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Las series que nos hacen felices: Spartacus

Bienvenidos a otra entrega más de una sección muy especial como es Las series que nos hacen felices. Cuando mis compañeros de la web propusieron la creación de esta cabecera, no lo dudé ni un instante: quería aportar mi granito de arena y, ese granito, sería Spartacus. Probablemente, muchos dirán al leerme que hay series de más calidad, y lo se de primera mano, que merezcan este puesto de honor en la sección. Pero, como bien dice el nombre de la misma esto va de series “que nos hacen felices“, y no ha habido otra serie con la que yo haya sido más feliz.

Para aquellas almas cándidas que no conozca la ficción de la cadena Starz, tengo que decirles que Spartacus narraba, de manera novelada, la vida del famoso gladiador rebelde Espartaco que luchó por la libertad de los esclavos, oponiéndose a los mandatos establecidos por la sociedad romana. En la serie se cuentan estas aventuras y las peripecias del gladiador junto a sus hermanos de la arena. Fue rodada en Nueva Zelanda y la producciónestuvo a cargo de Steven S. DeKnight y Robert Tapert.

Andy Whitfield/Espartaco y Jay Courtney/Varro

Recapitulemos

La primera temporada, Spartacus: Sangre y arena, consta de 13 episodios los que comprenden cronologicamente desde que Espartaco fue esclavizado en su tierra natal, Tracia, hasta que consiguió liberarse del ludus del lanista Lentulus Batiato (John Hannah). Además, es esencial el personaje de Batiato y cómo sus deseos de medrar en la escala social y política de Roma lo llevan a cometer los peores actos.

Los seguidores de la serie sufrimos un shock al conocer la noticia de que al actor Andy Whitfield, quien daba vida al tracio, se le diagnóstico un linfoma no-Hodgkin del que posteriormente murió, dejando atrás su brillante interpretación y a un personaje potencialmente increíble huérfano. Durante el periodo de tratamiento del actor galés, los productores de la serie decidieron ganar tiempo con la creación de la precuela de la primera temporada.

Así nació Spartacus: Dioses de la arena, conformada por solo 6 capítulos, en los que el actor Dustin Clare daba vida a un gladiador llamado Gannicus, el cual estuvo en el ludus de Batiato años antes de la llegada de Espartaco. Sin dejar a un lado la ascensión al cargo de importante y respetado lanista en toda la república del personaje de John Hannah, la precuela está centrada en la privilegiada vida de Gannicus dentro del ludus, ya que cuenta con el título de campeón de la ciudad de Capua. Hasta que finalmente es liberado. Supongo que todos estaremos de acuerdo en que el personaje de Clare rivaliza en carisma, incluso lo supera, con el de Espartaco. Probablemente, siendo de lo mejor que tuvo la serie de ahí en adelante.

Peter Mensah/Enomao, John Hannah/Batiato y Dustin Clare/Gannicus

Tras el triste acontecimiento que he explicado más arriba, la serie retomó su rumbo en el punto en el que lo había dejado, con una tercera temporada: Spartacus: Venganza (10 episodios). La principal novedad fue que nos encontrábamos con un nuevo rostro que daba vida al personaje protagonista. Así pues, Liam McIntyre recogió el pesado testigo de “hacernos olvidar” a Andy. En esta temporada se narra como Espartaco, acompañado de los demás rebeldes de la casa de Batiato y otros que se fueron uniendo, buscó venganza contra el pretor Cayo Claudio Glabro (Craig Parker), quien asesinó a su mujer y lo hizo esclavo.

Finalmente, la última temporada llego con el sobrenombre La guerra de los condenados. Personalmente, cre que la mejor de todas. Con unos protagonistas, tanto esclavos como romanos, que elevan el nivel de la serie justo en su momento cúlmen. En esta temporada vemos como el ejército de Espartaco libra su batalla final contra el todopoderoso Marco Craso (Simon Merrells) y un joven Julio César (Todd Lasance).

No es solo sangre y arena

Para bien o para mal, esta es una serie que no dejará indiferente a nadie por un sin fin de detalles. Spartacus pretendió en su momento alejarse del resto de series de temática parecida imprimiendo su sello personal en cada capítulo, sin saltarse uno solo. La serie sabe dirigirnos a posicionarnos claramente por el bando de los esclavos, y esto hace que poco a poco dejemos de escandalizarnos por los excesos que van aconteciendo episodio tras episodio. Es cierto, el estilo de vida romano de aquella época consistía en no privarse de nada, si pertenecías a las altas esferas de la sociedad, por lo que el libertinaje y el desprecio hacia la vida humana no sorprendía a nadie.

La serie, en todas sus temporadas, ofrece una gran variedad de puntos de vista y subtramas argumentalmente solidas que enriquecen especialmente las historias de los personajes principales con buena nota. Un pilar fundamental de la serie es el choque de egos, algo que influye directamente en la línea argumental. En este punto es especial protagonista Crixus (Manu Bennet), quien mantiene una relación con Espartaco amor-odio. No toda la serie gira en torno a una figura masculina, las mujeres son fundamentales de forma continua en la trama. Especialmente nuestra queridísima Lucy Lawless en el papel de la maquinadora Lucrecia Batiato. No podemos olvidar el papel fundamental que juega en toda la trama la mujer de Espartaco, Sura (Erin Cummings), con un papel fugaz pero que supone el punto de inicio a todo lo que estará por venir en la serie. El amor de Crixus, Naevia (Lesley-Ann Brandt y Cynthia Addai-Robinson en las dos últimas temporadas), es otro personaje femenino que brilla con luz propia, y que sufre la marcada evolución de tímida esclava a feroz guerrera a lo largo de las temporadas. Para que luego digan que los personajes de la serie son completamente planos y carecen de profundización en el desarrollo de sus personalidades. Este es un claro ejemplo de que eso no es así.

Manu Bennet/Crixus y Andy Whitfield/Espartaco

Aunque nuestra inclinación hacia el bando esclavo con el paso de los capítulos se puede hacer más evidente, realmente la serie demuestra que en la guerra no hay héroes o villanos, buenos o malos, sino bandos que luchan por ideologías complicadamente diferentes. Esto lo consiguen con momentazos muy especiales en los que se demuestra que los romanos también tienen su corazoncito. Por ejemplo, en la última temporada conseguí empatizar completamente con el personaje de Craso, y en ningún momento lo consideré el villano de la temporada, simplemente un romano que luchaba por su nación.

Probablemente sean muchos los apuntes que deje en el tintero a la hora de hablar de esta serie (y más, si cabe, cuando solo le voy a dedicar un artículo), pero solo puedo recomendar encarecidamente a todos los lectores del mismo que, si no han podido disfrutarla, que lo hagan. Que se pongan a ello ya y sin prejuicios, y a poder ser mejor en versión original.

Un saludo a todos y sed felices

Ismael Manjón Chinchillahttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Licenciado en Filología Hispánica. Disfruto de los videojuegos, los comics, el cine, la series y de una cerveza bien fría con la gente que quiero. Fan #1 de Batman. #13

7 COMENTARIOS

  1. Esta serie teniendo sus carencias también me gustó mucho. Creo que se hace una buena representación de la sociedad romana en la época y además la historia de Espartaco es una gram historia. Seguramente esta persona fue el principio del fín del Imperio Romano. Nunca se recuperaron de la crisis económica que generó esta revuelta, sobretodo fuera de las ciudades, y eso por ejemplo no queda reflejado en la serie. En cualquier caso es una serie completa y que no aburre. Complu su cometido y nos enseñan algo de historia, porque dejando las fantasmadas de lado es bastante fiel en el desarrollo de la misma

  2. Buenas, Es una de mis series favoritas, para mi Sangre y Arena y la guerra de los condenados fueron de las mejores, sentía más empatía con Ganicus y al mostrar al imperio romano más a fondo le agrego mucho nivel a la serie.
    También, recuerdo mucho el papel que juega la esposa de Enomao no recuerdo su nombre, ha y como olvidar al villano HDP Ashur.

    Buen articulo compañero.

  3. Excelente análisis. A pesar de sus limitaciones, las tramas y giros son muy atrapantes. Una serie que es subvalorada, pero que vale la pena volver a ver. Saludos desde Argentina.

    • Esto es un pedazo de serie, tiene personajes carismáticos y cercenamientos a tutiplén. Y desnudos, muchos desnudos!!!

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