Y llegamos a la última película, por ahora, de la saga de Indiana Jones. A la espera de Indiana Jones y el dial del destino, toca afrontar la que para muchos es la peor película de la franquicia, aquella en la que parece ser que cometieron el pecado de meter extraterrestres. Al lío.
Nevada, 1957
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se sitúa en 1957 y huye de los nazis y los chismes religiosos, lo que ya es un punto a favor. El paso del tiempo se hace evidente para el doctor Jones pero muy especialmente para su interprete, Harrison Ford, así que ya no es posible tanta lucha, cabriola y ejercicios gimnásticos imposibles como el de pasar por debajo de un camión en marcha.
Con total acierto, la película opta por ser un retrato de la época en la que se ubica, iniciando la cinta con una carrera de coches de esas que casi le cuestan la vida a George Lucas y que él mismo se encargó de homenajear en American Graffiti.
De ahí a la mítica Area 51, que resulta que es donde se guardó el arca de la alianza en la primera película, introduciendo el accidente de Roswell y situando la obsesión por el comunismo en primer plano. Los rusos, con Cate Blanchett a la cabeza, son los malos de la función. La paranoía se ha instalado y Jim Broadbent no reconoce a su país. Más o menos como ahora. El miedo al poder nuclear también está presente, con Indiana Jones quedando pequeño frente al hongo atómico.

Sin que nos lo den todo mascado, se insinúan las aventuras de Indiana Jones durante la Segunda Guerra Mundial, su rango de coronel, su pasado como agente doble,… Es el regreso a la imaginación y al misterio que nos hurtaron en Indiana Jones y la última cruzada, donde nos lo dieron todo mascado y nos explicaron todo lo que no hacía falta.
El retrato generacional continua con Mutt Williams, el también denostado Shia Labeouf, quien seguramente se limitó a hacer lo que le dijo Spielberg y lo hizo bastante bien. Su primera aparición ya marca que estamos ante un imitador de Marlon Brando, un joven de finales de los 50 que se pasa media película peinándose. “No hace falta que te enfades continuamente para hacer ver que eres duro”, le dice su progenitor. A destacar el casual enfrentamiento entre capullos y engominados en la cafetería.

¡Esto es intolerable!
El tiempo no pasa en balde y quien más acusa el paso del tiempo es el Doctor Henry Indiana Jones Jr. Su padre murió, Marcus Brody murió y ya va llegando a una edad donde la vida empieza a quitarte cosas, como le dice Charles Stanfort (Jim Broadbent). A lo largo de la película, Indiana Jones va transformándose poco a poco en padre, reflejando las actitudes y las expresiones de su propio progenitor en todo lo que concierne a Matt.
Quizás lo que sentó realmente mal a una parte de los espectadores no fueron los extraterrestres sino no poder asumir que todos nos hacemos viejos, incluido Indiana Jones y Marion Ravenwood, y que las cosas cambian. Aun recuerdo cuando un amigo me comentó que se le había caído un mito al verla en pantalla pero de eso iba la película, de envejecer.
Menos set pieces
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal tiene unas escenas de acción menos espectaculares que las películas anteriores y desde luego no han quedado para siempre en el imaginario colectivo. Todo el mundo recuerda la piedra que persigue a Indiana Jones, la huida en vagoneta por las minas o la persecución en el tren del circo del joven Indi.
Sin embargo nadie recuerda o menciona la escena en el Area 51 como no sea para mentar a la madre del guionista David Koepp por lo de la nevera, así como tampoco se recuerda la persecución en moto o la escena del cementerio en Peru. Y la verdad es que si uno las vuelve a ver las escenas palidecen frente a la espectacularidad de las anteriores pero lucen muchísimo mejor.

Eso es así porque Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es la primera y única película de la saga fotografiada por Janusz Kaminski, un hombre que marcó un antes y un después en la filmografía de Steven Spielberg tras La lista de Schindler. En la escena del cementerio es donde se luce especialmente, consiguiendo una iluminación realmente brillante.
No me extiendo más. Supongo que no habré convencido a casi nadie pero me reafirmo: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es una gran película, un retrato de un héroe envejecido que ve como su mundo va quedando atrás pero que finalmente se reconcilia con su pasado. No necesitábamos más.
Lo de cabrearse por los extraterrestres no tiene ningún sentido y más si tenemos en cuenta que estuvieron ahí desde el minuto uno en que decidieron poner en marcha la película. Si no hubiesen sido extraterrestres habrían sido otra cosa y el personal se hubiese cabreado bien igual. Y ojo que para Indiana Jones y la última cruzada barajaron que se enfrentase a un fantasma en un castillo de Escocia, con lo que mejor no nos quejemos tanto y disfrutemos más.
Con esto llegamos al final de la saga, un repaso que ha pretendido ser un homenaje y una crítica al mismo tiempo. No era cuestión tampoco de contarlo todo, que casi todo el mundo ha visto las aventuras de Indiana Jones. Nos leemos en el siguiente post, en el capítulo final, con Indiana Jones y el dial del destino. Un saludo, sed felices.




Hola Pedro, Gracias por esta “saga de artículos” cómo prólogo a la última.
La Calavera de Cristal fué perjudicada por su excesivo hype, se esperava fuera la mejor, y efectivamente no es la mejor de la saga, pero me encanta, sobretodo sus temáticas, sólo que quizá si se hubieran abordado de otra manera… pero insisto, a mí me gusta mucho.
Y una vez vista El Dial del Destino, las tengo al mismo nivel.
Un Saludo y a disfrutar de las cosas que nos hacen felices!!
Hola Jordi. Para mi andan también al mismo nivel. Tienes razón en que decepcionó a muchos pero más por lo que esperaban de ella que por la película en si. Gracias por seguirnos y comentar.