Bienvenidos, un día más, a vuestra web preferida, bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy de felices tienen pocas. Hay días en los que escribir en la web se hace cuesta arriba, y lamentablemente hoy nos toca dar una de esas noticias que te dejan helado y sin ganas de bromas. Hace apenas unas horas, los principales portales norteamericanos y los representantes de la familia confirmaban la trágica noticia, Hayden Panettiere ha muerto a los 36 años.
Al menos para mí, que soy mayor que ella, puedo decir que Hayden Panettiere fue una estrella que creció ante mis ojos. Para toda una generación de seriéfilos (no se si existe esta palabra) y amantes de la fantasía y ciencia ficción, el nombre de Hayden Panettiere va indisolublemente ligado a uno de los fenómenos televisivos más grandes de los 2000. ¿Quién no se acuerda de aquel lema que recorría los foros de medio mundo? «Salva a la animadora, salva al mundo». Efectivamente, ella era Claire Bennet, la joven con la capacidad de regenerarse milagrosamente en Héroes, la serie de la NBC que nos encantaba a todos los que flipábamos con los superhéroes antes de que el UCM colonizase las carteleras.

Pero su trayectoria venía de mucho antes. Desde pequeña estuvo vinculada a las pantallas, poniendo voz a la princesa Dot en Bichos, una aventura en miniatura de Pixar, pasando por películas tan recordadas como Titanes: Hicieron historia (Remember the Titans), o petándolo años después en la pequeña pantalla metiéndose en la piel de la estrella del country, Juliette Barnes en la serie Nashville (lo que le valió dos nominaciones a los Globos de Oro) y dejando su sello en el cine de terror moderno participando en la franquicia Scream (tanto en la cuarta entrega como en Scream VI como Kirby Reed).
La noticia de su fallecimiento, ocurrido en un domicilio en Carolina del Sur según los primeros reportes policiales, ha caído como un jarro de agua fría en la industria. En los últimos años, la actriz había sido increíblemente valiente y transparente al hablar de sus duros enfrentamientos contra la adicción, la depresión postparto y los demonios personales derivados de haber crecido literalmente bajo los focos desde la infancia. Sin ir más lejos, este mismo año había publicado sus memorias (This Is Me: A Reckoning), donde se abría en canal sobre las luces y las sombras de su paso por la fama, un camino que también se vio ensombrecido recientemente por la dolorosa pérdida de su hermano menor, Jansen.
Compañeros de profesión y amigos no han tardado en llenar las redes de mensajes de despedida, recordando su talento desbordante, su cercanía y una fragilidad que contrastaba con la fuerza brutal que desprendía frente a las cámaras. Se nos va una cara icónica de la televisión fantástica y del cine de nuestra adolescencia, una actriz a la que la vida le golpeó fuerte pero que siempre intentó levantarse.
Descansa en paz, Hayden. Siempre serás nuestra animadora favorita.
Un saludo y sed felices.



