Papers Please. La emoción que produce ser un inspector de inmigración

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Encendemos nuestra consola, cogemos un mando y nos dejamos caer sobre algún sofá o sillón cómodo y mullido. En ese momento estamos preparados para evadirnos a otro lugar y meternos en la piel de algún personaje épico con una vida mucho más entretenida (más llena de acción cuando menos) que la nuestra: un guerrero que ensarta ogros purulentos con su espada legendaria; el superviviente de un virus que ha convertido en zombis tarugos a toda la población; un militar con metralletas que acribilla inocentes por divertimento personal; un soldado espacial que extermina extraterrestres aparentemente malvados, o un tío que da patadas a una pelota…

Estos personajes (a excepción del de la pelota) se dedican a matar, recorrer insólitos parajes y vivir gloriosas aventuras; es decir, hacen cosas que nosotros nunca podríamos llegar a hacer en nuestra vida real. Pero, ¿tienen que ser necesariamente épicas y/o fantásticas?

Durante los últimos años ha habido diversos nacimientos esporádicos de videojuegos independientes que tratan de cambiar la respuesta a esa pregunta. Los creadores saben que también mola meterse en otro tipo de personaje con otro tipo de historia, desde una cabra (Goat Simulator) hasta un inspector de inmigración (Papers Please). ¿Y cómo es posible que Lucas Pope, el creador, haya conseguido que la gente se enganche a un juego que te mete en la piel de un aparentemente aburrido inspector de inmigración? Pues muy ingeniosamente.

El ingenio de Lucas Pope

En Papers Please somos un hombre en paro que acaba de ganar en la Lotería de Trabajo un puesto como inspector en la aduana de Arstotzka, un país inventado que recuerda al oriente europeo u occidente asiático. El jugador, con lo que gana en ese trabajo debe mantener a su familia y pagar el alquiler del piso, y prácticamente vive con lo obtenido al día, por lo que en todas y cada una de las jornadas habrá que esmerarse al máximo y que un mayor número de personas pasen la frontera. El tiempo corre, y mientras, nos toparemos con numerosas personas que solo quieren hacerte perder el tiempo, pero también con terroristas, revolucionarios que quieren derrocar el gobierno, mafiosos y mucha, mucha gente que trata de pasar la frontera ilegalmente. Tú eres el responsable de detectar todo tipo de irregularidades, pero también debes tomar tu propia decisión: ser fiel al país o no morir de hambre.

A pesar de tener que hacer lo mismo día tras día, hora tras hora, en Papers Please el aburrimiento no va a ser un problema, pues siempre se están añadiendo nuevas cuestiones que debes solucionar: un día avisan de que tres criminales están en busca y captura y vas a tener que estar pendiente de ellos para poder dar la alarma en caso de que quieran escaparse del país; otro día añaden un nuevo documento de identificación para personas que no son procedentes de Arstotzka y vas a tener que revisarlo concienzudamente para evitar que alguien entre al país sin los papeles en regla, etc. Así, Papers Please se convierte en un complejo juego de habilidad mental que obliga a procesar mucha información y a actuar con extrema rapidez.

Experiencia de juego

Papers Please es un juego que te mantiene en tensión constante, por increíble que parezca. Cada vez que llega un nuevo viajante y te pones a estudiar la probable ilegalidad de sus documentos, ves el tiempo pasar, piensas en los ahorros que te quedan y empiezas a restar en tu mente el alquiler del piso, y la calefacción, y la comida, y entonces te das cuenta de que los números dan negativo y que vas a tener que hacer pasar a mucha más gente antes de que acabe el día para que no te echen de tu casa. Pero vuelves a ver el reloj y el corazón se te acelera, te pones nervioso, prestas menos atención de la debida a la persona que estás atendiendo y decides sellar su pasaporte en verde. Entonces haces a la persona pasar y comienzan los cinco segundos que más tensión generan. Cuando acaban esos cinco segundos solo hay dos opciones: que no ocurra nada y te sientas aliviado, o que de la parte inferior de la pantalla salga un papelito (el dichoso papelito) que dicte: «Amonestación. Violación del protocolo». En ese momento sabes que estás jodido. Así funciona Papers Please, y así es un inspector de inmigración en Arstotzka.

Como ya dije antes, en el juego vamos a poder tomar diferentes decisiones, lo que se traducirá en 20 posibles finales (que pueden ocurrir a diferentes días). No quiero spoilear nada, pero el final puede ser tan bueno como conseguir el éxito rotundo siendo fiel a tu país, o tan malo como que muera toda tu familia. He ahí otra de las partes interesantes de este juego, la variedad de opciones o caminos que escoger durante tu estancia en la historia (algo que se está poniendo muy de moda últimamente). También he de destacar la sorprendentemente buena y pegadiza música que comienza a sonar desde que abres el juego y se advierte el símbolo «arstotzquiano» en la pantalla de título.

En definitiva, Papers Please es una auténtica joya indie que se aleja de una forma muy interesante y original de todas esas grandes potencias que nos convierten en héroes que siempre se alzan con la victoria. Si algún día os decidís a darle un tiento (cosa que os recomiendo encarecidamente) podéis adquirirlo en Steam por 8,99€.

¡Gloria a Arstozka!

… y sed felices.



el autor

Soy, entre otras cosas, estudiante, cinéfilo, músico y lector; escribo sobre lo que me gusta y también tengo twitter @maffde

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