas: las de Mark (Steven Yeun) sobre si sobrevivirá, las de Omni-Man (J.K. Simmons ) sobre si todo ha valido la pena a pesar de haber traicionado a su raza entera, o las de Thadeus sobre si eliminar a todos los viltrumitas o existe aún salvación para ellos. Esto hace que la guerra no tenga solo un peso de poder, sino también uno sentimental. Y que cada golpe, muerte o momento de peligro se sienta mucho más importante. La serie se toma el tiempo de que entendamos y nos encariñemos con los personajes para lograr que, aunque todo sea a una escala gigantesca, puedan sentirse cercanos.
En el episodio final de la temporada esto se nota aún más. Si algo ha caracterizado a Invencible en sus finales de temporada es que todo conduce a una resolución con acción; todo se construye para tener el gran enfrentamiento contra el villano de la temporada. Pasó con Omni-Man, con Levy y con Conquest. Pero en esta ocasión se decidió tomar otro rumbo, uno donde se pone el foco a las consecuencias. Vemos a nuestros protagonistas perder y, a diferencia de la primera temporada, no queda ninguna gran esperanza de que la situación se revierta.
La serie hace un trabajo de guion excepcional. Pasamos del capítulo anterior, donde Mark logró hasta destruir un planeta, pero aun con eso y su demostración de fuerza, lo más interesante sigue siendo su parte humana. Lo vemos tener miedo. Durante todo el capítulo vemos su temor a que Thragg llegue a la Tierra y mate a todos sus seres queridos, y esto crea un final de temporada increíble, puesto que humaniza tanto al protagonista que es imposible no sentir su miedo y preocupación.
Todo esto conlleva a que las acciones de Invencible sean entendibles y cómo, aunque no sea lo normal dentro de las historias de superhéroes, acepta que perdió y que no tiene ninguna oportunidad, dejándolo en un punto donde no había estado antes, terminando de desarrollar su etapa más violenta y aprendiendo que puede controlarse y tomar decisiones inteligentes más allá de matar y resolver todo a los golpes.

El paso de la destrucción
La acción es una de las mejores partes no solo de la temporada, sino de la serie entera. En el capítulo 7 se da la confrontación definitiva entre la Coalición de Planetas y los viltrumitas. Todo se junta con los personajes más poderosos conocidos contra la raza más fuerte del universo.
Un problema constante de los enfrentamientos entre personajes tan poderosos es que se pierde un poco el valor sentimental de la escena, pero en este caso no es así. La batalla tiene el estilo característico de Invencible: visceral, crudo y con bastante gore, pero además construye la tensión desde un primer momento. Se establece cómo los protagonistas están en desventaja y cómo en cualquier momento podrían morir, haciendo la escena bastante tensa, más aún con la presencia de Thragg, el cual está presente pero no participa. Esto hace sentir aún más el peligro de su personaje, ya que aun sin él los protagonistas están perdiendo; con él en combate todo estaría completamente perdido.
A cada personaje se le da su momento de brillar y vemos interacciones muy interesantes, en especial entre Allen y Zoe, quienes han tenido una gran dinámica a lo largo de la temporada y verlos batallar juntos es bastante entretenido.
También vemos hasta qué punto Invencible ha evolucionado, siendo capaz de contener prácticamente a cualquiera de los viltrumitas que están en la batalla. Todos se complementan a la perfección, dando un dinamismo diferente en esta pelea, puesto que más que un enfrentamiento de uno contra uno, como normalmente sucede en Invencible, tenemos una batalla completa con varios combatientes, obligándolos a interactuar entre sí y siendo esto un gran añadido bastante refrescante para la acción de la serie.
En uno de los momentos más impactantes de la serie, la acción llega a un punto masivo de destrucción detonando en la destrucción de Viltrum, siendo un momento que impacta tanto por la escala como por su significado y funcionando como el clímax del desarrollo de los protagonistas hasta el momento, donde rechazan por completo su naturaleza.
Toda la escena lleva un ritmo magnífico y se da el tiempo de mostrar tanto la epicidad como las complicaciones del momento, siendo una de las escenas mejor escritas de toda la serie.

El mejor villano de la serie
Thragg (Lee Pace), a pesar de que a lo largo de toda la temporada no había tenido intervenciones muy marcadas, venía construyéndose poco a poco como una amenaza enorme y alguien cuya manera de mantenerse al margen de la batalla parecía más un tema de ego que de miedo.
En el episodio 7, todas las dudas sobre si podía llegar a ser uno de los mejores villanos de la serie quedaron completamente zanjadas. Se muestra como un villano al que los protagonistas no pueden enfrentar, no por alguna situación de la trama o porque no puedan llegar hasta él, sino simplemente porque no están a su nivel.
Desde la temporada uno hemos visto el poder de los viltrumitas empezando con Omni-Man, el cual causó una destrucción masiva en su pelea contra Invencible. Eso nos dio a entender que, si quisiera destruir la Tierra, lo lograría sin una oposición real.
Conocemos que Thadeus es el líder de la Coalición de Planetas y uno de los viltrumitas más viejos, quien logró matar al antiguo emperador. Durante cuatro temporadas vemos cómo Invencible creció y es capaz de plantarle cara a cualquier viltrumita e incluso eliminar a uno de los más fuertes como Conquest. Aun con todo eso, ninguno logró hacerle siquiera un rasguño a Thragg.
La amenaza de Thragg se siente porque es intocable. Tenemos personajes con la suficiente fuerza para destruir planetas y personajes con armas de energía infinita, y aun con eso ninguno logró sacarle aunque sea una gota de sangre. Y esto, lejos de hacerlo aburrido, lo vuelve aún más interesante, porque podría matarlos a todos fácilmente y destruir a la Coalición, pero cree que todos están por debajo de él y no necesita ensuciarse las manos, lo que lo convierte en un personaje sumamente soberbio y esa misma soberbia es justamente la causa de sus derrotas.
Thragg no es interesante solo por su nivel de poder, sino porque es imperfecto. Aunque logra derrotar a los cuatro viltrumitas de la Coalición, su imperio perdió aún más. Pudo detener fácilmente todo antes de que siquiera empezara, pero no lo hizo por soberbia, lo que deja ver que no es un buen líder y que en realidad no busca lo mejor para su pueblo, sino únicamente más poder y fuerza.
Eso hace que este sea su punto débil y la forma en la que puede ser derrotado, aunque no físicamente, siendo una dinámica muy interesante y que no solo se basa en el poder.
Al igual que en el episodio 8, vemos otra faceta de él, lejos de la batalla, donde tiene una faceta más calculadora y sabe que no puede ganar del todo, obligándose a tener que hacer un trato con Invencible y usando la manipulación y la estrategia para lograr sus objetivos, lo que lo hace un villano mucho más inteligente que el promedio, además de peligroso, ya que no solo causa destrucción aleatoria, sino calculada, convirtiéndole ello en un peligro constante.

Invencible, en su temporada 4, logra llegar a una catarsis tanto narrativa como emocional y sigue la ruta de no ser una historia centrada únicamente en la acción vacía, sino una donde lo principal es el desarrollo de los protagonistas y cómo estos se enfrentan incluso a dilemas existenciales alejados del heroísmo, centrándose más en su valor como personas.
Esa es una característica que eleva a la serie al siguiente nivel y que, a su vez, deja las bases para una continuación mucho más emocional y que no se guardará nada en la deconstrucción de sus personajes.
Sin duda, la temporada 4 de Invencible mantiene el nivel de sus antecesoras, posicionándose como uno de los mejores productos de superhéroes del momento.
Pueden encontrar nuestra opinión del resto de capitulos en la temporada Invincible (Invencible) Temporada 4: Las consecuencias de ser un heroé (capitulos 1-4) Invincible (Invencible) Temporada 4: Brutalidad fisica y emocional (capitulo 5) y en Invincible (Invencible). Temporada 4: El preludio de la gran guerra (capitulo 6)



