Dos años después de su titubeante final, volvemos a Poniente y al universo ideado por la mente maestra de George R. R. Martin. En un mundo dominado por Netflix, el fenómeno televisivo (junto a Perdidos) del siglo XXI fue la fantasía épica con dejes de telenovela familiar Juego de Tronos. Ahora es el turno de La Casa del Dragón, precuela centrada en los Targaryen.
Análisis de los capítulos de La casa del dragón.
Análisis de los capítulos de Juego de Tronos.
Análisis de los capítulos de El caballero de los siete reinos
2026 está siendo un año “dulce” para el mundo creado por el escritor George R. R. Martin. Y entrecomillo el adjetivo porque seguimos sin noticias de lo que los fans ya nos hemos cansado de esperar: el sexto libro de la saga Canción de Hielo y fuego, adaptado libremente en las últimas y flojas temporadas del fenómeno Juego de Tronos.
A principios de año tuvimos la modesta y bien recibida El caballero de los siete reinos, una entretenida propuesta que se ha elevado de forma sorprendente a los altares de la televisión al marcarse un Deadpool en pleno boom de superhéroes. Esto es, satirizar las complejas dinámicas de poder de la nobleza de Poniente centrándose en las más mundanas ambiciones del pueblo llano.
Eso sí, lo más celebrado seguía siendo el capítulo del duelo a siete que, curiosamente, era el que más recordaba a la serie madre.
Ahora llega la tercera temporada de La casa del dragón, una historia continuista con lo visto en Juego de Tronos que desfila con todo el músculo financiero de HBO y con unos cuantos serios problemas narrativos.

Estos se centraron, fundamentalmente, en una segunda temporada en la que el fin de fiesta nunca terminó de llegar. Hace dos años (y podéis verlo en mi análisis del final de la segunda temporada de La casa del dragón) dije que aquel episodio era un penúltimo episodio.
Ahora, en este primer capítulo de la tercera temporada, queda claro que, siendo un episodio espectacular, en el que no paran de pasar cosas y ocurrir momentos estelares, se siente descolocado. Porque sí, La casa del dragón es una serie en la que parece que sus creadores no han tenido en cuenta que venimos de dos años desde su anterior capítulo y, por tanto, el reenganche debería ser paulatino. Siendo honesto, me ha costado situarme con el conflicto de algún que otro personaje.
¿QUÉ CUENTA EL PRIMER EPISODIO DE LA CASA DEL DRAGÓN?
La segunda temporada terminaba con la oferta de Alicent Hightower de permitir a los Negros invadir Desembarco del rey para frenar la espiral de violencia.
Sin embargo, la huida de Aegon y ser Larys obliga a Aemond, cada vez más paranoico, a quedarse en la capital en contra de lo previsto por su madre.
En cuanto al rey de los Verdes, es capturado rápidamente eliminando toda posibilidad de generar una dinámica con ser Larys que recordara a la de otras grandes parejas del mundo de Poniente (como Arya Stark y Sandor Clegane o Jaime Lannister con Brienne de Tarth). Gracias a la diplomacia de Larys, consigue salvar a un Aegon que no parece aprender pese a sus heridas y serán enviados a Rhaenyra.
Por otra parte, cada bando tiene sus planes.
Los Negros planean tender una trampa a Aemond en Harrenhal combinando las fuerzas del dragón de Daemon con la de los tres bastardos, Ulf el blanco, Hugh Martillo y Addam Velaryon. A su vez, los dragones montados por la familia real ocuparían Desembarco del rey.
Además, Daemon encuentra el apoyo en batalla de los Stark. El Norte, un gran olvidado en la serie, se incorpora al bando de Rhaenyra.
Mientras, Aemond demuestra ser un buen estratega convocando a Ormund Hightower (James Norton, gran fichaje de la temporada) junto con Daeron, un jinete de dragón más que sumar a su mermada causa. Por otra parte, la Triarquía promete romper el bloqueo naval de la Serpiente marina en el Aguasnegras.

Alicent es capaz de convencer a Aemond en una escena que lleva el incesto a otro nivel pero no tenemos tiempo para ver las consecuencias. La triarquía ha llegado.
La batalla del Gaznate enfrenta a las fuerzas de la Triarquía con sus 350 barcos frente a las de la Serpiente Marina. Corlys, a sabiendas de que Lohar, la líder de la flota, tiene algo personal contra él, decide ser una distracción para que no se rompa el bloqueo.
Rhaenyra, un personaje que no me termina de cuadrar y que parece que todas sus decisiones son ajenas a ella, decide intentar intervenir en la lucha para ser encerrada por su hijo Jace, que invita a Baela a acompañarle en la lucha.
Baela, Rhaena, Lohar, Alyn el bastardo de Corlys…todos personajes que recordaba muy superficialmente y que se son fundamentales en este episodio, por lo que el impacto de sus destinos es menor.
Eso sí, si hay algo por lo que destaca La casa del dragón es por el uso de los dragones como si de un arma de destrucción masiva se tratara. Un arma que no se debe usar a la ligera y que los Targaryen se creen con derecho y capacidad para dominarles aunque no sean merecedores de ello.

Así, el hijo de Rhaenyra es un inconsciente que se lanza a la batalla dispuesto a acabar con miles de vidas como si fuera un juego. Y Rhaena se inmiscuye en una batalla con un dragón sin entrenar que provoca estragos en ambos bandos.
El resultado es la muerte de Jace. Una pérdida violenta, a flechazos, sin rastro de música épica, mientras su dragón se sumerge en el mar. La casa del dragón es una serie antibélica que da la razón a los Lannister, Stark, Tully o Baratheon: Los Targaryen estaban condenados a la extinción en el mismo momento en que comenzaron a usar a unas bestias tan destructivas e impredecibles como si fueran sus mascotas.
¡Un saludo y sed felices!
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